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 [Crossover] Digimon Silent Hill. La vida antes de la pesadilla

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ElohimEditor

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MensajeTema: [Crossover] Digimon Silent Hill. La vida antes de la pesadilla   Miér Mar 02, 2011 2:50 pm

Bueno, éste es el primer fic en el que trabajo. Debo aclarar que es una historia que ya he estado publicando en otro foro.

Las series principales aquí serán Digimon Adventure 1 y 2 y Silent Hill.

Para que ambos relatos se relacionen, ambas series ocurren en el mismo mundo; los sucesos de Silent Hill serán llevados a tiempos más actuales (aunque no habrá grandes diferencias) para vincularlo con los sucesos de Digimon. La historia tratará, más que nada, de 2 personajes que comparten (en mi opinión) mucho en común, de la historia que pudieron haber tenido, de la relación que tienen tanto con el Digimundo como de Silent Hill, y del destino que tienen estos con respecto a los 2 mundos.

No es un fic de parejas, eso aclaro. Constarán de 3 "Libros", con varios capitulos cada uno, donde se recorrerá la historia de los personajes, que incluirá algunos flashes a los sucesos tanto de Digimon como de SH Origins, 1 y 3. El Libro 1, el cual es éste mismo, ya está terminado, y lo estaré subiendo cada tanto; el Libro 2 aún está en proceso.

Será un fic largo, y tomará algún tiempo completarlo debido a que curso la universidad. Espero paciencia, críticas constructivas y nada brutales.

Bueno, sin más preámbulos, empezamos:



______________________________



Libro 1: La vida antes de la pesadilla



Capítulo 1: El Encuentro. Parte 1


Tokio, Japón. 30 de Diciembre del 2002


Una tarde en la capital del Japón, Los Niños Elegidos se encontraban enfrentando a Yuki Oikawa, para evitar que se apoderara de la Semilla de la Oscuridad en el interior de una niña. Pero llega Blackwargreymon para detenerlo, tratando de razonar con él.

Pero Oikawa pierde el control después de las palabras de Black y del señor Hida, y al atacarlo con un rayo de energía oscura, Blackwargreymon recibe el ataque al proteger al abuelo de Cody, terminando con una herida mortal en el torso. Mientras Oikawa huía de la escena, Wargreymon corrió en socorro de su amigo, pero era demasiado tarde.

Con lo último de sus fuerzas, Blackwargreymon emprende su último vuelo y utiliza su propio cuerpo para sellar la puerta al Digimundo ubicada en la Colina de la Luz, impidiendo de ese modo, que Oikawa vaya al Digimundo. Esto, ante la mirada desconcertante de los elegidos.


- WarGreymon: Blackwargreymon !!!!!!!!!!!, Blackwargreymon!!!!!!!!!!!! -grita de dolor al ver la muerte de su amigo-
- TK: encontró lo que buscaba? -se preguntaba pensativo-


Los presentes lo observaban desintegrándose en el cielo y desapareciendo aparentemente para siempre. Sin embargo, lo que todos ignoraban, era que éste no era el fin de Blackwargreymon. Era sólo el principio de su historia y de una nueva vida para él.



______________________________



En algún lugar del Digimundo. 31 de Diciembre del 2002


¿Dónde estoy? ¿Hay alguien más aquí? ¿Es así como se siente la muerte? Se preguntaba el guerrero dragón. No podía ver nada, ni oír nada; la oscuridad, el silencio y el vacío eran absolutos, así como la melancolía de su corazón al haber vivido una vida que no pudo encontrarle respuesta. Ahora no era más que un mero espíritu vagando en la inmensidad de la Nada, rememorando sus recuerdos.

En medio de su odisea espiritual, divisó un haz de luz, que se hacía más y más fuerte; llegando a eclipsar toda aquella oscuridad. La luz lo envolvió, más no se podía ver, pues quedó enceguecido por ella. Al rato, volvió la oscuridad; pero no era la de antes, ahora pudo sentir su propio cuerpo, la pesadez de sus párpados e inclusive el sonido de una voz muy familiar.

- Qinglongmon: Blackwargreymon, despierta.
- Blackwargreymon: ¿Huh?, -abriendo de a poco los ojos- ¿Qué pasó? ¿Dónde estoy? ¿Acaso no estaba muerto? -exaltado-
- Qinglongmon: Lo estabas, pero te reviví. Estás en el Digimundo.
- Blackwargreymon: Pero, yo sellé la puerta de la Colina de la Luz. Si estoy aquí, significa... que la puerta está abierta. ¡¡¡Tengo que regresar, él va a entrar a....!!!!!!!!! -levantándose-
- Qinglongmon: ¿Te refieres a Myotismon? No te preocupes por él. Los Niños Elegidos y sus digimon están luchando contra él en este mismo momento... y respecto a la puerta de la Colina de la Luz, no te preocupes; Las demás Bestias Sagradas y yo nos encargamos de sellarla.
- Blackwargreymon: ¿No debería ir a ayudarlos? -preguntó con curiosidad-
- Qinglongmon: Normamalmente diría que sí, pero sé que ellos lo derrotarán. Mientras tanto, tú y yo tenemos que hablar de un asunto importante...
- Blackwargreymon: ¿De qué se trata? -extrañado por lo dicho por la Bestia Sagrada- ¿Es referente a mi destino? ¿ Aún no lo he cumplido, y por eso me has revivido?
- Qinglongmon: Si. Podría decirse... Hemos detectado la presencia de un enemigo muy poderoso, un mal muy grande que se está gestando en el Mundo de los Humanos en este mismo momento.
- Blackwargreymon: ¿De qué clase de enemigo hablas? ¿Es más fuerte que Myotismon?
- Qinglongmon: Esta entidad es tan poderosa que es capaz de destruirnos a todos, y a nuestros mundos. Por eso te reviví...
- Blackwargreymon: ¿Quieres que lo derrote? –más intrigado que antes- ¿Y los Niños Elegidos y sus digimons no pueden luchar contra él?
- Qinglongmon: No quiero subestimarlos -en tono más sombrío- ; sé que son fuertes, pero no creo que sean capaces de derrotarlo.
- Blackwargreymon: ¿Y lo derrotaré yo sólo? por más fuerte que sea yo –intentando ocultar cierto temor- , por lo que dices de ese ser... suena casi invencible.
- Qinglongmon: Nunca dije que lo harías solo...
- Blackwargreymon: ¿De qué estás hablando, Qinglongmon?
- Qinglongmon: A lo que me refiero, es que no lucharás solo. Te hemos asignado a un nuevo niño elegido para que te acompañe, y te ayude a derrotarlo.
- Blackwargreymon: No necesito a un humano que me acompañe -dijo sintiéndose indignado- , puedo vencerlo solo, si entreno lo suficiente podré ganarle. Te recuerdo que derroté a los Niños Elegidos y a sus digimons en varias ocasiones, y lo hice solo, sin ayuda. Además de luchar contra WarGreymon e Imperialdramon.
- Qinglongmon: Cálmate, Blackwargreymon. Antes que nada, este enemigo no es ordinario, ni es un digimon; Segundo... los digimon de los elegidos son fuertes gracias a la compañía y lazos de amistad que tienen con sus digimon, y tercero...este Niño Elegido no es un humano cualquiera, es especial.
- Blackwargreymon: ¿Especial? -aún más intrigado- ¿En qué sentido? no te entiendo...
- Qinglongmon: Ni yo lo entiendo aún, no te miento. Pero ese niño tiene un gran poder oculto; tanto que incluso desde aquí lo siento. Creo que si tú y ese niño unen fuerzas, podrán derrotarlo...
- Blackwargreymon: No lo sé... -dijo con serias dudas- no sé si podría acostumbrarme...
- Qinglongmon: Blackwargreymon, no te estoy dando una orden... Te lo estoy pidiendo como un gran favor...–con un tono de voz que aparentraba ocultar miedo y angustia- piénsalo por favor.

El Guerrero Dragón Oscuro no pudo evitar sentir un tono de ansiedad y temor en la voz de la Bestia Sagrada. Era evidente que Qinglongmon sentía temor; algo que nunca se había esperado de él.

- Blackwargreymon: Qinglongmon, pareces tener miedo por esa entidad...
- Qinglongmon: Los Dark Masters nos mantuvieron encerrados. Ese ser es capaz de destruirnos... Pero le tomará tiempo para aparecer en nuestro mundo, y obtener todo su verdadero poder. Necesitamos que tú y ese niño detengan su venida a este mundo a toda costa... y en caso de que venga, lo eliminen... o todo estará perdido para los dos mundos.
- Blackwargreymon: Bueno, si lo pones así –pensativo y rememorando-.... no me puedo negar... Después de todo, me reviviste y me ayudaste antes... Creo que sería un descaro decirte que no... Pero antes, déjame preguntarte... ¿Cuánto tiempo me llevará esta "misión"?
- Qinglongmon: Puede tomar su tiempo, podrían ser unos días, unos meses, o incluso años... por eso te pregunto: ¿Estás dispuesto a ayudarnos?

El Oscuro Guerrero Dragón lo pensó un momento. ¿Tanto tiempo puede tomar en engendrarse semejante oponente capaz de aterrar a las mismísimas Bestias Sagradas? ¿Las cuales prácticamente le estaban suplicando por su ayuda? El hecho de que pareciera ser un oponente muy poderoso le llamó mucho la atención; sin mencionar que avivó su espíritu guerrero.

Tampoco podía ser tan desagradecido con Qinglongmon, pues se había tomado la molestia de revivirlo, además de haberlo ayudado cuando más lo necesitaba. Además del deseo de servir en este mundo y ayudar en lo que pudiera. Pero más que nada: ahora tenía una nueva oportunidad para vivir; y lo más importante... tenía ya un propósito en la vida…

- Blackwargreymon: Estoy listo. -dijo con mucha seguridad- Haré lo que sea necesario.
- Qinglongmon: Gracias, Blackwargreymon.

Después de terminada la conversación, aparece una pequeña luz blanquecina entre los 2.

- Qinglongmon: Aquí está el Digivice del niño elegido -dirigiendo la mirada hacia la luz- . Está por dirigirse hacia él en cualquier momento. Síguelo, y te llevará junto con él...
- Blackwargreymon: De acuerdo.
- Qinglongmon: Ah... se me olvidaba. Te dimos algunas habilidades extra al revivirte. Algunas no serán muy útiles en combate, pero te servirán. Además, conservarás tu nivel Mega de manera permanente. No podemos arriesgarnos.
- Blackwargreymon: Entendido.... Espera...
- Qinglongmon: ¿Si?
- Blackwargreymon: Antes de irme... quiero...quiero... –tratando de expresar arrepentimiento, ya que su duro carácter no se lo hacía fácil- pedir perdón por todos los problemas que causé anteriormente. Por las piedras, y todo el mal que he hecho.
- Qinglongmon: No te preocupes por eso, estás perdonado –dijo en tono compasivo- . Sé que estabas confundido. Ahora ve... Nos veremos en cualquier momento...
- Blackwargreymon: Adiós... Bien aquí voy...

Blackwargreymon entra al portal, siguiendo la luz del Digivice, desapareciendo poco después... Al rato, aparece una misteriosa figura humana junto a la Bestia Sagrada. Aparentemente, había escuchado toda la conversación.

- Qinglongmon: Gracias por el Digivice, Gennai.
- Sr. Gennai: No hay de que, Qinglongmon. Dígame, ¿Usted confía verdaderamente en ese digimon? Usted sabe su origen, sabe de lo que es capaz.
- Qinglongmon: Por eso mismo lo escogí a él. Es el único capaz de comprender realmente a este enemigo.
- Sr. Gennai: Pero ¿Verdaderamente este enemigo es tan poderoso como para decir que los Niños Elegidos no podrán derrotarlo, aunque unieran sus fuerzas? Además, dijo que le tomaría años reunir su poder completo. ¿Los elegidos no podrían aumentar sus poderes también?
- Qinglongmon: Es un presentimiento, y éstos nunca me han fallado.
- Sr. Gennai: Espero que esta vez sí le fallen... por nuestro bien.



______________________________



En algún lugar de la Costa Este de Estados Unidos. 31 de Diciembre del 2002.


Era la noche del Año Nuevo, en la que los mayores normalmente se reunían a celebrar la llegada del nuevo año y a expresar sus deseos para el mismo. Sin embargo, ese no era un día ordinario. Malonmyotismon empelaba los poderes de las tinieblas para cubrir tanto al Digimundo como al Mundo Real de oscuridad, mientras los Niños Elegidos luchaban contra el para impedirlo.

