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 Varitas vs Moto sierras

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Jack

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MensajeTema: Varitas vs Moto sierras   Lun Abr 25, 2011 3:08 am

1- Introduccion de un Az

Esta es una historia muy peculiar, la describo con esa palabra porque es completamente diferente a lo que la mayoría de las personas están acostumbradas a escuchar, digo… ¿cuantas veces se habla con los padres sobre muertos vivientes que regresan de su tumba para matar a todo lo que no tenga pus chorreando de sus orejas? No respondas ni siquiera pienses la pregunta, la respuesta es solo un montón de idioteces combinadas con seudo lógica incapaz de explicar lo que voy a explicarles.

Si bien Hogwarts ya no se encontraba en peligro mortal gracias a las acciones de Harry “soy un ñoño británico” Potter, el mundo de los vivos, mortales, carnosos, pajeros, prostitutas, perros calientes y escopetas sujetadas por machos con una moto sierra por mano derecha, aun esta en peligro mortal, de hecho lo esta todo el tiempo, el maldito no sabe como mantenerse a salvo por cinco malditos minutos… AAARG, necesito unas malditas vacaciones, maldita maldición de maldita sea maldito.

Como sea, el hecho es que todo comienza en un lugar llamado Londres. Aquí encontraremos a un hombre muy extraño, cabello corto y alborotado de color blanco, usa una camisa blanca y un chaleco café de pelusa, tiene pantalones de color verde oscuro y zapatos de cuero negros, todo un amo de la moda. El sujeto se acerca a un pequeño claro en medio de un gran bosque, es de noche y la luz de la luna se filtra entre las ramas de arboles sumamente grandes mas todos los rayos de la gran esfera de queso apuntan a un solo lugar, el centro del claro. El hombre se dispone a caminar hacia el claro, más dos sujetos lo detienen. El primero de ellos es un sujeto con nariz un poco aguileña y larga, tiene una barba incipiente y una melena despeinada, usa una camiseta roja, pantalones vaqueros azules y una chaqueta de mezclilla, este sujeto pone su mano en el hombro derecho del vejete y le detiene.

- ¿Dónde esta?- dice el nuevo participante de la escena con un tono de voz que demuestra una gran impaciencia.
- Esta por aquí cerca
- ¿Esta seguro?

La segunda persona usa un traje negro con una gabardina negra sobre este, solo se ve su corbata roja con rombos amarillos sobre su pecho, su cabello blanco es sumamente corto y esta peinado a un lado, una trenza que llega al cuello sale de su nuca. El viejo simplemente se dedica a responderle con un “si” aterrorizado y al siguiente segundo el otro sujeto de camisa roja lo empuja y el anciano cae en el suelo de cuatro patas… jajajajaja, cuatro patas

- ¡Maldita sea, Yaxley! ¡¿de verdad crees que este muggle sabe de magia?!- dijo el hombre de camisa roja con tanta paciencia como cabello en la cabeza de Voldemort.
- Tranquilízate Dolohov, estoy mas que seguro que este hombre sabe lo que buscamos- respondió Yaxley mirando a los ojos de Dolohov y sin perder el temple.
- Mas te vale, no escape de Askaban contigo solo para estar cuidando a un vejete muggle que necesita cambiarse los pañales
- Calma, calma, estoy seguro que el Sr Rowdy la encontrara

El viejo se puso de pie y camino hacia el centro del claro, visiblemente asustado y con una clara expresión de “O Dios mio, voy a ensuciar mis pantalones”. Al estar en el centro del claro, encontró una pequeña piedra con un triangulo en su centro, incrustada en un monton de tierra con formas de huellas similares a las de un caballo. Rowdy saco una pequeña pala de sus bolsillos y escavo la tierra hasta sacar la piedra y al tenerla cerca, la analizo con una lupa.

- Aquí est…
- … Avada Kedavra

Un rayo golpeo a Rowdy y al siguiente segundo el pobre viejo callo muerto en el suelo, una lastima si me lo preguntas. Yaxley guardo una varita que había robado de un pobre diablo en Caldero Chorreante y se acerco al cadáver del viejo, le quito la piedra a sus manos frias y muertas y la mira con una sonrisa ambiciosa.

