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 Crossover: Digimon-Silent Hill(film). El Alto Precio de las Elecciones

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ElohimEditor

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MensajeTema: Crossover: Digimon-Silent Hill(film). El Alto Precio de las Elecciones   Lun Jun 20, 2011 4:34 pm

A lo largo de la historia, la toma de decisiones ha sido de vital importancia para el transcurso de la misma. Por cada decisión que tomamos en nuestras vidas, se desencadena una serie de acontecimientos que probablemente no pudieron haber ocurrido de otra manera si hubiésemos elegido la otra u otras opciones.

¿Cómo serían las cosas si hubiésemos escogido la opción “B” en lugar de la “A”? ¿Si hubiéramos tomado una elección muy distinta de la que teníamos pensado? ¿Serian mejor o peor las cosas? ¿Habría sido la correcta?

Éste es el tema de este fic: algo análogo al “Efecto Mariposa”. Al igual que en mi fic primerizo, será un Xover de Digimon y Silent Hill –aunque ahora será la película- en la que sólo se emplearán ideas y conceptos básicos de la segunda –y tal vez un único personaje- Por lo demás, será enteramente Digimon.

Y será más corto, lo prometo. Bien… Comencemos. Espero comentarios y criticas…



Capítulo 1: Tormenta de Oscuridad


Era la última Piedra Sagrada intacta en todo el Digimundo, la única que mantenía el equilibrio en ese mundo virtual, y los Niños Elegidos luchaban junto a sus digimon evolucionados al nivel ultra para evitar que Blackwargreymon la destruyera.

Sin embargo, a pesar de que los tres digimon lo habían atacado con sus mejores técnicas y lo habían lanzado contra los plantas de bambú, el mega digimon no se daba por vencido.

- ¿PORQUE NACI DIFERENTE? ¿PORQUE SOY TAN DIFERENTE A USTEDES? –se preguntaba el Dragón Oscuro mientras la sangre brotaba de su cuerpo- SI NO LO PUEDO SABER... ¡¡¡NO ME IMPORTA ACABAR CON ESTE MUNDO...DIGANMELO!!!
- Esta triste… -dice Kari con pesar- profundamente triste…
- ¡Tengo que destruir todas las Piedras Sagradas! –dijo más decidido- ¡¿AHÍ DEBE ESTAR LA RESPUESTA!!

Spoiler:
 

Pese a sus heridas, Blackwargreymon continuó empecinado en destruir la última de las Piedras. Los digimon de los elegidos se abalanzaron hacia él, pero fueron apartados de su camino; aun a pesar de estar mal herido.

- ¡No podemos detenerlo! –espetó Ken al ver que cada uno de sus digimon eran arrojados lejos-
- Si logra destruir la última Piedra Sagrada, el Digimundo acabaría –expresó Kari con preocupación-
- Pues no sólo el Digimundo, también nuestro mundo estaría en grave peligro –repuso Cody-

Davis observaba la pelea con sumo nerviosismo, pues no sabía qué hacer. El enemigo era muy fuerte y ya sentía que estaban perdiendo. Su principal objetivo era proteger la Piedra Sagrada, pero... ¿Cómo lo harían?

Había pensado en mover la Piedra Sagrada, pero… ¿Cómo? Sus digimon se hallaban luchando para protegerla y ellos no podrían moverla debido a su tamaño –y al hecho que esta levitaba-

- ¿Qué vamos a hacer, Davis? –le preguntó su amigo más cercano-
- En ese caso… ¡Tendremos que continuar atacándolo con todas nuestras fuerzas!
- Pero derrotó a nuestros digimon –le recriminó-
- ¡No importa, Cody! No debemos rendirnos…
- Él tiene razón –asintió TK a favor de Davis- ; debemos proteger este Digimundo cueste lo que cueste…
- Pero… -Kari comenzó a dudar-
- ¡¡Vamos, Leadramon!! ¡¡Levántate y no te rindas!!
- ¡¡Sylphymon!! ¡¡Confiamos en ti!!
- ¡¡Shakkoumon!! ¡¡Derrota a Blackwargreymon y salva al Digimundo!!
- Que tontos son –les dijo Arukenimon de forma burlona- ¿De verdad creen que lo van a derrotar?
- Cállate, araña patona. -le respondió Davis- Por supuesto que podemos.

Al oír como sus compañeros los animaban a continuar, los 3 digimon se levantaron con algo de dificultad, recobrando fuerzas y volvieron a la pelea.

- ¡No dejaremos que destruyas la Piedra Sagrada!! -repusieron al unísono-
- ¿Hasta cuándo dejarán de entrometerse en mi camino? –respondió furioso- ¡¡LARGO!!
- ¡JAMÁS! -repuso Leadramon- ¡¡Super Ataque!!
- ¡¡Esfera de Energía!! –ataca Sylphymon con ataque especial-
- ¡¡Mirada Fulminante!!

Como los digimon se hallaban muy cerca de su oponente, los ataques combinaron resultaron en quemarropa, destrozando el torso del Dragón Oscuro y arrojándolo muy lejos hasta caer entre las plantas de bambú. Su sangre –por así decirlo- corría por todas partes, tiñendo el suelo y parte de la vegetación de un color oscuro.

Pero los digimon continuaron su ataque pese a que su oponente no se podía más levantar; estaba sumamente herido. Los Discos Cortantes de Shakkoumon atacaron su cuerpo ocasionándole graves cortaduras; la Picadura Scratcher de Leadramon destroza sus Dramon Killer dejándolos casi inútiles, mientras que la Esfera de energía de Sylphimon lo nockea justo en la cabeza, dañando severamente su casco.

Los Niños Elegidos veían que la batalla parecía estar por llegar a su fin, con una victoria para ellos. Sin embargo, tres de ellos –Ken, Kari y Cody-, al ver cómo era atacado su oponente, comenzaron a pensar de manera diferente.

Pese a ser su enemigo, comenzaron a sentir algo extraño por el: Ken se veía reflejado en el mega digimon; en la mente de Cody resonaban las palabras de Gabumon respecto a que Blackwargreymon era un digimon que no comprendía cómo podía tener sentimientos… Y Kari, al verlo… rememoró una escena similar ocurrida años atrás. Hartos ya de continuar, decidieron ponerle un alto.

- ¡¡BASTA!! –exclamaron al unísono-
- ¿Qué? –preguntaron extrañados los demás-
- Leadramon, ¡Detente por favor, no sigas!
- Pero Ken…
- Ichijoji... –se le dirigió Davis- ¿Por qué quieres detenerte? Estamos por derrotarlo.
- Davis… -mirándolo fijamente- Confía en mí y míralo, por favor.
- Sylphimon, por favor... –decía Kari casi al borde del llanto- Ya no sigas...
- Kari… ¿Por qué?
- Yolei –tomándola de las manos- Estamos cometiendo un error.
- ¡¡TK!! ¡Debemos dejar de atacarlo! ¡No es como los demás digimon de agujas de control; tiene sentimientos!
- ¡¿De qué rayos estás hablando, Cody?! –refunfuñó el elegido de la Esperanza- La última vez trató de matarte... ¿Y ahora lo defiendes? ¡Continúa, Shakkoumon! ¡Acaba con él!
- ¡¡BASTA, TK!! –le grita Kari llena de lágrimas en los ojos, mientras lo sujeta del brazo- ¡¡No puedo ver más esto!!
- Pero que patéticos son estos mocosos, ¿No crees, Arukenimon?
- Si… Primero dicen que derrotarán a Blackwargreymon… y después comienzan a pelear entre sí sólo porque le tienen pena. ¡¡JAJAJAJA!! No sé quiénes son lo que más me dan risa: Esos chiquillos malcriados por sentir pena por una marioneta sin vida… o Blackwargreymon, por haber sido derrotado por ellos. Es un completo fracasado.
- ¿Qué dijiste araña fea y patona? –refunfuñó Davis-
- ¿Cómo que un fracasado? –repuso molesto Cody-
- Así es, mocosos desgraciados; yo creía que por no obedecerme y tener la tonta idea que tenía sentimientos, Blackwargreymon era un fracaso... pero ahora que lo han derrotado, veo que siempre tuve la razón –dijo de una manera más vil- : no es más que un patético muñeco tirado en el suelo, llorando por negar a su creadora… -mirando hacia el megadigimon moribundo- Eres un maldito inútil.
- ¡¡Eres un tonto por desobedecernos!! –le espetó crudamente Mummymon- ¡¡Y una verdadera vergüenza por ser derrotado por estos mocosos!! ¡Además que te tienen pena; que risa me das!

Los Elegidos oían las burlas de los dos digimon con sumo recelo; no podían creer que llegaran a ser tan viles con alguien que casi era su aliado, y que prácticamente hacía todo el trabajo de destruir las Piedras Sagradas por ellos. Sin embargo, estos pensamientos quedaron interrumpidos por el llamado de atención de Ken.

- Oigan, chicos. ¿Ven lo mismo que yo?
- ¿Qué cosa, Ichijoji? –repuso Davis, para luego voltearse y observar-
- ¿Qué… qué es eso? –se preguntaba Cody-

Una misteriosa y espesa niebla comenzó a condensarse en las cercanías del megadigimon oscuro, cubriéndolo por completo a manera de que los chico ya no pudieron distinguirlo más.

Mientras los chicos, los digimon y hasta sus enemigos se preguntaban qué estaba pasando, un pequeño digimon salió corriendo de los arbustos en dirección a la neblina: era Tapirmon, el asistente de cocina de Digitamamon.

- ¡¡Tapirmon, aléjate de allí!! ¡Es peligroso! –le gritaban los chicos-
- ¡¡Regresa o no te pagaré tu salario!! –refunfuñaba el dueño del restaurante-

Sin embargo, Tapirmon hizo caso omiso y se adentró en la misteriosa niebla, para no volver a ser visto por ninguno de los presentes. Mientras los chicos se preguntaban por varios minutos que sería del digimon curioso, Yolei gritó de terror, alertando a los demás.

- ¡¡AAAAAAAAAAHHHHHHHH!! ¡¡MIREN EL SUELO; LAS PLANTAS!!
- ¡¡¿¿Qué cosa??!! –se preguntaban-

Cuando los chicos miraron a la dirección que Yolei señalaba, se consternaron: la “sangre” negra de Blackwargreymon comenzaba a surgir de aquella niebla, como si el digimon estuviera sufriendo de un sangrado espantoso. Pero la sangre se expandía de manera muy peculiar; casi como una especie de maleza que cubría y oscurecía todo el suelo. La vegetación circundante comenzó a marchitarse, desecarse y morir, al tiempo que adquiría esa coloración oscura.

- ¿Qué rayos es lo que está haciendo Blackwargreymon ahora? –se preguntaba el chico rubio-
- ¡¿Cómo puedes decir que es el, si lo dejamos muy malherido?! –le repuso Cody con una expresión de molestia en su rostro-
- Arukenimon –dirigiéndose a la mujer araña- ¿Qué crees que esté pasando?
- No tengo la menor idea, Mummymon.

Sin embargo, cuando la “mancha” llegó a la Fuente Sagrada de la sopa china, por sobre levitaba la Piedra Sagrada, los chicos comenzaron a preocuparse aún más. La mancha de “sangre” tocó la sopa de la fuente y la volvió negra; un negro muy oscuro y profundo. De repente, todos los presentes escucharon un sonido como el de una rajadura…

- ¡¡CHICOS!! –exclamó Davis- ¡¡La... la… Piedra Sagrada!!
- ¡¡Se está... se está rompiendo!! –gritó Kari aterrada-
- ¿De dónde vino el ataque? –se preguntaba Leadramon muy confundido-
- Parece que la piedra se está rompiendo por sí sola –aclaró Sylphimon- Pero… ¡Qué nos está pasando? –espetó mientras comenzaba a brillar-
- ¿¿Qué les pasa, amigos?? –preguntó Tk al ver a los digimon en ese estado-

En ese momento, los digimon perdieron su digievolución, regresando a sus etapas de entrenamiento, por lo que deciden ir junto a sus compañeros humanos. Los chicos se quedaron confundidos por el suceso mientras observaban impotentes como la Piedra Sagrada que habían intentado proteger se resquebrajaba de manera ininterrumpida y misteriosa... Como si una fuerza misteriosa e invisible la estuviera oprimiendo.

Finalmente, la Piedra Sagrada cedió ante la misteriosa fuerza y se disgregó en innumerables fragmentos, ante la mirada incrédula de los Elegidos y de los dos villanos digimon.

- No… No puede ser… -exclamó TK cayendo derrotado de rodillas- la última Piedra Sagrada fue…
- Destruida… Hecha polvo ¡¡JAJAJA!! –rió malévolamente la mujer araña- ¡¿Ven que de todas formas sus esfuerzos resultarían inútiles?!
- Acéptenlo mocosos: –repuso la momia- Perdieron…
- Él tiene razón… -expresó decaído el elegido de la Esperanza- ¡¡MALDITO SEAS BLACKWARGREYMON!! -gritó lleno de furia hacia el cielo ante la mirada absorta de sus compañeros- ¡¡No se cómo lo hiciste, pero sé que fuiste tú!!
- TK… -trató de consolarlo su digimon-
- Ahora el Digimundo va a… -algo interrumpe a Kari de completar su frase- ¡¡Miren arriba!!
- ¡Es el mismo torbellino que apareció cuando destruyeron la primera y la quinta Piedra Sagrada!!
- No, Yolei –corrigió Ken- Este es muy diferente.

En ese momento, aparece Agumon entre la maleza; parecía muy agotado de tanto caminar y se dirigió a los Elegidos.

- ¡¡Alto!! ¡No lo lastimen, por favor! –suplicó agitado- ¡No maten a Blackwargreymon; no es malo! Él es mi ami…
- ¡¡Agumon!! –exclamó sorprendida la elegida de la Luz- ¿Qué haces aquí?
- Vine para evitar que cometan un terrible… error… -mirando a la neblina- Chicos... ¡¿Qué fue lo que hicieron?! –preguntó conmocionado- ¿Qué pasó aquí?
- ¡No lo sabemos, Agumon! –le gritó Cody, debido al fuerte viento-

El torbellino surgió en el cielo de la misma forma que los anteriores que los chicos vieron; sin embargo, éste era aún más fuerte que ellos, y actuó de una manera muy extraña: al principio, el fuerte viento pareció venir del torbellino, pero luego, la corriente se volvió de succión, en dirección a la neblina, llevándolo todo a su paso.

Desesperados y confundidos, los Niños Elegidos y sus digimon huyeron de ese lugar en busca de un portal al Mundo Real, pues algo les decía que debía regresar allí de inmediato. Incluso Arukenimon y Mummymon los siguieron desesperados por desconocer el extraño fenómeno que estaba pasando detrás suyo.

- ¡¡Corran!! ¡¡No se detengan!! –gritó Davis a sus compañeros-
- ¡¡Tenemos que encontrar un televisor y pronto!! –espetó TK-
- ¡¡Kari, tengo miedo!!
- Tranquila Salamon; no dejaré que te pase nada.
- ¡¡Chicos!! ¡Hay un televisor por ese sendero; síganlo y huyan de aquí cuanto antes!
- ¡Gracias Digitamamon! ¡Cuídate mucho por favor! –responde Yolei de manera cortés mientras el digimon huevo huye en busca de un lugar seguro-
- ¡Arukenimon! –exclamó la momia- ¡No me dejes solo, por favor!
- ¡¡Ya cállate y sigue corriendo!! –le gritó molesta- ¡Debemos seguir a esos mocosos y salir de aquí de inmediato! –cuando los alcanzó, los empujó para que le den paso- ¡A un lado, tontos!
- ¡Fuera de mi camino! –dijo Mummymon al tiempo que se interpuso en el camino de los chicos-

Tanto Arukenimon y Mummymon habían llegado primero al televisor y lo habían utilizado para ir al Mundo Real, ante el desconcierto de los niños Elegidos y sus digimon, menos de Ken, que ya lo había sospechado en un principio.

- ¡¡Rápido, deprisa!! ¡Debemos irnos de aquí cuanto antes! –dijo al llegar primero frente al televisor-
- ¡Ya vamos, Davis! –repuso Yolei algo molesta por la poca comprensión de Davis-
- ¡¡Agumon!! ¡Ven con nosotros!
- No Kari, -repuso con algo de frialdad en su tono de voz- Yo me quedaré aquí.
- ¡No digas tonterías! ¡Tenemos que sacarte de aquí!
- Dije que no, -apartando la mano de Kari de su hombro- Ustedes sálvense, que yo cuidaré a los demás… Y dile a Tai lo mucho que lo aprecio.
- Agumon…
- ¡¡Kari, vamos ya!! –le apresuró Ken-

Kari y Ken entraron por el portal, siendo los últimos en usarlo. Mientras tanto, Agumon se quedó de manera pensativa con la mirada fija en el torbellino que se había formado en el cielo, que al mismo tiempo, se había tornado terriblemente oscuro y sombrío a medida que la “corrupción” avanzaba implacablemente.

- Blackwargreymon… -dijo deprimido- ¿Esto era lo que querías?



______________________________



Los seis Niños elegidos habían llegado a la Sala de Computación de manera tan turbulenta que terminaron en el suelo junto a sus digimon. De lo que no se percataron, es que había alguien más en el revoltijo: Era Izzy, que los había estado esperando, y reclamaba por que se levantaran de encima.

Los chicos obedecieron y se reincorporaron. Al hacerlo, el elegido del conocimiento notó sus caras largas y casi carentes de expresión.

- Oigan chicos… ¿Qué fue lo que pasó?
- No lo sabemos, Izzy. –repuso el más joven del grupo-
- Sólo podemos decirte que fallamos… La última piedra sagrada fue destruida. Aunque… -algo interrumpe a Yolei-
- Es por tu culpa… -susurró furioso mientras oprimía su puño y sus dientes- ¡¡Qué tonta eres, Kari!!
- ¡¡¡TK!!! –exclamaron todos asombrados por el cometario del rubio, mientras la elegida de la Luz se mantenía callada-
- ¿Cómo te atreves a insultar a Kari? –lo regaña y luego lo golpea en la cara-
- ¡¡Cierra la boca, Davis!! –le responde el golpe-

Por unos instantes, la pelea entre Davis y TK se pone dura; incluso se tiran al piso y se dan golpes en el pecho y el estómago. Ni sus digimon podían detenerlos.

- ¡Detente, Davis! ¡No sigas, por favor! –le suplica el minidinosaurio azul-
- ¡TK! ¡De nada sirve pelear! –reclama el pequeño digimon blanco-
- ¡¡Ya basta ustedes dos!! –grita el elegido del Conocimiento-

Izzy y Ken separan con esfuerzo a TK y a Davis que estaban por arrancarse los ojos de tanta tensión existente entre ellos. Una vez separados, TK comenzó a vociferar nuevamente.

- ¡Si no hubiera sido por Kari y su “compasión” hacia nuestro enemigo, la Piedra Sagrada estaría intacta y el Digimundo seguiría…!
- Eso no lo sabemos, TK. Además; sabes muy bien lo que dijo Agumon sobre los sentimientos de Blackwargreymon. Tal vez tú estés acostumbrado a eliminar a los digimon enemigos, pero nosotros no.
- Pues acostúmbrate, enano –le respondió groseramente-. Pues así solían ser las cosas; es más, le dije a Kari que podría regresar el momento en que debamos matar digimon al luchar, y ese momento llegó. Pero parece que ella se acobardó...
- ¡No digas eso, TK! -le refunfuñó molesta Yolei- Sabes que ella es sensible.
- Además… Ese maldito de Blackwargreymon ni siquiera es un digimon real; no tiene sentimientos si es un ser de la oscuri… -un fuerte golpe en la cara lo interrumpe-

Todos en la sala quedan boquiabiertos al ver que Kari había salido de su aparente tranquilidad y había dado una terrible cachetada a TK en el rostro, dejándolo con una marca roja en el mismo. Muy conmocionado, el elegido de la esperanza observa a su amiga por semejante reacción suya.

- Ya oí suficiente –le dijo molesta- ¡¡Cállate de una buena vez, estúpido!!
- Kari… Pero
- ¡¡Tú no sabes nada!! –le gritó- ¿Acaso no recuerdas que pasaba mientras tú y Sora iban a buscar a Matt para que nos ayude a luchar contra Piedmon?
- Claro que me acuerdo –rememorando- Tú, Izzy y Tai se quedaron en la cima de la Montaña Espiral, dándonos tiempo con…
- Es cierto –recordándolo también Izzy-
- Con Wargreymon, TK. ¿O acaso tu rabia te lo hizo olvidar? –le refutó la chica de la Luz- El luchó hasta estar cerca de la muerte mientras los esperábamos; Piedmon lo lastimó mucho en esa pelea; creí que moriría. –comienza a llorar- Lo que hicimos hoy con Blackwargreymon me lo hizo recodar de manera muy dolorosa; vi a Wargreymon sufrir en sus ojos: ¡¡Estábamos actuando como Piedmon! ¡¿Acaso no lo entiendes?!
- Pero al menos Wargreymon es un digimon re…
- ¡¡No lo repitas!! –gritó nuevamente llena de rabia y lágrimas en los ojos- ¡¡Ya me tienes harta!!

Kari le da una nueva cachetada a TK ante el asombro de todos, lo que hace que el elegido de la Esperanza salga de la sala y se mantenga lejos de sus amigos por unos momentos. Mientras tanto, Kari se sienta en una silla cercana; Davis, V-mon y Gatomon van junto a ella y tratan de tranquilizarla y hablarle.

Yolei y Cody, si bien estaban preocupados por Kari, van junto a Izzy que estaba frente a la computadora; estaban impacientes por saber cómo se encontraba el Digimundo.

- Izzy, ¿Has averiguado algo?
- Me temo que no, Yolei –responde con desilusión- No tengo acceso al Digimapa y no puedo comunicarme con Tentomon o los demás.
- ¿Crees que estén bien? –preguntó con preocupación-
- Eso espero, Cody.
- ¿Por qué no intentamos ir de nuevo al Digimundo, amigos? –dijo mientras se levantaba de su asiento-
- Puede ser peligroso, Davis; no sabemos cómo se encontrará el Digimundo ahora.
- No me importa, Ichijoji. Tenemos que averiguarlo; es nuestro deber... ¡¡Puerta al Digimundo, ábrete!!

Sin embargo, la puerta no se abrió; Davis lo intentó una y otra vez, pero sus esfuerzos fueron en vano. Lo único que recibía era una misteriosa señal de estática proveniente del ordenador. Los demás chicos lo intentaron también, con los mismos resultados.