Sin embargo, en un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra nadie era consciente, o mejor dicho ignoraba, lo que estaba pasando en el resto del mundo; todos, excepto…

- Hija: ¡¡¡¡Mamá!!!!!!!!!!! –grita asustada, después de ver por la ventana-
- Madre: ¿Qué pasa, hija? -preguntó alterada, mientras entraba a su habitación-
- Hija: Está muy oscuro allá afuera, mamá. -señalando la ventana-
- Madre: Querida, es de noche, y muy tarde –tratando de consolarla-. Es normal que esté oscuro.
- Hija: Pero esa oscuridad... –dijo dubitativa- no me parece normal. ¡¡¡Me da mucho miedo!!!
- Madre:: Tranquilízate hija, es sólo la noche. Trata de dormir; los adultos y yo estamos abajo celebrando el Año Nuevo.
- Hija: ¿Puedo bajar con ustedes? -preguntó, deseosa de estar con los adultos, para sentirse segura-
- Madre: No, querida. Eres demasiado joven; es una fiesta para adultos. Vete a dormir -esta vez sonando más severa-; no te quedes mucho tiempo despierta. Los niños buenos no se desvelan. Ahora, a dormir.
- Hija: Si, mamá.

La madre sale de la habitación de su hija y cierra la puerta, pero en vez de dormir, la niña enciende una linterna y se pone a buscar un libro del librero de su habitación.

- Niña: Esta oscuridad me pone nerviosa... Veamos... "Alicia en el País de las Maravillas", si, éste está bien... veamos... -la niña empieza a leer la historia desde el comienzo... cuando llega a la parte del Conejo Blanco...- Este Conejo Blanco... como me gustaría encontrar uno...

Sin darse cuenta, la pantalla de la computadora de su habitación comienza a emanar un extraño brillo…y de ella un haz de luz a gran velocidad, que la hace soltar el libro…

- Niña: ¿¿Eh?? ¿Qué le pasa a esa computadora? -pregunta intrigada al observar el aparato- ¿Será una descarga eléctrica?... ¿¿Qué es eso?? ¡¡AHH!! -el rayo de luz va directo a ella, y desaparece misteriosamente, dejando un misterioso objeto en sus manos- ¿Que será esta cosa? Parece un localizador como los que...

La computadora volvió a brillar, esta vez más fuerte que antes, dando la sensación de que estallaría.

- Niña: ¿¿Que rayos está pasando??? –se preguntó asombrada y a la vez asustada- ¿¿Estaré soñando??...-mientras se preguntaba esto, de luz empezó a surgir una oscura y enorme figura, que poco a poco empezó a cobrar forma- ¡AH!... -Ahogando un grito-... ¿Qué... qui...quién...eres tú??
- ?????: Mi nombre es Blackwargreymon. ¿¿Quién eres tú, y dónde estoy??
- Niña: Blac.. -aún impresionada y tratando de rememorar el nombre- Blackwa… Blackwargreymon, ¿Verdad?
- Blackwargreymon: Si.
- Niña: Mi... mi nombre es… -juntando valor- Alessa Gillespie... Voy en primer grado… y...estamos en la ciudad de Silent Hill.


______________________________


Silent Hill, Maine-USA. 4 de Agosto de 1999.


Era una noche oscura en el pequeño pueblo turístico de Silent Hill. Aún faltaban horas para que amaneciera, y la pequeña comunidad estaba profundamente dormida, sin saber lo que estaba pasando en la capital nipona. En una pequeña casa de madera, en la cercanía del distrito comercial de la ciudad, una madre soltera y su pequeña hija se hallaban profundamente dormidas, hasta que la pequeña despertó súbitamente

- Alessa: ¡¡¡Mami, mami!!!! -gritando desde su cuarto-
- Dahlia: Hija, ¿¿qué pasa?? -entra a su habitación alarmada por los gritos de su hija de 3 años-
- Alessa: Tuve una pesadilla, mami.
- Dahlia: ¿¿Eso es todo?? -gritó molesta- ¿Por eso me despertaste a las 4 de la madrugada? Vuelve a dormir hija...
- Alessa: No puedo, mamita. ¡Hay monstruos afuera!.... Están viniendo de su mundo... ¡¡¡Tengo miedo!!!! -dijo la niña, mientras comenzó a llorar-
- Dahlia: ¿¿Pero de que estás hablando?? -extrañada por las palabras de la niña- Los monstruos no existen… ¿Y qué es eso de "su mundo"? Mejor vete a dormir...
- Alessa: Si no me crees, ven a verlo por ti misma. Sígueme, yo te muestro... -Acto seguido, sale de la habitación y baja las escaleras para dirigirse al exterior de la casa, ante la mirada absorta de su madre-
- Dahlia: ¡¡¡Alessa!!!, ¡¡¡¡¡¡Ven aquí en este mismo momento!!!!! –grita enojada a su hija, en un intento a que regresara-

Al salir al jardín delantero de la casa, Alessa llama a su madre insistentemente para que la acompañe.

- Alessa: Ves mamita, te lo dije... ¿Ves?
- Dahlia: No sé de qué estas hablan... ¿QUE RAYOS ES ESTO? ¡¡¡¿QUÉ ESTÁ PASANDO??!!!! –gritó exaltada-

Ante los ojos de madre e hija, se mostraba el cielo nocturno aparentemente rasgado, y en parte de él, se podía apreciar claramente lo que parecía ser un extraño continente, un mundo reflejado. Dahlia no podía salir de su asombro al ver todo aquello; pero lo más extraño era que su hija, Alessa, a pesar de su corta edad, había abandonado todo temor que hubiera tenido anteriormente.

- Alessa: ¿Ves mamita? Te dije que no estaba mintiendo... ¿Sabes que está pasando??
- Dahlia: Aaa... Aaal... Alessa... -tan impresionada que apenas podía hablar- ¿¿¿Co... Cómo es que sabías de todo esto???
- Alessa: Ya te dije, mami. Lo vi en mi sueño, y me asustó... ¿¿¿Que está pasando, mami???
- Dahlia: No lo sé, hija... Mejor entremos a la casa...
- Alessa: Me quiero quedar afuera mami... Se ve muy lindo...
- Dahlia: Dije que adentro -con voz más severa y calma-. Recién me dijiste que tenías miedo...
- Alessa: Pero ya no; no sé por qué....
- Dahlia: Mmm... Ella lo predijo... ella lo sabía... y ahora no tiene temor... ¿Podría ser que ella sea...? -se decía esto en su mente, pero pronto reaccionó- Haz caso a tu madre, Alessa. Entra.
- Alessa: Bueno...-lanza un suspiro-


______________________________


Mientras que al otro lado del mundo, 8 niños y 8 misteriosas criaturas parten a este mundo reflejado, dentro de la casa Gillespie, Dahlia comienza a hacer unas cuantas llamadas. Lo presenciado en el cielo no era algo natural, y tenía un extraño presentimiento al respecto; además, el extraño comportamiento de su hija le generaba ciertas sospechas, que debía aclararlas con las personas apropiadas.

- Dahlia: Contesta, contesta...-marca un numero en el teléfono-
- ?????: ¿¿¿Hola???
- Dahlia: ¿Leonard? ¿Estas despierto??
- Leonard: ¡¡¡¿¿¿Dahlia???!!! -grita furioso- ¿¿¿Qué haces llamándome tan temprano??? Y sí, estoy despierto... Además de ti, esta llorona de mi hija Claudia no me deja cerrar los ojos...
- Dahlia: Leonard, escúchame. Sal afuera y ve el cielo, luego regresa al teléfono...
- Leonard: ¿¿De qué estás..?? Bueno, lo haré... Ya regreso...-se levanta de la cama-

Leonard mira por la ventana, pero al no poder ver mejor, sale al patio. Ver el cielo en esa situación asombró mucho a Leonard, el cual siempre se mostraba como un hombre frio y duro -por no decir cruel- hasta con su propia familia. Luego de unos minutos, vuelve al interior de la casa a retomar la conversación telefónica con Dahlia.

- Leonard: ¡¡¡¿¿¿QUE DEMONIOS ESTÁ PASANDO CON EL CIELO, DAHLIA???!!!
- Dahlia: ¿Ya lo ves? Necesitamos hacer una reunión de emergencia. Es de extrema importancia. -dijo con seriedad-
- Leonard: Entiendo... y ¿¿Para qué me necesitas?? -un poco más calmado-
- Dahlia: Llama a los otros, y diles que nos veremos en la tienda en unas horas. Diles que es urgente; convénceles de cualquier forma: sé que eres experto en eso.
- Leonard: Está bien, lo haré... Aunque ni bien vean el cielo, se convencerán. ¿Y qué harás tú?
- Dahlia: Tengo que arreglar unos asuntos aquí en casa. Nos vemos en el "León Verde"
- Leonard: De acuerdo. Nos vemos.


______________________________



Después de terminada la conversación con Leonard Wolf, Dahlia vuelve a marcar números en el teléfono. No podía dejar sola a su hija y necesitaba a alguien que la cuidara, así que llama a la niñera con la que suele tratar.

- ?????: Huh. Hoo..ola ¿¿Quién es?? -preguntó con una voz somnolienta-
- Dahlia: Rachel, ¿¿Eres tú??
- Rachel: Loc…digo... Sra. Gillespie, ¿¿Es usted?? ¿A qué debo el honor de su llamada? -dijo con sumo sarcasmo, por haberla levantado en plenas vacaciones-
- Dahlia: Necesito que me hagas el favor de cuidar a Alessa. Tengo asuntos pendientes de improvisto.
- Rachel: No hay problema, señora. ¿A qué hora quiere que vaya? -preguntó lo más amablemente que pudo-
- Dahlia: Ahora mismo.
- Rachel: ¿¿Qué?? -asombrada- ¿¿A esta hora, tan temprano?? Disculpe, pero no sería mejor que...
- Dahlia: Te pagaré 9 dólares la hora.
- Rachel: Voy en camino...

Si bien era muy temprano, a Rachel no le vendría mal el dinero. Era una chica de 14 años que cursaba la secundaria en el Secundaria Midwich; además, desde hacía tiempo que cuidaba niños, entre ellos a Alessa y a Claudia, que le agradaban, mas no sus padres, que parecían muy serios y excéntricos todo el tiempo. Mientras se preparaba para partir, oyó la voz de su madre.

- Mamá de Rachel: ¿¿Quién era, cariño??
- Rachel: La Loca Gillespie. Quiere que vaya a cuidar de su hija ahora mismo.
- Rachel: ¿¿¿A estas horas??? -gritó indignada- Esa mujer sí que es una demente… No me digas que piensas ir...
- Rachel: Sip, me voy. Paga buen dinero; además, me agrada su hija. Espero que no termine así de loca como su madre.
- Rachel: Como quieras...

Rachel se prepara para salir en dirección a la casa Gillespie; se sube a su bicicleta y sale del garage. Al salir al patio, observa el cielo con detenimiento y asombro de una típica adolescente...