- ¿esa es la piedra de resurrecion?- dijo Dolohov admirando la pequeña reliquia que Yaxley tenia en su mano.
- En efecto, mi buen Antonin Dolohov- respondió Yaxley guardando la piedra en sus bolsillos y tan feliz como una perdiz antes de acción de gracias.
- ¿Y bien, Yaxley?
- ¿y bien que?- respondió Yaxley con una pregunta a la pregunta de Dolohov.
- ¡Revive al Señor Oscuro de una vez!

Las palabras de Dolohov recorrieron la mente de Yaxley, realmente ese era el plan, escapar de Azkaban antes del beso del Demento, encontrar a alguien capaz de localizar la piedra y revivir a cara de culebra… pero eso ya no era importante, ya no era un mortifago y no le debía lealtad a nadie mas que a si mismo, los planes nazis de Voldemort habían fracasado y el fue reducido a un idiota que murió por causa de su propia estupidez, un descuido imperdonable y Yaxley ya no tenia necesidad de ir por su “amo”, no, Yaxley traería la limpieza a la sangre de los magos, pero por su propio método, no por los fallidos planes de un inepto. Dolohov miro a Yxley al rostro, realmente estaba meditando las palabras que le dijo, supuso que de seguro el no sabia como usar el artefacto, ni siquiera había escuchado la historia completa del cuento para niños asi que recapacitar era mejor antes de cometer una tontería con ese gijarro.

Las miradas de Dolohov pusieron nervioso a Yaxley y este guardo la piedra en su bolsillo izquierdo y miro a su acompañante, debía pensar en algo rápido para evitar llamar su atención y miro el cadáver de Rowdy, vio unas llaves que cayeron de los bolsillos de su chaqueta y ese bombillo que tiene por cerebro se le encendio.

- Todo a su tiempo Dolohov, primero me gustaría saber que mas escondia Rowdy entre sus aposentos
- ¿es por que no sabes usar la piedra?
- Si, je, es por eso… además un hombre muggle con tanto conocimiento del mundo mágico como Rowdy debe tener muchas cosas interesantes consigo- dijo Yaxley con un nerviosismo que trababa su voz en pequeño intervalos de un par de segundos, como si tragara saliva.
- En eso tienes razón, puede que ese asqueroso muggle sepa como usarla para traer de regreso al Señor Oscuro
- Claro, vamos

Los dos se esfumaron de ese lugar como si se tratara de… o vamos he querido decir esto todo el día… ¡como si se tratara de magia!
Al siguiente instante que ambos abrieron sus ojos, se encontraron en una casa vieja de dos pisos, la madera del exterior esta vieja y mohosa, hay telarañas por todos lados y la puerta prácticamente esta derribada. Yaxley miro el lugar y suspiro, vaya que Rowdy no estaba interesado en el mantenimiento del hogar. Dolohov entro primero en la polvorienta casa de madera y encontró los muebles arañados por gatos callejeros y los techos hasta el tope de murciélagos.

- Este viejo no sabia de higiene, por esto es que debemos erradicar a los muggles
- Estoy de acuerdo pero por ahora concentrémonos en encontrar su estudio, apuesto que ahí están todas sus notas
- Todo por el Señor Oscuro

Conforme se adentran en la casa solo encuentran más polvo, incluso la cocina ha sido saqueada y no queda nada en ella, salvo una silla llena de telarañas y manchas blancas de lo que parece ser excremento de ave. Dolohov encuentra las escaleras y las mira con cuidado, caerse en un lugar así seria peligroso y penoso, tras subir varios escalones, llega a una puerta muy bien cuidad, tan limpia que no parece pertenecer al resto de la casa. Al abrir la puerta, Dolohov halla un estudio grande, con una alfombra verde sobre un suelo de madera, varios libreros hasta el tope de libros sobre arqueología, antropología, demonología, angiología y de artes oscuras, cosas sobre ritos satánicos supongo. Los libros de magia negra hacen reir a Dolohov, los imbéciles muggles (o como se diga) gustaban de fantasear con cosas ridículas con respecto a la magia, idiotas que jamás tendrían ese hermoso poder a su voluntad… pero que tipo tan repugnante.