- No me digan que Blackwargreymon también cerró las puertas al Digimundo.
- De eso no podemos estar seguros, Davis. –le espetó la niña pelimorada-
- No estoy seguro de que podría estar pasando, pero creo que debemos esperar hasta mañana. De nada sirve que vayamos al Digimundo estando tensos, así que lo mejor es que traten de descansar y lo intentemos una vez que estemos más relajados.
- Si no tenemos otra opción… Entonces así será -repuso el elegido de la Bondad-
- Bien –entredientes- Mañana lo intentaremos de nuevo; no podemos dejar que el Digimundo sea destruido.
- Van a casa, chicos, y descansen.
- Gracias, Izzy. –respondieron todos gentilmente aunque con un tono melancólico-

Ya estaba atardeciendo, y cada uno de los chicos estaba de camino a su casa –incluso TK ya se había ido-, mientras que Izzy se quedó un momento más a investigar. Cada uno de ellos sentía una gran pesadumbre en su mente por todo lo que había pasado; se sentían derrotados y unos verdaderos fracasados. Pero más que nada, descubrieron que había grandes roces entre ellos, que amenazaba con separarlos.

Uno de ellos, -Davis- pasaba por una tienda de electrónica cercana a su casa, en la cual los escaparates llenos de televisores y computadoras encendidos en los que pasaban todo tipo de imágenes y señales.

Con el rabillo del ojo, dirigió su mirada a ellos, y vio el cambio de colores, imágenes y sonido... que repentinamente y por unos segundos, fue reemplazado por estática –tanto visual como auditiva- En medio de las pantallas por estática, lo que parecía ser una figura vagamente familiar aterró al chico de pelo pelirrojo, lo que llamó la atención a su digimon.

- Davis… ¿Pasa algo? Parece que viste a un fantasma
- ¿No lo viste, Demiveemon?
- ¿Ver qué? ¿Dónde? –preguntó confundido-
- En las pantallas de la vitrina –señalándolas-
- No vi nada, Davis, perdóname.
- Está bien; capaz no fue nada. Vamos a casa; fue un día muy largo.



Continuará...


Última edición por ElohimEditor el Mar Jun 21, 2011 9:10 am, editado 1 vez
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Jack

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MensajeTema: Re: Crossover: Digimon-Silent Hill(film). El Alto Precio de las Elecciones   Lun Jun 20, 2011 4:54 pm

La historia esta interesante... aun que TK esta un poco OOC ¿no?
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ElohimEditor

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MensajeTema: Re: Crossover: Digimon-Silent Hill(film). El Alto Precio de las Elecciones   Vie Jun 24, 2011 8:41 am

Capítulo 2: Era del Caos



Cuando llegaron a su casa, los demás Elegidos tomaron el difícil papel de avisarles a los mayores que habían fracasado en su intento por proteger al Digimundo. Entre todos ellos, Kari sería la que tendría la mayor carga, debido a la decisión de Agumon. Al entrar a la casa, se dirigió a su habitación, y luego de tomarse una ducha y cenar, fue a hablar con Tai.

- Hermano… -dijo de manera melancólica- Tengo malas noticias.
- Si, lo sé; Izzy ya me lo contó todo.
- ¿Crees que somos débiles, hermano? ¿Qué yo lo soy?
- ¿Por qué dices algo así, Kari? –le preguntó Tai-
- Es que... es que… -dudaba de hablar-
- Lo que pasa es que Kari, Ken y Cody no quisieron continuar la pelea contra Blackwargreymon y eso provocó una discusión entre los demás. –recalcó Gatomon- Y cuando regresamos al mundo real, TK llamó a Kari tonta por eso.
- ¿Qué TK te dijo qué? –repuso Tai molesto e indignado- ¡Ya verá ese enano rubio que nadie insulta a mi hermana! ¿Y por qué no querías continuar la pelea?

En ese momento, Kari le explica el motivo de su decisión, cosa que Tai comprende perfectamente porque el vio en persona –y sintió más que nada- como su propio digimon era crudamente golpeado por el último de los Dark Masters. En ese momento, a Tai sólo le pasa una cosa sobre su cabeza.

- Y a todo esto, ¿Dónde está Agumon? Izzy me dijo que lo habían visto cuando ocurrió todo.
- El sigue… en el Digimundo, hermano –le responde con pesar-
- ¡¿Qué?! –sorprendido- ¿Y por qué no lo trajeron?
- El decidió quedarse, Tai –le respondió el digimon de su hermana- Tratamos de convencerlo, pero se negó a acompañarnos; no sabemos por qué.
- Recuerdo que poco después de llegar a donde nos encontrábamos dijo que no lo matáramos ni le hiciéramos daño -recordó la pelicastaña-: que era su am… ami…
- ¿Amigo habrá querido decir?
- Probablemente, hermano. También nos dijo que te dijéramos lo mucho que él te aprecia.
- Mmm… Es mejor que me vaya a pensar. Tú mejor descansa.
- Está bien, tú también hermano.
- Agumon...-suspiro- Espero que estés bien y hallas decidido lo correcto.

Tai sale del cuarto de su hermana y se dirige al suyo. Minutos después suena el teléfono en la residencia Kamiya, atendido por la madre de los hermanos castaños.

- ¡¡Kari!! ¡Teléfono! –exclama la Sra. Kamiya- ¡Es Yolei; quiere hablar contigo!
- ¡Gracias mamá!, ya la atiendo. –descuelga el auricular- ¿Yolei?
- Hola, Kari ¿Cómo te sientes?
- Me siento mejor, gracias por preocuparte. ¿Cómo estás tú?
- Como todos los demás, supongo.
- Respóndeme algo, Yolei… -expresó con seriedad- ¿Crees que soy débil y tonta?
- Para nada, Kari. Creo que esa sensibilidad que tienes es especial en ti; no te dejes llevar por lo que dijo TK.
- Es que... –demostrando tristeza- me sentí muy mal cuando me dijo eso; creí que me entendía y que era un chico sensible y gentil, pero creo que me equivoqué. Es muy rencoroso… y no me agradan las personas así.
- Sabes lo que pasó con Devimon y Piedmon, ¿No? Creo que por eso él es así.
- Pero Blackwargreymon es diferente; lo sentí, Yolei. Estaba sufriendo y éramos los únicos culpables.
- No sé, Kari... –cambiando de tema- Oye, ¿Qué tal te fue con Tai? ¿Le contaste?
- Si lo hice –afirmó con calma-; se siente algo decaído, pero es normal, pues él y Agumon son muy cercanos. ¿Pudiste contactarte con Mimi?
- Si, aunque las llamadas de larga distancia son muy costosas. ¿Sabes lo que saldrá en la cuenta telefónica en mi casa este mes cuando se enteren que llamé a Nueva York?
- Pero no te entiendo... ¿Por qué no le mandaste un correo electrónico?
- Es que… he tenido problemas con la conexión a Internet desde que llegué. Es muy extraño; no veo ningún problema en mi computadora.
- Comprendo…
- ¡Ah! Se me olvidaba –dijo de manera sorpresiva- Izzy quiere que nos veamos mañana en su casa, pero antes quiere que hablemos con los demás elegidos, es decir, Sora, Matt, Joe y tu hermano.
- ¿En dónde nos veremos primero?
- En el parque.
- De acuerdo, le avisaré a mi hermano. Nos vemos, Yolei. Adiós.

Luego de colgar, Yolei vuelve a dirigir la mirada a su computadora con sumo nerviosismo. Había intentado más de veinte veces enviar el correo a Mimi para darle el último aviso sobre la situación en le Digimundo –pese a haber hablado con ella-

- Yolei, ¿Hay alguna mejora?
- No, Hawkmon –dijo frustrada la pelimorada- Es como si el servicio hubiera caído sin explicación alguna.
- ¿Y no probaste usar tu Terminal D? –señalando el dispositivo ubicado en el escritorio-
- Ya lo intenté… y tampoco funciona… ¡Rayos! –exclamó- ¿Qué rayos estará pasando?


______________________________



Era una mañana soleada y radiante, con el cielo azul y una suave brisa que corría entre los edificios y se hacía oír entre las ramas de los árboles del parque donde se encontraban once del grupo de elegidos. A pesar del magnífico día, todos estaban sumamente serios y preocupados por la situación a la que se enfrentaban.

Los chicos de la segunda generación de Elegidos se dispusieron a contar lo sucedido el día anterior a sus compañeros mayores, que los oían atentamente; entre ellos, Tai no paraba de observar a TK con sumo recelo tratando de guardarse para sus adentros los deseos de golpearlo por lo que este le había dicho a su hermana.

- Y eso fue lo que pasó –concluyó el elegido de la Bondad-
- Lamentamos... haberles fallado, amigos, -repuso Davis con pesar- Sé que nos confiaron la protección del Digimundo y que ayer fracasamos.
- No sabemos cómo expresar lo mal que nos hace saber... que el Digimundo podría estar destruido y… -algo interrumpe a Cody-
- Agumon…
- Gabumon… Espero que estés bien…
- Gomamon… ¿Cómo te sentirás ahora?
- Biyomon… –tratando de no llorar-
- No se preocupen, muchachos –aclaró V-mon- De seguro ellos están bien.
- Los conocemos muy bien, y lo más seguro es que no les pase nada. –agregó Hawkmon-
- De seguro en este momento están luchando por mantenerse unidos y a salvo –repuso el digimon armadillo-
- Además, Agumon dijo que los protegería de todo. –recalcó Wormmon-
- ¿Qué habrá querido decir con eso? –se preguntó Matt-
- No tengo idea. Y lo que más me extraña fue su comportamiento –añadió V-mon- Es como si hubiera querido… proteger a Blackwargreymon.
- Si estuviera aquí, él nos los explicaría... –Tai mira su reloj- ¡Vaya! ¡Cómo pasa el tiempo!
- ¡Es verdad! –exclama la pelimorada con urgencia- ¡Nos quedamos para vernos con Izzy en este momento! ¡Debemos ir ya!
- De acuerdo –exclaman todos al unísono-

Los chicos se levantan de donde se hallaban sentados y se dirigen hacia la casa del elegido del Conocimiento. Cuando se acercaban a la calle, un estruendo los sorprende.

- ¡¡¿¿Qué fue eso??!! –exclamó alarmado el elegido de la Amistad-
- Parece que fue un choque –repuso Cody-
- ¡Vayamos a ver!
- ¡Si, Tai! –respondió la elegida del Amor-

Al llegar al origen del sonido, los chicos se quedaron pasmados: En la intersección de la calles se había producido un aparatoso accidente entre cinco vehículos, entre ellos un autobús lleno de gente. La policía ya se encontraba en el lugar apartando a los curiosos y tratando de socorrer a los heridos, mientras que las ambulancias ya se oían venir a lo lejos por el sonido de sus características sirenas.

Los chicos observaban cómo los paramédicos llegaban y atendían a los heridos, y a algunos los llevaban a las ambulancias; muchos tenían heridas muy serias y no paraban de sangrar. Sintiendo deseos de ayudar, trataron de acercarse, pero un oficial los detuvo.

- Lo siento niños –dijo seriamente- pero no pueden pasar; este lugar no es para menores.
- Oficial, ¿No podemos hacer nada? –preguntó la elegida de la Luz-
- No niña; lo mejor es que se vayan ahora o por lo menos se aparten. La situación es muy seria…
- ¿Acaso hay… fallecidos? –preguntó algo resentido el elegido de la Sinceridad-
- Me temo que si, chico. Es uno de los peores accidentes que he visto…
- ¿Y por qué fue? –preguntó Davis-
- Según los testigos, fue por una falla en los semáforos de esta intersección –señala el aparato- ¿Lo ven?

En eso, los chicos dirigen su mirada al aparato señalado por el oficial y comprenden lo que dice: las luces de todos los semáforos de la intersección señalaban la luz verde –es decir, vía libre- Aquella confusión, aquel error, había sido la causa del aparatoso y trágico accidente.

- Es muy extraño: –aclaró el agente- es la primera vez que veo que el sistema de control de tráfico falle de esta forma. Hemos recibido reportes de incidentes aparecidos en toda la ciudad, pero por suerte ha habido pocos accidentes como este, por ahora.
- Capaz sea sólo alguna falla. –expuso Ken-
- Aun así, es muy extraño. Primero el problema con las conexiones a Internet y ahora esto...
- ¿A qué se refiere? –preguntó curiosa la pelimorada-
- ¿No lo saben? –extrañado- ¿Dónde han estado en estas horas?
- En el parque; conversando de… un asunto que nos pasó.
- Ya veo –suspiró el agente- Es mejor que regresen a su casa; este no es lugar para niños.
- De acuerdo.

Los niños abandonan el sitio del accidente muy confundidos por lo mencionado por el oficial de policía, y algo decepcionados por no poder servir de ayuda. Sin embargo, Yolei y Hawkmon tenían una expresión muy pensativa en todo el camino.


______________________________



Al llegar a la casa de Izzy, fueron recibidos por su madre con sumo entusiasmo, mientras que encontraron a Izzy en la sala, sentado frente a la computadora con una expresión bastante seria.

- Izzy, aquí están tus amigos.
- Gracias, mamá.
- Iré a prepararles algunos bocadillos; no me tardo –y va en dirección a la cocina-
- Ay... madres… -se dirige a sus amigos una vez que su madre se retira a la cocina- Se tardaron en llegar.
- Hubo un accidente y hablamos con un oficial de policía. –explicó Cody-
- Ya veo.
- Izzy –aclaró la garganta la pelirroja- ¿Puedes decirnos si averiguaste algo, por favor?
- Si, Izzy. Estamos preocupados por nuestros digimon. –repuso Joe-
- Lo lamento, chicos; no he averiguado nada sobre que podría estar pasando en el Digimundo, pese a que me quedé mucho tiempo investigando en la Sala de Computación; pero hay algo de lo que quiero hablarles. Siéntense por favor.

El grupo asintió y se acomodó en los asientos y el piso de la sala, mientras el elegido del Conocimiento se ponía de frente para hablar.

- Bien; como todos sabemos, ayer la última de las Piedras Sagradas fue destruida –aparentemente de manera muy extraña- y la puerta al Digimundo se cerró totalmente impidiéndonos regresar. Incluso el Digimapa es inaccesible.
- Lo sabemos, Izzy. Ya nos lo contaste tú y los demás chicos. –repuso Sora-
- Sin embargo, si las Piedras Sagradas ya no existen, me he preguntado si ese daño tan serio no debería de provocar efectos negativos en nuestro mundo. ¿No es así, Yolei?
- ¡Es cierto! –exclamó la pelimorada- recuerdo que cuando la segunda Piedra Sagrada fue destruida, vi a Blackwargreymon en Kyoto junto a otros digimon.
- Lo recuerdo; Stigmon y yo fuimos por un portal a Kyoto para ayudar a Yolei.
- ¿Te refieres a que deberíamos de estar viendo cómo varios digimon aparecen en el Mundo Real, Izzy? –asumió Tai-
- O por lo menos un mundo reflejado en el cielo como hace tres años –dijo de manera irónica-
- No bromees con eso, Davis. –le recalcó TK- En esa ocasión el Digimundo y la Tierra casi son destruidos; no sabemos de lo que ese malnacido de Blackwargreymon es capaz.

Por unos minutos, todos se quedan callados por el modo de hablar de TK, hasta que Matt se levanta y lo aparta del grupo. Los dos hermanos salen fuera de la casa para hablar a solas, mientras los demás permanecen callados.


Spoiler:
 



Los hermanos entraron nuevamente a la casa sin que los demás mostraran señal de haber escuchado su conversación, aunque sí la habían oído. En eso, Izzy toma nuevamente la palabra.

- Poco después que los chicos regresaran del Digimundo, le mandé un correo electrónico a Willis en Estados Unidos para preguntarle si la puerta en su zona estaba cerrada y me dijo que sí. Quise hablar más con él, pero la conexión se perdió repentinamente, por lo que tuve que hacer una llamada telefónica desde aquí.
- La cuenta del teléfono le dará un infarto a tu madre, Izzy. –espetó burlonamente Sora-
- Ese no es el punto; no hablé con él por mucho tiempo, pero me comentó de cosas que deberían de saber.
- ¿Qué cosas, Izzy? –preguntaron todos intrigados-

En eso, Izzy toma el control remoto del televisor y lo enciende, buscando el canal donde pasaban el noticiero de ese momento del día. Luego pide a los chicos que presten mucha atención.


“A las seis de la tarde de ayer, hora de Japón, un misterioso virus de computadora fue detectado en las redes de telecomunicación e informáticas de todo el mundo. Los expertos no encuentran una explicación de cómo se originó este virus que aparentemente ha invadido cada rincón de la Internet, ocasionando severos daños al sistema de telecomunicaciones”.


“El Gobierno de los Estados Unidos investiga detenidamente a este misterioso virus al que han denominado “Singularity” –por no hallarle explicación a su origen- como un posible caso de terrorismo informático lanzado por algún grupo terrorista; sin embargo, ni Al Qaeda, ETA o las FARC u otro grupo considerado terrorista se ha adjudicado la creación de dicho virus.”


“En Europa, varios aviones han tenido problemas para aterrizar debido al fallo de sus sistemas de navegación; muchos han realizado aterrizajes de emergencia, y se cree que algunos se han estrellado. Los técnicos de los principales aeropuertos de Europa culpan a “Singularity” por el fallo casi simultáneo de sus equipos."


“La NASA anunció que ha perdido contacto con el Telescopio Espacial Hubble hace cuatro horas. Los científicos de la NASA temen que el dispositivo de miles de millones de dólares se pierda en la órbita baja de la Tierra.”


“Especialistas británicos anunciaron la polémica y radical teoría que “Singularity” se haya originado dentro de la red misma y no como producto de un acto ciberterrorista. Esta teoría ha sido criticada por considerarse ilógica y carente de fundamentos.”


“Las principales Bolsas de Valores de Asia han amanecido a la baja con muy bajos puntos, entre ellas el índice Nikkei, que tuvo menos 10 puntos. Es la primera vez desde la caída de las bolsas asiáticas en 1998 que se presencia algo así. Los accionistas culpan a una ataque al sistema informático de las Bolsas de Valores.”


“La ciudad de Los Ángeles sufrió más de 200 accidentes desde el día de ayer debido al mal funcionamiento de los semáforos. Los servicios de salud de la ciudad se hallan colapsados debido a que también ha fallado el suministro de gas, ocasionando explosiones en varios sectores y aumentando el número de heridos. Policías y bomberos tratan de controlar la situación.”


“Se nos ha confirmado que el Telescopio Espacial Hubble… se ha estrellado a la Tierra. En una remota aldea de la India fue avistado por los lugareños lo que parecía ser un meteorito: Pero cuando las autoridades llegaron al lugar se encontraron con la sorpresa que se trataba del valioso telescopio espacial de la Agencia Espacial Estadounidense. El Gobierno de los Estados Unidos ordenó enviar un equipo de investigación para recuperar los restos y analizarlos para descubrir la causa de su descompostura.”



Mientras las noticias no paraban de llegar de varias partes del mundo, los Niños Elegidos y los digimon no salían de su asombro, mientras Izzy esperaba que alguno reaccionara.

- Ese “Singularity” me suena a Blackwargreymon
- ¡TK! ¿Podrías dejar de culparlo a él? –refunfuñó Cody- Capaz si sea un acto de terrorismo cibernético.
- Por desgracia, Cody… creo que TK tiene razón esta vez.
- ¿Cómo dices?
- Izzy... ¿Quieres decirnos que todos estos sucesos que ocurren en el mundo y aquí también son a causa de Blackwargreymon? –preguntó intrigado-
- Me temo que sí, Davis… No creo que sea coincidencia que todos estos desastres estén pasando en todo el mundo poco después de que se destruyera la última Piedra Sagrada.
- Pero es muy extraño –aclaró Yolei- Antes de que se destruyera la última no había pasado nada de esto. Dudo mucho que tenga que ver con las piedras... y creo que es más bien algo que Blackwargreymon está haciendo en el Digimundo.
- ¡Entonces debemos ir cuanto antes al Digimundo y derrotarlo! –exclamó Davis-
- ¿Pero cómo iremos si la puerta está cerrada? –preguntó Kari-
- ¡Además, nuestros digimon no podrán…!

En ese momento, un leve sonido interrumpe a Cody y deja a los demás elegidos en suspenso. La computadora de Izzy había emitido el sonido que indicaba que había recibido un correo electrónico. Extrañado por haber recibido un correo pese a los problemas de conexión a Internet en todo el mundo, Izzy se sienta a ver quién le envió el mensaje. Al leerlo, quedó pasmado.

- ¡¡ES DEL SR. GENNAI!! –exclamó sorprendido mientras la leía con detenimiento-
- ¡¿De verdad?! ¿Es de él? –preguntó Tai-
- ¿Qué dice, Izzy? –preguntó Matt-
- ¿Gennai? ¿El viejo cara arrugada que conocieron en el Digimundo? –agregó-
- Si, Yolei –aclaró Izzy- Aunque ya no es tan viejo..
- ¡Dinos que dice!
- ¡Queremos saber cómo están nuestros amigos y nuestro mundo! –repuso Patamon-
- Bien; déjenme leerlo:


“Mis estimados Niños Elegidos:

Les escribo este mensaje con la remota esperanza de que pueda llegarles a tiempo antes de que sea demasiado tarde. No tuve suficiente tiempo como para agregar información necesaria sobre los detalles de nuestra situación en el Digimundo, pero debo decirles que es crítica: muy crítica.

Las cosas aquí están en un estado tan lamentable que ustedes no lo reconocerían si estuvieran aquí; quería comunicarles que sus digimon están bien aquí conmigo. Tratamos de mantenernos a salvo del mal que ahora cubre nuestro mundo.

Con esto, les pido un favor que espero respeten: No importa lo que pase, NO INTENTEN VENIR AL DIGIMUNDO, O PODRIAN MORIR. Lamento despedirme diciendo que espero no volver a verlos, pues de lo contrario, significaría que estarían cerca de la muerte y no me lo perdonaría, ni sus digimon.

Les deseamos lo mejor. Atentamente: Gennai, Agumon, Gabumon, Tentomon, Biyomon, Palmon y Gomamon.”



- No lo puedo creer. –dijo el elegido del Valor luego de oír la carta- ¿No quiere que volvamos al Digimundo?
- ¿Acaso él fue el que cerró las puertas?
- Lo dudo mucho, chicos. –repuso Izzy-
- ¿En qué estado estará el Digimundo como para que nos escriba una carta así? –preguntó Davis a los demás-
- A mí me preocupa que podría estar haciéndoles Blackwargreymon a ellos y a los demás digimon. –repuso el elegido de la Esperanza-
- ¡Nuestro Digimundo! –lloró Patamon-
- ¿No lo volveremos a ver, ni a nuestros amigos? –expresó Hawkmon con sumo pesar en su corazón-
- Chicos… nosotros…
- Davis, por favor –repuso V-mon melancólicamente- Queremos estar a solas un momento si no les molesta.
- Claro, chicos. Tómense el tiempo que quieran.

Los seis digimon entran al cuarto de Izzy para reflexionar a solas sobre el mensaje de Gennai mientras los chicos continúan observando las noticias de manera pensativa.

- Sólo queda esperar… hasta donde será capaz de llegar –espetó Ken-



FLASHBACK


Arukenimon y Mummymon habían escapado justo a tiempo del Digimundo; pese a estar satisfechos con la destrucción de la última Piedra Sagrada y a lo que llevaría, aun no hallaban explicación a lo que había pasado en ese momento.