- Rachel: ¿¿¿¿Que rayos está pasando????? -se pregunta consternada- Ahj… Sólo a la Loca Gillespie se le ocurre salir a las 5 de la madrugada y pedirme que cuide a su hija cuando parece que se viene el Fin del Mundo. -dice refunfuñando-



______________________________



Silent Hill, Maine-USA. 1° de Enero del 2003


- Blackwargreymon: ¿Alessa? ¿¿Silent Hill?? -dice absorto- Que nombres más extraños...
- Alessa: El nombre Blackwargreymon tampoco es muy común que digamos. ¿¿¿Se puede saber a qué viniste???
- Blackwargreymon: Busco a un niño. ¿No lo has visto? ¿Y cómo es que no me tienes miedo? -esto último lo pregunta lleno de intriga-
- Alessa: ¿Un niño? ¿Y cómo es? Y no, no te tengo miedo... No sé por qué, pero por alguna razón me pareces familiar...
- Blackwargreymon: No sé cómo es...
- Alessa: ¿Cómo que no sabes?
- Blackwargreymon: Es que todos me parecen iguales. Dime, ¿No está tu hermano por aquí?
- Alessa: No tengo hermanos.
- Blackwargreymon: ¿Algún amigo?
- Alessa: Ninguno está aquí. Soy una niña.
- Blackwargreymon: Eso es más que obvio. -dijo severamente- ¿Algún primo?
- Alessa: No
- Blackwargreymon: ¿¿Algún novio, algún hijo?? -comienza a desesperarse-
- Alessa: ¡¡¡Tengo 6 años!!!! -grita indignada por semejantes preguntas-
- Blackwargreymon: Bueno, está bien. No te alteres. ¿Al menos podrías decirme para donde fue el Digivice? Venía en un rayo de luz.
- Alessa: ¿¿Digiqué?? ¿Rayo de luz? El rayo de luz al que te refieres tal vez sea el que vi antes de que llegaras.
- Blackwargreymon: Bien, ¿Para donde se fue?
- Alessa: Se desvaneció.
- Blackwargreymon: ¿¿Cómo?? -pregunta sorprendido, y comienza a desesperase nuevamente- ¿Entonces donde est...?
- Alessa: ¿Cómo es el objeto que llamaste? ¿Digivice?
- Blackwargreymon: Un dispositivo pequeño, blanco o celeste, con 3 botones y una pequeña pantalla. Por favor, no me digas que... -se preguntaba mentalmente, pensando en lo que parecía iba todo esto-
- Alessa: Ahh... ¿Te refieres a esto? -le muestra el Digivice a Blackwargreymon-
- Blackwargreymon: Es ése mismo -mientras dice esto, comienza a gritar en su mente al darse cuenta de la verdad-
- Alessa: ¿Y que hay con él?
- Blackwargreymon: Mmm... -suspiro, tras mostrar una cara de decepción-
- Alessa: ¿Sabes? -al mirar la expresión de su rostro- Por tu cara, parece ser que yo no era lo que esperabas...
- Blackwargreymon: Ni de cerca
- Alessa: ¿Podrias decirme por favor que está pasando? -preguntó más asertivamente-
- Blackwargreymon: Pues... que...tú eres una Niña Elegida, y yo soy... tu digimon acompañante. -al decir esto, no paraba de gritar para sus adentros-
- Alessa: ¿Niña Elegida? ¿Digimon? No entiendo nada de lo que dices... -dijo muy extrañada por las palabras del digimon- De todas formas, ¿Por qué sería yo especial?
- Blackwargreymon: Eso mismo me pregunto yo en este momento.
- Alessa: Oye, eso sonó grosero. -mencionó con disgusto- Si eres algo así como mi mascota deberías tratarme mejor.
- Blackwargreymon: ¡¡¡¡NO SOY TU MASCOTA!!!! -gritó furioso- Ni tengo por qué ser tu amigo. A mí me mandaron contigo para protegerte y eso es todo; es parte de mi misión. Punto
- Alessa: Pues por mí, perfecto. Cumple tu misión y haz lo que quieras...
- Blackwargreymon: Perfecto.
- Alessa: Perfecto. Otra cosa. Si....

Antes de poder terminar su frase, ambos escuchan unos pasos provenientes de afuera -posiblemente del pasillo- , acercándose.

- Blackwargreymon: ¿Qué es ese ruido?
- Alessa: ¡Es mi mamá! -dice sorprendida- ¡Es mejor que no te vea; si lo hace, se desmayará del susto, y después me dará una tunda de las grandes!
- Blackwargreymon: ¿Y a donde se supone que vaya ir? -pregunta sarcásticamente- ¿Al armario?
- Alessa: ¡¿Estás loco?! Eres muy grande para entrar ahí. Sal por la ventana y ve hacia los árboles. Ahí no te verá.
- Blackwargreymon: Como quieras... Oye, ¿No te parece que estoy… más bajo?
- Alessa: ¿Cómo voy a saber, si es la primera vez que nos vemos?, ¡Apresúrate! -grita, tratando de apurarlo-
- Blackwargreymon: Bueno, ya voy, ya voy...
- Alessa: Nos vemos a la mañana.
- Blackwargreymon: ....

Blackwargreymon sale por la ventana, y se dirige hacia los árboles. Alessa cierra la ventana de su cuarto y se mete a la cama justo cuando llega Dahlia.

- Dahlia: Alessa, ¿Que está pasando? Creí haber oído sonidos de tu cuarto.
- Alessa: Nada, mamá. -tratando de guardar la calma- Sólo estaba leyendo un libro para dormir pronto. ¿Qué tal la fiesta?
- Dahlia: Sin problemas, hija. Vuelve a dormir...y Feliz Año Nuevo.
- Alessa: Igualmente, mamá.

Después de darle las buenas noches a su hija, Dahlia sale de la habitación y cierra la puerta.

- Alessa/Blackwargreymon: ¡Vaya forma de empezar el Año Nuevo! -dijeron al unísono mientras lanzaban un suspiro-


______________________________



Silent Hill, Maine-USA. 4 de Agosto de 1999


Después de varios minutos de recorrido en bicicleta, Rachel llega a la casa Gillespie, que se halla en las afueras del distrito comercial de la ciudad de Silent Hill. Ubicada en un terreno más campestre que urbano, sin embargo se hallaba cerca de los principales negocios del pueblo. Una vez llegada a la entrada, tocó el timbre y golpeó suavemente la puerta. Poco después, Dahlia le abre la puerta.

- Rachel: Sra. Gillespie, ya llegué.
- Dahlia: Bien, ya sabes que hacer. -dijo apurada- Volveré en cuanto pueda...
- Rachel: Oiga, ¿Y su hija?
- Dahlia: Está en la cocina. Tengo que irme, adiós. -sale apurada de la habitación sin despedirse correctamente-
- Rachel: Adiós, Sra... Que loca apurona. ¡Cucú!, pensó... Alessa, ¿Dónde estás?
- Alessa: Aquí, Rachel. -dijo desde la cocina- Vamos afuera.
- Rachel: ¿¿Qué?? -preguntó con asombro- ¿Acaso no viste el cielo? Puede ser peligroso haya afuera. Vaya buena madre resultó ser esta Loca Gillespie, pensó nuevamente
- Alessa: Si, lo vi; por eso mismo quiero salir. Ya no puedo dormir, y quiero verlo tanto como pueda. Está pasando algo único allá afuera... ¿Y quieres que nos quedemos aquí adentro? -preguntó con curiosidad-
- Rachel: Bue... En eso tienes razón; es algo único. Además, si se viene el fin del mundo, mejor verlo de una buena vez. -dijo con ironía- Pero ni bien hay señal de peligro, entramos ¿Está bien? No quiero regaños de tu madre.
- Alessa: De acuerdo.

Ambas chicas salen al exterior de la casa y se acomodan en el patio frontal de la casa. Ya afuera, observan con detenimiento lo que ocurre en ese cielo tan bizarro.

- Rachel: Tenias razón, Alessa. -dijo con asombro al ver el cielo- Es algo único; maravilloso y aterrador a la vez, pero único.
- Alessa: ¿Verdad que si? Me pregunto si ese mundo de allá arriba, será como este.
- Rachel: Por lo que veo, es posible. Tiene mares, bosques, montañas y demás.
- Alessa: Como quisiera estar allá arriba. -expresando su deseo- ¿Crees que sea un mundo de cuentos de hadas o algo así?
- Rachel: Quien sabe. Todo puede ser posible... y hablando de cuentos de hadas...tengo algo para ti. -saca un paquete de su bolso-
- Alessa: ¿En serio? -preguntó con curiosidad- ¿Qué es?
- Rachel: Un libro de cuentos. Planeaba dártelo en otra ocasión, pero ya que vine hoy...
- Alessa: ¡¡Gracias, Rachel!! -dijo entusiasma y muy agradecida mientras recogía el libro- ¿Cómo se llama?
- Rachel: "Alicia en el País de las Maravillas" de Lewis Carroll
- Alessa: Me parece el libro apropiado para un día como éste.
- Rachel: Creo que te entiendo.
- Alessa: Tal vez, sólo tal vez, -dijo pensativa- ése sea el País de las Maravillas. Dime, Rachel...
- Rachel: ¿Si?
- Alessa: ¿Por qué crees que somos las únicas aquí afuera? Ya salió el sol, -aunque apenas lo veo-, y no salió nadie de sus casas.
- Rachel: Capaz tienen miedo -estos pueblerinos, tan cerrados en su mundillo. Ya quiero tener mi título de secundaria e irme. Sólo 4 años más…- pensó para sí.
- Alessa: Ahh...

Rachel y Alessa se quedaron afuera viendo aquel mundo reflejado, mientras que, con el correr del tiempo, éste parecía desvanecerse parte por parte.

- Rachel:Desapareció. Ahora está totalmente oscuro.
- Alessa: Si... es una pena. -dijo con pesar-
- Rachel: Bueno, es hora de en... ¿¿QUE ES ESO?? -dijo asustada-

Unos 8 niños aparecieron en el cielo, seguidos de 8 extraños monstruos junto a ellos. Minutos después aparece otro, pero más temible, con forma de dodecaedro.

- Rachel: Alessa, creo que será mejor que entremos.
- Alessa: No nos va a pasar nada. -dijo con suma calma- Es como ver la televisión; sólo que es real.
- Rachel: Pero...
- Alessa: Por favor, Rachel
- Rachel: De acuerdo -dijo dubitativa-; veamos qué pasa.

Ambas se quedaron, observando a los niños, y a los monstruos. Y empezaron a discutir sobre ellos.

- Alessa: Ese que parece un cubo parece el malo. Creo que lo intentarán derrotar.
- Rachel: Eso espero; se ve aterrador -señalándolo- . Aunque los otros tampoco se quedan atrás. Me preguntó que hacen esos niños ahí...
- Alessa: Capaz sean sus amigos-espetó muy segura-
- Rachel: Si, claro... -dijo con escepticismo- ¿Cuál te parece el más llamativo, Alessa?
- Alessa: Ese de ahí...
- Rachel: ¿Cual, uno de los "ángeles"?
- Alessa: No, el otro.
- Rachel: ¿El hada? te gustan las hadas, parece ser.
- Alessa: No
- Rachel: ¿El lobo-tortuga, el escarabajo gigante, el lobo robotizado, el ave gigante?
- Alessa: No, ninguno de ellos. y el escarabajo no me gusta; odio los insectos. Me refiero a ese armadura amarilla. -señalando su elección-
- Rachel: ¿¿El que tiene cara de dragón, con el escudo del dibujo del sol en su espalda?? ¿Por qué? No es que sea tan feo, pero tampoco es un Adonis.
- Alessa: No lo sé; simplemente me llamó más la atención. Como si... fuera alguien especial
- Rachel: Jaja -burlándose sin tratar de herirla-, parece que te enamoraste...
- Alessa: No -tratando de corregirla- , solamente me llama más la atención. ¿Qué opinas de él, Rachel? Parece ser el más fuerte de los "buenos".
- Rachel: Si... se ve algo fuerte... Pero algo le falta. No sé... -pensando en una idea-
- Alessa: ¿Como una nueva apariencia? ¿Otro color?
- Rachel: ¡¡¡Sí!!! Eso mismo. Ese color de pato para su armadura es horrible -gesticulación de asco- y debería teñirse el cabello. El pelirrojo no le va -sonriendo de manera burlona-. Y si va a ser un "Guerrero del Sol", deberia de ser dorada su armadura. ¿¿Cómo lo pintarías tú??
- Alessa: Le daría una armadura negra, su piel también negra. -ese naranja no le va- Y le haría rubio; le quedaría mejor así. ¿Qué opinas?
- Rachel: Me recuerda a un chico que conocí una vez... algo loco, pero era bueno...

Poco después, la batalla entre las criaturas en el cielo terminó, y todo parecía volver a la normalidad.

- Rachel: Creo que ya terminó. Mejor entramos a la casa.
- Alessa: Está bien. Creo que valió la pena.
- Rachel: Oye, Alessa. Sé que tal vez no debería preguntar, pero... ¿Tienes idea de a donde fue tu madre? Han pasado muchas horas.
- Alessa: Ni idea.
- Rachel: ¿No sabrás también, de dónde saca tanto dinero? Digo, suele ausentarse mucho tiempo y me paga bien, pero, me extraña que saque tanto dinero de una tienda de antigüedades.
- Alessa: Créeme, Rachel. No tengo ni idea.
- Rachel: Esta bien, mejor esperemos a tu madre en la casa. Hace frio aquí afuera. ¡¡¡Dios!!!, ¿¡Por qué hace tanto frio si estamos en verano??



______________________________



Tienda de Antigüedades "El León Verde". 4 de Agosto de 1999.