- ¡Hey Yaxley, ven a reir un momento!

En cuanto Yaxley subió las escaleras y vio la colección, comenzó a reír en voz baja, en efecto que era gracioso que quisiesen vincular a la magia con ridiculeces religiosas, estúpidos mogles, nugles o como se diga. Más en el centro del estudio, se encuentra algo que llama la atención de ambos magos, un libro forrado en piel humana y en cuya portada se encuentra una especie de rostro, ojos razgados como si un cuchillo le hubiese cortado la portada, una boca con pequeños dientes y una extraña aura que sale de el.

- ¿Qué crees que sea, Yaxley?
- No tengo idea Dolohov, pero este libro es completamente diferente a las comedias baratas que tenia Rowdy en este salón

Yaxley se acerco al libro y lo tomo, al siguiente instante se escucho un sonido y el libro se abre solo, como si viento moviese las hojas, estas pasan rápidamente delante del rostro de Yaxley y terminan en una sola página con una oración en esta. Yaxley le mira y no lo piensa, algo hipnótico lo obliga a leer las palabras.

- Klaatu Verata Nict Erant

Pronunciadas estas palabras, algo hiso que la casa comenzara a moverse como si un terremoto la hubiese golpeado y es entonces que Harry Potter (ahora conocido como el ñoño) abre sus ojos y se levanta de su cama, sudando mucho y no porque este durmiendo desnudo en una cama grande en un cuarto con calefacción mágica o lo que sea.

- ¿estas bien, amor?

Harry toma sus anteojos y se los pone, mira a una muchacha pelirroja desnuda a su lado que se cubre con la cobija de la cama y parece tener una mirada de preocupación.

- Si estoy bien, tranquila solo fue una pesadilla… una muy extraña
- Mmm… ¿te sientes bien?
- Si, claro, je

El año es 2002, el Ñoño Potter tiene 22 años y esta en lo mejor de su pubertad extendida o como me gusta llamarle… el estado permanente de Potter. Como sea, Harry mira a Ginny y le asegura que todo este bien, simplemente necesita aire fresco. Ginny esta preocupada y quiere hablarlo, mas Harry piensa que solo es algo que le callo mal, se pone su ropa y se aleja caminando sin darle tiempo a Ginny de decir algo mas. Al salir del edificio camina por las calles de Londres hasta llegar a una tienda abierta las 24 horas, entra en el sitio y busca una tasa de café y es aquí que se encuentra con un increíblemente genial turista que esta en una línea para pagar por su tasa de café, es un sujeto de camisa de botones azul, con pantalones vaqueros de color café y una faja negra con una hebilla plateada, su cabello es alborotado y negro, le falta la mano derecha y su mandíbula es prominente. Al tocarle el turno a este hombre hecho de genialidad pura, este empieza a sacar los pequeños centavos ingleses que usan en este lado del charco… demonios, siempre me confundo con sus valores y los dólares americanos. Harry parece molesto de esperar a que este gran tipo termine de pagar, por lo que le toca el hombro y le dice:

- Disculpe, ¿tardara mucho?
- O vamos, esto solo durara un par de segundos a lo mucho… o no me llamo Ashley Williams- digo con una sonrisa que presume mi presencia delante de él.

Sep, ese soy, Ash J. Williams el elegido… ¿creen que Potter es un elegido?... ¡Pues no, yo si lo soy!... fui escogido para patearle el trasero a todo Deadite que se meta en mi camino y para destruir el Necronomicon Ex Mortis.
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MensajeTema: Re: Varitas vs Moto sierras   Miér Abr 27, 2011 11:43 pm

jajaja esto no me lo esperaba! [o tal vez si?]