- Sigo sin comprender que fue lo que pasó.
- ¿Qué importa? –exclamó la momia- Con eso el Digimundo debe estar completamente destruido. ¡¡Lo hicimos, Arukenimon!! –se acerca a ella con intenciones de besarla-
- ¡¡Aléjate, tonto!! –espeta furiosa la mujer araña junto a un fuerte golpe en la cabeza-
- Pero… yo… -respondió adolorido-
- No podemos estar seguros de si en verdad logramos algo provechoso.
- ¿Y qué haremos, Arukenimon?
- ¿Por qué no me explican cómo les fue a ustedes dos?

De las sombras de aquella oscura oficina surge una figura alta de cabello negro largo y algo desaliñado, piel pálida y vestido con una oscura gabardina. Su nombre era Yukio Oikawa.

- ¡¡Jefecito!! –exclamó la momia-
- ¡Nada de jefecito y díganme como les fue con su plan! ¿Arukenimon?
- Blackwargreymon destruyó todas las Piedras Sagradas, señor.
- Excelente –formando una sonrisa malévola en su rostro-; parece ser que ese megafracaso tuyo si sirvió para algo…
- Además de mi plan de buscar las Piedras Sagradas, jefecito.
- ¡¡Ya cállate, estúpido!! –gritó la mujer araña mientras lo abofetea en la cara-
- ¡¡Pronto podré realizar mi sueño de…!!
- Sin embargo... –lo interrumpe la mujer araña-
- ¿Huh? ¿Sin embargo qué, Arukenimon?
- Debo aclarar que la última Piedra Sagrada fue destruida en circunstancia muy poco usuales, que aún no entendemos.
- Explícate.

Arukenimon le relata a Oikawa los extraños sucesos que ocurrieron poco después de que el Dragón Oscuro fuera –aparentemente- derrotado por los Niños Elegidos y de cómo se destruyó la última Piedra, además del extraño fenómeno ocurrido poco después.

- Además de eso; -agregó- cuando intentamos regresar al Digimundo, la puerta no se abrió.
- ¿Cómo dices?

Oikawa corrió a su computadora intentando averiguar si lo que le dijo la digimon araña era cierto; intentó abrir la puerta varias veces sin éxito.

- Maldito seas, Blackwargreymon ¿Qué rayos hiciste? –refunfuñaba entredientes al descubrir que Arukenimon estaba en lo cierto-

Por un momento, Oikawa se sintió sumamente frustrado e incapaz de comprender la causa de que la puerta al Digimundo, el lugar que tanto anhelaba conocer, se hallara cerrada. Pero después cambió su expresión a una más calma, formando una sombría sonrisa con los labios.

- ¿Sucede algo, jefe?
- ¿Qué le pasa, señor? –preguntó la araña-
- No es nada –respondió en un tono más alegre- ; mañana iremos a Hikarigaoka, al portal del Digimundo que se encuentra en ese lugar para intentarlo nuevamente. De seguro ese estúpido digimon no la cerró. No dejaré que un patético digimon como Blackwargreymon se interponga entre yo y mi sueño. Será mejor que descansemos por ahora.
- Como diga. –le respondieron los digimon perfeccionados-
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Jack

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MensajeTema: Re: Crossover: Digimon-Silent Hill(film). El Alto Precio de las Elecciones   Vie Jun 24, 2011 3:37 pm

La historia se complica un poco, pero esta interesante...

Sigo diciendo que este TK esta excesivamente OOC, ¿lo esta afectando la maldicion de SH sin haber entrado en el lugar o simplemente esta deprimido por haber fallado?... ¿que raro, ahora resulta que Matt respeta mas a sus digimons que a su hermano XD?
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ElohimEditor

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MensajeTema: Re: Crossover: Digimon-Silent Hill(film). El Alto Precio de las Elecciones   Lun Jun 27, 2011 11:45 am

Capítulo 3: 21 Días




El mensaje de Gennai dejó a los Elegidos sumamente perplejos debido a su contenido, y más que nada, sumamente preocupados. No tenían idea de que estaba pasando en el Digimundo, y aunque Gennai les había asegurado que él y sus digimon estaban bien, no sabían por cuanto tiempo sería así.

De lo que sí podían estar seguros, era que le destrucción de la última Piedra Sagrada había ocasionado ya muy serios estragos en el Mundo Real, aunque no de la manera que ellos esperaban. Entre ellos, Yolei e Izzy eran los más confundidos; ambos habían pensado que al destruirse todas la piedras, aparecerían cientos de digimon en todo el mundo a través de puertas abiertas al Digimundo esparcidas por todo el globo, pero aquí sucedía exactamente lo contrario.

Si Blackwargreymon era directa o indirectamente el culpable, era un misterio, pero era más que obvio que estaba relacionado con todo.

A medida que pasaban los días, no había oído de avistamientos de digimon en ningún lugar y la puerta al Digimundo continuaba cerrada. Sin embargo, las fallas a los sistemas informáticos en todo el mundo seguían dándose, empeoraban y no parecían detenerse.

Los ánimos de los primeros elegidos comenzaron a decaer, al punto que ninguno podía continuar con sus vidas o sus estudios sin dejar de pensar en sus compañeros: Tai dejó el futbol debido a que sentía que no podía continuar; Sora hizo lo mismo con el tenis; las calificaciones de Joe comenzaron a caer estrepitosamente junto a su ánimo de continuar estudiando sin mostrar señales de importancia sobre el asunto; la banda de Matt perdía popularidad debido a que el elegido de la amistad no sentía los mismos ánimos en el escenario –incluso estuvo a punto de drogarse debido a la depresión- ; Mimi ya había caído en un estado de depresión al no saber de Palmon, y se negaba a salir de su habitación, lo que preocupó mucho a sus padres.

Izzy aún mantenía cierta compostura, pero no sólo le frustraba el hecho de no saber nada de Tentomon o del Digimundo, sino que no podía ayudar en nada debido al bloqueo de las puertas y las continuas fallas de las computadoras. Esto quedó reflejado la noche del día 4 Después de la Destrucción de la Última Piedra Sagrada (DDUPS)


Spoiler:
 


Pero no era el único con problemas. Tai y Sora se habían encontrado en una plaza cerca de la bahía de Odaiba para conversar sobre el asunto. Pronto llegaría también Matt.

- ¿Te sientes bien, Sora?
- Si, Tai. Estoy bien.
- No me mientas –mirándola a los ojos- Sé que también está preocupada.
- Es que no sé en qué más pensar. Me preocupa Biyomon.
- Lo sé; siento lo mismo por Agumon -dijo decaído- . Me sigo preguntando por qué se quedó si tenía la oportunidad de escapar.
- Probablemente –dijo pensativa- no quería dejar solo a sus amigos. Sí, eso debe ser.
- Tal vez tengas razón. ¿Has podido hablar con Mimi? –preguntó el elegido del Valor-
- Hace dos días. ¡Rayos! Ya ha pasado una semana de toda esta locura y casi no tengo percepción del tiempo.
- Tranquila; es comprensible. ¿Y qué te dijo?
- Casi nada que no sea diferente a lo que pasa aquí; que hay muchos disturbios por parte de los accionistas y los desempleados frente a Wall Street debido a la caída de las acciones y la pérdida de empleos. Que la policía hace todo lo posible por mantener la calma, pero es difícil. Me preocupa, Tai –dijo apenada- Se oye muy deprimida por el auricular; hasta parece que todo esto que ocurre no le importa en lo más mínimo.

En eso, aparece Matt, que también se hallaba cavilando sobre todos los acontecimientos ocurridos. En su rostro quedaba reflejado el mismo sentimiento que tenían los demás. Saludó a sus dos amigos y se acomodó junto a ellos.

- ¿Y qué tal te va a ti Matt? –preguntóTai-
- Nada bien; no me siento con ánimos para continuar con la banda. Perdí mi inspiración; lo único que ahora me importa es el bienestar de Gabumon. ¿Izzy ha llegado a averiguar algo?
- Me temo que no, Matt; –responde la pelirroja- hablé con él anoche y me dijo que no hubo cambios.
- ¡Rayos! –refunfuñó Matt- ¡Qué demonios estará pasando!
- ¿Qué sabes de tu papá, Matt? ¿Es cierto lo que oí?
- Es verdad, Tai. La Televisora Fuji terminaría cerrando debido a las constantes fallas en su equipo de transmisión. Mi papá me dijo que ya han habido varias explosiones menores de equipos que se sobrecargaron sin explicación alguna. Ahora está buscando un nuevo empleo.
- Que mal. Todo esto se está volviendo un verdadero desastre.
- Chicos… -interrumpió la elegida del Amor- me he estado preguntando algo últimamente…
- Dinos, Sora –exclamaron al unísono-
- Nos llaman los Niños Elegidos, ¿No es verdad?
- Sí, Sora. –responde el elegido del Valor-
- Pero al final de cuentas, fuimos nosotros los que decidimos tomar esa responsabilidad.
- ¿A qué quieres llegar, Sora? –pregunta Matt-
- A que si después de aceptar nuestro papel como Niños Elegidos, protectores del Digimundo… ¿Habremos tomado las decisiones correctas en este tiempo? ¿Lo habrán hecho los demás chicos?

Nadie respondió a esa pregunta. Los tres amigos se quedaron discutiendo de otros temas el resto del día hasta llegada la tarde, y regresaron a sus respectivas casas. Eso sí; cada uno tenía en la cabeza la pregunta formulada por Sora.



______________________________



Pasaban los días, y las cosas empeoraban en la Tierra. El virus “Singularity” había atacado casi cualquier sistema operativo del planeta, dejándolo obsoleto o con severos daños, obligando en muchos casos, a empelar tecnologías anteriores o inclusive, a valerse del instinto humano.

Debido al aparente ataque a las principales Bolsas de Valores del mundo, muchas personas terminaron no sólo perdiendo sus empleos, sino sus negocios, sus empleos y sus viviendas, generando un terrible malestar social que se vio reflejado en las constantes manifestaciones que se desenvolvían en las principales capitales del mundo, como Nueva York, Chicago, Los Ángeles, Londres, París, Berlín, Hong Kong, El Cairo, Milán, Sao Paulo, Buenos Aires, México D.F., entre otros. Entre los países más afectados estaba Japón, cuya economía basada en parte en la producción de productos informáticos –que comenzaban a considerarse obsoletos- ahora pasaba por serias dificultades.

Pero no sólo estaba el aspecto económico en riesgo. Los militares también resultaron siendo víctimas de dicho virus; la violación a la seguridad de varias agencias, entre ellas el Pentágono, la CIA, Interpol; y el ataque a los sistemas de navegación y defensa de las flotas marítima, terrestre y aérea de varios países: Estados Unidos y el Reino Unido perdieron varios jets en territorio afgano, algunos portaviones perdieron el rumbo e incluso se reportó la pérdida de un submarino atómico. Israel, que antes era considerado el país tecnológicamente más avanzado del mundo, cayó de bruces con la llegada del nuevo virus, que dejó obsoletos a sus tanques Merkaba y a su flota de helicópteros de última tecnología, permitiendo a los extremistas islámicos atacar Israel despiadadamente. En Oriente Medio ya corrían los rumores de la pronta desaparición del Estado Judío.

Sin embargo, lo peor inició a dos semanas de la aparición de “Singularity”. En ese tiempo, los principales gobiernos de la Tierra habían intentado combatir la amenaza digital a toda costa, de manera a evitar mayores estragos, todos sus intentos –pese a que inclusive cooperaron con varios hackers- fue en vano, obligando a tomar serias medidas como la de purgar toda la Internet y reiniciarla nuevamente.

Si eso no funcionaba, la Internet –y en general la informática-, uno de los logros científicos y tecnológicos más importantes de la historia de la humanidad, debería ser abandonada en la práctica hasta que sea posible una restauración confiable del sistema.

Cuando se le preguntó al Secretario General de la Naciones Unidas si era posible concebir una sociedad y una civilización avanzada sin la existencia de la Internet, este respondió: “Pues tendremos que comenzar a concebirla en el peor de los casos.

Casi al mismo tiempo, la NASA y la ESA –mediante observaciones astronómicas realizadas en observatorios en tierra- anunciaron que varios satélites en órbita podrían comenzar a caer a la superficie terrestre a causa de las fallas de su sistema de navegación, haciendo casi imposible el transporte aéreo.



______________________________



Kari se había levantado temprano esa mañana. Pese a todo lo que estaba pasando, quiso despejar su mente de todos aquellos problemas. Sus padres le advirtieron que tuviera mucho cuidado, pues a pesar de vivir lejos de Shinjuku –una de las áreas de Tokio más afectada por las movilizaciones de desempleados y centro de violencia- tenían miedo de que algo le pasara a su hija. La chica les aseguró que estaría bien, pues iría acompañada de Gatomon. Pasado el mediodía, subió a su bicicleta y partió rumbo a la playa de Odaiba.

En el camino, pudo divisar cómo habían cambiado las cosas: las calles estaban relativamente vacías, debido al temor de alguna revuelta o saqueo; varios residentes habían depositado sus computadores y demás equipo informático al tacho de la basura por considerarlos obsoletos y de poco valor; otros trataban de desmantelar dichos aparatos y vender los materiales componentes para conseguir algo de dinero; en otros casos, las personas improvisaban pequeños huertos en las casas.

Otros inclusive habían migrado al campo en busca de un terreno para cultivar alimentos: un bien relativamente escaso, pues Japón importa gran parte de los alimentos que consume, y con la caída de las principales industrias de exportación del país, la situación era de considerar.

Al llegar a la playa, la brisa del mar la hizo sentir más relajada. Pese a que todo había comenzado apenas hace tres semanas, las cosas habían empeorado de manera tan drástica que parecía una verdadera locura. Si no se encontraba una forma de despejar las tensiones, no sería capaz de seguir adelante en un mundo que parecía retroceder.

- Aquí es más tranquilo Gatomon. ¿No lo crees?
- Si... –respondió la felina digital- Es relajante, pero no debemos olvidar lo que está pasando allá afuera.
- Lo sé; pero si sólo pensamos en lo malo, no tendremos las fuerzas para continuar.
- Tal vez tengas razón.
- ¿Y qué piensas de lo que ocurrió en esa última batalla, Gatomon?
- A decir verdad no estoy segura, Kari. Tengo las mismas dudas que tú, pero no puedo negar que pienso que de alguna forma Blackwargreymon es el culpable de todo.
- Yo también pienso igual, pero…
- ¿Aun sientes compasión por él? –preguntó Gatomon-
- Si, aun la siento. Pero hay algo que me intriga demasiado.
- ¿Qué cosa, Kari?
- Esa neblina; esa extraña niebla que cubrió a Blackwargreymon antes de que se destruyera la Piedra Sagrada; dudo que haya sido el responsable ¿De dónde vino? ¿Quién la causó? ¿Acaso será de…?

Antes de poder terminar la frase, un chico rubio de su edad aparece detrás de ella: era TK, acompañado de Patamon. El elegido de la esperanza la saludó cortésmente al igual que su digimon, a lo que sólo Gatomon responde el saludo de ambos.

- ¿Qué quieres, TK? –le preguntó hoscamente la elegida de la Luz-
- ¿Aun sigues molesta conmigo, Kari?
- No tanto como hace tres semanas, pero aún recuerdo lo que me dijiste.
- Tú no eres rencorosa, Kari. No deberías sentir eso. –le respondió dulcemente-
- Mmm… tal vez tengas razón. Siéntate entonces –haciendo el gesto de que lo acompañe-
- Gracias -se sienta- ¿Y cómo están las cosas por tu casa?
- Siguen igual que en el resto de la ciudad. Mis padres tienen miedo de que mi hermano y yo salgamos a la calle.
- Te comprendo; mis padres sienten lo mismo conmigo y con Matt.
- Hablando de tu papá… ¿Consiguió un nuevo empleo?
- Si, por suerte –suspiró expresando alivio- Es asistente de mi mamá en su trabajo como periodista. Es algo extraño, pero es un trabajo que paga bien.
- ¿Y tú cómo te sientes Patamon?
- Estoy bien, pero extraño el Digimundo y a los demás –repuso muy triste- Extraño a Agumon y a los demás; me siento como un refugiado en este mundo.

La palabras de Patamon conmovieron a todos los presentes: Gatomon le dijo que sentía lo mismo y que no estaría solo. TK lo tomó entre sus brazos y lo abrazó, en un intento por hacerlo por sentir mejor.

Pasaron el resto de la tarde observando el océano y el ir y devenir de los ferry que transportaban personas de un lado de la ciudad a otra, pese a los constantes disturbios. Cuando estaban dispuestos a irse a casa –antes que atardeciera-, aparecen Davis y V-mon, sumamente agitados de tanto correr.

- ¡¡Davis, V-mon!! –exclamaron al unísono-
- ¿Qué… ah…qué hacen... ustedes… ah… aquí? –preguntó el chico de los goggles-
- Eso no es de tu incumbencia, Davis. –le responde TK-
- Entonces… -tomando algo de aire- no es nada serio.
- Parece que llegamos a tiempo, Davis –repuso V-mon-
- ¿Tiempo para qué? ¿Por qué vinieron corriendo?
- ¡Te estaba buscando, Kari! –exclamó alterado- ¡Fui a visitarte a tu casa y tu mamá me dijo que saliste a dar un paseo; en eso, pasaron en las noticias que...!
- ¡Davis, mira! –grita V-mon, apuntando al cielo, interrumpiéndolo-
- ¡¿Qué es eso?! –exclaman los elegidos de la Luz y la Esperanza-

Lo que V-mon había señalado eran dos estelas de fuego que caían a gran velocidad a tierra, despidiendo gran cantidad de humo. Una de ellas se estrelló contra un edificio al otro lado de la bahía, pero el otro parecía caer muy cerca de ellos.

- ¡¡CÚBRANSE!! –gritaron Davis y V-mon, echándose al suelo, lo que hizo que TK, Kari, Patamon y Gatomon hicieran lo mismo-

Aun así, los chicos observaron cómo la bola de fuego impactó contra uno de los ferrys que navegaba en la bahía, relativamente cercano, pero aun así lejos de causarles mayores daños. Miraban impotentes cómo el ferry explotaba en mil pedazos envolviéndose en una bola de fuego consumiéndose totalmente –con todo y ocupantes-

- ¡¿Qué rayos fue eso?!
- Satélites, Kari. Por eso quise advertirles: en las noticias avisaron que varios satélites habían comenzado a caer en todo el mundo, y que dos caerían en Tokio en las próximas horas. –repuso Davis-
- ¡¡NO!! ¡Tenemos que hacer algo! –gritó TK-
- ¡Detente, TK! ¡Sé que quieres ayudar pero ya no podemos hacer nada!
- Davis tiene razón TK, de todas formas… -tratando de contener las lágrimas- No hubiéramos podido ayudar con nuestros digimon; nadie pudo haber sobrevivido a eso.
- Grrr… -gruñó furioso- ¡¡ERES UN ASESINO!! ¡¡MALDITO SEAS, BLAC…!!!

Un golpe en el estómago propinado por Davis interrumpe la frase del elegido de la Esperanza, que cae al suelo sin posibilidades de responder el golpe, o de hablar.

- ¡Deja de actuar como una mariquita llorona y madura, TK!
- ¡¡Davis!! ¡No debiste haberlo golpeado! –exclamó sobresaltado el digimon azul-
- ¡No tenías que ser así, Davis! –le recrimina Kari-
- Era eso o tener que escuchar sus quejas de colegiala malcriada, Kari; ya parece disco rayado con sus: “No lo perdono” y sus demás maldiciones. –luego se dirige a TK- Escucha; sé que estás molesto por no haber podido servir de ayuda a esas personas, ya que yo también siento lo mismo; pero maldecir aquí poco después de verlas morir no es lo más respetuoso que podemos hacer. Así que te recomiendo que sigas el consejo de tu hermano y calmes esos rencores que tienes como vejestorio y madures un poco.
- Es... está bien.
- Bueno; es mejor que nos vayamos a casa.
- ¡¿Pero qué caso tiene?! –recrimina Kari- Si siguen cayendo satélites… ¿Qué hace que nuestras casas sean seguras?
- Nada –dijo serena pero severamente- Pero al menos estaremos con nuestras familias.

Davis ayuda a TK a levantarse y acompaña a él y a Kari a emprender su camino a casa. En el camino, casi no intercambian palabra, pero queda claro que los elegidos de la Luz y la Esperanza están muy agradecidos con Davis y V-mon por haber ido a buscarlos. Al llegar a su casa, ya estaba atardeciendo, y Kari les explica a sus padres y a Tai lo ocurrido, los cuales se alegran de que esté sana y salva. Luego se dispone a cenar una comida frugal y se dirige a su cuarto.

Al recostarse en su suave cama, Kari comienza a llorar en silencio entre las almohadas por las personas muertas en el ferry. Algo en su interior le decía que ellos eran los culpables de todo este caos en el que se cernía el mundo. Pese a que Gatomon había tratado de consolarla, sus esfuerzos fueron inútiles, y decidió sólo hacerle compañía. Sus ojos se habían hinchado de tanto llorar y le dio mucho sueño; antes de caer en los brazos de Morfeo, la elegida de la Luz se preguntaba: Si Blackwargreymon era el responsable de todo esto, ¿Por qué lo hacía, y de esta manera tan... irregular y caótica? Poco después se quedó dormida.


______________________________



Habían pasado varias horas, y hubiera continuado durmiendo de no ser por una extraña luz que la hizo entreabrir los ojos; la luz parecía provenir de la computadora de su habitación, y de ella Kari creyó ver una pequeña y oscura silueta que emergía de la misma. La figura misteriosa parecía portar algo en sus manos y se quedó varios segundos parada, como observando a sus alrededores. La elegida de la Luz no entendía lo que pasaba ye hizo como que estaba dormida, pero algo en esa figura le parecía sumamente familiar.

- ¿¿A… Agumon?? –susurró-

Pero la figura pareció no escuchar la voz de la chica. Volteó para atrás en dirección a la pantalla y desapareció en un brillante haz de luz que encegueció a Kari y la hizo quedar dormida nuevamente.

Al despertar, Kari vio que su digimon aún continuaba dormida, e hizo todo esfuerzo para no despertarla; se levantó de su cama y se dirigió a la puerta con intenciones de ir al baño cuando notó algo sorprendente junto a su cama; algo que creyó sólo podía ser un sueño: Junto a su cama, enfrente de la computadora, había un digihuevo de color naranja con rayas azules casi grisáceas que estaba apoyado sobre unas almohadas en el suelo con sumo cuidado.

- ¡¡No… no fue un sueño!! –exclamó sobresaltada- ¿Podría ser…? ¡¡Gatomon, despierta!!
- Ñam... ñam… -adormilada- ¿Qué sucede, Kari?
- ¡¡Llama a mi hermano de inmediato, por favor!!
- Es muy temprano, Kari –respondió algo perezosa- ¿Por qué quieres que…? -en eso ve el digihuevo- ¡Ya voy!

Gatomon sale corriendo de la habitación en busca de Tai, mientras Kari toma con mucho cuidado el digihuevo que acababa de recibir. No estaba segura, pero sentía algo especial en él. Lo acaricia con sumo cuidado hasta que de repente siente que comienza a vibrar y a desquebrajarse.