- Dahlia: ¿Están todos aquí?
- Gente reunida: ¡¡Sí!!
- Dahlia: Me imagino que ya saben todos por qué los he convocado aquí a estas horas.
- Hombre 1: ¡¡Claro que lo sabemos!!! ¡¡¡Vimos el cielo al salir afuera!!! ¡¡¡No somos ciegos, Dahlia!!!
- Mujer 1: ¡¡Estamos aterrados, no sabemos que hacer!! He leído las Escrituras, y no encuentro ninguna explicación para lo que está ocurriendo allá afuera...

Las personas reunidas comienzan a murmurar y expresar su pánico respecto a la situación del exterior, y al no encontrarle explicación alguna dentro de su fe. En eso, una voz fuerte se hace notar para poner orden.

-Leonard: ¡¿PODRÍAN CALLARSE DE UNA VEZ?! ¿No ven que Dahlia trata de hablar? -gritó furioso-

Al pronunciar estas palabras, todas las personas reunidas en el lugar se callan para dar palabra a su líder, y a lo que tiene que decir.

- Dahlia: Gracias, Leonard. Bien, hermanos míos. Como imagino, el Hermano Leonard les habrá avisado a varios de ustedes sobre los incidentes de esta noche, y de la reunión de emergencia que he convocado aquí, entre todos los hermanos de la Orden.
- Hombre 2: Si; vaya que nos avisó, con su peculiar estilo...
- Leonard: ¡¡Calla y deja que hable!!! -volvió a vociferar, esta vez con más ira-
- Dahlia: En fin. Todos tratamos de encontrar una explicación al extraño fenómeno que está afectando al cielo en este momento. Yo también lo he meditado...y después de un tiempo, me ha llegado la revelación.
- Mujer 1: ¿Que revelación, Dahlia? ¿Qué explicación tienes para esto que está pasando?
- ??????: ¡¡Dahlia, Dahlia!! ¡Tienen que oír las noticias!: Dicen que en todo el mundo están apareciendo monstr...
- Dahlia: Ahora no, Michael, Después; lo que ocurra en el resto del mundo no nos incumbe.
- Michael: Está bien, Dahlia.
- Dahlia: Bien, como les decía. La revelación que me he llegado fue a través de mi hija.
- Gente reunida: ¿¿¿Tu hija????
- Leonard: Pero si tiene sólo 3 años, Dahlia.
- Dahlia: Escúchenme, hermanos. Ella sabía que esto iba a ocurrir. Me dijo que lo había soñado, y me obligó a salir afuera. Al principio no le creí, hasta que lo vi con mis propios ojos...
- Michael: ¿¿Cómo?? -intrigado- ¿Ella lo predijo?
- Dahlia: Si, y eso no es todo. Al principio tenía miedo, pero luego me dijo que había perdido el temor, que aquello le parecía bello. A mí también me lo parece.
- Hombre 2: ¿A qué quieres llegar?
- Leonard: No estás sugieriendo que ese "mundo"...
- Dahlia: Sí, Leonard. Ese mundo, que vemos en el cielo, que mi hija predijo... no puede ser otro más que el Paraiso Eterno, que "Dios"* nos está ofreciendo. Es una señal de que su llegada está cerca, muy cerca. Y que debemos estar preparados para su regreso.
- Michael: ¿Que es el Paraíso Eterno? Por favor, Dahlia... -espetó con escepticismo-
- Dahlia: Sé que por ser médico, eres muy escéptico, Michael. Pero debes creer lo que digo.
- Mujer 3: Pero si ese es el "Paraíso Eterno", prometido por "Dios", entonces... ¿No deberíamos de buscar a la "Madre Sagrada"?. Pues será ella quién lo engendre y lo traiga de regreso entre nosotros, ¿No?
- Dahlia:: Si, hermana. Tienes razón.
- Michael: ¿Y dónde está la dichosa Madre Sagrada, Dahlia? -respondió con su habitual escepticismo- ¿Dónde empezaremos a buscar?
- Dahlia: No hace falta buscarla, Michael.
- Michael: ¿¿¿¿???? No estarás...
- Leonard: No, no hace falta, ¿Verdad, Dahlia? Ella ya está entre nosotros.
- Dahlia: Si, Leonard. La "Madre Sagrada" ya está entre nosotros, hermanos. Y es... mi hija, Alessa.
- Gente reunida: ¿¿¿CÓMO DICES??? -todos en la sala no pueden dar paro a su asombro al oir las palabras de la mujer-
- Dahlia: Es la única explicación de por qué ella predijo esta maravillosa visión. Estoy más que segura que ella es la Elegida, la que nos traerá el Paraíso.
- Leonard: Yo te creo, hermana. Has sido bendecida por "Dios"
- Dahlia: ¡¡Bendita sea, la Madre Sagrada!!
- Gente reunida: ¡¡Bendita sea, la Madre Sagrada!! -exclamaron todos con júbilo-
- Dahlia: A partir de este momento, comenzaré su adoctrinamiento en nuestra orden, para que ella esté lista para el momento de Su Llegada. Ahora, hermanos. Agradezcamos a "Dios"

Los miembros de la Orden se ponen a rezar un gran número de veces en agradecimiento por tan bendito regalo de "Dios" y de su futuro advenimiento y de su Paraíso prometido. Después, todos salen afuera, sólo para comprobar que todo el fenómeno que afectaba al cielo había terminado.

- Dahlia: Ha terminado. Hermanos, vuelvan a sus casas. Michael...
- Michael: ¿Si, Dahlia?
- Dahlia: ¿Qué era lo que querías decir anteriormente?
- Michael: Que en todo el mundo habían avistado extraños monstruos, provenientes del cielo, de ese "mundo"
- Dahlia: Mmm... -pensando-
- Leonard: ¿Eso es cierto? Dahlia, ¿Esto en que podría afectarnos?
- Dahlia: En nada. Sin son criaturas de "Dios" no nos harán daño, ni nosotros a ellos.
- Michael: ¿Y si no lo son? Yo he visto a algunos de ellos en las noticias, y la verdad me parecen espeluznantes...
- Dahlia: En ese caso, cuando "Dios" regrese, nos ayudará a destruirlos, para recuperar el Paraíso Perdido en manos de esos demonios.
- Leonard: Tienes razón, Él nos ayudará.
- Dahlia: Bueno, lo mejor es que regresemos a nuestros hogares; hay mucho por hacer.


Aquí termina el capítulo 1.


Nota 1: El término "Dios" entre comillas, se refiere al dios del culto de Silent Hill; no confundir, por favor. Y perdón las malinterpretaciones, si las hay.

Hasta la Próxima =D
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MensajeTema: Re: [Crossover] Digimon Silent Hill. La vida antes de la pesadilla   Miér Mar 02, 2011 8:04 pm

Wiiiiii, men me ha gustado mucho este fic, aunque de entre el silent hill 1 y 3, solo jugue el 1, me parece genial como vas hasta ahora. Me parece raro que alessa supiese lo del digimundo. Jodido culto de silen hill, si que joden con sus cosas.

Dahlia hara lo mismo que en el juego y le hara da;o a alessa?, si es asi..., me gustaria ver que pasara cuando aparezco Blackwargreymon todo cabreado, seria muy cool, que se asustasen.

Bueno sera esperar.... a un fic tan bueno como este D:, pero como dicen el que espro gana muchas cosas (Aunque sea falso xD) hell yeah
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ElohimEditor

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MensajeTema: Re: [Crossover] Digimon Silent Hill. La vida antes de la pesadilla   Sáb Mar 05, 2011 9:55 pm

Capítulo 2: Encuentro con amistades



Casa Gillespie, Silent Hill. 8 de enero del 2003



Ha pasado una semana desde que Alessa Gillespie, una niña de 6 años de Silent Hill, y Blackwargreymon, un digimon de nivel mega, se conocieron. Desde ese entonces, Blackwargreymon se mantuvo alejado de Alessa, oculto en el bosquecillo cercano a su casa, y se ha puesto a hacer un reconocimiento de la ciudad.

Alessa, por su parte, lo ha visitado cada día para tratar de hablar con él y averiguar más al respecto, pero en cada ocasión el digimon se presentaba callado o de manera arisca. Alessa siempre que lo visitaba, lo observaba en pose de meditación o simplemente sentado o parado, como si estuviera pensando sobre algo. La niña a veces se quedaba observándolo unos minutos para ver qué es lo que hacía, pero luego se retiraba para no molestarlo.


Y así fue, hasta la tarde del 8 de enero:


Alessa se encontraba en su cuarto, dibujando en su escritorio, cuando oyó una voz del exterior que la llamaba. Se dirigió hacia la ventana para ver de quien se trataba: era Blackwargreymon.

- Blackwargreymon: Alessa, ¿Estás ahí? Necesito hablar contigo.
- Alessa: ¿Qué quieres?, preguntó en un tono algo despectivo.
- Blackwargreymon:: ¿Puedo pasar? Quiero pedirte un favor.
- Alessa: Espera; voy a revisar si mi mamá no está cerca.

Alessa sale al pasillo fuera de su habitación para asegurarse de que no hay nadie. Le da el aviso a Blackwargreymon y éste sube volando y entra por la ventana, aunque la niña no se da cuenta.

- Alessa: ¿Qué necesitas de mí? ¿Alguna manta o algo? Hace frio afuera.
- Blackwargreymon: He soportado temperaturas más frías que estas, -le responde en un tono más frio aún-. Necesito ir al Digimundo.
- Alessa: ¿A dónde? -preguntó muy extrañada-. No sé de qué me estás hablando.
- Blackwargreymon: Del lugar del que yo vine. Tengo que regresar, por unos asuntos pendientes. Después regresaré.
- Alessa: ¿Y cómo se supone que vas a irte a ese lugar?
- Blackwargreymon: Tú puedes abrir la puerta con el Digivice.
- Alessa: ¿Cómo?
- Blackwargreymon: ¿No sabes cómo?
- Alessa: Es la primera vez que hablamos desde que nos conocimos. No fui yo el que se apartó del grupo y se negó a hablar, -le dijo a manera se señalarle su error-.
- Blackwargreymon:: Sólo pon el Digivice enfrente de la pantalla de tu computadora, y la puerta se abrirá. Eso es todo. ¿Puedes hacerlo?
- Alessa: Está bien, lo haré.

Alessa hizo exactamente lo que Blackwargreymon le indicó. Cuando colocó el Digivice, apareció en el monitor una pantalla de opciones muy extraña: una especie de mapa en bits que no logró entender muy bien, y un botón que decía “Cerrado”, pero que pronto cambió a “Abierto”.

- Alessa: ¿Ahora qué? -preguntó algo emocionada-
- Blackwargreymon: Apártate de la pantalla, o te llevará a ti también, -dijo en tono imperativo-
- Alessa: Me gustaría ir a conocer tu mundo contigo, pero hoy viene mi amiga de visita, le prometí que la recibiría.
- Blackwargreymon: No dije que te llevaría. ¿Cuándo viene tu amiga?
- Alessa: ¡Qué malo eres, yo también quería ir! -dijo algo decepcionada y molesta-. Ella viene en media hora; creo que estará por un par de horas, 2 a lo máximo.
- Blackwargreymon: Bien, entonces…
- Alessa: Antes de irte, quiero preguntarte algo.
- Blackwargreymon: Adelante -dijo impaciente-
- Alessa: ¿Puedo hablarle a mi amiga sobre ti? Es que no me gusta guardarle secretos y…
- Blackwargreymon: No, no se lo digas. Lo mejor es que lo guardes en secreto, así como con tu madre. No le menciones nada de mí, del Digimundo o del Digivice. ¿Entendiste?
- Alessa: Está bien, como digas…. Bueno, ¿No piensas irte?
- Blackwargreymon: Ya voy… tal vez un día, puedas ir conmigo…

La puerta al Digimundo se abre, y una fuerte luz, como la que Alessa vio hace una semana, se llevó a Blackwargreymon a un lugar que ella no conocía. Alessa se quedó sola en su habitación, esperando a su visita, el regreso de Black, y con muchas ansias el conocer ese misterioso mundo del que Black provenía.



______________________________



Claudia Wolf era la mejor amiga de Alessa, era 1 año y medio menor que ella. Desde muy niñas ya se conocían debido a la amistad que sus padres tenían, y también por compartir las mismas creencias religiosas.
Tanto Alessa como Claudia asistían a las clases especiales que otorgaban los ministros de la iglesia de los Balcanes. La relación entre ellas era tan estrecha, que no era inusual que se llamaran “hermanas” entre sí, aunque no compartieran lazo sanguíneo alguno. Eso se notaba; pues, mientras Alessa era una niña de cabello recogido castaño oscuro y ojos azules, Claudia tenía un largo cabello rubio platinado y ojos azul cielo, más claros.