En fin, algo me dice que Ash se va a pasar al Potterverso por las pelotas usando su escopeta
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Jack

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MensajeTema: Re: Varitas vs Moto sierras   Dom Mayo 01, 2011 10:38 am

2- London Is Calling

El callejón Diagon siempre ha sido un punto en el que los magos de Inglaterra se reúnen con la esperanza de compartir grandes conocimientos mágicos (valga la redundancia) para mejorar sus sumamente perezosas vidas, digo, en serio estos tipos hacen todo con magia ¿Cómo es que no están tan gordos como morsas?... ¡no tiene sentido!... ¡carajo, ni siquiera mueven sus manos para limpiar sus casas, es todo con magia y algunos hasta usan Elfos para evitar ensuciarse!... arg, ya me enoje… o puede que simplemente este celoso, como sea esto apesta.

Aun es de noche, en realidad no ha pasado casi nada de tiempo entre mi primer encuentro con Harry Potter, podría decirse que esto que narro sucede al mismo tiempo que yo pago mi súper café… si es que al café de este lado del charco se le puede llamar café, sabe a lodo, no sabe a lodo, sabe a estiércol fresco… no preguntes como se a que sabe el estiércol fresco, no te gustara la respuesta. Los edificios están vacios, a oscuras y solo quedan un par de luces que parecen parpadear rápidamente, un problema típico de la conexión eléctrica salvo que estas luces no funcionan con electricidad. Una última tienda se cierra y dos personas salen caminando de esta, ambos pelirrojos y ambos mirando el suelo, son los hermanos Weasley Ron y George, sobrevivientes de la “batalla” de Hogwarts. Ron usa una camisa blanca y unos pantalones vaqueros azules, sus zapatos son cafés claros y su cabellera sigue despeinada, George mantenía su cabello recortado, muy similar a la forma que solía tener antes de morir Fred y su traje de negocios aun estaba impecable.

- Que tengas buenas noches George- dijo Ron con un tono un tanto sombrío.
- Si, claro, eeeh… ¿podrías decirlo mas fuerte y del lado que todavía tiene oreja?- respondió George sujetando su única oreja con su mano derecha y fingiendo sordera para su hermano.
- No seas idiota- dijo Ron con un pequeña sonrisa en su rostro.

Ninguno de los dos ha superado realmente la muerte de Fred Waesley, un viejo hermano que murió defendiendo la escuela de magia, aun que sinceramente yo no molestaría, este par tiene como un millón de hermanos… ¿Qué demonios son los padres de esta familia?... ¿Mormones?

- Bueno, debo ir a casa, es probable que Hermione este preocupada
- ¿por llegar tarde?... te lo digo, ella si que sabe usar el látigo contigo, ya no tienes vida propia hermanito- dijo George con un semblante burlesco y activando una serie de extraños candados mágicos con su varita… ¡Lo ven, son unos perezosos!
- No se que le preocupa… ¿acaso puede cree que le voy a ser infiel o que me van a matar de camino a casa?
- Creo que su preocupación esta bien justificada, no eres un hombre muy listo que digamos hermanito
- O cierra la boca

Ron se despidió de George con un apretón de manos y se dedico a caminar por las calles abandonadas del callejón, mientras George se reía y se perdía en el camino contrario al que Ron toma. Era toda una lata para Ron el tener que caminar a casa, claro si pudiese usar su escoba para regresar a su hogar todo seria mas sencillo, pero Hermione es muy necia con la idea de tener un automóvil y vaya que se molesta cuando Ron le dice que jamás pasara el examen para conducir. Los pensamientos de Ron son interrumpidos cuando el sonido de pisadas llega a sus oídos, mira hacia atrás y no encuentra a nadie.

- ¿George?

La voz de Ron emite la pregunta como un eco en las oscuras calles del Callejón Diagon, mas no hay respuesta alguna de parte del dueño de las pisadas. Ron traga algo de saliva, se pone nervioso, su corazón palpita rápidamente y sus ojos se mueven en todas direcciones. Las pisadas se hacen mas fuertes y esta vez parece que son de alguien que corre hacia él. Ron saca su varita y es entonces que se da cuenta que en realidad es George el que esta corriendo desesperadamente y con una expresión de terror en su rostro.

- ¡¿George que demonios haces?!- grito Ron enfadado mientras guarda su varita.
- ¡No guardes tu varita!