En eso llega Tai, sumamente emocionado al enterarse por parte de Gatomon. Ambos van junto a la chica de pelo castaño... y en el momento en que se acercan, el digihuevo se abre liberando una considerable cantidad de humo.

- ¡¡Cof, cof…!! ¡Por qué siempre los digihuevos tienen que generar humo cuando nacen! –espetó Tai con cierta ironía-
- ¡Hermano, mira! –emocionada-

El digihuevo había desaparecido de las manos de Kari, para ser reemplazado por un pequeño y juguetón Botamon de pequeños y tiernos ojos amarillos –casi dorados- que ni bien vio a los hermanos pelicastaños, comenzó a saltar de alegría y a juguetear con ellos y con Gatomon.

Los hermanos Kamiya no salían de su asombro; después de tres largas semanas de angustia, les llegaba un respiro, un pedazo de felicidad en forma de un pequeño digimon bebé que era la clara señal de que tal vez… aun había esperanza.


Continuará...

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MensajeTema: Re: Crossover: Digimon-Silent Hill(film). El Alto Precio de las Elecciones   Vie Jul 01, 2011 3:50 pm

Respondiendo a Jack; si, TK está algo OCC, pero esto es debido a las circunstancias de la trama, por ser un Universo Alterno. Aclarado ese punto, sigamos cone ste fic



Capítulo 4: El pequeño Koromon




Era una mañana clara y diáfana la que se presentaba en la capital japonesa, y ya habían pasado varias horas, pero los hermanos Kamiya aún no podían salir de su asombro: un digihuevo les había sido entregado -¿Por…Agumon tal vez?- y ahora debían cuidar al pequeño digimon que había salido de él. Lo malo era que debido a su tamaño y nivel evolutivo, no podía hablar, por lo que no podría darles información sobre quien es o cual es la situación del Digimundo.

Aunque los hermanos Kamiya sabían que podía ser cualquier digimon, ellos ya se daban una idea de su identidad.

A la hora del desayuno se resolvió el problema de la comunicación, cuando después de tomar su desayuno, Botamon comenzó a sentirse extraño; después, ante la mirada de los pelicastaños y de Gatomon, el pequeño digimon se transformaba en una bola rosada con largas orejas y grandes ojos rojos: había digievolucionado a un Koromon.

- Ho… hola... –dijo tímidamente-
- ¡¡Koromon!! ¡¡Digievolucionaste! –exclamaron los hermanos-
- Así parece ser… T... Ta..
- ¡Tai! Me llamo Tai –exclamó el elegido del Valor- ¿No me recuerdas Koromon?
- Pues… yo… A decir verdad no me acuerdo bien de ninguno de ustedes, pero algo me dice que los conozco y que son mis amigos. -respondió inocentemente-
- Hermano; ¿Estás seguro que se trata del Koromon que conocemos? No parece recordarnos, y recuerda que hay muchos Koromon en el Digimundo.
- Estoy seguro, Kari; -respondió firmemente- Lo presiento; él es nuestro amigo Koromon.
- Yo aún desconfío de eso, Tai –responde la digimon felina- Pero si es él, ¿Los demás no habrá recibido a sus compañeros digimon?
- ¿Otros digimon? -preguntó la bola rosada-
- ¡Es verdad! Llamaré a los demás para preguntarles y para que vengan esta tarde.

En eso, Tai se levanta de la silla del desayunador y se dirige al teléfono para contactarse con sus demás compañeros; mientras tanto, Kari y Gatomon juegan con Koromon para divertirse con el luego de desayunar. Pasados unos diez minutos, regresa Tai junto a ellos.

- Bien; ya les avisé de que tenemos a Koromon con nosotros y vendrán más tarde para verlo. También vendrán Davis y los demás con sus digimon.
- ¿Ellos también recibieron a sus digimon? –preguntó Gatomon-
- Si, hermano. Dinos por favor.
- Me temo que no; ellos no recibieron ningún digihuevo de su parte; es lo más extraño: creí que todos tendríamos de nuevo a nuestros digimon.
- En verdad que es raro ¿Por qué sólo nosotros recibimos a Koromon… y quien nos lo trajo?
- ¿Acaso soy una molestia para ustedes? –preguntó inocentemente-
- ¡Por supuesto que no, Koromon! –respondió Tai- Estamos felices de tenerte aquí.
- Gracias,… Tai, Kari... Gatomon.
- Vendrán digimon para conocerte, Koromon. ¿No estás emocionado?
- Estoy algo nervioso, Kari. Es todo –dijo expresando algo de temor-
- Tranquilo; les caerás bien.

Pasan las horas, -incluidas la del almuerzo, en la que Koromon hizo de las suyas- y llegado el momento, los demás elegidos asisten a la casa de Tai para comprobar con sus propios ojos el “milagro”, como ya lo mencionaban. Ni bien entraban al departamento, eran recibidos por los continuos saltos de un alegre Koromon.

Si bien, los chicos se sorprendieron, lo saludaron cortésmente como si nada, cosa que los digimon también hicieron. Mientras los digimon jugaban entre sí, los demás elegidos conversaban con Tai y Kari sobre la situación.

- ¿Entonces viste a alguien dejar el digihuevo en tu habitación, Kari?
- Si, Izzy; así mismo. Pero apenas pude ver de quien se trataba, pero parecía ser Agumon.
- Entonces ese Koromon no es el de Tai –mirando en dirección al digimon rosado-; porque sería muy extraño que viniera el mismo e involucionara hasta convertirse en un digihuevo.
- Te equivocas, Izzy. Es el Koromon que conocemos; lo presiento. –espetó Tai muy seguro de si- Además, el mismo dijo que creía conocernos y que éramos sus amigos.
- ¿Y por qué no los recuerda... o a alguno de nosotros?
- No tengo idea, Davis.
- Yo leí que si alguien pasa por una experiencia traumática, esta persona reprime esos recuerdos horribles, o en el peor de los casos, sufre de una amnesia completa.
- Si es así, Yolei; entonces Agumon debió pasar por algo horrible en el Digimundo, y por eso no lo recuerda. –respondió Ken-
- ¿Qué estará pasando allá? ¿Y por qué solo ustedes recibieron a Koromon? Eso no me lo explico. –se preguntaba sumamente frustrado-
- No puedo responder a eso, Matt. Lo lamento. –le respondió Tai-
- ¿Han intentado de preguntarle algo sobre el Digimundo?
- Lo intentamos, Joe; -repuso Kari- pero no parece recordar absolutamente nada. Y tampoco… le hemos dicho de… ya saben quién.
- ¿O sea que no le han hablado de Blackwargreymon?

El silencio se hizo presente entre el grupo de chicos, lo que permitió aclarar las dudas del elegido de la Esperanza. Mientras tanto, los digimon intentaban hacer recordar a Koromon sobre quien era.

- Koromon, ¿No me recuerdas? Soy V-mon; nos conocimos la primera vez que vi a Davis.
- Y a mí; Soy Patamon; estuvimos juntos en la Isla File cuando conocimos a los chicos la primera vez.
- Pues…yo…
- Es inútil –agregó Hawkmon- No nos recuerda en lo más mínimo.
- Koromon ¿Sabes algo del Digimundo? ¿Cómo se encuentra, o de nuestros amigos?
- No; lo siento mucho pero no recuerdo casi nada desde que nací del digihuevo. Discúlpenme –respondió apenado-
- No te pongas mal; no es tu culpa –lo tranquiliza Armadillomon-
- Oye, Koromon ¿Recuerdas acaso a Blackw…? –antes de terminar la frase, Gatomon hace un ademán para que se calle-
- Lo mejor es que no se lo digas, V-mon –le susurra en el oído una vez que se acerca-
- ¿Pero por qué?
- Sólo has lo que te digo, ¿Está bien?
- De acuerdo, Gatomon –le responde el digimon azul-
- Blackw… ¿Por qué me suena ese nombre? –se dice para sus adentros sin que nadie lo oyera-

Así pasó el resto de la tarde, con los elegidos y los digimon discutiendo sobre el origen de Koromon y preguntándose del porqué de su falta de memoria: pero algo les decía que se trataba del digimon de Tai, que tanto conocían y que por alguna razón, no recordaba nada… o casi nada.



______________________________



Y pasaron los días, sin mayores sorpresas ni develaciones: Koromon se quedó con Tai, Kari y Gatomon en un intento por hacerle recordar quien era; los demás chicos continuaron con sus respectivas vidas, preocupándose aún más sobre la situación del Digimundo y los digimon. Pese a sus intentos, Izzy no había logrado abrir la puerta nuevamente, luego de la aparición de Koromon.

La situación en el resto del mundo no varió en lo más mínimo, sino que había empeorado sutil pero considerablemente: las manifestaciones de desempleados continuaban en las grandes capitales del mundo, las economías de varios países estaban al borde del colapso, las fuerzas militares de varios países quedaron paralizadas y el combate se redujo a un mero intercambio de balas por parte de los soldados –en lugares como Afganistán, Colombia, Palestina, entre otros, los movimientos guerrilleros comenzaron a tomar ventaja de la situación-

Pese a todo, el mundo ya comenzaba a concebir un mundo sin Internet, pues ésta estaba prácticamente colapsada; y aunque se esperaba que la pronta purga de las redes informáticas acabara con “Singularity”, se preparaban para el peor de los casos. Mientras tanto, los hermanos Kamiya se olvidaban de todo aquello y se concentraban en criar adecuadamente a Koromon; sin embargo, ocurrieron algunos incidentes muy extraños con él:


A casi cuatro días de haber llegado, Koromon se hallaba jugando en compañía de Gatomon con una pelota de goma de considerable tamaño en la sala del departamento. Tai y Kari los observaban de manera divertida, en especial a Koromon, que sujetaba la pelota de manera muy peculiar con sus dos orejas.

- Oye Koromon, parece que te justa sostener la pelota de esa forma.
- Ah… sí. No sé explicarlo, pero me trae recuerdos.
- Es verdad –afirma Tai- ¿Sabes? Es gracioso; al verte así superpongo en mi mente tu imagen junto a la de Wargreymon y me cuesta creer que él salga de ti…jeje.
- ¿War…grey…mon? –al oír este nombre, Koromon recuerda algo fugazmente-


FLASHBACK
Spoiler:
 


- Tai…
- ¿Si, Koromon?
- ¿Qué es un Wargreymon?
- ¿No lo recuerdas? –sorprendido- Es tu máxima digievolución, es decir, a lo más que puedes llegar.
- Y eso que hacía con la pelota… ¿Te lo hizo recordar?
- Sí; es que así realizaba su ataque… Terra Force. Creo que juntaba energía de la tierra y creaba una bola de fuego gigante o algo así.
- Suena raro, –espetó el digimon rosado- que de reunir energía de la tierra crees fuego; pero parece que te hace feliz recordarlo.
- Es que hace mucho que no lo veo, es todo -respondió con algo de nostalgia-
- ¿Y cómo era?
- Espera, te haré un dibujo Koromon.

Tai se aparta del digimon rosado y busca lápiz y papel. Luego se sienta junto a un escritorio y comienza a dibujar, sin dejar que Koromon observe el proceso. Cuando termina su “creación”, se lo muestra encantado; casi al mismo tiempo, entra Kari.

- ¿Qué te parece, Koromon?
- ¿Ese… soy yo? –pregunta al mirar el dibujo… tan deforme- ¡Que feo soy!
- ¡Santo cielo, hermano! –exclama sarcásticamente al ver la "obra de arte" de Tai- ¿Acaso aun no aprendiste a dibujar bien? ¡Qué vergüenza que no sepas dibujar a tu compañero digimon!
- ¡Bah…! Todos son críticos.
- Ella tiene razón, Tai. Ese dibujo está horrible. –resalta Gatomon-
- Espérame aquí, Koromon; creo tener una foto de Wargreymon en algún lado.
- ¿Cómo que tienes una foto? –pregunta muy sorprendido Tai-
- Es que Izzy llevaba haciendo una enciclopedia con todos los digimon que conocemos en nuestras aventuras, y yo tengo algunas de sus impresiones.

Entonces Kari entra a su habitación y comienza a buscar entre sus carpetas. Poco después sale con una carpeta anaranjada que tenía archivada varias imágenes. Las revisa una por una hasta encontrar la que buscaba.

- ¿Ves, Koromon? Este es Wargreymon... y no ese garabato de mi hermano…
- ¡Oye! Al menos lo intenté dibujar.
- Así que ese… en teoría, soy yo ¿No?
- Si…
- No me veo tan mal… Pero…

Al ver esa fotografía, Koromon se sintió extraño; había algo familiar en la imagen de ese digimon, aunque no podía identificar el por qué; era él, pero no se sentía él. Cansado de pensar tanto, volvió a su juego con Gatomon, donde exclamaba el nombre de la técnica que le había dicho Tai.

- ¡Terra Force! ¡Terra Force! –gritaba riendo cada vez que lanzaba al pelota- es mejor que practique… ¡jajá!
- Ya veo que lo recuerdas, Koromon. ¡Sigue así! –lo animaba Gatomon mientras seguía con el juego-
- Parece que ya comienza a recordar algo, hermano. Tal vez si le relatas de cómo derrotamos a los Dark Masters, se le refresque la memoria.
- Tienes razón; él participó mucho en esas peleas; se lo relataré más tarde.
- Está bien; yo guardaré esto mientras... –se dirige a su habitación dispuesta a entrar cuando…-
- ¡Terra Force! ¡Terra Force!… ¡Fuerza Gea!

Al oír esto último, Gatomon y Kari quedan casi paralizadas, por lo que la digimon felina no responde al juego y la elegida de la Luz deja caer su carpeta al suelo, esparciendo las imágenes por el piso de la sala. El pequeño digimon se sorprende de la reacción de sus amigas y muestra una cara de desconcierto.

- ¿Qué dijiste Koromon?
- Dije… Fuer... Fuerza Gea, Kari ¿Tiene algo de malo?
- No; nada, Koromon. Pero ¿Por qué lo dijiste? –le pregunta intrigada-
- No tengo idea; simplemente se me ocurrió.
- Está bien; no importa –responde con una sonrisa de alivio, mientras hace un ademán a Gatomon para que entre junto a ella en la habitación-
- Iré con ella; no me tardo Koromon.
- Está bien, Gatomon.
- Gatomon, ¿Tú le dijiste? -le preguntó sin que Koromon las oyera-
- No, Kari; yo no le dije nada respecto a él.
- Yo tampoco, y dudo que mi hermano lo haya hecho.
- Entonces… ¿Cómo supo el nombre de su ataque? –se preguntaba muy confundida-
- Tal vez… lo oyó en algún momento mientras estuvo en el Digimundo; es lo más probable.
- Puede que tengas razón.

Creyendo que sólo se trataba de algún recuerdo reprimido que había emergido, ignoraron todo el asunto sobre este incidente; pero el otro, ocurrido tres días después, fue muy diferente:


Era ya muy de noche, y faltaban varias horas para que amanezca, y todos en la residencia Kamiya se hallaban profundamente dormidos. Sin embargo, en los últimos días, Koromon había padecido de un extraño sonambulismo que lo hacía levantarse de la cama de Tai –donde dormía- y terminaba apareciendo en la sala poco después del amanecer. Y este día, parecía no ser la excepción.

Kari se había levantado a altas horas de la madrugada debido a que tenía sed; se dirigía a la cocina cuando creyó haber escuchado algo.

- ¿Eres, tú, Koromon? –exclamó, sabiendo del sonambulismo que sufría el pequeño digimon-

Fue a su habitación para despertar a Gatomon e hizo lo mismo con Tai; cuando se dirigía a la cocina, notó que la puerta del departamento se hallaba abierta. Avisó a los demás, y luego salió ella sola al balcón del edificio.

El balcón formaba un pasillo muy largo, y al final del mismo, se hallaba el digimon; sin embargo, ella gritó de terror cuando vio que se apoyaba sobre el pasamanos de la baranda, aparentando querer caerse en cualquier momento. Por la expresión de su rostro, Koromon parecía estar sonámbulo.

- ¡¡Hermano, Gatomon!! Lo encontré –gritó- ¡¡Koromon!! ¡Sal de ahí, te puedes lastimar!
- Ca…casa… Debo… ir… a casa… -susurró casi dormido sin que lo oyeran- …Bla… ck… war… grey… mon…

Ni bien dijo esto, el pequeño digimon rosado se resbaló del pasamanos y estuvo a punto de caer al vacío de no ser porque Kari se lanzó apresuradamente para atraparlo, pero esto hizo que se colocara en una pésima posición y estuviera a punto de caer. Su estómago apenas se apoyaba por el pasamanos de la baranda y se balanceaba peligrosamente.

- ¡¡Hermano, Gatomon!! ¡¡Ayúdennos por favor!!
- ¡¡Ya vamos, Kari!!
- ¡¡No te caigas; sujétate de algo!! –le decía Tai mientras la sujetaba con fuerza de su cuerpo para tratar de subirla al balcón-
- ¡¡Hogar, casa!! –gritaba Koromon-
- ¡Tranquilo; estamos en casa! –le dijo Kari sin poder ocultar su miedo a caer-

Tai logró subir a Kari y a Koromon –en los brazos de la chica- sanos y salvos de regreso al balcón. Por un momento se respiró algo de alivio; sin embargo, el pequeño digimon no parecía estar calmado; continuaba gritando:

- ¡Casa, Casa! ¡Quiero ir a casa!
- ¡Koromon, tranquilo! –exclamó Tai- ¡Estamos en casa; sólo tuviste un sueño!
- ¡¡Tengo que volver al Digimundo!! ¡¡Tengo que volver al Digimundo!! –exclamaba muy alterado-

Poco después, Koromon se quedaba nuevamente dormido ante el desconcierto de los hermanos y la digimon felina; que no tuvieron otra opción más que regresar a la cama.



______________________________



A la mañana siguiente, ya muy tarde, los chicos se levantaron a desayunar y trataron de tocar muy a fondo el asunto. Pero Koromon lo recordaba muy bien.

- Lamento haberlos preocupado, chicos. No era mi intención; no sé qué me está pasando últimamente.
- Está bien, Koromon –le responde Tai- Pero dinos, ¿Qué fue lo que te pasó?
- Tuve un sueño en que alguien me estaba llamando… para regresar al Digimundo.
- ¿Alguien? ¿De quién hablas? –preguntó intrigada-
- Lo ignoro, Kari. No reconocí su voz.
- Tuvimos suerte de haberte escuchado andar dormido por la casa; si no… -en eso suena el teléfono- ¡Yo atenderé! –y Kari va a atender la llamada-
- Esto es muy extraño, en verdad.
- ¿Quién podría estar llamándote? ¿Y para qué? –se preguntaba Gatomon-
- Está bien, se los diré. Gracias –cuelga el teléfono- Hermano, era Ken.
- ¿Si? ¿Qué sucede? ¿Alguna novedad?
- Quiere que vayamos a su casa de inmediato.
- ¿Por qué, Kari?
- Es de algo importante relacionado con Arukenimon y Mummymon.
- ¿Esos dos payasos? –espetó Gatomon- ¿Qué hay con ellos?
- Dice que los vio en Hikarigaoka. Debemos avisar a los demás e ir junto a Ken cuanto antes para informarnos.
- Está bien; ya les aviso. -responde Tai, y yendo en dirección al teléfono-



Continuará...

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MensajeTema: Re: Crossover: Digimon-Silent Hill(film). El Alto Precio de las Elecciones   Vie Jul 15, 2011 10:59 am

Capítulo 5: El plan de Yukio Oikawa




Esa misma mañana, los hermanos Kamiya habían recibido una llamada telefónica de Ken, informándoles que había visto a Arukenimon y Mummymon en Hikarigaoka, y que quería que los demás elegidos fueran a su casa de inmediato para informarles más sobre el caso. Aun recuperándose del susto que Koromon les causó en horas de la madrugada, Tai y Kari aceptaron en ir; no sin antes avisarles a los demás de dicha reunión.

Pasada la hora del almuerzo, todos los elegidos junto a los digimon que quedaban ya se encontraban junto a Ken y Wormmon en la sala del departamento -sus padres habían salido a conseguir víveres y tardarían en regresar-

- Debe de costarle mucho a tus padres ir por los víveres, ¿No Ken? Si quieres yo te puedo ayudar; mi familia tiene una tienda.
- Así es, Yolei, y te agradezco la ayuda –dijo amablemente, pero con pesadumbre- Mi papá no quiere que mi mamá vaya sola por las calles, ya que puede ser peligroso desde que comenzaron a escasear ciertas cosas.
- Esto se repite en todas partes; parece que estuviéramos en guerra –repuso Cody-
- Bueno... pero vayamos al punto; dijiste que viste a esos dos payasos aquí, ¿No es cierto, Ichijoji?
- Es verdad; los vi ayer a la tarde. Pero…
- ¿Pero qué? –preguntó TK, algo ansioso-
- Diles, Ken; no te preocupes. Ellos deben saber.
- Está bien, Wormmon.
- ¿Pasa algo, Ken? Parece que hay algo más sobre ellos.
- Lo que pasa es que… no los vi solos: los vi acompañados de un hombre.
- ¿Un hombre? –exclamaron al unísono; reina un silencio espectral en la sala esperando que hable el elegido de la Bondad-
- ¿Cómo es posible que un humano –que no sea elegido- esté con dos digimon y no esté para nada sorprendido?
- Eso no lo sé, Davis; pero… no es la primera vez que veo a ese sujeto. Verán; hace una semana vi a ese hombre en Hikarigaoka, en el mismo lugar donde ocurrió el supuesto atentado hace siete años. Tenía cabello negro largo, piel pálida, vestía una gabardina oscura y portaba una computadora portátil. Lo vi sobre el puente con el aparato en sus manos; creí que solo intentaba hacer funcionar su máquina o revisaba algo, pero siempre lo veía en el mismo lugar, como si intentara algo.
- Creo que sé que intentaba… pero continua, Ken. –agregó Izzy-
- Bien; como decía: ayer a la tarde pasaba por allí con Wormmon escondido en mi mochila, cuando lo vi junto a una mujer de traje rojo y un hombre con traje azul; cuando los vi más de cerca, me di cuenta que eran Arukenimon y Mummymon, así que con la mayor discreción me alejé de allí para que no me descubrieran... y creo que no lo hicieron.
- Ese hombre debe tener alguna relación con ellos. –repuso Yolei-
-¿Pero cuál podría ser? –agregó Hawkmon-
- No tengo idea… ¡Pero lo averiguaremos nosotros!
- ¡¡¿¿Qué??!! –exclamaron todos-
- ¿Pero qué dices, Davis? –expresó Kari algo intrigada-
- Digo que debemos ir a Hikarigaoka y enfrentar a ese sujeto para que nos de una explicación de qué hace allí con dos digimon: lo más probable es que él esté al tanto sobre todo este asunto.
- Yo sospecho que es... algo más que eso. –pensó Izzy-
- ¿Pero no será peligroso, Davis?
- ¡Para nada, Cody! Tenemos a nuestros digimon para que nos ayuden; ellos son los únicos que pueden luchar contra ese par de idiotas.
- ¡Es cierto! –agregó V-mon con entusiasmo-
- Tenemos que averiguar que se hizo de nuestro mundo… -dijo Patamon-
- Y si ese hombre tiene algo que ver… -espeta Hawkmon-
- Debemos averiguarlo –dijo Armadillomon con seriedad-
- ¡Yo también quiero ir! –exclamó una voz aguda-

Por un momento, reinó el silencio en la sala, y nadie sabía –o no querían aceptar- de quien era esa voz, hasta que sobresalió del grupo una bola rosada.