Esa tarde, Claudia había acordado con Alessa para pasar el rato jugando en su habitación a su juego favorito: las cartas. Las dos niñas jugaban y hablaban al mismo tiempo.


- Alessa: Tu turno, Claudia. -dice, mientras revisa sus cartas-
- Claudia: De acuerdo. -colocando las cartas en el área de juego-
- Alessa: Hermanita, no hiciste una buena jugada. -dice entre risas-
- Claudia: ¿Por qué lo dices? ¿Acaso saqué las cartas equivocadas?
- Alessa: Lo digo por esto… -muestra sus cartas- … ¡¡Gané de nuevo!!
- Claudia: ¡¡No es justo!! Siempre ganas tú… -dice al borde del llanto-.
- Alessa: Tranquila, Claudia, es sólo un juego. Se gana o se pierde; es natural. -le dice, tratando de consolarla-
- Claudia: Bueno, bueno. Pero no seas tan melosa, por favor. Recoge las cartas y repártelas de nuevo, para volver a jugar.
- Alessa: Está bien, ya las estoy recogiendo.

En ese instante, ellas escuchan el sonido de un golpeteo seco, proveniente de afuera. El sonido llama la atención de ambas niñas, que deciden interrumpir su juego para averiguar qué sucede.

Desde la ventana, a lo lejos, podían observar a un hombre, de aproximadamente 40 años, que se encontraba talando un viejo árbol con un hacha. El árbol parecía tener ya marcas de viejos golpes, por lo que supusieron que el hombre sólo estaba continuando con su trabajo. Alessa no pudo contener su alivio al saber que no era Blackwargreymon el causante de ese sonido, aunque se sintió tonta al recordar que él estaba en el “Digimundo”.

- Alessa: Pobre árbol, debe de estar sufriendo un terrible dolor. No puedo seguir viéndolo. Me duele de sólo observarlo. -dijo en tono compasivo a la planta-.
- Claudia: ¿De qué estás hablando, Alessa? Los árboles no sienten dolor.
- Alessa: ¿Y cómo lo sabes tú?
- Claudia: Lo sé porque los árboles no tienen nervios; tú, yo y los animales sí los tenemos y somos capaces de sentir el dolor: Las plantas no.
- Alessa: ¿Pero cómo te sentirías si te estuvieran hiriendo de esa forma? Estarías llorando irremediablemente. -no podía sentir cierta tonalidad indiferente en la voz de su amiga-.
- Claudia: Tal vez, pero recuerda lo que nos enseñan en la clase de religión; que el dolor es necesario, es parte de la vida. Que del dolor salen siempre cosas nuevas y mejores. Además, fíjate bien en el árbol.

Alessa obedeció a su amiga y miró al árbol; entendió por qué le dijo que lo mirara. El árbol parecía enfermo, muy enfermo. Parte de su follaje estaba marchito, o bien, éste se presentaba escaso. Tenía varias ramas secas que no tenían ni una sola hoja.

- Claudia: Ése es un olmo, ¿ves? Mi papá me dijo que los olmos sufren de una enfermedad debido a un hongo, que hacen que su vida dure poco. Probablemente ese hombre lo esté talando para que no enferme a los otros árboles, y para que deje de “sufrir” como tú dices. Podría decirse que es una muerte por compasión.
- Alessa: ¿Por compasión? ¿Cómo puedes decir algo así? -dijo impresionada por lo que acababa de decir su amiga-
- Claudia: Piénsalo, hermanita. ¿Te gustaría vivir el resto de tu vida en un estado doloroso y agonizante, sólo deseando la muerte, que termine tu sufrimiento?

Ambas niñas interrumpieron su juego y se quedaron observando al leñador talando el olmo, reflexionando sobre lo que acababan de hablar.


______________________________



Digimundo (Ubicación desconocida). 8 de enero del 2003.


Era la primera vez que Blackwargreymon visitaba el Digimundo desde que Qinglongmon lo revivió, y éste le parecía muy diferente del que recordaba. O tal vez, veía el Digimundo con ojos muy diferentes a los que tenía antes de su muerte.

A decir verdad, jamás en su vida anterior se había tomado la molestia de conocer el Digimundo. Lo único que había hecho en el Digimundo era buscar su destino, hallar aquellas Piedras Sagradas y destruirlas a toda costa. Pero aquello era ya cosa del pasado.

Por primera vez, Blackwargreymon pudo ver el Digimundo como era realmente, y se sintió muy tonto de no haberlo hecho antes. De no haberlo vivido, ver los grandes océanos, los densos bosques, los extensos desiertos, etc. Sin embargo, no era a eso que él había venido.

La misión que le había encomendado Qinglongmon era ahora su máxima preocupación. No sabía a quién terminaría enfrentándose, pero sabía que tenía que prepararse. Quedó muy sorprendido al saber que Qinglongmon le había asignado a un Niño Elegido, y más aún al saber que se trataba de una niña que a primera vista le parecía débil, temerosa, y hasta podría decirse, enfermiza.

No es que la odiara, sólo que aún no lo comprendía. ¿Qué tenía de especial aquella niña? ¿Qué clase de “poder” tenía oculto, que era tan fuerte, que según Qinglongmon, se podía sentir incluso en otro mundo?

Lo que Qinglongmon le había dicho anteriormente era cierto: “los digimon de los elegidos son fuertes gracias a la compañía y lazos de amistad que tienen con sus digimon”. Su experiencia con los humanos, y más que nada con los niños no era un gran consuelo; se había enfrentado a ellos en innumerables ocasiones, casi elimina a uno que se “enfrentó” a él al reclamarle la destrucción de las piedras, y siempre sintió que había uno que le guardaba un profundo rencor.

Y estaba Oikawa. Ese detestable humano que había creado a Arukenimon y a Mummymon… Estaba más que dispuesto a matarlo la ocasión que lo vio. Desde el primer encuentro, sabía que tenía una presencia maligna. Y el día que él lo asesinó quedó más que confirmado.

No, no tenía experiencia en trato con humanos. Necesitaba ayuda urgentemente para cumplir con su misión. Pero, ¿dónde hallarla? ¿Quién en todo el Digimundo podría ser capaz de ayudarlo a encontrar una solución a ese obstáculo? De todas las preguntas que tenía Blackwargreymon en ese momento, sólo tenía respuesta a esta última. Sólo conocía a una persona dispuesta a ayudarla.

No sabía cómo, pero sabía exactamente donde se encontraba, así que, volando a toda velocidad por los cielos del Digimundo, fue en su busca.


______________________________



En algún lugar de las montañas, en el Digimundo, cerca de la Puerta de la Colina de la Luz. 8 de enero del 2003



Ya había pasado una semana desde que los Niños Elegidos derrotaron a Malomyotismon, y tanto la Tierra como el Digimundo se hallaban a salvo. Los elegidos y los digimon ahora estaban más tranquilos y felices creyendo que todo estaría en paz… Bueno, no todos ellos.

Desde la muerte de Blackwargreymon, Agumon se había mostrado muy triste al respecto. Fue el que más lloró su partida, y si bien, durante la pelea con Malomyotismon se concentró más en su misión, después de derrotarlo, la tristeza lo invadió nuevamente. Se sentía un verdadero inútil y mal amigo al permitir que eso hubiera ocurrido.

Esto entristeció de sobremanera a sus amigos, y más que nadie, a Tai, que por más que intentaran consolarle, no mostraba mejora. Hasta que un día, a Kari se le ocurrió la idea de rendirle un homenaje a Blackwargreymon, de la misma forma que habían hecho a Wizardmon meses atrás. Así qué, mientras los Niños Elegidos (junto al abuelo de Cody) lo honraban en el mundo real, donde lo vieron por última vez, Agumon lo haría solo (pese a la insistencia de sus amigos) en el Digimundo.

Agumon aceptó gustoso la idea, y partió rumbo al Digimundo él solo.


______________________________



La “Tumba de Blackwargreymon” era el nombre que recibía ahora el lugar donde se hallaba la puerta de la Colina de la Luz; se hallaba en la cima de unas montañas donde eran frecuentes las ventiscas y tormentas de nieve. Subiendo ininterrumpida, pero torpemente por la ladera, y cargando un ramo que Kari le había dado, estaba Agumon.

- Agumon: ¡Que tonto es Tai, por todos los cielos! Le dije que me hiciera digievolucionar a Wargreymon para que me sea más fácil llegar volando… Pero NOOO!! “Es una digievolución desperdiciada. Puedes llegar caminando, no habrá ninguna tormenta”… -se decía a sí mismo, mientras trataba de continuar, pese al fuerte viento- La próxima vez que venga, le diré que me acompañe, y que subamos a pie. A ver si se anima. En 5 segundos me dirá “Agumon, digievoluciona!!"... a ver si se atreve…A ver si Wargreymon lo lleva volando o lo deja en el suelo...

Pasado un tiempo, Agumon logra llegar al lugar donde se ubicaba la “Tumba”. La nieve había cubierto gran parte de la superficie, evitando apreciar con detenimiento las baldosas de piedra que sus amigos habían utilizado para sellar la puerta, o la “figura” que se había formado en ella poco después. Comenzó a despejar parte de la plataforma para encontrar un buen lugar donde dejar la “ofrenda”. Luego comenzó a hablar, como si se le dirigiera:

- Agumon: Lamento no haberte podido ayudar. Sé que estabas sufriendo y mi deber era el socorrerte, pero fallé y lo lamento mucho. Quiero que sepas que siempre te recordaremos, y que para mí, nunca fuiste malo, sólo incomprendido.

Dejando el ramo sobre la plataforma, dijo:

- Agumon: Bueno, esto es para ti, los chicos y yo te lo trajimos. "Adiós”.

Estaba por irse cuando notó que el cielo se estaba despejando. “Capaz la tormenta esté amainando”, pensó. Luego, una voz le habló desde atrás.

- ?????: Oye ¿Adónde vas?
- Agumon: Eso a ti no te importa; es personal. ¿Y qué haces aquí? ¿Quién eres?

Miró por detrás suyo para averiguar la identidad del intruso. Al verlo, no lo podía creer…

- Agumon: ¡¡Eeee….eere…ee...eres tú!!

Agumon quedó tan sorprendido que se desmayó en medio de la nieve…

- ?????: ¡¡Agumon, Agumon!!


______________________________



- ?????: Agumon, despierta… ¿Estás bien?
- Agumon: ¿Huh..? ¿Que… Quien…Que pasó? -muy confundido y apenas despierto-
- ?????: Te desmayaste; parece que viste a un fantasma o algo así.
- Agumon: He… ¿Tai… que haces aquí?
- ?????: No me llamo Tai, ¿Es que ya no te acuerdas de mí?
- Agumon: ¿Eh? ¿Qué... quien… eres…?

Poco a poco, Agumon comenzó a recuperar el conocimiento, y su vista y su oído regresaron de a poco; lo suficiente como para identificar a la persona que estaba junto a él… Aún no lo podía creer cuando lo distinguió...

- Agumon: ¡¡¡¡Blackwargreymon!!!!....

Lo primero que Agumon hizo fue dirigirse a él y abrazarlo, (aunque sea en el pie, por la diferencia de tamaño XD) y se puso a llorar…

- Agumon: ¡¡¡No creí que regresarías…!!!
- Blackwargreymon: Vamos; no es para tanto.
- Agumon: ¡¿Como que no es para tanto?! Me sentí terrible cuando te moriste… ¿O te olvidas que eras mi amigo?
- Blackwargreymon: No, no me olvidé… Tranquilízate por favor. -lo dijo en tono más compasivo-
- Agumon: Esta, está bien… pero… ¿Cómo, donde, cuando?
- Blackwargreymon: Será mejor que te sientes. Hay algunas cosas de las que quiero hablar contigo, por favor. Así te lo explicaré con más precisión.
- Agumon: De acuerdo.

Ambos digimon se sentaron en medio de la plataforma. Agumon estaba muy nervioso. No hacía mucho tiempo estaba deprimido por la muerte de su amigo, y ahora, éste estaba enfrente suyo, más vivo que nunca. Y había algo de lo que quería hablar.