Mas el grito de George fue opacado por los gruñidos bestiales de extraños hombres de piel verde costrosa y arrugada, que le perseguían con espadas medievales y usaban armaduras hechas de huesos humanos. George se detuvo al lado de Ron y ambos gritaron “Desmaius” al mismo tiempo, el hechizo salió de las varitas de ambos como una luz roja que consiguió golpear a dos de esos monstruos y los hiso caer, mas esto no los detuvo a todos, eran tantos que simplemente continuaron corriendo y aplastaron a los que cayeron hasta dejarlos como una masa de carne, huesos destrozados y sangre.

Al ver que la cantidad de criaturas que corren hacia ellos aumenta a cada segundo, los dos hermanos dan media vuelta y huyen del lugar. George mira el cielo y ve humo por todas partes, al mirar hacia atrás se da cuenta de que los monstruos están saqueando las tiendas y las que no pueden saquear están siendo quemadas, como si la protección mágica no funcionase del todo con estas criaturas.

- ¡Gringots esta cerca, es el lugar mas seguro de todo el callejón!- dijo Ron apuntando con su mano derecha al edificio del susodicho banco.
- ¡Exacto, genio, es tan seguro que no podremos entrar!- respondió George mientras lanzaba otro hechizo a sus perseguidores.

Ron se molesto por las palabras de su hermano, pero el tipo tiene razón. Fue entonces que de repente mas de esos monstruos salieron de las paredes derrumbadas de ciertos edificios y de los techos de otros, les rodeaban por completo. Ron y George pegaron sus espaldas y apuntaron a todos lados con sus varitas, mas los monstruos solo emitían risas de burla ante las pequeñas armas de los hermanos Weasley.

- Esto esta mal- dijo Ron asustado y sin apartar su mirada de esas cosas.
- ¡Chicos!

Los dos miraron hacia la puerta principal de Gringots y encontraron a un duende llamándoles, cosa sumamente curiosa ya que los duendes son unos egoístas hijos de perra y eso lo se por experiencia. No tardaron mucho en entrar corriendo al banco, mientras que las puertas se cierran y una serie de hechizos hace que los engendros no puedan entrar. Ron y George se recuestan en una pared de mármol azul y toman aire, el duende camina hacia ellos y les ofrece una botella de agua, ambos la beben con desesperación.

- ¡Gracias por dejarnos entrar!- dijo George poniendo su botella a su bolsillo derecho.
- No me lo agradezca, tenia pensado dejarlos afuera pero el Sr. Longbottom no me lo hubiese perdonado
- ¿Longbottom?... ¿Cómo Neville Longbottom?
- Si, ese mismo… el me salvo mientras salía del trabajo usando una mandrágora llorona que obligo a varias de esas “cosas” a cubrir sus oídos, a cambio le deje entrar en este lugar para refugiarnos

El duende dejo de hablar y un muchacho de cabello corto, una barba incipiente cerrada, con un suéter azul sobre una camisa roja y pantalones largos cafés con zapatos de color negro oscuro, se hiso presente frente a los hermanos Weasley. Ron se puso de pie y se acerco al muchacho, le estrecho la mano y dijo:

- Cuanto tiempo, Neville
- Tu lo has dicho- respondió Neville apretando la mano de su viejo compañero de Grifindor.

Y me gustaría quedarme mas con este cuarteto, mas si lo hiciera no podría hablarles de mi futura genial aparición en este capitulo. Mientras todo ese alboroto sucede en el callejón Diagon, yo (Ashley J. Williams) termino de pagar mi café y me voy caminando hacia afuera de la tienda a las oscuras calles de Londres. Harry suspira aliviado de que halla terminado de pagar con centavos estadounidenses que no valen nada en Inglaterra, ahora podrá pagar como la gente normal y esto si que hace sentir bien al cajero.

Al salir de la tienda, Harry le da un sorbo a su café y me mira, yo le saludo levantando mi baso de cartón blanco y asiento con mi cabeza con una pequeña sonrisa en mi rostro. Potter me sonríe de vuelta, claramente incomodo de tener que ver a un hombre tan viril, eso o simplemente estaba molesto por lo de los centavos. Un teléfono comenzó a escucharse y de tono tenia esa maldita canción “London is Calling”, carajo que es pegajosa la maldita. Harry saca un teléfono de su bolsillo izquierdo y responde.