- Pero Koromon –espetó preocupada-, puede ser peligroso; tú aun no has podido digievolucionar a Agumon.
- Eso no me importa, Kari –suscitó seguro- No quiero ser un inútil para los demás.
- Yo digo que lo mejor es que te quedes en casa, Koromon. No sabemos lo que pueda pasar.
- Ya lo decidí, Tai; voy a ir.
- Está bien; como quieras.
- Pero debes comportarte, Koromon -le habló dulcemente-; eres el más débil del grupo. Sin ofenderte, claro.
- No hay cuidado, Gatomon.
- Entonces está decidido –dijo mientras se levantaba de su asiento- Iremos mañana a… ¿A qué hora suele aparecer, Ichijoji? Jejeje…
- ¡¡Ay, Davis!! –exclamaron todos sarcásticamente-
- Lo solía ver a horas de la mañana; si vamos temprano, podemos esperar hasta que llegue y tenderle una emboscada para que no pueda escapar y nos diga lo que sabe.
- A primera hora entonces, todos estaremos en Hikarigaoka.
- Está bien –exclamaron todos juntos-
- Debemos irnos; si vamos a irnos a tempranas horas de la mañana, debemos dormir temprano, ¿No creen?
- Tienes razón, Hawkmon –afirmó Yolei- es mejor que nos vayamos. Adiós.

Una vez decididos, los demás elegidos fueron a sus respectivas casas a preparase para el encuentro de mañana con el misterioso individuo de Hikarigaoka, que probablemente sepa más de lo que aparentaba. Cada uno de los chicos se mostraba sumamente ansioso por dicho encuentro; por un lado, podría ser la forma de descubrir que está pasando en los dos mundos, y por el otro, no sabían lo que podrían encontrar. Con estas inquietudes, los once chicos y los seis digimon se dejaron llevar por el sueño y descansar.


______________________________



Era una mañana fría en Hikarigaoka, en el mismo lugar donde había ocurrido el supuesto atentado hace siete años, y también el mismo lugar por donde Myotismon y su ejército habían llegado al Mundo Real tres años atrás. Había poco tránsito peatonal y vehicular, aunque se oían las sirenas de las patrullas de la policía a lo lejos, que iban en dirección a las frecuentes manifestaciones de desempleados.

Los elegidos y los digimon estaban en posición, ocultándose en los arbustos y árboles cercanos, esperando a que llegara el misterioso individuo. Varias personas iban y venían cruzando el viaducto donde esperaban verlo, pero no ocurría nada fuera de lo normal.

- ¿Cuándo llegará ese sujeto?
- Paciencia, Davis; no debe tardar. –le espetó TK-
- Izzy; ayer dijiste que tenías una idea de lo que ese sujeto intentaba hacer. Dinos, ¿Qué intentará hacer?
- Creo que intenta entrar al Digimundo, Matt.
- Pero… ¿Eso es posible? –agregó Sora-
- Debes recordar que todas las puertas al Digimundo se hallan cerradas desde hace un mes.
- ¿Entonces como pensará entrar? –agregó Joe-
- Si no mal recuerdan, aquí hay una puerta al Digimundo desde aquel incidente que nos hizo elegidos hace siete años; así que lo más probable es que aquí el acceso sea mucho más fácil. Capaz ese sujeto lo sepa también.
- ¿Y cómo lo supo? –preguntó Tai-
- ¡¡Chicos, miren allá por favor!! –exclamó Hawkmon desde una rama- ¡Ahí vienen!

Todos se voltean a donde apuntaba el digimon ave, y observan a un hombre con las características que mencionó Ken en medio del viaducto, en compañía de los que eran… sin lugar a dudas, la mujer araña y la momia.

El grupo sale de su escondite y se dirige a su encuentro, pero los digimon perfeccionados se interponen en su camino.

- Vaya, vaya. Nunca creí que me encontraría con ustedes… Niños Elegidos.
- ¿Quién eres tú y cómo sabes de nosotros o de los digimon? –espetó Cody-
- ¡Silencio! ¡Habla con más respeto! –exclamó Mummymon-
- Mi nombre es Yukio Oikawa, y si sé de la existencia de ustedes y los digimon es por Arukenimon y Mummymon, que me han mantenido al tanto de todo lo que han hecho.
- ¡¿Cómo es que los conoces?! –preguntó la elegida de la Luz-
- No deberían sorprenderse, pues yo mismo los creé con mi propio ADN, basado en mis investigaciones del Genoma Humano.
- ¿Cómo dices? –sobresaltado- ¿Tú... tú los creaste? –preguntó Ken-
- Por supuesto; ¿De qué otra forma podría ir al Digimundo si no es a través de ellos?
- Entonces tú les ordenaste construir las agujas de control, ¿Verdad? ¡Responde! En primer lugar ¿Para que querías ir al Digimundo?
- Efectivamente; de hecho, yo te escogí a ti para que las construyeras en mi lugar, pero luego te pusiste del lado de los elegidos y comenzaste a destruirlas.
- ¿Qué es realmente una aguja de control? –preguntó el ex emperador-
- Una aguja de control es un objeto que originalmente existía en el Mar de las Tinieblas; tiene muchos efectos, pero el mayor de ellos es el de poder cambiar el sistema de evolución del Digimundo.
- ¿Qué intentabas al alterar la evolución del Digimundo? –exclamó Izzy, indignado-
- ¡Mi principal propósito era que los adultos pudieran ir al Digimundo!
- ¿Los adultos? –preguntó extrañado el más joven del grupo-
- Sí; Logré abrir la puerta en una ocasión pero no pude entrar. La razón es que los adultos han perdido la inocencia, que es un requisito fundamental para entrar al Digimundo es por eso que creé a Arukenimon y a Mummymon a partir de mi ADN, pero eso no logró satisfacer mis ansias, ya que nunca perdí las ansias de ver el Digimundo con mis propios ojos. Fue por eso que decidí manipularte para que construyeras las agujas de control por mí, pero me encontré con muchos obstáculos porque ustedes las destruyeron… Sin embargo; no lo lograron destruirlas todas.
- Aun no has respondido… -interrumpió Davis- ¿Por qué querías ir al Digimundo?
- Desde que era pequeño ese había sido mi mayor sueño, pero nunca lo había podido cumplir, así que decidí que una vez tuviera los conocimientos necesarios, trabajaría arduamente para conseguirlo. Mi plan original era el de las agujas de control, pero luego surgió una alternativa que luego empleamos.
- ¿A qué te refieres con eso? –preguntó intrigado el elegido del Valor-
- ¡Tontos! –exclamó Mummymon burlonamente- ¿Acaso piensan que el plan de las Piedras Sagradas surgió espontáneamente?
- ¿Estás diciendo que lo tenían planeado desde el comienzo? -preguntó TK con suma curiosidad y sobresalto-
- Así es; hace un año descubrí en el desierto una loseta de piedra que hablaba de dichas piedras y de su importante papel en el equilibrio del Digimundo. Inmediatamente se lo informé a mi jefecito aquí detrás, pero él me dijo que lo dejáramos como plan secundario. Entonces nos dividimos los trabajos: Yo me encargaría de investigar más y descubrir aquellas Piedras Sagradas….
- Mientras que yo –agregó la mujer araña- me encargaría de la construcción de las agujas de control y de vigilarte a ti… ex-Emperador de los Digimon.
- Maldita –dijo Ken entredientes-
- Originalmente –continuó Oikawa-, tú debías construir las agujas de control, pero luego de que te rebelaste, Arukenimon siguió con tu trabajo, además de crear a digimon de agujas de control para continuar alterando el proceso evolutivo del Digimundo de incógnita; pero cuando la descubrieron, decidió destruirlos a ustedes. Luego de su fracaso, creó a Blackwargreymon para destruirlos... y casi lo conseguimos. Hubiera sido un excelente ayuda para mi propósito; sin embargo…
- La desobedeció a ella… -espeta Yolei en voz baja, pero audible-
- Exactamente; el muy tonto se salió de nuestro control. Visto el fracaso de ese megadigimon, decidimos proseguir con el Plan B: destruir las Piedras Sagradas. Cuando encontraron la primera, surgieron muchas dificultades para destruirla; entre ellas ustedes. Pero ocurrió lo inesperado: Blackwargreymon mismo destruyó al Piedra Sagrada con mucha facilidad.
- ¡¿Tú le ordenaste hacer eso, no es así?! –exclamó furioso TK-
- ¿Acaso no prestaste atención a lo que dije, niño tonto? –respondió disgustado- ¡Dije que él se salió de nuestro control! A decir verdad, no tengo idea de por qué apareció tan repentinamente y comenzó a destruir las Piedras Sagradas… pero debo decir, que aproveché esa maravillosa oportunidad. Como dicen: Si la vida te da limones, exprímelos. Y eso hice –risa maliciosa-
- ¡¡Eres un desgraciado oportunista!! –gritó furioso Cody ante la mirada incrédula de los demás- ¡Ustedes no hacían nada y él hacía todo su trabajo por ustedes! ¡¡Se aprovecharon de sus sentimientos de confusión; no los perdonaré!!
- ¡Cody!... -sorprendido- Nunca esperé oírte así de molesto.
- Disculpa, Armadillomon; es que…
- ¡JAJAJA! –rio la mujer araña- ¡Debes de ser el más tonto de los elegidos! ¿De verdad creíste que Blackwargreymon tenía sentimientos? ¡Hasta él se lo creyó de tan tonto que era!
- Es difícil de creer que ustedes consideren la posibilidad de que un digimon de agujas de control tenga emociones como los demás; es absurdo. –agregó Oikawa, mientras Cody, Kari y Ken comienzan a enfurecerse- Blackwargreymon era sólo una herramienta con fallas que finalmente cumplió con lo que necesitábamos: destruir las Piedras Sagradas. Sin embargo; desde ese entonces, algo pasó: las puertas al Digimundo no se han vuelto a abrir… Lo he intentado cada día desde hace un mes y no he conseguido nada. No sé qué rayos hizo ese maldito pseudodigimon; pero no dejaré que se interponga entre yo y mi sueño.
- Solo piensas en ti… ¿No te das cuenta de los que has hecho? –le gritó Davis- ¡¡Eres responsable de todo lo que está pasando en el mundo!! ¡Nuestro propio mundo se cae a pedazos y tú sólo piensas en ti mismo: eres un maldito egoísta!!
- Como si me importara lo que le pase a este mundo.
- ¿Cómo dices? –dijo anonadado el elegido de la Sinceridad-
- En este mundo corrupto y podrido ya no hay nada que valga para mí; si se desmorona sobre sí mismo no me interesa: es su culpa por no haberlo protegido y cumplido con el deber que se les asignó. -señalándolos- Lo único que ahora es importante para mí, es llegar al Digimundo.
- ¡¡Estás loco!! –reclamaron molestos los elegidos-

El grupo de chicos se hallaba allí enfrente de Oikawa y sus esbirros sin anda que hacer: lo miraban con desprecio por su falta de consideración hacia los demás y hacia el mundo en el que el mismo vivía. Mientras la ensión y el silencio reinaban en el aire, una voz se hizo notar entre todos.

- ¿De… de verdad puedes abrir la puerta al Digimundo? –liberándose de los brazos de Kari-
- ¡Koromon! ¿Qué haces? Es peligroso.
- ¿Quién es esa bola rosada? –Suscitó la momia-
- No esperaba ver aun digimon como ese entre ustedes. Si, pequeño; si puedo hacerlo. ¿Quieres ir con nosotros?
- Pues... yo. -mirando hacia el grupo- No sé...
- ¡No lo hagas, Koromon! –exclamó Tai, sumamente alterado-
- ¡Ellos no son tus amigos, Koromon! ¡Son malos! –agrega V-mon-

Kari va a recogerlo y lo toma de nuevo entre sus brazos, aunque el pequeño digimon volvió a inquietarse.

- Sé que quieres regresar, pero no se puede: la puerta está cerrada. –tratando de consolarlo-
- ¡Pero él la puede abrir, Kari! –exclamó nervioso- ¡¡Tengo que regresar!! ¡¡Tengo que volver al Digimundo!! ¡¡Tengo que volver al Digimundo!! –gritó sin parar-
- ¡¡AGH!! –poniendo sus manos en sus oídos- ¡¡Ya cierra tu bocota, llorona albóndiga rosada, o no te llevaremos!! –le gritó la mujer araña-
- ¡¡Cállate!! –le gritó Koromon, molesto- ¡¡YO NO RECIBO ÓRDENES DE NADIE!!

Todos los presentes se quedan callados ante el grito de Koromon, al que nunca habían escuchado de esa manera. Luego dirigen su mirada a Oikawa, que continuaba tecleando su computadora portátil en un intento de abrir la puerta.

- Ko… Koromon… ¿Estás bien? -preguntó el elegido de la Esperanza-
- El rencor y odio a la Oscuridad genera más Oscuridad, retroalimentándose indefinidamente. –dijo de manera casi apagada, como dormido-
- ¿Qué... qué dijiste?
- ¿Huh? No dije nada, TK… -respondió sinceramente, como si fuera inconsciente de sus últimas palabras



Reproducir a partir de aquí


______________________________


En ese mismo momento, en lo más profundo del Digimundo, la conversación de los elegidos y Oikawa y sus esbirros había sido oída detalladamente.

- Parece ser que ya ha llegado el momento. Debemos recibir a nuestras visitas de inmediato… y para ello, debemos abrirles la puerta… a su destino.

Detrás de él sólo se escuchaba un apagado sonido de respiración, que aprecia responder afirmativamente aquellas palabras.


______________________________


- ¡Ahora… solo debo hacer esto! –tecleando una vez más su computadora-
- ¿Creen que lo logre? –susurró Izzy-
- Ni idea; pero si lo hace, debemos detenerlo a toda costa. –respondió TK-
- ¡Chicos, miren! –exclamó la chica de cabello morado-

Lo que Yolei hizo denotar, era una misteriosa neblina que comenzó a envolver el puente, que si bien no era muy densa, causó cierta inquietud.

- Pasó lo mismo cuando estuvimos por derrotar a Blackw… -Davis desvió la mirada- ¡Miren allá!
- ¡¡Imposible!! –exclamó aterrado Ken-
- ¡La… la puerta… está abierta!
- ¡¡Al fin!! –gritó satisfecho- ¡He abierto la puerta al mundo que tanto he deseado conocer!

Oikawa no perdió tiempo y corrió hacia la puerta ante la mirada estupefacta de los elegidos. ¿Verdaderamente él había logrado abrir la puerta? –se preguntaban-

- ¡Espérenos, jefecito!
- ¡Yo también quiero ir! –exclamó Arukenimon mientras atravesaba el umbral-
- ¿Qué vamos a hacer? –preguntó Cody-
- ¿Cómo que qué vamos a hacer? –preguntó Davis- ¡Pues a seguirlos, amigos! ¡No podemos dejar que se salgan con la suya! ¡¡Vamos!!
- Koromon, tú te... ¿Koromon? –pregunta Tai al no verlo por ahí, hasta que...- ¡Koromon, regresa aquí!
- Lo siento, Tai, pero debo ir con ellos.
- ¡Es peligroso! ¡Regresa aquí!
- ¡No te preocupes, hermano! ¡Yo lo cuidaré –le grita Kari antes de entrar al portal-

Los seis elegidos junto a sus digimon –y Koromon- entran por el umbral poco después que Oikawa y sus digimon. Poco después, la puerta se cierra, dejando a los elegidos de la primera generación en medio del viaducto mientras la misteriosa niebla se disipa y todo vuelve a la normalidad en Hikarigaoka.



______________________________



Al entrar, los elegidos y los digimon se sienten de manera distinta a como solían acceder al Digimundo anteriormente: la sensación era la misma que sentirían si cayeran en un profundo abismo del que no se viera fondo.

- ¡¡¿Qué rayos es esto?!! –gritó aterrado Davis-
- ¡¡La oscuridad es inmensa; no la soporto!! –exclamó Ken-

Los chicos comenzaron a desesperarse ante esa horrible sensación, además de un extraño malestar que recorrió repentinamente por todo su cuerpo, como si atravesaran unas capas invisibles. Para TK y Kari, la primera sensación era conocida, pues era la misma con la que habían llegado al Digimundo en primer lugar, y también la misma que sintieron cuando cayeron a las profundidades del Digimundo a causa de Machinedramon.

En medio de la desesperación, a la elegida de la Luz se le resbaló la mano, y dejó caer a Koromon. En un intento por atraparlo, extendió su mano para alcanzarlo, pero no pudo hacerlo y el digimon rosado cayó aún más profundo.

- ¡¡KOROMON!!
- ¡¡Kari!!

El digimon rosado se perdió de vista para los seis elegidos y los seis digimon, que sólo podían esperar a que se encontrara bien. Aunque también, ellos deseaban su propio bienestar; pues por la forma en que el portal al Digimundo se les había abierto, no sabían lo que les esperaría al final del túnel.

- Solo espero… que aun haya algo o alguien a quien salvar –repuso el elegido de la Esperanza a todos sus compañeros-



Continuará...

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MensajeTema: Re: Crossover: Digimon-Silent Hill(film). El Alto Precio de las Elecciones   Dom Ago 14, 2011 9:25 am

Capítulo 6: CODE: INFERNO


La llegada al Digimundo había sido sumamente abrupta, y tanto niños como digimon estaban aún inconscientes; poco a poco, comenzaron a abrir sus ojos. Su regreso después de un mes de hallar las puertas cerradas traía consigo mucha ansiedad, pues todos tenían suma curiosidad por saber qué había pasado durante su ausencia en aquel Mundo Digital que debían proteger.

- Davis… Davis... despierta…
- ¿V-mon? ¿Eres tú? –preguntó con dificultad-
- Si, Davis, ¿Te encuentras bien?
- Si… Vaya; es la primera vez que al venir al Digimundo siento que me pasó un camión encima. ¿Y los demás? –preguntó- ¡Kari, TK, Yolei, Cody, Ken! ¡Despierten!
- ¿Huh? ¿Davis? –preguntó la elegida de la Luz- ¿Qué pasó?
- ¡¡AGH!! –desperezándose- Esto me recuerda la vez que volvimos al Digimundo después de derrotar a VenomMyotismon.
- Es cierto, TK –repuso su digimon-
- ¡Yolei, despierta! ¡Ya llegamos! –exclamó Hawkmon en un intento por despertarla-
- Aun no mamá… No quiero ir a la escuela.
- Michael está aquí, Yolei –le susurró el digimon ave-
- ¡¡Donde!! –reaccionando violentamente y luego mirando alrededor- ¡¡Hawkmon!!
- No sé cómo pudiste creerte eso, Yolei.
- Vamos, Cody; no seas así con ella. –dijo Armadillomon-
- Parece ser que están todos bien –exclamó Wormmon de manera calmada-
- ¿Alguno de ustedes sabe dónde estamos? –preguntó el ex-emperador-
- Pues…

Davis y los demás observaron los alrededores con detenimiento; aquel lugar era muy diferente a cualquiera que hubieran conocido antes en el Digimundo: había mucha niebla, y los árboles cercanos estaban todos resecos y casi desnudos de follaje verde. El paisaje era tan espectral que parecía carecer de colores.

- Ga… Gatomon… ¿Crees que hayamos vuelto al… Mar de las Tinieblas? –preguntó temblorosa-
- ¡No digas eso, Kari! –exclamó Ken-
- ¡Lo último que quiero es volver a ese lugar! –dijo la aterrada Yolei ante esa posibilidad-
- Me temo que no –repuso la digimon felina- ; aunque tiene cierto parecido y hasta me atrevería a decir que es ese mundo, creo que estamos en el Digimundo que todos conocemos.
- No puede ser… -mirando al cielo- ¡Muchachos, miren arriba!
- ¿Huh?... –preguntaron todos-
- ¡¡¿¿Pero qué es eso??!!


Los seis elegidos y sus digimon miraban consternado el cielo que acababa de despejarse, revelando un gigantesco vórtice de tinte fantasmal que cubría casi todo el cielo, el cual estaba cubierto de nubes oscuras. Luego de ver el cielo, bajaron su mirada al lugar donde habían llegado: era un claro vagamente familiar.

- No puedo creer, que el Digimundo haya quedado así por destruir todas las Piedras Sagradas. –espetó TK al ver semejante estado-
- ¿Creen que haya algún digimon por aquí?
- Debemos averiguarlo… -mira a su alrededor- Oigan, miren –espetó Davis, al momento de ver una especie de pozo seco- Este lugar es…
- El lugar donde estaba la última Piedra Sagrada. –completó la frase Cody-
- La desolación es completa, chicos. ¿Qué pudo haber pasado?
- Blackwargreymon. Eso pasó –exclamó TK con rabia-; el destruyó la última Piedra y luego se puso a destruir el Digimundo mientras no pudimos entrar a él. Es un...
- ¡¡Koromon!!
- ¿Huh? –exclamaron todos-
- ¡¡¿¿Alguien ha visto a Koromon??!! –preguntó Kari-
- ¡Es cierto! –dijo la digimon felina- No está por aquí, ni lo he visto desde que despertamos.
- ¡¡Ay, no!! ¡Le prometí a mi hermano que lo cuidaría… y lo perdí! –y se arrodilló para llorar por la angustia-
- Kari… yo…
- ¡Aléjate, TK! –le gritó molesta- ¡Tú sólo te preocupas por eliminar a Blackwargreymon, y no por el bienestar de Koromon!
- Eso no es cierto, Kari; Koromon si me preocupa.
- TK, deja que lo arregle, ¿Sí? –le dijo con tacto la mayor del grupo-
- Como quieras, Yolei. –y se aleja, para reunirse con los muchachos-
- Mira, Kari; sé que estar aquí te altera mucho, pero… Si sigues así, no tendrás las fuerzas para continuar. Encontraremos a Koromon; te lo prometo.
- Gracias, Yolei... –dijo más calmada, mientras su amiga la ayudaba a levantarse-
- Yolei; creo que los muchachos están planeando algo. Será mejor que vayamos con ellos.
- Ya vamos, Hawkmon.

Las chicas se van junto a los muchachos, que ya habían discutido que hacer luego de ver el lamentable estado del Digimundo.