- Agumon: Antes que nada. ¿Cómo es que estás vivo?
- Blackwargreymon: Qinglongmon me revivió hace una semana. Me dijo que aún no había cumplido con mi destino.
- Agumon: ¿Tu destino? ¿A qué clase de destino te refieres? ¿No será que Qinglongmon no te revivió sólo por compasión?
- Blackwargreymon: Puede ser. Pero después de revivirme me dijo que me había asignado a un Niño Elegido, según él, muy especial, para que lo acompañara.
- Agumon: ¿Un Niño Elegido? -preguntó, muy extrañado por esta afirmación-
- Blackwargreymon: En realidad… es una niña -dijo con algo de pena-
- Agumon: ¿¿Una niña?? -muy sorprendido- Perdona, pero nunca te imaginé como el digimon acompañante de un elegido, y menos de una niña.
- Blackwargreymon: Ni yo me lo esperaba. Me tomó muy por sorpresa.
- Agumon: ¿Y cómo se llama esa niña, de donde es? ¿De Japón? -preguntó con curiosidad-
- Blackwargreymon: Se llama Alessa Gillespie, y es de un pueblo en Estados Unidos llamado Silent Hill.
- Agumon: ¿¿¿Alessa??? ¿¿Silent Hill??
- Agumon/Blackwargreymon: ¡¡¡Qué raros nombres!!!

Extrañado, Agumon advirtió la exclamación al unísono.

- Blackwargreymon: Es lo mismo que pensé yo. Ya he explorado la ciudad, sin que me vieran; me parece un lugar muy tranquilo y apacible; no como Tokio, que es muy bulliciosa y abarrotada.
- Agumon: Ya veo, pienso lo mismo. A veces Tokio es en verdad muy estresante, y eso lo digo no por las batallas que tuvimos ahí.
- Blackwargreymon: En fin, quiero que me ayudes con Alessa.
- Agumon: ¿Cuál es el problema? ¿Tiene ella algo de malo? ¿No le agradas?
- Blackwargreymon: No... No lo sé, realmente. No sé tratar con seres humanos; no tuve buenas experiencias con ellos que digamos. Por eso te quiero pedir ayuda; Tú si sabes. Quiero que me expliques como relacionarme con ellos.
- Agumon: ¿Quieres hacerte amigo de Alessa?
- Blackwargreymon: No estoy interesado en su amistad, sólo quiero llevarme bien con ella, para… (Iba a mencionar su misión, pero…) volverme más fuerte. Así como ustedes.

Agumon se quedó pensando un momento en la respuesta de su amigo, tratando de buscar la manera más correcta de responderle.

- Agumon: ¿Sólo por eso? No volvamos a discutir ese tema, Blackwargreymon. –dijo despectivamente- Es ridículo y contradictorio lo que dices; no puedes tratar de llevarte bien con tu camarada, y sin buscar su amistad, sólo para ser más fuerte. Tiene que ser una amistad sincera, o si no, es una mentira. Y esa mentira no te servirá de nada.
- Blackwargreymon: ¿Entonces qué debo hacer? Dime…
- Agumon: Trata de hacerte su amigo, y el resto irá por su cuenta. Lo que no entiendo, es por qué Qinglongmon te revivió y te envió junto a una niña elegida, sólo para que te hagas más fuerte... ¿Y qué tiene de especial esa niña? -rascándose la cabeza-
- Blackwargreymon: Ése es otro punto… -dijo en un tono muy pensativo-

Dirigió la mirada por un momento hacia el horizonte, para después volver a mirar la cara de Agumon. Éste no pudo evitar sentirse extrañado por la expresión de su mirada. Había tocado un punto bastante serio, según parecía.

- Blackwargreymon: Agumon, lo que voy a decirte… No se lo digas a tus amigos, ni siquiera a tu camarada; al menos no por el momento o que Qinglongmon o yo se los hagamos saber.
- Agumon: ¿Pero, por qué? ¿De qué se trata, que no puedo decirle a nadie?

Cada vez más a Agumon le comenzaba a preocupar la actitud que Black tenía.

- Blackwargreymon: Prométeme que no le dirás a nadie lo que te voy a decir ahora, a menos que te lo permita. Por favor.
- Agumon: De acuerdo, no se lo diré a nadie. –se lo prometió, pese a que odiaba guardar secretos y lleno de curiosidad, le preguntó-: Ahora dime ¿De que se trata?

Blackwargreymon tomó un respiro, antes de responderle. Y pensó en todo lo que le iba a decir.

- Blackwargreymon: Qinglongmon me dijo que un enemigo, más fuerte que Myotismon está por llegar; y que debo prepararme para enfrentarme contra él. Y que sólo le ganaré si uno fuerzas con los poderes del Niño Elegido que me designó, es decir, Alessa.
- Agumon: ¿Más fuerte que Myotismon? Eso me cuesta creer. ¿Se tratará acaso de Daemon? Pero nosotros lo encerramos hace días.
- Blackwargreymon: ¿Quién? No, Qinglongmon dijo que no es un digimon, y que se está engendrando en el Mundo de los Humanos. También mencionó que tardará un tiempo en obtener todo su poder, y en llegar a nuestro mundo, pero que si lo logra, será capaz de destruir ambos mundos.
- Agumon: ¿¿Qué?? Eso suena casi imposible, si no es digimon, y viene del Mundo Humano, entonces ¿qué es, un ser humano?

Agumon no podía creer lo que estaba escuchando, se le hacía cada vez más irreal la historia de Blackwargreymon, pero éste parecia sincero; no estaba bromeando.

- Agumon: En todo caso, ¿Qué clase de “poderes” presenta Alessa?, ¿Qué tan poderoso será este ser maligno?
- Blackwargreymon: Ni Qinglongmon ni yo sabemos lo uno ni lo otro. Pero Qinglongmon y las otras Bestias Sagradas parecen tenerle miedo a este enemigo; dicen que es capaz de destruirlos.
- Agumon: Entonces… si todos unimos nuestras fuerzas, podremos derrotarlo cuando llegue… ¿No lo crees? –dijo en un tono muy esperanzado y confiado-
- Blackwargreymon: Según Qinglongmon -dijo compasivamente- no será así. Confía en que ustedes pelearán con todas sus fuerzas, pero no cree que lo derroten. Nos encomendó esta misión, a Alessa y a mí solamente.
- Agumon: Pero…-empezó a desilusionarse-
- Blackwargreymon: Por eso no quiero que se los digas aún. ¿Entendiste, Agumon?
- Agumon: Si… ¿Y ella ya lo sabe?
- Blackwargreymon: No; primero quiero solucionar el problema que te mencioné antes. Me parece una carga muy pesada para una niña de 6 años. ¿Tienes alguna idea?
- Agumon: Pues… -se pone a pensar en una idea, para solucionar el problema de relacionamiento de Black. Después de unos minutos, se le ocurre una idea- ¿Qué tal si organizamos una reunión?
- Blackwargreymon: ¿Una reunión? –muy extrañado por la idea- ¿Entre quienes?
- Agumon: Entre tú, yo, Tai y Alessa. Así nos conocemos mejor y tratamos de ayudarlos con sus problemas. Sería una buena oportunidad para que ustedes trataran de llevarse mejor.
- Blackwargreymon: Creo que está bien. Pero antes quisiera traer a Alessa al Digimundo, para que se familiarice con el lugar. Después podremos hacer esa reunión.
- Agumon: De acuerdo; tú sólo búscame cuando puedas. Yo hablaré con Tai y le explicaré la situación.
- Blackwargreymon: Pero…
- Agumon: Hey… Tú me dijiste que no dijera nada sobre el “nuevo enemigo”. No me dijiste nada acerca de no revelar que estás vivo y que tienes una camarada. -dijo con una sonrisa pícara- Oye… ¿Quieres pelear otra vez? Tenemos una pelea pendiente…
- Blackwargreymon: Claro, pero hoy no; ya me tengo que ir… Pero es cierto; tenemos una pelea pendiente. Estuvo buena... hasta que Imperialdramon metió sus cañones de por medio.
- Agumon: Eh… si… Creo que debió mantenerse a raya… jeje.
- Blackwargreymon: Bueno, ya me tengo que ir junto a Alessa. Nos vemos, Agumon; me alegró volver a verte.
- Agumon: Igualmente
- Blackwargreymon: Eh… espera…
- Agumon: ¿Qué? ¿Qué estás haciendo?
- Blackwargreymon: Algo que debimos hacer hacía tiempo…

Blackwargreymon extendió su mano. Agumon al principio no entendía, pero luego lo comprendió e hizo lo mismo. Ambos digimon se pasaron las manos y se despidieron.

Mientras Blackwargreymon se iba, Agumon se quedó en la plataforma de la “Tumba”, observando cómo su amigo se alejaba. Reflexionaba sobre todo lo que había visto y oído, y no podía ocultar su felicidad. Pero una pregunta no dejaba de acosar su mente.

¿Qué clase de enemigo es al que Blackwargreymon tendrá que enfrentarse, y sin la ayuda de nadie más que de una niña con “poderes” desconocidos?


Bueno, hasta la próxima, Espero...

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Sörk

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MensajeTema: Re: [Crossover] Digimon Silent Hill. La vida antes de la pesadilla   Miér Mar 09, 2011 2:36 pm

Me gustó mucho tu fic Very Happy, esperamos conti Very Happy.
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MensajeTema: Re: [Crossover] Digimon Silent Hill. La vida antes de la pesadilla   Jue Mar 17, 2011 8:29 pm

Capítulo 3: El primer viaje de Alessa al Digimundo



Después de la charla que tuvo con Agumon, Blackwargreymon regresó al Mundo Real, para comunicarle a Alessa lo sucedido. Apareció junto a uno de los tantos televisores esparcidos en el Digimundo y trabó contacto con ella; por suerte, Claudia ya no se encontraba, y Alessa ya estaba enfrente de la computadora, esperando su llegada.

- Blackwargreymon: Alessa, ¿Estás ahí? Ya terminé mis asuntos, ¿Puedes darme el paso libre?

Si bien al principio se sorprendió, Alessa obedeció y se alejó de la pantalla. Pronto, Blackwargreymon apareció de nuevo frente a ella.

- Alessa: Y… ¿cómo te fue? Dime, dime…
- Blackwargreymon: Cálmate, niña... Apenas llego y me bombardeas con tus preguntas. Siéntate y te lo explicaré mejor.
- Alessa: ¡No me llames niña! -dijo molesta-
- Blackwargreymon:: Eso es lo que eres, ¿O no?
- Alessa: Si, y tengo un nombre, y es Alessa. Y tú también tienes uno; y ya que me tomo la molestia de aprenderme tu nombre… que es muuuuuuuuuuy largo por cierto, ten la amabilidad de aprenderte el mío.
- Blackwargreymon: ¡Está bien, está bien! -con las manos en la cabeza-… Alessa. Siéntate, por favor. Y te diré todo con más calma.
- Alessa: Así está mejor, Blackwargreymon.-con una sonrisa inocente en el rostro-

Blackwargreymon comenzó a explicarle a Alessa sobre la charla que tuvo con su amigo, referente a tener una reunión entre ellos y el compañero humano de Agumon; reunión que debería coordinarse dependiendo del tiempo que ambos humanos tengan disponible.

Alessa estaba sorprendida de que hubiera otros niños que supieran de los digimon; al principio, ella pensaba que era la única que sabía de su existencia, y que tenía a uno de compañero, pero esto la alegró más y no podía ocultar las ansias que tenia de conocerlos. Por otro lado, le sorprendió el hecho de que Blackwargreymon tuviera un amigo… ¿Cómo alguien con una personalidad tan cerrada y hosca podía llegar a tener una amistad? (Al menos, eso es lo que ella pensaba en ese momento) Sin embargo, lo siguiente que dijo Black fue lo que más la emocionó:

- Blackwargreymon: Pero antes de esa reunión, quiero llevarte al Digimundo, para que lo conozcas mejor y te ambientes con el lugar; así no harás tantas preguntas ni andarás distraída.
- Alessa: ¡¡¡Excelente!!! -con mucha alegría- ¿Pero cuando nos iremos? ¿No puede ser hoy? -preguntó con mucho entusiasmo-
- Blackwargreymon: Cuando tengas tiempo; parece que sueles tener ciertas actividades que te ocupan. Y no, hoy ya no. Estoy cansado y quiero descansar. -dijo con cierto desánimo-
- Alessa: Yo ya quería ir, pero está bien. De todas formas, tienes razón; en unos días volveré a la escuela, y ni decir de las clases especiales de los domingos. Oye, ¿Y por qué no duermes aquí? La habitación no es tan pequeña, puedo extender una manta en el piso y…
- Blackwargreymon: Nada personal -contestó en seco- pero no quiero dormir en tu habitación. Recuerda que te dije que no vine a ser amigo tuyo. Además, me está empezando a gustar el bosque de aquí cerca, es más tranquilo.
- Alessa: Como quieras…
- Blackwargreymon: Adiós…

Blackwargreymon salió por la ventana y se fue caminando hacia el bosque cerca de la casa de Alessa. Ésta lo observaba por la ventana mientras se alejaba. Lo único que tenía en su mente en ese momento, además del deseo de conocer el Digimundo, era:

- Alessa: Para ser alguien taan grande, tiene la actitud de un niñito de mi edad que no quiere juntarse con niñas…-lanzando un suspiro-



______________________________



Pasaron los días, y Alessa, como había dicho, reanudó las clases en la Escuela Primaria Midwich, y sus clases especiales en la iglesia de los Balcanes continuaron. Pese a sus intentos de hacer algo de tiempo, siempre surgía algo nuevo: las tareas escolares, los encuentros con Claudia, los estudios especiales en casa a los que Dahlia le sometía, acerca de religión, filosofía, misticismo y otros temas del interés de su madre. Incluso en ocasiones, ésta le encargaba la limpieza de la tienda de antigüedades después de salir de la escuela. A pesar de ello, mantuvo la esperanza de ir a ese lugar algún día.