- ¿si?... ¿Hermione?... no, no lo he visto… ¡¿A que hora salió del Ministerio?!... ¡Vamos Hermione, dale un respiro al pobre, no ha pasado ni 30 minutos de su salida!

De un momento a otro una gasolinera cercana exploto y el calor fue tan fuerte que literalmente hablando hiso que parte de los cabellos de Potter se quemaran, su celular cayo al suelo y se destrozo y el mismo muchacho termino cayendo de espalda y golpeándose la cabeza con el pavimento, haciéndose una herida bastante fea que dejo que cierta cantidad de sangre saliera de su cráneo y manchara de rojo el asfalto. Yo solo deje caer mi café sobre mi camisa, realmente no estoy acostumbrado a las explosiones, aun que las emociones fuertes tampoco me son ajenas.

- Aaa… maldita sea, esta era mi camisa favorita- digo enfadado mirando mi camisa manchada de café.

Unos gemidos de dolor llegaron a mis oídos y fue cuando vi a Potter, en muy mal estado. Me acerque a él y paso mi brazo izquierdo por encima de sus hombros para ayudarle a ponerse de pie y de paso puedo oler su horrible axila, santo Dios, ¿es que no sabe lo que es un desodorante?

- Vamos amigo, no te mueras aquí, odia cuando eso sucede

Harry no me respondió, se limito a dar un gemido similar al que haces al beber algo frio muy rápido. El cajero de la tienda salió volando por la puerta principal, o mejor dicho, la mitad del cajero, ya que la parte superior de su cuerpo (brazos, cabeza, tronco) estaba en el pavimento delante de nosotros y la otra mitad estaba en el interior de la tienda llenando el suelo de sangre y con un montón de extraños monstruos jugando con sus intestinos como si fuesen cuerdas de saltar.

- Ooo, esto es genial… ¡¿No puedo tomarme unas malditas vacaciones sin que ustedes, enfermos Deadites hijos de perra, me molesten?!

Los bichos me miran, me reconocen, saben quien soy, saben cual es mi destino y saben que matarme rápido es mejor a perder el tiempo disfrutando de torturas sin sentido. Yo solo emito una sonrisa, acerco mi brazo derecho al interior de mi camisa y toco una cuerda de cuero que sujeta una funda que a su vez sujeta mi siempre confiable escopeta Remington de dos cañones, es pequeña pero tan potente como para transformar una cabeza humana en jugo de tomate… aun que claro esta, en un ataque de estupidez creo que olvide que no tengo una maldita mano derecha.

- Eee… brazo equivocado

Los Deadites se miran unos a otros y dejan de perder tiempo, salen corriendo de la tienda con sus espadas hechas de huesos humanos con la clara intención de matarnos. Mas es entonces cuando una pelirroja en pantalones vaqueros blancos y con blusa roja de cuello ondulado, sale de la nada, saca una varita mágica y dice:

- ¡Oppugno!

El hechizo golpea a unos cuantos Deadites y estos comienzan a atacarse entre si, cortándose las extremidades, arrancándose los ojos entre ellos y por supuestos, dándose mordidas que arrancan su carnes. La pelirroja se me acerca y me quita a Potter de las manos, por mi perfecto, el chico estorba.

- ¿Gi… Ginny?- dice Harry dando un único parpadeo que aterrorizo a Ginny.
- Si, soy yo mi vida, no te preocupes te curaremos- responde ella aguantando sus lagrimas.

De un momento a otro se escuchan sonidos de disparos en todos lados, sirenas de ambulancias y policías cubren Londres y fuego se eleva por encima de la ciudad. Más Deadites se acercan a nosotros y en esta ocasión pude sacar mi siempre confiable “Boomstick”.

- ¡Coman plomo, putas!