- ¿Ya están listas, chicas?
- Si, Davis. –respondieron-
- ¿Qué vamos a hacer ahora?
- Pensamos que lo prioritario sería recabar algo de información y buscar a Koromon cuanto antes.
- Me parece bien. ¿Y dónde podemos comenzar? –preguntó Kari-
- Estuvimos hablando y... creemos que podemos comenzar con el Barrio Chino del Digimundo. Capaz Koromon fue por allá a buscar algo de comer… -repuso el heredero de los goggles-
- Si encontramos a Digitamamon tal vez pueda ayudarnos. –dijo Cody-
- Es mejor que comencemos a caminar; si algo sucede, será mejor que los digimon conserven sus fuerzas. –agregó Ken-
- Oigan… ¿No se han preguntado por qué no vimos a esos dos tontos y al tal Oikawa por aquí? –preguntó Davis a sus compañeros, sumamente extrañado por ese detalle-
- La verdad es que debimos haberlos visto antes, si llegamos casi al mismo tiempo que ellos.

Los chicos comenzaron a caminar en medio del bosque marchito de bambú, en dirección al Barrio Chino, con la esperanza de encontrar a Koromon, que podría estar en serio peligro en un mundo como ese. A medida que avanzaban, tanto niños como digimon observaban con asombro el estado de degradación al que había quedado el Digimundo. Para Kari y Ken, ese mundo era ya muy semejante al Mar de las Tinieblas.

Cuando llegaron al Barrio Chino, se llevaron una gran desilusión: el lugar lucía prácticamente abandonado desde hacía años; las lámparas de papel yacían rotas en el suelo, los coloridos letreros escritos con caligrafía china se hallaban desgastados, había ventanas rotas y algunos edificios derrumbados. Pero por lo demás, el lugar parecía casi intacto.

- Que espantoso –murmuró el elegido de la Esperanza-
- En este lugar antes se oían las bellas melodías y se disfrutaba del aroma de la comida china, pero ahora… -se lamentaba el más joven-
- Vayamos al restaurante de Digitamamon a ver si se encuentra allí.
- Está bien, Davis. –repuso Ken-

El grupo avanzó por las calles hasta llegar al negocio de Digitamamon; el lugar se hallaba prácticamente igual a como lo dejaron hacía un mes, sólo que lucía mucho más abandonado y descuidado. Fueron a la oficina del gerente y a la cocina, y no hallaron rastros de él.

- Digitamamon no está aquí; capaz huyó a algún lugar para buscar refugio. –dijo Davis sumamente preocupado-
- Eso me hace pensar… ¿Qué creen que haya pasado con Tapirmon? El entró en esa extraña niebla y simplemente desapareció.
- Lo más probable, Yolei… es que Blackwargreymon lo haya eliminado.
- En todo este tiempo, ¿Has visto que él haya atacado a un digimon tan débil, TK? –le recriminó Cody-
- No, pero… Miren; la verdad yo ya no sé qué pensar de todo esto.
- Koromon no está aquí… -repuso con mucho pesar-
- No te aflijas, Kari –le dijo Gatomon, intentando animarla- ya verás que lo encontraremos.
- Todo saldrá bien, Kari –agregó TK- No hay que perder las esperanzas.
- Él tiene razón. –dijo Patamon- Estoy seguro que Koromon está bien.
- Es verdad; después de todo, es el digimon de mi hermano.
- Me he estado preguntando… –interrumpe Ken- que haremos si nos encontramos nuevamente con Blackwargreymon
- Ken… -repuso Wormmon-

Ken, Kari, Cody y sus digimon se miraron el uno al otro, mientras pensaban en ello, mientras que los demás se preguntaban que rondaban por sus mentes. Esto significaba sólo una cosa: los tres dudaban nuevamente de pelear.

- ¿Acaso ustedes… siguen pensando igual que hace un mes? –preguntó Davis muy curioso-
- Si, Davis –respondió firmemente Cody- No hemos cambiado nuestra perspectiva.
- ¿Pero no se dan cuenta de todo el daño que ese digimon ha causado?
- Claro que lo vemos, TK. Pero… sigo pensando que hay algo en él…
- Opino lo mismo; creo que debemos pensar seriamente en tratar de resolverlo de otra forma
- ¡¿Acaso se volvieron locos?! –exclamó Davis, muy consternado por las palabras de Ken-
- Recuerda, TK. Metalseadramon mató a Whamon, Puppetmon intentó matarte a ti, y Machinedramon mató a unos indefensos Numemon. Hasta donde sé, Blackwargreymon no ha matado a ningún digimon indefenso; es por eso que pensamos así.
- Pero… No sé; me sigue pareciendo mala idea.
- Vamos a buscar por el resto de la calle.

El grupo de niños y digimon salió del restaurante y continuó llamando a Koromon, intentando sacarlo de cualquier posible escondite en el que estuviera. Les preocupaba el hecho que con amnesia y estar en su etapa bebé en un lugar tan inseguro pudiera pasarle algo malo.

Inesperadamente, todos se detuvieron de golpe al observar a lo lejos, en la calle, una figura oculta en la niebla, de aspecto vagamente familiar, aunque difícil de identificar debido a la bruma. Para los chicos, sólo podía ser una persona.

- Chicos... ese es… ¿Agumon? –mencionó Kari-
- ¿Pero cómo es posible que haya digievolucionado?
- Nosotros también digievolucionamos al llegar al Digimundo. Probablemente el también… -la huida de Agumon interrumpe a V-mon- ¡Miren, se está alejando!
- ¿Adónde piensa ir?
- ¡Vamos por él; puede estar asustado! –exclamó Kari y se puso a correr- ¡Agumon, espera!

Los niños y los digimon siguieron al Agumon para intentar encontrarlo y mantenerlo a salvo, pero por alguna razón este los aludía, mientras los internaba cada vez más en el pequeño pueblo. Finalmente, los chicos llegaron a unas escaleras que bajaban al sótano de un edificio, donde había visto a Agumon bajar.

Decididos a ir a rescatar a su amigo, los chicos bajaron las escaleras con cuidado… Pero cuando estaban a mitad de camino, escucharon alarmados una especie de sirena, cuyo sonido parecía provenir de todas partes.




- ¡¿Qué rayos es esa sirena?! ¡Suena horrible! –gruñó Davis, mostrando su incomodidad-
- ¡Es un ruido terrible! –gritó TK-
- Suena como si… estuviera triste…
- ¿Qué dijiste, Kari?
- Nada, Yolei; no es nada. Sigamos.

Llegaron a un callejón oscuro y húmedo, y repentinamente sus digivice comenzaron a brillar, a modo de linternas de mano que les permitían ver en esa profunda oscuridad. Notaron que los muros del callejón habían cambiado considerablemente su aspecto a uno mucho más sucio, y parecían estar cubiertos de… petróleo.

Comenzaron a recorrer con sumo cuidado el callejón –que parecía más un laberinto-, lo cual les causaba una profunda sensación de temor debido a esa terrible oscuridad que los cubría. Kari y los demás llamaron repetidas veces a Agumon, pero este no parecía escucharlos; avanzaron varios metros más hasta llegar a una reja. Pocos segundos después, escucharon un sonido metálico, como el producido por alguien que se escabullía: Era el, que luego de verlos, volvió a huir.

- ¡Oye, espera! –gritó V-mon-
- ¿Por qué huyes, Agumon?
- Sigámoslo, Kari –sugirió Davis- ¡Vamos muchachos!

El grupo corrió a través de los corredores enrejados, tratando de alcanzar a Agumon, pero cuando lo perdieron de vista y llegaron a un callejón sin salida, quedaron aterrados ante la vista que se les presentaba: frente a ellos, y atado a una reja oxidada, yacía un Angemon en muy mal estado; su posición era la de alguien crucificado, con sus brazos y piernas atados a la reja con alambres de púas, sus alas estaban empapadas en la misma sustancia que cubría las paredes –el “petróleo”- y su cuerpo presentaba serias heridas que parecían hacerlo desangrar.

Todos, y en especial TK y Patamon, quedaron sin palabras y completamente shockeados ante ese dantesco espectáculo; Kari y Yolei gritaron de terror, como TK, que nunca esperaba encontrar a su digimon en ese estado –sabía que no era el suyo, pero la sensación era terrible de tan solo verlo- De repente, escucharon una especie de respiración detrás suyo; voltearon para averiguar la causa y quedaron todavía más aterrados.

Un grupo de extrañas criaturas, con una vaga apariencia infantil, comenzaron a acercarse a ellos mientras emitían un chirriante gemido de dolor. Su piel era gris, no tenían rostro y su cuerpo estaba cubierto de plaquetas de colores rojo, verde y azul. Sus manos terminaban en puntiagudos dedos que agitaban en el aire con intenciones de agarrar algo o a alguien. Lo más extraño, era que en su pecho poseía una especie de pantalla circular.

- ¿Que… son esas… cosas? –expresó Yolei mientras temblaba de miedo-
- No creo que sean digimon… -susurró Hawkmon de manera firme-
- ¡Entonces... esas cosas son…!
- Tampoco son humanos, Davis; eso te lo aseguro –le recalcó el digimon azul-
- ¿Y qué rayos son? –exclamó Ken, mientras las criaturas se acercaban-
- ¡No importa; es hora de acabar con ellos! ¡V-mon!
- ¡Wormmon!
- ¡Hawkmon!
- ¡Armadillomon!
- ¡Patamon!
- ¡Gatomon!
- ¡Sí! –exclamaron los digimon al unísono-
- ¡Digievolucionen! –levantando sus digivice-

Sin embargo, ninguno de los digimon pudo digievolucionar; ni siquiera la digievolución armor mediante los Digiegg resultó factible. Al ver que las criaturas se acercaban cada vez más, y sus digimon no podrían pelear, los chicos no tuvieron más opción que la de huir.

Niños y digimon salieron a toda prisa con intensión de alejarse de esas criaturas lo más posible, recorriendo cada pasillo y recoveco que habían tomado para poder hallar la escalera por donde habían bajado. A medida que cruzaban los pasillos enrejados, veían a más de esas criaturas que se unían a la horda que los perseguía.

Finalmente, llegaron a un callejón que daba a una puerta, la cual abrieron y entraron todos para refugiarse.

- ¡Asegúrenla, rápido!
- ¡¡Sí!! –exclamaron todos mientras buscaban cualquier cosa con la que bloquear la puerta, sin embargo...-
- ¡Oh, no! ¡Están por abrir la puerta! –gritó la aterrada Yolei-
- ¡Para atrás! –exclamaron los digimon- ¡Los protegeremos, chicos!
- ¡Pero no pueden digievolucionar! –agregó Kari-
- No importa; nuestro deber es protegerlos. –expresó Gatomon con suma determinación-

Mientras los digimon se ponían en guardia para defender a toda costa a sus compañeros, los niños elegidos se hallaban detrás suyo junto a una ventana completamente aterrados por lo que podría llegar a pasar. Lo único que deseaban era que todo esto fuera una pesadilla y despertaran en sus respectivas casas. También se lamentaban por Agumon, que seguramente podría estar sumamente aterrado por semejantes criaturas.

Estaban por perder toda esperanza mientras las criaturas se acercaban cuando…

- ¡Agáchense! –gritó una voz conocida-
- ¡¿Qué?!
- ¡¡Fuego Azul!!
- ¡¡Espiral Mágico!!
- ¡¡Súper Trueno!!

Los ataques combinados destrozaron la ventana en innumerables pedazos de vidrio, los cuales algunos cayeron sobre los Niños Elegidos, y otros sobre los digimon sin causarles daño a ambos. Al mismo tiempo, el triple ataque alejó a las criaturas de ellos lo suficiente como para darles un respiro a los chicos.

- ¡Vamos muchachos! ¡No pierdan tiempo y salgan de allí mientras los distraemos!
- Esas voces… sólo pueden ser de…
- ¡Deprisa!

Niños y digimon salieron por la ventana con prisa, mientras tres digimon continuaban con sus ataques, para luego terminar y dirigirse brevemente a los chicos.

- ¡Gabumon! ¡Tentomon! ¡Gomamon! ¡Biyomon! ¡Palmon!
- ¡Están vivos! –exclamó TK lleno de júbilo-
- ¡Nos alegra volver a verlos, pero no es el momento de presentaciones; debemos irnos de aquí cuanto antes! –repuso Gabumon sumamente firme-
- Te segui... –algo interrumpe a Davis- ¡Kari! ¿A dónde vas?
- ¡Tengo que buscar a Agumon! –gritó mientras se alejaba-
- ¡Espera, Kari; no es seguro! –exclamó Gatomon mientras corría tras ella-
- ¡Gabumon! ¡Kari se dirige a…!
- Es cierto, Tentomon... ¡Debemos ir tras ella y detenerla cuanto antes; si no, podría morir!
- ¿Cómo dices? –gritó sorprendido Davis-
- ¡Vamos tras ella!

Mientras los demás elegidos y el acrecentado grupo de digimon iban tras Kari para detenerla, esta seguía corriendo desesperada por encontrar alguna salida de aquellas criaturas que divisaba a lo lejos tras de sí; al mismo tiempo que llamaba a Agumon para encontrarlo. Y Gatomon corría tras ella para mantenerla a salvo.

En el camino, Kari divisó a un grupo de Numemon que avanzaba en la misma dirección que ella a toda velocidad –probablemente también oían de esos monstruos, pensó-. No se fijó en su camino cuando llegó a la entrada del Barrio Chino y cruzó el umbral, sólo para encontrarse con un gran precipicio en el que cayó mientras Gatomon trataba de sujetarla con fuerza para levantarla.

Kari miró un momento el fondo de dicho precipicio; era un océano. Pero no uno cualquiera; era de apariencia sumamente caótica, como si estuviera permanentemente embravecido; tenía el aspecto de ser una mezcla de agua, electricidad y oscuridad. Por el rabillo del ojo, vio como uno de los Numemon caía del precipicio y al tocar el “agua” se desintegraba en datos.

- ¡¡Gatomon, ayúdame!! ¡¡No quiero morir!! –exclamó Kari aterrada y con lágrimas en los ojos-
- ¡Sujétate fuerte; no te dejaré…!

El lugar donde Gatomon estaba apoyada se derrumbó repentinamente y ambas cayeron al vacío ante la mirada atónita e impotente de sus compañeros, que corrieron al borde del precipicio en un vano intento por salvarlas.

- ¡¡¡KARII!!!
- ¡¡¡GATOMON!!!

De la nada, una sombra surge y recoge a Kari y a Gatomon antes de tocar el agua del océano, salvándolas. Ninguna de las chicas salvadas reconoció inicialmente a su salvador, pero cuando este salió lentamente del precipicio, todo el mundo quedó con la boca abierta.

- Es... es…
- ¡¡ES WARGREYMON!! –exclamó TK- ¡Pero es imposible!

Con su brazo derecho, sujetaba a Kari y Gatomon con sumo cuidado mientras con la otra creaba varias esferas de energía que lanzó a las criaturas de aspecto infantil, que espantó a varios, mientras que otros cayeron fulminados.

- ¡¡¿¿Ese es el nivel mega de Agumon??!! –espetó Davis, sumamente conmocionado al verlo-
- Davis... Wargreymon y Blackwargreymon son prácticamente idénticos con la sola excepción de su coloración. -le dijo TK con algo de soberbia- No es para impresionarse tanto.
- Tú cállate.
- ¿Acaso ellos no podían digievolucionar más al nivel ultra y al mega? –preguntó Cody-
- Así es –respondió Gabumon- pero…
- Eso no importa ahora. ¡Muchas gracias, Wargrey…!

El megadigimon los miró de reojo para después desaparecer de su vista ante la mirada perpleja de los elegidos, que no esperaban esa actitud del que consideraban su amigo.

- ¡¡OYE!! ¡¡Adonde vas con Kari y Gatomon, Wargreymon!!
- Déjalo, Davis. Ellas estarán bien. –repuso Gabumon-
- Pero…
- Dejemos eso para después, chicos. Si él dice que están bien, debemos creerles. –dijo el elegido de la Esperanza- Vaya, Gabumon; los extrañamos a todos ustedes. Matt y los demás estaban muy preocupados por ustedes.
- Nos alegra que estén todos bien –agregó Yolei- Pero…

Al ver con mayor detenimiento a los digimon que se habían quedado, los vieron sumamente agotados, algo harapientos y descuidados, pero sanos y salvos a fin de cuentas. Los Niños Elegidos querían saber por qué se hallaban en ese estado.

- Oigan… Es muy extraño; ustedes no envejecieron absolutamente nada.
- ¿De qué estás hablando, Palmon? –preguntó Yolei, sumamente intrigada- Sólo ha pasado un mes de nuestra partida.


Mientras tanto…


______________________________


Kari estaba aún desmayada por la conmoción de la caída en la que creyó iba a morir. Sin embargo, estaba a salvo junto a Gatomon, aunque en un lugar desconocido para ella. Tenía la apariencia de un bunker fusionado con una cueva. La elegida de la Luz, acompañada de su digimon, se adentró un poco más a dicho refugio en dirección de su salvador, el cual se hallaba parado junto a un muro de roca.

Cuando se acercó lo suficiente, pudo distinguir mejor su forma; al principio se asustó porque pensó que se trataba del oponente con el que habían combatido durante semanas para defender las ya extintas Piedras Sagradas, pero cuando pudo verlo mejor, se alegró mucho de saber quién era.

- Kari… No te acerques much... –miró al digimon que tenían enfrente- No… puede… ser…
- Es… es... War… -tartamudeó Kari del asombro-
- Wargreymon. Pero… No puede ser, si el poder de los emblemas fue…
- Eso no importa, Gatomon –repuso la chica-; es un milagro que lo haya logrado.
- Me sigue pareciendo raro que apenas llegue a este mundo, haya digievolucionado… y más aún al nivel mega.
- No le hagas caso; estamos muy agradecidas por habernos salvado. –pausa de varios segundos- ¿Wargreymon?

Pese a las palabras de Kari, el Guerrero del Valor no pronunció palabra alguna a las dos chicas desde que las trajo -y menos voltear la mirada para verlas- , ni siquiera desde que despertaron de su desmayo. Esto intrigó mucho a la niña y a la digimon felina, pues nunca vieron un comportamiento así de ese digimon. Es más, Kari comenzó a inquietarse.

- ¿Te pasa algo? ¿Por qué no nos hablas?
- ¡Respóndenos! ¡No te quedes allí callado! –le recriminó Gatomon-
- ¿Por qué?
- ¿Cómo? –se preguntó Kari, extrañada-
- ¿Por qué volvieron a este mundo? Les advertimos que por nada regresaran a este lugar. –dijo el megadigimon en un tono que expresaba su disgusto, sin dirigirles la mirada-
- ¡¿De qué estás hablando?! –dijo Gatomon- ¡Tú querías volver al Digimundo en primer lugar!
- ¿Cómo dices? –intrigado-
- Tú regresaste con nosotros hace nueve días, ¿Lo recuerdas? –le explicó la elegida de la Luz- Llegaste como un digihuevo y te volvimos a criar; después se abrió la puerta y…
- No tengo idea de que estás hablando –le respondió sombríamente- ; yo nunca he abandonado este mundo.
- Pero…
- Capaz se golpeó la cabeza al llegar aquí y perdió la memoria de esos días, Kari –le susurró Gatomon- Lo más probable es que sólo recuerde desde el momento en que abandonamos el Digimundo.
- Tienes razón… -se dirige a Wargreymon nuevamente- Tai ha estado muy preocupado por ti… Todos lo están.
- Tai… -agachó la cabeza con pesadumbre en señal de tristeza-
- De seguro recuerdas la últimas vez que nos vimos; cuando viniste a advertirnos de no lastimar a Blackwargreymon y luego apareció ese torbellino… y nos dijiste que te quedarías. Fue hace un mes que no pudimos regresar…
- ¿Un mes?... -volteó para mirarlas bruscamente- ¡¡¿¿UN MES??!!... ¡¡¡UN MES!!!

Al oír esto último, el Guerrero del valor golpea con suma fuerza uno de los muros de roca, estremeciendo el lugar y produciendo un gran agujero y cientos de escombros a su alrededor. Su reacción asustó mucho a Kari, que no entendía por qué actuó de semejante manera; no era el Wargreymon que recordaba… Gatomon trataba de tranquilizarla, pero todo resultaba en vano.

- ¿Por qué hiciste eso? –le preguntó Gatomon poco después de esparcido el polvo-
- Así que no lo saben…
- ¿Saber qué? –preguntaron intrigadas-


______________________________


- En este mundo… -repusieron los digimon, incluido Wargreymon- han pasado más de treinta años desde que se fueron.
- ¡¡¡¿¿¿TREINTA AÑOS???!!! –exclamaron estupefactos los Elegidos y sus digimon al unísono, incluidos Kari y Gatomon-




Continuará...
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Sage Harpuia



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MensajeTema: Re: Crossover: Digimon-Silent Hill(film). El Alto Precio de las Elecciones   Lun Sep 19, 2011 10:50 pm

Siempre adoré este fic, espero que puedas conseguir los demás capítulos, ahora que ocurrió el "incidente" no se de donde los sacas ¿Acaso guardas todos los capítulos?
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ElohimEditor

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MensajeTema: Re: Crossover: Digimon-Silent Hill(film). El Alto Precio de las Elecciones   Mar Sep 20, 2011 10:05 pm

Grax por el apoyo Sage =D: es cierto que el "incidente" nos hizo perder mucha información. Y respecto a tu pregunta: Si; guardé todos los capítulos de todos mis fics por si las moscas, jeje... Lo único malo es que algunos links de imágenes los perdí.. pero we. Sigamos el fic



Capítulo 7: El Digimundo de la Oscuridad.


Ninguno de los Niños Elegidos allí presentes o sus compañeros digimon podrían creer lo que sus viejos amigos les decían. Parecía imposible que hubiera pasado tanto tiempo en el Digimundo, pero los rostros de esos digimon –incluido el Guerrero del Valor- expresaban años de lucha por sobrevivir en aquel mundo otrora maravilloso.

- No lo puedo creer… -espetó incrédulo el elegido de la Esperanza- ¿Han pasado treinta años de nuestra ausencia?
- ¡¿Es por eso que el Digimundo se encuentra en un estado tan lamentable?! –exclamó Cody-
- Así es… -agregó Tentomon- Los años han dejado sus huellas en nuestro mundo.
- No esperábamos volverlos a ver. –dijo Biyomon con cierta congoja-
- Pero nos alegra que estén bien de todas formas.
- A nosotros también, Gomamon. –respondió Yolei algo aliviada- Pero nos gustaría saber más sobre lo que está pasando.
- No gustaría quedarnos aquí a conversar –interrumpió Gabumon- , pero debemos irnos a un lugar más seguro. Sígannos por favor, chicos.
- Pero... ¿Y Kari?
- Ella y Gatomon estarán bien, Davis; Wargreymon seguro las cuidará y después las llevará junto a nosotros.
- De acuerdo; te seguimos.

Los elegidos siguieron a los digimon de “los mayores” por un sendero en medio de los secos tallos de bambú. Mientras lo hacían, el mundo a su alrededor se transformó notablemente, reapareciendo la niebla que antes cubría el lugar, y haciéndose más luminoso, pese a que aún el cielo presentaba ese aspecto plomizo y melancólico.

Pocos minutos después llegaron a un claro despejado, donde se encontraba un extraño vehículo con aspecto de aerodeslizador, parcialmente camuflado por algunas ramas y tallos secos.