La relación con Blackwargreymon tampoco hacia muchos progresos; se había estancado prácticamente. Apenas lo veía; siempre lo encontraba en el bosquecillo cerca de su casa meditando o durmiendo, y las ocasiones en que éste venía a su habitación, hablaba poco y se mostraba muy cerrado. Esta actitud la exasperaba, pero no podía evitar sentir cierto apego a esa criatura; una sensación que no podía explicar.


Finalmente, tras mucho tiempo de espera, la oportunidad llegó:



Casa Gillespie. 24 de enero del 2003.


Alessa había regresado a casa después de terminada la escuela, y estaba exhausta. Las clases de Matemáticas, Historia y Literatura habían sido bastante largas; si bien le agradaban estas materias, y era buena en ellas. Pero en el receso, en el almuerzo, e incluso en el autobús, varios de sus compañeros no paraban de molestarla diciéndole todo tipo de burlas: desde nerd, sabionda, idiota hasta loca y bruja. (La fama de su madre como “La loca del Pueblo” era bien conocida) Ella ignoraba estos comentarios, y sólo se callaba.

Al llegar a casa, no encontró a su madre, cosa que no le sorprendió, pues ésta solía estar hasta horas de la tarde en la tienda, y en un pueblo tan pequeño como Silent Hill, donde aparentemente todos se conocían eran pocos los que cerraban las puertas de sus casas. Todos en el pueblo confiaban unos en otros… o esto es lo que se veía superficialmente.

Al llegar a su habitación, se encontró a Blackwargreymon , sentado con las piernas cruzadas en el piso, como si la hubiera estado esperando.

- Blackwargreymon: ¿Estás lista?
- Alessa: Si, lo estoy. Dime, ¿Que llevo llevar?
- Blackwargreymon: Esto no es un viaje de campamento -dijo seriamente- .Sólo estaremos unas pocas horas para que te familiarices con el lugar, y luego volveremos.
- Alessa: De acuerdo… entonces, ¿hago lo mismo que la otra vez?
- Blackwargreymon: Si, hazlo.

Repitiendo lo mismo que había hecho días atrás, Alessa abrió la puerta al Digimundo desde su computadora, sólo que ésta vez, ella iría junto a Blackwargreymon rumbo a lo desconocido (desconocido para ella, al menos)

Un haz de luz muy brillante apareció y absorbió a ambos, desapareciendo de la habitación.



______________________________



Cima de la Montaña Mugen, Isla File-Digimundo. 24 de enero del 2003


Alessa había llegado al Digimundo casi inconsciente, como si se hubiera quedado dormida; apenas podía abrir los ojos. Poco a poco, sus sentidos se normalizaron, y pudo ver la figura de Blackwargreymon mirándola fijamente.

- Blackwargreymon: Por todos los cielos. Eres muy impresionable, ¿Verdad? Levántate; no vinimos a dormir aquí.
- Alessa: ¿Ehh…? ¿Qué estás diciendo? -dijo aun algo confundida, y dirigiendo su mirada primero hacia el cielo (muy azul, pensó), luego hacia un objeto aparentemente inverosímil- ¿Qué hace un televisor en medio de la nada, sin cables ni nada por el estilo?
- Blackwargreymon: A través de él llegamos al Digimundo.
- Alessa: Tienes que estar bromeando -dijo muy incrédula-
- Blackwargreymon: No, no bromeo. Levántate ya -dijo impaciente-
- Alessa: Está bien, veamos…

Alessa se levantó del suelo y se sacudió el polvo. Parecía que se encontraban en la cima de una montaña, porque estaba algo nuboso, y el lugar era pedregoso. Avanzó unos metros hasta que la neblina se despejó. Lo que vio allí, la impresionó.

Pudo ver un paisaje boscoso con varias pequeñas montañas sobresaliendo del follaje, pequeños riachuelos serpenteando en el paisaje, hacia un lado pudo ver una llanura más árida, por el otro, una región gélida. Más allá, podía distinguir un mar azul que se extendía hacia el infinito horizonte.

- Alessa: Es… es… no tengo palabras para describirlo, más que...es impresionante.-estaba tan maravillada que no sabía que decir-
- Blackwargreymon: Veo que te gusta; entonces… vamos a explorarlo un poco. Ven conmigo, te llevaré.
- Alessa: De acuerdo… -va junto a Blackwargreymon y éste la toma. Alessa se sube en él, se sienta en su hombro y se agarra de su cuello-. Espera… No veo ningún camino aquí arriba. ¿Cómo bajaremos?
- Blackwargreymon: Ya verás. -dijo con cierta picardía-

Blackwargreymon avanzó hacia el borde de la cima. A Alessa no le gustaba a donde estaba parando la situación; estaba nerviosa.

- Blackwargreymon: ¿Confías en mí?
- Alessa: ¿Tengo otra opción? -dijo agitada-
- Blackwargreymon: No
- Alessa: Espera, no irás a…
- Blackwargreymon: Aquí vamos.

Se tira de la cima y empieza a caer a toda velocidad. Alessa no para de gritar del miedo.

- Alessa: ¡¡¡¡¿¿¿¿ESTAS LOCO O QUE RAYOS TE PASA. QUIERES MATARME????!!!! ¿¿¿Cómo te atreves a lanzarte desde la cima de una montaña, y conmigo a tu lado??? ¿¿Eres un suicida o qué?? ¿¿QUÉ ACASO NO ERA TU DEBER PROTEGERMEEEEEEEEE?? –gritó y gritó, pero el digimon no le hacia el menor caso-

Mientras Alessa gritaba y mantenía los ojos cerrados, Blackwargreymon detuvo la caída, se estabilizó en el aire y comenzó a volar. Cuando la niña dejó de gritar, éste trato de hablarle.

- Blackwargreymon: Oye, ¿Ya dejaste de gritar?
- Alessa: ¿Ya estamos muertos?
- Blackwargreymon: No. Abre los ojos y compruébalo tú misma.
- Alessa: De acuerdo -abrió los ojos lentamente, y efectivamente, no estaban muertos- ¿¿Estamos… estamos volando?? -dijo asombrada-
- Blackwargreymon: Si... Hasta que te diste cuenta.
- Alessa: ¿¿Pero, pero cómo?? Tú no tienes alas.
- Blackwargreymon: No, pero puedo volar -dijo con total indiferencia-
- Alessa: ¿¿Y por qué no me lo dijiste?? Por poco no me da un ataque por el miedo que me causaste.
- Blackwargreymon: Creí que lo sabías. Además, ¿Cómo sabias que mi escudo no eran alas?
- Alessa: ¡¡¿¿CÓMO VOY A SABERLO SI APENAS NOS HABLAMOS??!! ¡¡QUÉ MALO ERES, EN SERIO; SORPRENDERME ASI!! Y no, no soy tan tonta como crees, esas cosas no parecen alas. Ya lo había notado antes.
- Blackwargreymon: ¡¡Vaya, la niña es más lista de lo que creí!! -dijo entre risas- Bueno, tranquilízate. ¿A qué parte de la Isla quieres ir?

Siguiendo su consejo, Alessa se tranquilizó y comenzó a echar un vistazo a los alrededores. Dirigió su mirada a un gran lago que se encontraba rodeado de una selva espesa; el mismo lago donde los niños Elegidos pasaron su primera noche en el Digimundo, y donde se habían despedido de sus digimon después de la batalla contra Apocalymon (aunque Alessa aún ignoraba esto). Señaló la dirección y Blackwargreymon voló hacia allá.
Ya en la orilla del lago, Alessa pudo apreciar con más detalle las características del Digimundo.

- Alessa: Este lago me recuerda mucho al lago Toluca, cerca del pueblo. Pero éste es más extraño. Digo, ¿Qué hacen aquí un tranvía sin rieles en un islote y torres eléctricas en el agua? Y esas señales de tránsito ¿Por qué están en medio de la selva? No tienen ningún sentido. -dijo con una expresión de perplejidad en su rostro-
- Blackwargreymon: El Digimundo es así. No te puedo explicar el porqué de todo, porque tampoco lo sé.
- Alessa: Ya veo… en fin, ¿Podemos ir a explorar los alrededores?
- Blackwargreymon: Ve tú; yo me quedaré aquí. No hay digimon peligrosos por aquí, así que estarás segura.
- Alessa: ¿¿No deberías acompañarme??
- Blackwargreymon: Soy un guerrero, no un niñero. Si tienes problemas, grita fuerte e iré en tu busca. -dijo con seriedad-
- Alessa: Sí, claro… como quieras.-mientras se alejaba, se decía a si misma- Si fueras niñero, te morirías de hambre.



______________________________



Mientras penetraba en la espesa selva, Alessa comenzó a mirar con mayor detenimiento el paisaje que la rodeaba. Era una verdadera jungla, cuyas plantas nunca había visto; sentía el aroma de las flores, de los árboles, la humedad del aire… y aun encontraba esas misteriosas y bizarras señales de tránsito que se le escapaban de toda lógica. Pero aún no encontraba a ningún otro digimon o cosa que se le pareciera…

Entre los arbustos, divisó unas extrañas flores, pero cuando se acercó a ellas, éstas se alejaron. Al verlas con más detenimiento, se percató que no eran flores: Alessa había contactado con los primeros digimon en el Digimundo, un trio de Floramon.

- Trio de Floramon: Hola niña, ¿Qué haces aquí, cómo te llamas?
- Alessa: Me llamo Alessa. Estoy recorriendo el bosque. ¿Qué hacen por aquí, ustedes?-preguntó amablemente y con cierta curiosidad-
- Trio de Floramon: Somos Floramon, y vivimos aquí. Nos gusta estar aquí entre las plantas. ¿Tu nombre es Alessa? Discúlpanos, pero que nombre más extraño tienes.
- Alessa: Todo el mundo me lo dice; no se preocupen.
- Floramon 1: ¿Estás sola?
- Alessa: No, un amigo está en la orilla del lago. Me dijo que podía explorar por aquí cerca… Es mi primer venida al Digimundo.
- Trio de Floramon: Pues bienvenida. Esperamos que disfrutes tu visita.-le respondieron con una sonrisa y uina reverencia-
- Alessa: Gracias.

En un momento, Alessa desvió la mirada de las Floramon y la dirigió hacia un rincón del bosque, que no tenía nada de especial, pero sentía una gran curiosidad por conocer ese lugar, por más que se alejara del lago.

- Alessa: Disculpen, pero… ¿Qué hay hacia esa dirección?
- Floramon 2: Está la guarida de los Flymon y los Kuwagamon; son digimon muy agresivos. No te recomiendo que vayas a esa dirección.
- Alessa: No creo que sean tan malos si son como ustedes, creo que iré a conocerlos…
- Floramon 3: Pero…
- Alessa: Estaré bien, no se preocupen.

Desoyendo la advertencia de las Floramon, Alessa partió hacia la guarida de los Flymon y los Kuwagamon, sin saber que encontraría.
A medida que se adentraba más y más por el bosque, Alessa se sentía cada vez más atraída por el mismo. Cuando llegó a una cueva, al principio tuvo dudas, por ser tan fría, húmeda y oscura, pero luego juntó valor y entró. Tenía deseos de conocer a otros digimon, no importaba como lucieran.

No se adentró mucho en la cueva para llegar a percibir un extraño zumbido que la alarmó. No era muy afín a esa clase de sonidos, pero quería estar segura de que eran lo que creía que eran.