El primer tiro hiso que una de las cabezas de los Deadites estallara en pedacitos. Ginny ya no podía hacer nada para disimular su poder mágico, así que simplemente se dedico a realizar encantamientos en contra de todo lo que se moviese.

- Hey, ¿eres maga?
- Si, pero en cuanto pueda hare que olvidas que lo soy
- En tal caso, ¿sabes como regresar a estos Deadites al infierno, verdad?
- ¿Deadites?- pregunta Ginny sin perder al mal herido Harry de su lado y disparando con solo una mano libre.
- ¡O vamos, acabas de decir que eres magas!... ¡estos sujetos son muertos vivientes poseídos por demonios que regresan a la vida para torturar a los vivos, son producto de la fuerza maligna del Necro…!
- ¡Si dices Necronomicon, me reiré en tu cara, eso es solo un cuento que los Muggles inventaron para darse aires y darle miedo a los que no saben nada de magia!- respondió ella con una risita presumida en su voz.
- Pues muérdete la lengua nena, el Necronomicon Ex Mortis es real, es maligno y es el causante de todo esto, su poder mágico es la fuente de toda maldad en el planeta Tierra y me temo que a menos que...!... ¡¿Viste eso?! conseguí darle a uno en las pelotas!

Y tal como dije, uno de los Deadites quedo con sus piernas destrozadas y con una gujero enorme por el cual salen sus tripas, sus intentos por volver a meterlas me parecen cómicos aun que la pelirroja es visiblemente molesta por mi actitud. Recargo mi arma y Ginny tomo un respiro entre encantamientos, ambos nos estamos quedando sin combustible y la horda solo parece aumentar en decenas. Mi “Boomstick” se queda sin balas, miro a mi alrededor, estoy completamente rodeado de Deadites, un ejercito entero que llegan a cubrir las luces eléctricas de los edificios mas grandes de Londres, pienso en las palabras “debí traer la moto sierra” y veo a Ginny, esta cansándose de lanzar hechizos y de cuidar a su novio, el cual ya ha perdido mucha sangre.

Cuando creíamos que las cosas estaban por ponerse feas, algo muy raro sucedió, bizarro como una película de Tim Burton inspirada por un libro del Dr. Seus . Una serie de caballos alados que tiran un carruaje de madera, sobrevuelan sobre nuestras cabezas , del carruaje dos magos sacaron sus manos por las ventanas y se dedican a lanzar hechizos a diestra y siniestra, alejando a los Deadites de nosotros. Ginny aprovecha el momento y cuando el carruaje esta cerca le entrega el cuerpo de Harry a los magos y después me ayuda a subir, la verdad es que tengo mis dudas de que tan higiénico puede ser un carruaje con caballos voladores, pero que más da.

Conforme nos alejamos del lugar me dedico a sacarles el dedo del centro a los Deadites y a gritarles insultos de tipo escatológico, Ginny se ve asqueada por mis palabras, pero la verdad no debe ser ocultada de nadie… menos de unos imbéciles Deadites. Uno de los magos que nos esta ayudando, le entrega una toalla y un poco de alcohol a Ginny, esta limpia la herida de Harry y se alegra de ver que su “novio” reacciona al dolor, este mago es de piel negra, usa una cogulla purpura y una túnica morada con rombos que alternan entre un purpura mas claro y un azul oscuro, la otra maga es una muchacha de cabello alborotado, como un león, usa un sueter pegado gris y pantalones vaqueros azules… ¿soy yo o la ropa actual es muy poco original?

- ¿esta bien?- dijo la maga mirando el rostro de Harry.
- Eso espero Hermione… ¿A dónde vamos?- respondió Ginny mientras aplicaba el alcohol en la herida.
- Iremos al ministerio de magia, estamos coordinando una evacuación para toda Londres… Dios mio, nunca en toda mi vida he visto Inferis tan peligrosos y feos- respondió el hombre negro.
- De inmediato Ministro Schakelbots
- ¿Inferi?... Pfff… suena como el nombre de un sándwich, esos son Deadites

Los magos me miran como si fuese un idiota y al poco tiempo la llamada Hermione mira a Ginny y le pregunta por mi de mala gana, a lo que Ginny le cuenta toda la historia que yo le conte a ella, claro que se que va a reírse y eso es precisamente lo que sucede, todos los malditos magos se ríen en mi cara.