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- ¿Qué es eso? –preguntó extrañado Ken, al ver el vehículo-
- Nuestro transporte; con él llegaremos a nuestro refugio. –respondió con cortesía- Suban por favor.
- ¿Refugio? Pero Gabumon, ¿Quién lo manejará? –preguntó anonadado el heredero de los googles-
- Yo lo haré. –repuso el digimon de la Amistad, ante del desconcierto de todos, el cual aumentó más al oír esto-
- ¿TÚ? –exclamaron al unísono-
- ¿Y desde cuando sabes conducir? –exclamó V-mon sumamente confundido-
- Se lo explicaremos después en el camino; ahora suban por favor.

Visto que sus amigos digimon parecían sumamente apurados en volver al mencionado refugio, y que los habían convencido que sus compañeras estarían bien con el Guerrero del Valor, los Niños Elegidos y los digimon no tuvieron otra alternativa que subirse al vehículo –que por cierto, era algo pequeño, pero igualmente todos pudieron entrar sin problemas- y dejar que los llevara su nuevo destino. El aerodeslizador despegó y partió a gran velocidad sobre elevándose varios metros sobre el suelo.

Mientras se desplazaban por el aire, los chicos veían con mayor detenimiento el desolador paisaje que presentaba el Digimundo, expresando su desilusión y perdiendo las esperanzas de regresarlo a la normalidad; mientras tanto, Gabumon y los demás trataban de relatarles su historia.

- Si aquí en el Digimundo han pasado treinta años, y en nuestro mundo un mes, –calculaba Cody en su cabeza, mientras se lo comunicaba a los demás- eso significa que…
- Cada día en el Mundo Real equivale ahora a un año en el Digimundo, dos horas en su mundo son un mes, una hora equivalen dos semanas, treinta minutos a una semana.
- Cada cuatro minutos y diecisiete segundos aproximadamente equivale a un día, y entonces… -agregó Hawkmon en un intento de completar el cálculo de Cody y Armadillomon- un minuto en el Mundo Real equivalen a seis horas, y cada segundo a seis minutos.
- ¡Vaya cálculos los de ustedes tres! –exclamó asombrado Davis-
- Eso explicaría por qué no encontramos a Arukenimon, Mummymon y al tal Oikawa. –señaló al oír atentamente la aclaración de sus compañeros- Pasó casi un minuto de que ellos entraran por la puerta para que nosotros los siguiéramos. Pero no recuerdo que el desfase temporal haya sido así la primera vez que vinimos.
- ¿Quién es ese Oikawa, TK? No lo conocemos –preguntó curioso-
- Te lo explicaremos después Gabumon; no te preocupes.
- Entonces han intentado abrir la puerta al Digimundo pese a nuestra advertencia.
- Así es, Biyomon –aclaró Yolei- Sin embargo, nunca tuvimos éxito. ¿Ustedes sabrían por qué?
- Ni idea; no podríamos responder a esa pregunta. El Señor Gennai no nos dijo si cerró la puerta. –agregó Gabumon mientras conducía-
- ¿Así que ustedes no sellaron la puerta? –preguntó Davis-
- No.

En ese momento, el aerodeslizador sobrevolaba a decenas de metros sobre aquel misterioso mar que al que casi habían caído Kari y Gatomon. Gabumon hacía todo lo posible para mantener estabilizado el vehículo mientras Tentomon y Biyomon aconsejaban a los chicos no acercarse demasiado al borde, debido al riesgo de poder caer.

- Aun no nos explicaron que es ese extraño mar –agregó V-mon con suma curiosidad-
- Nunca vimos algo semejante en este mundo, sólo en el…
- Por favor, Wormmon; no lo digas. –le suplicó su compañero-
- ¿Iban a decir Mar de las Tinieblas, no?
- Eh… Sí. ¿Pero por qué lo dices, Palmon?
- No es de extrañarse –completó Gomamon- Ese es el Mar de la Vacuidad, que ahora cubre gran parte del Digimundo, en reemplazo del océano que antes existía.
- ¿Mar de la Vacuidad? –exclamaron extrañados-
- ¿Y por qué se llama así? –preguntó Cody sumamente intrigado-
- Cualquier objeto que caiga allí, y tenga contacto con el agua… desaparecerá para siempre, al ser borrados sus datos. Sean rocas, edificios, plantas o digimon.
- ¿Borrado? –preguntó intrigado el Elegido de la Esperanza- ¿Pero y que fue de la…?
- Será mejor que les contemos lo que ha pasado –interrumpió Gabumon-. Escuchen:

Historia de Gabumon:

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- Y así, -concluyó Gabumon con pesadumbre- han pasado estos largos treinta años en los que no han vuelto a brillar ni el sol ni la luna sobre este mundo.
- Es una historia muy triste… -agregó conmovido por lo que sus amigos han pasado- ¿Y han vivido así todos estos años?
- Así mismo, Davis.
- Pero aún hay algo que no entiendo. ¿De dónde vino esa extraña agua n…? –un oscuro pensamiento sobrevino en la mente del elegido de la Bondad, que le dio un profundo escalofrío en todo su cuerpo- ¡No! ¡No puede ser!
- No querrás decir… que ese mar es…
- Me temo que si, TK; -dijo Tentomon en un intento por completar la frase- esa agua negra que surgió de la tierra proviene del Mar de las Tinieblas.
- ¡¡¿¿QUÉ??!! –exclamaron conmocionados los chicos, mientras observaban el embravecido mar-
- ¡¡¿¿Estás diciendo que el Mar de las Tinieblas y el Digimundo se han…??!!
- Se han fusionado. Sí; me temo que así es, muchachos –dijo Piyomon sumamente decaída-
- Sin embargo; –agregó Gabumon- más que una fusión, es una absorción. Si observan detenidamente –señalando la superficie del mar- verán que el agua parece muy agitada, ¿No?
- Sí, es cierto –mencionó Hawkmon luego de mirar el océano junto a los demás-
- Pues bien; el señor Gennai nos explicó que la razón es porque ambos mundos no pueden ocupar el mismo espacio, así que un mundo tiende a ceder terreno poco a poco. En este caso, el Digimundo pierde territorio cada tanto al caer partes del mismo a ese mar. No obstante, por lo que hemos observado, este proceso es tan lento que parece ser que alguna fuerza trata de frenarlo o mantenerlo estable lo máximo posible. Y eso es lo que ha ocasionado el aspecto del Digimundo tal y como lo observamos actualmente. Si no, ya hubiera desaparecido totalmente.
- Es increíble que Blackwargreymon haya ocasionado todo esto… Maldito –gruñó entre dientes- lo pagará muy caro, ¡Lo juro!
- TK… -Gabumon voltea para ver el rostro enfurecido del hermano de su compañero, para luego dar vuelta y divisar un bloque rocoso- ¡Miren, ya llegamos!

Los chicos observaron al frente y divisaron un enigmático bloque flotante en cuya superficie había un bosque marchito; luego de atravesarlo, dirigieron sus miradas a una extraña estructura compuesta por tres domos metálicos –el mayor de todos, de 200 metros de diámetro- , unidos por varios corredores cubiertos.

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El aerodeslizador entró por uno de los domos secundarios, que había abierto una compuerta. Poco después, el vehículo descendía varios metros bajo tierra hasta llegar a un hangar diseñado para almacenamiento de vehículos. Los chicos no salían de su asombro ante todo lo que veían en ese lugar que tenía verdaderamente el aspecto de un auténtico bunker antibombas.

- Bien –repuso mientras bajaba del vehículo- Hemos llegado: Ya pueden bajar.
- ¿Qué es este lugar, Gabumon? –preguntó el digimon de la Esperanza con su característica inocencia-
- Nuestro refugio; aquí fue donde vinimos luego que la casa de Gennai desapareciera. Es un lugar seguro.
- Ahora estamos en el hangar de vehículos. -repuso el digimon de la Pureza-
- Más adelante está el área de Administración –aclaró Tentomon-; debajo de él está el nivel de las Viviendas, donde nosotros y varios otros digimon vivimos; luego está el nivel Médico y Recreacional, donde atendemos a los heridos y también donde nos recreamos con varios deportes; el cuarto nivel des el de Almacenamiento, donde guardamos y producimos nuestros alimentos, pues éstos escasean mucho últimamente… Y el último nivel es el del reactor de 50 MW, que nos abastece de energía.
- ¡¡Vaya!! –exclamó Cody mostrando su asombro ante el nivel de construcción de ese lugar- ¿Y ustedes construyeron esto?
- Con la ayuda de Gennai y Wargreymon. No creerán que cinco digimon que no pueden digievolucionar a su etapa adulta harían esto solos, ¿O sí?
- Es mejor que sigamos, Gabumon. Gennai nos está esperando –le recriminó el ave rosa-
- ¿Gennai está aquí? –preguntó TK, sumamente asombrado-
- Si, y nos está esperando –acató Gomamon- Es mejor que vayamos con él.

El grupo de elegidos y digimon caminó varios metros hasta llegar a una compuerta metálica que daba a un gran salón lleno de libros, antigüedades y muebles viejos, con los muros llenos de aparatos y sistemas de monitoreo. Sentado enfrente de una gran pantalla, con la cabeza descubierta de su capucha blanca, se hallaba el Señor Gennai, que si bien presentaba un aspecto bastante joven respecto al que TK recordaba, presentaba una barba bastante desarrollada y desaliñada. El otrora guardián del Digimundo giró la cabeza para mirar a sus visitantes y dirigirse a ellos.

- Nunca pensé volver a verlos, Niños Elegidos –repuso Gennai con un todo deprimente- Aunque con estas circunstancias, no sé si eso es bueno o malo.
- ¿Pero por qué habla así, Señor Gennai? –dijo al oír a su mentor tan melancólico- ¿Es que ha perdido toda esperanza?
- ¿Ese es el Señor Gennai? –preguntó intrigada al verlo- Creí que era un viejo arrugado y baboso, pero ahora se ve tan joven… aunque algo desaliñado.
- Yolei, no seas grosera –le espetó Hawkmon golpeándola suavemente con el codo-
- Hay algo que ustedes tiene que decirnos, ¿No?
- Ehm... –rememorando- ¡¡Ah, sí!! Lo de Oikawa; es cierto. Se lo contaremos, Gennai.

Davis y los demás comenzaron a relatarle a Gennai y a los demás digimon sobre todos los sucesos ocurridos en el Mundo real como consecuencia de la destrucción de la última piedra sagrada y lo que Oikawa les había confesado en Hikarigaoka. También les dijeron a los digimon que se quedaron, que Tai y los demás los extrañaban mucho y deseaban verlos muy pronto.

Los digimon de “los mayores” sólo podían sentirse felices de que sus amigos no los hubieran abandonado y se hayan preocupado por ellos en todo este tiempo; sin embargo, se sentían tristes por lo que ocurría en el Mundo Real, así como en la posibilidad de que tal vez no volvieran a verlos jamás.

- Así que el tal Oikawa creó a Arukenimon y Mummymon para construir las agujas de control y alterar la evolución del Digimundo para que le permitiera entrar.
- Exactamente, Señor Gennai. Eso fue lo que nos dijo. –respondió Cody asintiendo también con la cabeza-
- ¿Usted cree que haya alguna posibilidad de arreglar este daño? –preguntó Davis, deseoso de resolver la situación-
- Pues la verdad… Yo…
- Sí la hay –interrumpió TK- Creí que si nuestros digimon no podían digievolucionar, no podríamos hacer nada, pero ahora veo que hay una oportunidad que debemos aprovechar.
- ¿Te refieres... a…?
- Si, Cody; me refiero a Wargreymon. Debemos convencerlo para que busque Blackwargreymon, luche contra él y lo derrote para que el Digimundo vuelva a la normalidad y dejen de ocurrir atrocidades en nuestro mundo.
- Hmm…
- ¿Ese es tu plan, TK? –recriminó Davis- ¿Depender de un digimon que apenas nos habla después de que lo cuidamos?
- Patamon, ¿Puedo hablar contigo un momento por favor? –le susurró- A solas.
- Si, Gabumon ¿Qué pasa?
- Ven –le dice mientras hacía un ademán para salir de la habitación y charlar en el corredor-

Spoiler:
 



- Ya volvimos, chicos.
- Bien, Gabumon. ¿De que hablaban?
- De nada importante, TK ¿Pasó algo interesante?
- Estábamos discutiendo la manera de convencer a Wargreymon para que nos ayude a derrotar a Blackwargreymon. –aclaró Davis-
- Sobre eso… -un sonido proveniente del exterior lo interrumpe- es él.
- ¿Quién? –preguntó Armadillomon con algo de alarma en su tono de voz-
- Es Wargreymon... ¡Y tiene a Kari! –exclamó Yolei al ver los monitores-
- ¡Salgamos rápido!

Los chicos y los digimon corrieron al hangar de vehículos y subieron el elevador a toda prisa para encontrarse con Kari, Gatomon y el megadigimon, en el que depositaban las últimas esperanzas del Digimundo. Cuando llegaron al umbral de la compuerta, se encontraron con ellos, al momento que el megadigimon las dejaba con cuidado en el suelo.

- Aquí te dejo, Kari; estarás a salvo con los demás.
- Pero… ¿Estás seguro de hacer esto?
- Deberías quedarte con nosotros.
- No, Gatomon. Debo buscarlo y encontrarlo a como dé lugar. –responde el Guerrero del Valor sumamente decidido- Y no salgan de aquí; es muy peligroso.
- ¡Oigan! ¡Muchachos!
- ¿Huh? –el megadigimon voltea para mirar la fuente de los gritos-
- ¡Davis, TK, Yolei, Cody, Ken! –exclamó la elegida de la Luz llena de felicidad al verlos sanos y salvos-
- ¡Patamon, V-mon, Armadillon, Hawkmon, Wormmon! ¡Me alegro que estén bien!
- A nosotros también nos alegra que estén bien; nos asustaron. –añadió Yolei-
- ¡Es... espera! –suspiro- ¡Espera, Wargreymon! ¡Que... queremos…! –exclamó agitado Davis de tanto correr mientras se arrodillaba colocando sus manos sobre sus rodillas en señal de cansancio- ¡Queríamos... hablar contigo! ¡Ay, necesito hacer más ejercicio!
- ¿Conmigo? ¿De qué? –preguntó intrigado y con señal de apuro-
- Tenemos un plan para arreglar las cosas y restaurar el Digimundo y... necesitamos que nos ayudes a…
- Ahora no –repuso a secas, interrumpiéndolo- ; tengo cosas más importantes que hacer como para perder mi tiempo, TK.
- ¡¿Qué?! –exclamaron indignados todos, menos Kari, Gatomon y los digimon de los “mayores”-
- ¿A qué te refieres con…?
- Y para que lo sepas –agregó con un tono más sombrío-: ya no hay nada que hacer para salvar este mundo. Ahora me voy.

El grupo de elegidos miraba estupefacto como Wargreymon salía volando en dirección desconocida, sin decir más palabra y dejándolos prácticamente a su suerte. Ninguno entre ellos comprendía el porqué de esa clase de actitud tan hosca. Pero Kari y los demás digimon tenían una idea.

- ¿Pero qué mosca le picó? –exclamó indignado TK- ¿Sólo por ser el único de nivel mega tiene que actuar así?
- Me pregunto que habrá querido decir con: “ya no hay nada que hacer para salvar este mundo” –se decía Davis en voz alta-
- De todas formas, creo que aún hay forma de convencerlo…
- Sobre eso… Te quería hablar, TK.
- Dime, Gabumon.
- En este tiempo, nosotros hemos entrenado muy duro para poder aumentar el poder de nuestros ataques, ya que no podemos digievolucionar. Llegamos al punto que nuestros ataques tienen el nivel de poder de un digimon en su etapa adulta. Agumon también ha entrenado, y ha aumentado su fuerza considerablemente.
- ¡Bien!, entonces podrá vencer a Blacw…
- Pero el dejó muy en claro que no piensa luchar contra Blackwargreymon.
- ¡¡¿¿QUÉ??!! -exclamaron todos al unísono-
- Es un maldito caprichoso –refunfuñó el elegido de la Esperanza- ¡Cuando más lo necesitamos y es nuestra única esperanza! ¿Y se pone a decir no?
- Calma, TK –trató de apaciguar los ánimos el más joven del grupo—Tendrá sus motivos.
- Además; nadie ha visto a Blackwargreymon desde el día que empezó todo esto.
- Seguramente ataca un lugar sin que nadie lo vea.
- No, Davis. –acató Gomamon- Tenemos cámaras en todo el Digimundo, y si alguien lo hubiera visto, lo sabríamos.
- Nadie en todo el Digimundo ha visto a Blackwargreymon en más de treinta años, ni siquiera Agumon. –aclaró Tentomon- Nadie sabe su paradero ni lo ha visto atacar directamente a algo o alguien.
- Eso no tiene sentido… -agregó Ken- ¿Entonces…?
- Lo que no me explico es cómo al llegar a este mundo, Agumon pudo digievolucionar al nivel mega, y más cambiar su actitud tan radicalmente; es un misterio.
- ¿De qué estás hablando, Davis? –preguntó el digimon de la Amistad, sumamente intrigado-
- Es verdad; -recalcó TK- Gabumon, ¿Cómo pudieron sobrevivir el tiempo que estuvieron sin Agumon? Serían… nueve días en nuestro mundo, entonces… nueve años de aquí.
- ¿Huh? No entendemos de qué están hablando. –dijo Tentomon-
- Es cierto; no les dijimos. -acató Yolei- Agumon regresó a nuestro mundo hace nueve días del Mundo Real en forma de digihuevo y con amnesia, Tai y Kari lo criaron y… luego volvió con nosotros.
- ¿Saben ustedes que pudo haber causado su pérdida de memoria? –preguntó Hawkmon-

Los rostros de los cinco digimon de los “mayores” mostraban una clara señal de confusión por las palabras que habían oído de sus amigos. Los Niños Elegidos no comprendían el porqué de su reacción ante preguntas que podrían responder.

- Es mejor que se lo digan, chicos –dijo Kari, dirigiéndose a los digimon de los mayores-
- Muchachos… Creo que están confundidos.
- ¿Por qué lo dices, Palmon?
- Agumon jamás ha abandonado este mundo; siempre ha estado protegiéndonos.
- ¡¡¿¿Cómo??!! –exclamaron boquiabiertos ante dicha afirmación-
- Pe... pero… -dijo entrecortado TK- Si Agumon nunca abandonó el Digimundo. ¿Quién era el Koromon que recibieron Tai y Kari?


Continuará...


FLASHBACK. Kari, Gatomon y Wargreymon:

- ¿Tre… treinta años? –tartamudeó al oírlo del megadigimon- ¿Ha pasado tanto tiempo?
- No creí que hubiera un desfase temporal de esa magnitud; aunque estuvimos bastante tiempo fuera. –acató la digimon felina, igualmente asombrada-
- Así es –acató Wargreymon- ; han pasado treinta años desde que se fueron: treinta años de oscuridad y miedo donde ninguna esperanza o rayo de luz pueden brillar.
- ¿Por qué tienes esa actitud, Wargremon? -extrañada por su actitud tan pesimista- Tú no eres así.
- Tú no viste lo que yo vi aquí, Kari. –le respondió a secas mientras la señalaba, de manera casi acusatoria- No tienes idea de lo que hemos vivido.
- Si no nos lo dices, no podemos comprenderlo.
- Qué caso tiene; nunca lo entenderían, Gatomon.
- Si no tiene caso ¿Por qué nos salvaste? –preguntó Kari, cada vez más confundida por su actitud-
- Porque aún me importan; pese a todo…
- No entiendo que quisiste decir con eso. –agregó Gatomon sumamente confundida-
- Siento que indirectamente nos estás culpando de todo esto, Wargreymon. Se nota en tu tono de voz.

Las palabras de Kari hicieron eco en la cueva, hasta borrarse en el silencio, el cual duró varios minutos sin que nadie se moviera de su lugar o pronunciara palabra alguna… Hasta que el megadigimon volvió a dirigirse a las Elegidas de la Luz.

- En cierta forma, –repuso con pesadumbre en su tono de voz- todos somos culpables de esto, Kari; no hay inocentes.
- ¿A qué te refieres?
- Yo soy culpable por no haber logrado convencerlo de que sí tenía corazón –dijo esto con la cabeza caída- , por no haber llegado a tiempo y detener el ataque a Blackwargreymon… y ustedes por continuarlo, pese a que ya estaba mal herido.
- ¡¿Y qué esperabas que hiciéramos?! –le gritó Gatomon duramente- ¿Quedarnos parados mientras destruía las Piedras Sagradas como si nada? Sabes la importancia que tenían.
- ¿Me puedes decir los resultados de semejante plan de “protección”, Gatomon? –le preguntó con ironía- ¡Sólo mira a tu alrededor! La siete Piedras Sagradas están destruidas y ahora nuestro Digimundo ya no existe; ya no nos pertenece ¡ES UN INFIERNO!
- Pero nosotros no somos culpables… Fue…
- ¡NO LO CULPEN A ÉL! –golpeó nuevamente el muro de piedra, provocando un estruendo en la cueva- ¡Nunca quiso esto; nosotros lo obligamos a crear esta pesadilla!

Kari y Gatomon se quedaron sin palabras al escuchar lo mencionado por el megadigimon; no sólo se estaba culpando a si mismo de todo lo que había pasado, sino que también culpaba, de alguna manera, a los Niños Elegidos de todo el desastre. Pero tal vez lo más desconcertante para las Elegidas de la luz, era la manera en que Wargreymon defendía a su contraparte. ¿Acaso el vio algo en él que nosotros no? –se preguntaba Kari- ¿O tal vez si lo vimos y no lo quisimos aceptar?

El Guerrero del Valor se tomó un momento para tomar un respiro, pues de tanto gritar estaba jadeante.

- Dis… discúlpenme si... si fui muy rudo; es que… ha pasado tanto tiempo y… yo... Yo sólo... sólo quiero salir…
- Has sufrido mucho, ¿No es así? –le dijo dulcemente Kari mientras se acercaba a él y lo tomaba del brazo- Mi hermano también te extraña; si logramos salir de aquí, los llevaremos junto a los demás. Te lo prometo.
- Respecto a ese punto… -apartando con cuidado la mano de Kari- Aun no me han dicho como o por qué regresaron.
- Sobre eso…

Fue cuando la elegida de la Luz y la digimon felina le relataron al megadigimon del Valor acerca de Oikawa y de su papel en la creación del Emperador de los Digimon, así como de las agujas de control y la existencia misma de Arukenimon y Mummymon. Pero lo que más enfureció al Guerrero Dragón –que había escuchado atentamente el relato-, fue de cómo Oikawa se burló de la existencia de Blackwargreymon y de su aparente oportunismo.

- Se aprovechó de su confusión y su sufrimiento. Maldito… -gruñó entredientes-
- Ese hombre no tiene escrúpulos –mencionó Gatomon- Empezó todo este asunto de las agujas de control sólo para cumplir con su propósito... Y ahora, están sucediendo graves desastres en el Mundo Real a costa de vidas inocentes y a él no le importa en lo más mínimo.
- Lo pagará caro…
- Debió haber venido junto a nosotros, pero no lo vimos cuando llegamos; probablemente se encuentra lejos de aquí. -señaló Kari al recordar de la ausencia del enigmático hombre y sus secuaces-
- Ya veo…
- Por cierto –interrumpió Gatomon- Queríamos saber si pasaste por algún golpe o batalla seria en estos años, como para que regresaras al Mundo Real en forma de un Digihuevo.
- ¿Qué? –exclamó confundido- No sé de qué están hablando; ya les dije que yo nunca he abandonado este mundo.
- Recordamos que lo hayas mencionado –recalcó la elegida de la Luz-, pero hace nueve días regresaste junto a nosotros, estuviste junto a mí, mi hermano, Gatomon y los demás chicos y nos dijiste que no recordabas nada del Digimundo o de los demás digimon, así que supusimos que algo malo pudo haberte pasado.
- Te lo repetiré Kari –respondió el Guerrero Dragón, afirmando su punto-; nunca abandoné el Digimundo; es imposible: las puertas están selladas y no hay forma de salir. Además, nueve días en su mundo equivalen a nueve años de aquí; en ese tiempo Gabumon y los demás hubieran corrido grave peligro sin mi ayuda… y ellos pueden confirmarte que he estado junto a ellos. En estos treinta años, nosotros hemos luchado por sobrevivir, y como el único digimon de nivel mega que queda, mi misión es rescatar a todo digimon que logremos encontrar.
- Pero si tú nunca abandonaste el Digimundo… ¿Quién era ese Koromon? Nos recordaba a mí, a mi hermano… incluso a… Blackwargreymon
- ¿Cómo dices? –preguntó intrigado por lo que Kari había dicho- Entonces… -pensó en silencio un momento, para luego dirigir su mirada al exterior de la cueva- Parece que ya pasó la oscuridad; será mejor que las lleve junto a Gabumon y las demás, donde estarán a salvo.
- ¿Y te quedarás con nosotros? –preguntó la digimon felina, mientras ella y su compañera eran tomados por el megadigimon-
- No; -respondió a secas, mientras las acomodaba entre sus brazos- yo buscaré a ese Koromon por los alrededores; dudo que pueda alejarse mucho. Es muy peligroso para un digimon en etapa bebé rondar por este lugar lleno de esos monstruos y riesgos de derrumbes. –dijo esto mientras salía de la cueva y emprendía vuelo-
- Te ayudaremos a buscarlo, si quieres. Aunque no seas tú, es nuestra responsabilidad.
- Ya les dije que no, Kari –afirmó severamente- Es muy peligroso para ustedes también; casi se mueren al caer al Mar de la Vacuidad, y si algo te pasa a ti o a Gatomon, no me lo perdonaré, y mucho menos Tai.
- Está bien –repuso en voz baja algo decepcionada, mientras volaban hacía refugio de los digimon-

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ElohimEditor

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MensajeTema: Re: Crossover: Digimon-Silent Hill(film). El Alto Precio de las Elecciones   Dom Sep 25, 2011 7:02 pm

Capítulo 8: El Cisma


Ahora que Kari y Gatomon habían regresado junto a ellos, los elegidos y los digimon cavilaban en su siguiente paso a realizar. Con las elegidas de Luz nuevamente en el grupo, lo primero que hicieron fue intercambiarse historias para estar al tanto de la situación.

La primera historia contada, fue la de Gabumon, que detallaba todo por lo que los digimon habían pasado en esos treinta años y de cómo, de manera inexplicable, el Mar de las Tinieblas y el Digimundo se habían fusionado. Para Kari, ahora todo lo que Wargreymon le había dicho tenía mucho sentido –el Mar de la Vacuidad, la actitud del mega digimon en si- , y aunque se sentía algo nerviosa de “regresar” a ese lugar tan horrible nuevamente, mantuvo la cordura.

Pero fue el relato de Kari y sus vivencias en la cueva junto al Guerrero del Valor, lo que trajo la mayor polémica.

- ¿Qué todos somos culpables de todo este desastre?-acató consternado Cody-
- ¿El único digimon de nivel mega que queda? –exclamó Yolei, que estaba tan impresionada como Hawkmon-
- ¿Y no culpa a Blackwargreymon por este caos?
- Eso fue lo que nos dijo, V-mon. –repuso la digimon felina mientras se acomodaba en su asiento-
- Vaya; eso sí que es amistad… Digo yo. –agregó el heredero de los googles- O sea; a pesar de los errores que cometió, seguir siendo su amigo.
- Eso no es amistad, Davis; es falta de cordura –acató TK- ¿Cómo es posible que esté ciego ante todo esto?
- No está ciego, TK –intervino Gabumon, deseoso de corregir al rubio- Así como nosotros, él también ha visto el caos que se cierne sobre el Digimundo; de hecho, él ha visto más que nosotros, así que no debe extrañarles su comportamiento.
- ¿A qué te refieres, Gabumon? No entiendo –le preguntó Hawkmon mientras se rascaba la cabeza, señalando su confusión-
- Aunque tiene el papel de líder de grupo, ahora es más de manera nominal, siendo yo el que carga con esa responsabilidad cuando él no está.
- Pero ¿Y eso de que el vio más? –señaló Ken, intrigado aun por lo dicho por el digimon canino-
- Síganme y se los mostraré.

Gabumon y los demás digimon condujeron nuevamente al grupo de recién llegados a la sala de monitoreo, donde les pidieron que se acomodaran en sus asientos para mostrarles algo. Tentomon voló a la parte superior de unas gavetas ubicadas en un rincón de la sala y abrió uno de los compartimientos, de donde con suma delicadeza, sacó varios cartuchos de color negro y voló de regreso junto a los demás.

- ¿Qué son esos cartuchos que trae Tentomon? –preguntó el digimon armadillo, expectante de lo que hacían sus compañeros-
- Son cartuchos de video e imágenes, Armadillomon. –le respondió Gennai- muestran el grado de destrucción en el que se encuentra el Digimundo a lo largo de estos años. Esa gaveta está llena de esos cartuchos, casi todos, conseguidos gracias a Agumon.
- No estarán queriendo decir que Agumon viajó por el Digimundo portando una cámara todo este tiempo.
- Cómo piensas que conseguimos obtener esos cartuchos, V-mon. No había otra forma; es el único que puede volar a gran velocidad y defenderse.
- Ahora quiero que miren las pantallas –dijo Gabumon mientras introducía uno de los cartuchos- TK, Kari ¿Recuerdan la ciudad de Machinedramon?
- Si –respondieron al unísono-
- Pues allí está.

Spoiler:
 

La imagen de la ciudad fue impactante: estaba completamente en ruinas, con edificios derrumbados, hierros retorcidos y bajo ese oscuro cielo que no dejaba pasar los rayos del sol. Pero no fue lo único que vieron:

Luego de esa imagen, siguieron las de la aldea de los Gekomon y Otamamon –más el castillo de ShogunGekomon-, el Coliseo Romano en medio del desierto, la casa de Piximon, el pueblo Locom donde Ken tenía atrapado a Agumon, le Parque de Diversiones donde TK y Patamon habían estado durante semanas, entre otros. Cada uno de esos lugares tenía las mismas características que la primera imagen: en ruinas y bajo el manto de la oscuridad; inclusive, algunos de esos lugares presentaban grandes hundimientos de tierra, como si parte del paisaje hubiera sido tragado o borrado –lo cual en cierta forma era así-

Pero la imagen más chocante, fue la de la isla File… que según los digimon, ahora se llamaba Archipiélago File, ya que la isla se había fragmentado en varios bloques que emergía varios metros sobre el Mar de la Vacuidad, desapareciendo en el proceso –aunque parcialmente, en varios casos- la aldea de los Pyokomon, parte de la Llanura Gear, la Ciudad de Juguete…

- ¿Y qué pasó con la Ciudad del Inicio, Gabumon? –preguntó Patamon- ¿Elecmon está bien?
- Elecmon y los digihuevos están bien, están varios niveles más abajo, donde los cuidamos…. Pero la Ciudad… será mejor que lo vean ustedes mismos –insertando un cartucho de video en la consola- Wargreymon grabó esto hace como diez años.


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Spoiler:
 


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- ¿Entonces, la Ciudad del Inicio está… destruida? –espetó Ken, casi como un tartamudeo-
- Así es… -dijo el digimon de la Amistad mientras se levantaba de su silla y tomaba un vaso con agua- Sólo pudimos rescatar a unos pocos digihuevos y traerlos aquí para que nazcan sin peligro alguno… Pero, de ahora en más cualquier digimon que muere… lo hace para siempre…
- Esto es horrible; es como si ya no hubiera esperanza alguna –dijo tristemente la pelimorada-
- No. –afirmó el elegido de la Esperanza mientras se levantaba de su asiento y se erguía con firmeza- Todavía hay esperanzas. ¡Debe haberla!
- ¡Así se habla, TK! –exclamó Patamon, apoyando a su compañero-
- Si buscamos a Wargreymon y lo convencemos de que pelee contra Blackwargreymon, estoy seguro que entenderá, y podrá salvar al Digimundo y a nuestro mundo.
- TK, el dejó muy en claro que no piensa luchar en su contra. –le recriminó Cody mientras lo miraba fijamente, tratando de hacerlo comprender-
- Sin tomar en cuenta –interrumpió la elegida de la Luz- que tal vez tenga razón… y seamos culpables.
- Eso te pasa por ser demasiado blanda, Kari. No eres lo suficientemente fuerte como para aceptar el hecho que a veces debemos tomar duras medidas y pelear por lo que queremos.

Todo el grupo se quedó callado ante la forma en que TK se dirigía a Kari. Pero el silencio se vio interrumpido muy pronto por las recriminaciones que éste recibía de sus compañeros y de los digimon, a excepción de Gatomon y Kari, que se habían quedado calladas.

Para acabar con la tensión, Yolei lanzó una pregunta que pasó casi desapercibida por mucho tiempo.

- Kari… ¿Es cierto que Wargreymon fue a buscar a Koromon?
- Si, Yolei. Me dejó aquí y fue a buscarlo por los alrededores.
- Me sigo preguntando… si ese Koromon no es el Agumon de Tai; ¿Quién es y cómo nos conoce? –repuso, dirigiéndose a los demás- ¿Algún digihuevo de aquí que escapó?
- Es imposible; ningún digihuevo sale de aquí. –afirmó Tentomon mientras se mantenía en el aire-
- No lo sé, Cody. Pero aunque no sea conocido nuestro, debemos ir en su búsqueda y ayudarlo.
- Pero Gatomon, -interrumpió V-mon- dijiste que Wargreymon lo buscaría. ¿No deberíamos pensar en otro plan?
- Oigan, chicos –acató Davis, mientras intentaba llamar la atención de todos- Sé que esto les puede sonar una locura, pero… ¿Y si ese Koromon es Blackwargreymon?
- Tienes que estar bromeando, Davis –le respondió TK con las manos en la frente- Eso es completamente absurdo e imposible. Él es un digimon de agujas de control; no puede convertirse en un digihuevo como los demás digimon.
- Aunque deteste admitirlo –señaló Kari, algo resentida- TK tiene razón. Es imposible que se trate de Blackwargreymon
- ¿A qué te refieres con “detesto admitirlo”?
- Me refiero que a que no estoy de acuerdo contigo en todo, TK.
- ¿Ah, sí? -le insinuó, cruzando los brazos- Y dinos, Kari. ¿Cuál es tu brillante plan para salvar al Digimundo?
- ¡Agh…! ¡No otra vez! –exclamó Yolei-
- Chicos; no peleen, por favor –pidieron Patamon y Gatomon, tratando de mantener la calma, sin éxito-
- Cualquier cosa que no involucre algo semejante a lo que tú tienes en mente –le señaló molesta- Tú sólo quieres pelear, sin tomar en cuenta que tal vez ese no sea el camino. ¡Wargreymon tenía razón; cometimos un error!
- ¡Eres una cobarde pacifista! –le gritó-

Sin embargo, apenas terminó de pronunciar esta frase, Kari le dio una fuerte cachetada en la cara, que provocó que TK cayera al suelo y se golpeara la cabeza. Mientras TK volvía a levantarse ante la desconcertada mirada de todos los presentes, Kari sin inmutarse, continuaba hablando.

- Cobarde pacifista ¿Eh? –le dijo de manera irónica- Tú dices que no soy lo suficiente mente fuerte como para tomar una dura decisión. Pues bien… -mirando a los demás- Ya he tomado una decisión. ¡Quien me acompaña a buscar a Blackwargreymon y terminar con esta pesadilla sin peleas!
- ¡¡¿¿Qué??!! –exclamaron todos-
- Kari... ¡No... No puedes hablar en serio!
- Hablo muy en serio Gatomon… ¿Y bien?
- Estás pidiendo que dividamos el grupo, Kari. En este momento debemos mantenernos más unidos que nunca.
- Calla, Davis –le respondió TK mientras se erguía nuevamente y se limpiaba el polvo de su ropa- Por esta vez, estoy de acuerdo con Kari; no siempre podremos estar de acuerdo en todo y a veces debemos tomar caminos distintos.
- Pero… -dijo confundido el más joven-
- El que quiera acompañarme a buscar a Wargreymon para convencerlo que elimine a Blackwargreymon y salvar al Digimundo, venga conmigo…
- Y los que quieran encontrar otro camino, vengan junto a mí –dijo Kari, de manera desafiante-

Los demás chicos están más que sorprendidos por la decisión de los “veteranos” del grupo; en lugar de mantenerse unidos, ellos buscaban separarlos por meras discusiones que sólo llevaban a buscar alternativas distintas para un objetivo en común. Pero como veían imposible consolar a ambos, cada uno decidió su camino: Ken y Cody fueron junto a Kari, y Davis y Yolei junto a TK.

Aunque los digimon de los mayores no querían formar parte de este conflicto, ni estaban de acuerdo con esta división, decidieron acompañar a los chicos, dividiéndose en grupos: Biyomon, Gomamon y Tentomon fueron junto a Kari, mientras que Gabumon y Palmon con TK. Al verse cara a cara, los grupos no sabían que pensar del otro.

- No estamos de acuerdo con sus decisiones –argumentó Gabumon, mientras se colocaba junto a TK- pero los acompañaremos para que no corran peligro.
- Aunque no podamos hacer mucho –agregó Biyomon- debemos protegerlos cueste lo que cueste.
- Se lo agradecemos mucho, amigos. –dijo Davis, feliz de contar con el apoyo de los digimon de los mayores-
- Y bien… ¿Donde comenzaremos a buscar? –preguntó Kari a los tres digimon que la acompañaban a ella y sus compañeros-
- Pues… -dijo tartamudeando la digimon rosada, pues dudaba- Yo oí un rumor… que dice que Blackwargreymon vive en lo más profundo del Mar de la Vacuidad…
- ¿Qué?
- ¿Lo ves, Kari? Incluso antes de salir, tu plan fracasó.
- Cállate TK, -le gritó furiosa- Eso también te perjudica porque si es cierto, Wargreymon jamás podrá luchar contra él.
- Como sea. Gabumon ¿Dónde podemos comenzar?
- Me parece que Wargreymon fue en dirección a la planta petroquímica abandonada. Blackwargreymon la destruyó antes de llegar a la séptima piedra sagrada.
- ¿En serio? –dijo sarcásticamente- ¡Qué buen digimon es su querido Blackwargreymon, chicos!
- Mejor te callas, TK. –le respondió Cody-
- ¡Vámonos, ya! –gritó Davis- ¡No quiero perder el tiempo en discusiones!
- Biyomon; Tu manejarás el vehículo ¿Verdad?
- ¿Yo? –se preguntó el ave rosa- ¿Por qué yo, Tentomon?
- Porque ni Gomamon ni yo tenemos manos preparadas para ello, así que te toca.
- ¡Oh, rayos!
- Creo que hay una forma… de que encuentren a Blackwargreymon –dijo una voz-
- ¿Huh?

Era el Señor Gennai, que había permanecido callado todo el tiempo y se había levantado de su asiento luego de oír todo lo ocurrido con los elegidos.

- Hay un lugar, lejos de aquí, que tiene el único acceso posible a las profundidades del Mar de la Vacuidad. Se encuentra dentro de un edificio en las ruinas de una ciudad; deben usar el elevador principal.
- ¿Y cómo sabe eso, Sr. Gennai? –le preguntó Cody, intrigado por esa información-
- Sí; nunca nos lo dijo, y menos a Agumon que lo estuvo buscando todo este tiempo. –recriminó Gabumon confundido-
- Eso lo sabrán pronto; no se preocupen.

Si bien se hallaban confundidos por las palabras de Gennai, ambos grupos subieron a sus respectivos vehículos y abandonaron el refugio, siguiendo cada uno su propio camino.


______________________________


Luego de una hora de viaje, TK y los demás habían llegado a la planta petroquímica de la que Gabumon les había hablado. El vehículo aterrizó suavemente en un espacio abierto y los chicos bajaron. Tal y como lo esperaban, el lugar estaba totalmente destruido, con metales retorcidos, contenedores perforados y bodegas despedazadas.

Recorrieron el lugar por varios minutos sin hallar rastros del megadigimon, de su contraparte oscura o del Koromon perdido. Cuando se disponían a irse a otra zona, V-mon señaló hacia una dirección, como si hubiera visto algo… o a alguien.

- ¡Davis, mira! ¡Allá, junto al contenedor!
- ¡Son Oikawa y sus payasos!
- ¡Vamos por ellos! –exclamó TK a los demás-

Todos corrieron hacia la dirección en donde se hallaban Oikawa y sus digimon sirvientes, que estaban en su forma humana. Cuando llegaron, los tenía frente a frente, separados sólo por una decena de metros. Junto a esos villanos, estaba el vehículo de Mummymon, bastante oxidado, pero aun en condiciones de funcionar.

- Pero miren… Si son nuestros queridos Niños Elegidos. –dijo burlonamente la mujer araña- ¿Qué hacen por aquí en un lugar tan peligroso?
- Viendo los desastres del monstruo que creaste, maldita. –le gruñó el elegido de la Esperanza-
- ¡No le hablas así a Arukenimon! –dijo la momia, bastante desafiante-
- Calma, calma –interrumpió Oikawa- No podemos perder el tiempo con estos niños.
- ¿Ya viste las consecuencias de tus acciones? –le gritó Davis, extendiendo sus brazos, señalando los alrededores- ¡Por tu culpa, el Digimundo está hecho un desastre; espero estés satisfecho!
- Para nada; yo no deseaba este desastre en el Digimundo. –le respondió Oikawa- Cuando encuentre a Blackwargreymon, juro que pagará por esto.
- Como si un cara de zombie como tú pudiera hacer algo en su contra. –le dijo la pelimorada expresando su disgusto- Además; no sabes dónde encontrarlo.
- Pero sí sabemos, cuatro ojos -repuso Mummymon-
- ¡Cállate! –le dijo Oikawa, golpeándolo en la cabeza-
- ¡Lo siento, jefecito!
- ¿Cómo que saben dónde está? –preguntó Hawkmon a los villanos-
- Aun no lo han adivinado ¿Verdad?
- ¿De qué estás hablando, araña patona? –exclamó Davis-
- Eso no es de tu incumbencia; lo que importa es que nosotros lo encontraremos primero.
- ¡Jamás! ¡Fuego Azul! –lanzando su ataque contra ellos, y provocando que parte del traje de Mummymon se queme-
- ¡Oye! –exclamó indignado- ¡Perro malo! ¡Este traje estaba limpio!
- No soy un perro; soy un lobo.
- ¡Vámonos de aquí, y no perdamos el tiempo! –dijo mientras se subía al vehículo-
- Entendido –exclamaron los digimon perfeccionados-

La araña y la momia subieron a su vehículo junto a Oikawa y aceleraron, dejando a los elegidos y a los digimon que los acompañaban literalmente comiendo el polvo.

- ¡Cofcofcofcof! –todos-
- ¿Es que no saben de la gasolina sin plomo? –dijo Davis de manera burlona-
- ¡Tenemos que ir tras ellos! –señaló el digimon ave al ver como se alejaban-
- ¡No! –dijo TK- Recuerden que nuestra prioridad es Wargreymon. Debemos encontrarlo cuanto antes; además, si ellos encuentran a Blackwargreymon, no podrían hacer nada. Recuerden lo del Mar de la Vacuidad.
- ¿Pero si encuentran a Kari y a los demás? –le preguntó el heredero de los googles-
- Pueden defenderse solos. Así que… en marcha…

Luego de ese encuentro, el grupo de TK regresó al vehículo y siguió la búsqueda de Wargreymon, quien creían era la única esperanza del Digimundo.



______________________________



FLASHBACK


Oikawa, Arukenimon y Mummymon habían llegado al Digimundo cinco horas atrás, pero se habían quedado en ese mismo lugar. Al ver el Digimundo en ese estado tan lamentable, en lugar del paraíso que estaba esperando -y había llegado a observar- su rabía se acrecentó junto a su desesperación, ya que la puerta al Mundo Real ya no se podía abrir. Sin embargo, tamién cavilaba sobre cierta teoría que Arukeniomon había formulado.

- ¿Estás segura de lo que estás diciendo, Arukenimon?
- Completamente segura; no puede haber otra explicación.
- ¡Pero es imposible! -exclamó la momia, luego de oír las palabras de su "enamorada"- ¡Él no puede...!
- ¡Ya lo sé! -respondió alzando la voz- Pero aparentemente si pudo hacerlo; no sé cómo, pero lo hizo.
- Si tienes razón,... -levantándose, listo para continuar- entonces debemos ir en busca de ese digimon. Probablemente sea la única forma de salir de aquí.
- Sí, señor. -repuso la mujer araña-
- ¿Está listo el auto, Mummymon?
- ¡Ya está listo, jefecito! -bajando el capó- Pese a estar abandonado tanto tiempo y a todo el óxido, aun funciona.
- Entonces, ¡En marcha!

El trio sube al automóvil y comienza su búsqueda, sin saber que habían sido vigilados todo el tiempo.

- Así que Oikawa piensa buscar a Blackwargreymon. Interesante... -riéndose maliciosamente entredientes- Muy interesante.
- ¿No deberíamos eliminarlos, Señor Daemon?
- Aún no, Skullsatamon -dirigiéndose a su lacayo-; lo mejor será seguirlos primero hasta que nos lleven hasta su ubicación. Luego nos desharemos de esas sabandijas y capturaremos a ese digimon. Con él, podremos salir de aquí e invadir el Mundo Real.
- ¡Si, Señor Daemon! -exclamaron todos sus sirvientes, llenos de júbilo-

- Así que piensas lastimar a Blackwargreymon. Eso no te lo permitiré -susurró una voz misteriosa entre los arbustos-

- ¿Huh? -girando la cabeza hacia donde había creído escuchar a alguien- ¡Oye, tú! ¡Ven aquí! -gritó furiosa-
- ¿Que sucede Ladydevimon?
- Creí ver a un digimon entrometido hacia esa dirección; un pequeño escurridizo de color negro, pero creo que escapó.
- Olvídate de esa sabandija y continúa; no podemos perder tiempo en alimañas como esa.
- ¡Si, Señor Daemon!
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