- ¡¿Necronomicon Ex Mortis?!... ¡O cielos!- dijo Kingsley lavándose las lagrimas de tanto reir.
- ¡Que gran imaginación!- dijo Hermione con tanta fuerza que algunos caballos se asustaron y menearon el carruaje.
- Claro, ríanse, todos hacen eso al principio y por lo normal son ellos los primeros en morir, pero que quede claro, yo les adverti, si algo les revana el cuallo será culpa de ustedes
- No hay pruebas de lo que dices muchacho, es prácticamente imposible hacer magia sin una varita, hay libros mágicos muy poderosos pero ninguno es capaz de hacer lo que dices- dice Kingsley mirando al pobre tonto de mi a los ojos, como si fuese un niño necesitado de instrucción.
- Este puede- respondo con una sonrisa prepotente.
- Debería escuchar al Ministro, de cualquier forma lo va olvidar una vez que lleguemos al Ministerio- dijo Hermione con su típico tono de sabihonda.
- Y tu deberias aprender lo que es un jodido peine
- Si, si, lo que tu digas…- Hermione miro de nuevo a Ginny-… ¿Sabes de Ron?
- No, fue a hablar con George al callejón Diagon hace y eso es todo lo que recuerdo
- ¿Ron?... me gusta claro, con un refresco de cola y una rodaja de Limón gracias

Mi chiste alcohólico no parece hacerle gracia a nadie, aun que al tal “ministro de magia” parece haberle sacado una sonrisita… debo aceptar que el tipo me cae bien.

Y si bien mi parte de la historia ya empezó, creo que debemos irnos a otro lugar, este lugar es en las afueras de Londres, en una planicie iluminada por los faroles eléctricos de una carretera, aquí encontramos a dos exmortifagos mirar el horizonte con una sonrisa en su rostro. Los gritos de los muggles, el fuego que danza al compás de la matanza y la idea del exterminio de cientos de muggles haciéndose realidad frente a sus rostros es tan extasiante como orgásmico. Yaxley sonríe, en su mano derecha sujeta el Necronomicon Ex Mortis y lo mantiene muy pegado a su pecho, estaba haciendo lo que su antiguo e inútil amo no pudo hacer, la autentica limpieza en el mundo, la sangre que solo se limpia con sangre.

- Hey, Yaxley

El mortifago mira a su derecha y encuentra a Dolohov que se ve igual de emocionado, mas su exitacion es producto de otro pensamiento, ya que ha diferencia de Yaxley sus pensamientos aun esta inmersos en el bienestar del Señor Oscuro. Dolohov da un paso adelante y estira sus brazos, como si quisiera agarrar toda Londres en ese mismo momento.

- ¡¿No es fantástico?!
- Sin lugar a dudas, Dolohov, este grandioso libro posee una magia más poderosa que la que tu y yo entendemos, creo que es inclusive mas poderosa que las misma reliquias de la muerte- dice Yaxley apretando el libro mas fuerte contra su pecho.
- Si, pero… ¿no deberíamos traer de regreso al Sr. Oscuro?... ¡Se esta perdiendo de toda la emoción!- dice Dolohov exaltado y sonriendo como sicópata.
- Todo a su tiempo, la verdad es que no quiero traerlo de vuelta hasta que encuentre una forma de hacer su cuerpo indestructible y apuesto que la clave esta en este libro

Dolohov no sabía si creerle o no, realmente que Yaxley se estaba encariñando demasiado con ese condenado libro, pero aun así el tiempo que estuvieron juntos como mortifagos fue lo bastante largo como para convencer a Dolohov de que Yaxley estaba genuinamente comprometido con la causa de Voldemort. Al menos una cosa dicha por Yaxley si era verdad, el no traería de regreso a Voldemort hasta no haber dominado los poderes del Necronomicon por completo, sin lugar a dudas seria una gran ayuda tener a uno de los magos mas poderosos de la historia como sirviente.


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Varitas vs Moto sierras
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