Cuando se acercó lo suficiente, pudo verlos claramente; a sus ojos eran seres espantosos que le provocaban el más absoluto terror. Aunque pudo sofocar un grito que casi se le escapa de su garganta, los digimon sintieron su presencia, y cuando ella notó que se dirigía hacia ella, salió corriendo, alejándose lo más que le permitían sus piernas de aquellos seres… y claro, después comenzó a gritar.

- Alessa: ¡¡¡¡AUXILIO, AYUNDENME!!!! , ¡¡¡¡Me persiguen unos monstruos!!!!......¡¡¡BLACKWARGREYMON, AYUDA!!!... (Y otras cosas más)

Corrió a través de la selva tratando de llegar al lago, junto a Blackwargreymon, pero los digimon volaban muy deprisa y parecían estar a punto de alcanzarla. Más adelante, en su huida, tropezó con una raíz y se cayó de al suelo. Al reincorporarse, vio que los Flymon y los Kuwagamon ya estaban cerca, así que se refugió junto a un gran árbol y unos arbustos. Estaba aterrada y no paraba de llorar. Creyó que había llegado su hora.

En el lago, Blackwargreymon se encontraba sentado, esperando a que Alessa regresara, cuando oyó sus gritos.

- Blackwargreymon: ¿¿Alessa?? ¡¡¿¿Dónde estás??!!

Al no oír respuesta, Black emprendió vuelo, y siguiendo los gritos, fue en su búsqueda.

Al llegar a la fuente de los gritos, vio el enjambre de Flymon y los Kuwagamon acechando algo en la selva; ese algo era Alessa, que estaba acurrucada junto a un árbol, cubriéndose la cabeza con los brazos, y no paraba de llorar.

Cuando el enjambre de Flymon y Kuwagamon lo vieron, más de la mitad del enjambre huyó aterrorizado, cosa que no le sorprendió. Pero aún había un pequeño grupo dispuesto a pelear..., cosa que Blackwargreymon no les negaría.


(Advertencia: no soy un experto detallando batallas digimon. Sorry si no les gusta, pero haré el intento XD)

Lanzándose contra un Kuwagamon, lo tomó por las mandíbulas y lo lanzó hacia el resto del enjambre, golpeando a otros digimon. Los Flymon se abalanzaron sobre el tratando de atacarlo con su Aguijón Escarlata, pero la dura piel de Black no dejó que ninguno de sus ataques sirviera de nada. Lanzando varias pequeñas esferas de energía, atacó al resto de los digimon (Hubiera utilizado la Fuerza Gea para derrotarlos, pero no era buena idea; era un ataque muy destructivo y podría lastimar a Alessa; además, sólo los quería espantar de la niña)

Muy maltrechos por el breve combate, el resto del enjambre huye, mientras Blackwargreymon los observa.

- Blackwargreymon: Son muy débiles, no valían la pena.

Luego desvía su mirada en dirección a Alessa, que aún estaba llorando, y sin abrir los ojos; no habría apreciado la pelea.

- Blackwargreymon: Alessa, levántate. Ya se fueron; no te van a hacer daño. -trató de decirlo con lo más compasivamente que pudo-
- Alessa: ¿Estás… estás seguro? -dijo la niña, aun sollozando-
- Blackwargreymon: Si, ya se fueron: te lo prometo. Los espanté bien lejos. Vamos, creo que es hora de regresar a casa.
- Alessa: Si, está bien. Es mejor que regresemos –Black se pone de rodillas para que Alessa se suba nuevamente en él, ella se sienta en su hombro-
- Blackwargreymon: Debiste haberme hecho caso: te dije que no te alejaras demasiado; suerte que te escuche, si no te hubiera pasado algo peor.-esta vez, lo dijo con un tono más serio de voz-
- Alessa: Es cierto, perdóname. Debí haberte obedecido. –dijo con pena. Quería reclamarle el hecho de no acompañarle, pero estaba muy agitada-
- Blackwargreymon: Bueno, vámonos. Ya conociste el Digimundo, por lo menos, ¿Que te pareció?
- Alessa: Es muy bonito, me recuerda mucho al “País de las Maravillas”, de uno de mis cuentos…, pero necesita algo de insecticida. No me agradan los insectos, me dan mucho miedo.
- Blackwargreymon: Con razón gritaste tan fuerte.
- Alessa: Eso me hace pensar… ¿El Digimundo no habrá sido el “País de las Maravillas” que visitó Alicia? Digo, sé que es sólo una historia, pero le veo tantas semejanzas que me parece una posibilidad. Y no creo mucho en las coincidencias… creo que todo tiene alguna razón.
- Blackwargreymon: No lo sé, Alessa. De esas cosas no se nada. Tal vez si, tal vez no.

Antes de irse hacia el portal, Blackwargreymon fijó su mirada nuevamente en el lugar donde encontró a Alessa. Le llamó mucho la atención que las plantas que se encontraban cerca de ahí formaban una pequeña área diferenciada de las demás: Los arbustos, la hierba, y hasta el árbol donde Alessa se había arrinconado parecían estar… marchitos, secos… o enfermos. Como si algo hubiera corrompido esa parte de la vegetación. Pero como se reducía a un área muy pequeña no le dio mucha importancia.

- Alessa: ¿Pasa algo, Blackwargreymon?-preguntó, al ver que el digimon parecía muy concentrado-
- Blackwargreymon: No, nada. Vámonos a casa, antes que regrese tu madre.
- Alessa: Vamos.
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MensajeTema: Re: [Crossover] Digimon Silent Hill. La vida antes de la pesadilla   Vie Abr 15, 2011 8:23 pm

Capítulo 4: El ataque de Mammothmon



A pesar de lo “traumático” de su primer viaje al Digimundo, Alessa quedó maravillada de ese otro mundo que había conocido, y de las criaturas que lo habitaban: los digimon. Si bien, algunas de las cosas que vio en el Digimundo le parecían un tanto extrañas, no lo eran tanto como en los libros de cuentos que leía. Ahora quedaba pendiente la pronta reunión con el amigo de Blackwargreymon y su compañero humano, aunque tuviera que esperar más tiempo para ello.

Los viajes al Digimundo continuaron por los siguientes días; siempre que Alessa dispusiera del tiempo suficiente. A medida que lo exploraba junto a su compañero, empezó a familiarizarse con el entorno y a ampliar sus horizontes respecto a ese mundo. Comenzó a aprenderse los nombres de cada digimon que conocía, e inclusive empezó a dibujarlos para reconocerlos mejor.

Mientras tanto, la relación con Black parecía mejorar; ahora éste hablaba un poco más y se mostraba más comprensivo, pero seguía siendo bastante reservado e introvertido. Alessa trataba de no forzar mucho este progreso, para no arruinarlo todo.

Por otro lado, Blackwargreymon, aunque no lo quería aceptar y solía ocultarlo con su duro carácter, comenzaba a tener cierto aprecio hacia la niña. Verla en esa selva, acurrucada junto a un árbol, presa del miedo, llegó a conmoverle. Ya era consciente, y aceptaba el hecho de tener un corazón, pero aun no entendía perfectamente lo que significaba aquello.

Todavía veía en Alessa a una chiquilla con un aparente fuerte caso de entomofobia, una adicción a los cuentos infantiles y con talento en el dibujo. Ese “algo especial” que Qinglongmon le había dicho que Alessa tenía, no era capaz de percibirlo, pero confiaba en la palabra de la Bestia Sagrada.

Ninguno de los dos había hablado bien del uno y del otro, por lo que apenas se conocían; no sabían del pasado del otro. Esperaban a la reunión con Agumon y Tai para aclarar todas las dudas.


______________________________



Casa Gillespie. 3 de febrero del 2003


Otro día de escuela había terminado. Esta vez, la clase de música había sido un verdadero tormento para Alessa. El profesor Luis Ranaldo, uno de los pocas personas de ascendencia latina que vivía en el pueblo, había sacado una nueva partitura para que toda la clase la ejecute en el piano del salón de música, y ella apenas podía manejar las teclas; a eso le sumaba el hecho de que al maestro Ranaldo le encantaba jugar con sus estudiantes haciendo verdaderos acertijos musicales. ¿A quién rayos se le ocurre hacer algo así? –se decía- Sólo al Sr. Ranaldo.

Después de la escuela, Alessa fue a su casa directamente a su habitación a completar los ejercicios de Aritmética que su maestra, la Srta. Kelly Gordon había dado como tarea. Era buena en ellos, así que los terminaría pronto para cuando Blackwargreymon llegara a su habitación desde el bosque. En efecto, poco después de terminar, el digimon había llegado y entrado a su cuarto.

- Blackwargreymon: ¿Qué estás haciendo? -preguntó curioso- Había esperado bastante para entrar.
- Alessa: Estaba haciendo mis deberes de la escuela, Blackwargreymon. Si no los entrego me sacan puntos y llega a perjudicarme.
- Blackwargreymon: ¿Perjudicarte en qué? ¿Cómo pueden hacerte daño por no hacer una mugre tarea escolar?
- Alessa: Son cuestiones académicas, ni yo aún las entiendo. ¿A qué viniste, por cierto? ¿El bosque ya no es tan agradable?-pregunto con picardía-
- Blackwargreymon: ¿Qué no puedo venir a hablar? Se supone que soy tu digimon acompañante, ¿O no?
- Alessa: Ah... así que el señor Blackwargreymon quiere hablar… Pues bien, dime de que quieres hablar -dijo con suma curiosidad y algo de sarcasmo, dejando de lado lo que hacía-
- Blackwargreymon: Y… no se -dijo. Luego observó con detenimiento la habitación de la niña, en dirección a los estantes- ¿Qué son todas estas cosas que acumulas en tu habitación?, para empezar. Parece que sólo juntas basura.
- Alessa: No es basura -dijo seriamente- ¿Por qué no te levantas y miras con detenimiento?
- Blackwargreymon: De acuerdo…

Blackwargreymon se levantó y caminó hacia los estantes, mientras la niña ordenaba su escritorio. Había todo tipo de cosas: libros de cuentas, libros de ciencia, historia, mitología, misticismo (estos 2 últimos eran más de su madre, que la obligaba a leerlos), dibujos, muñecas, etc. Pero lo que más le llamó la atención eran unos libros de botánica y zoología, además de una caja donde se encontraba una colección de mariposas.

- Blackwargreymon: Veo que te gusta la naturaleza… Tienes muchos libros al respecto.
- Alessa: Sí, me gusta; por vivir algo apartada de la ciudad, fijo mi interés en ella. Colecciono hojas de plantas, dibujo plantas y animales también, aunque no siempre me salen bien -le dijo orgullosa-
- Blackwargreymon: Eso parece.
- Alessa: Creo que a ti también te gusta la naturaleza; por eso siempre andas allí afuera en el bosquecillo.
- Blackwargreymon: Es más tranquilo. Y sí, tienes razón, aunque no entiendo bien por qué.
- Alessa: Oh… Al señor Black le gustan las flores -dijo pícaramente-
- Blackwargreymon: Ah… cállate. Por cierto, ¿No dijiste que te dan miedo los insectos? Y aquí veo que coleccionas mariposas. Hasta donde tengo entendido, ellas son también insectos.
- Alessa: Cierto, pero me parecen diferente, no sólo más bellas, sino que… como decirte… tienen un significado especial. Me hacen pensar en el ciclo de la vida y esas cosas.
- Blackwargreymon: Ah…

Mientras Blackwargreymon se ponía a pensar en esto último que Alessa dijo, no pudo evitar tener una sensación extraña; como si algo o alguien hubiera llegado recientemente o algo hubiera alterado el orden de las cosas. Era un instinto que había surgido de repente en su mente. Algo no andaba bien.

- Blackwargreymon: ¿Alessa?
- Alessa: ¿Qué pasa, Blackwargreymon?
- Blackwargreymon: Hay un digimon cerca.
- Alessa: ¿Cómo dices? ¿Un digimon, aquí, en el mundo real? -preguntó sobresaltada. No esperaba que un digimon apareciera así como así- ¿Y dónde está? ¿No será otro Niño Elegido en Silent Hill?
- Blackwargreymon: Lo dudo. Creo que es un digimon salvaje. Será mejor que vayamos a averiguar.
- Alessa: ¿Los dos? Pero es de noche, ¿Y si mi mamá descubre que salí?
- Blackwargreymon: No nos descubrirá -le dijo para tranquilizarla- Será rápido, ni cuenta se dará. Si no te convences, asegura la puerta.
- Alessa: Bue… bueno -se convenció- ¿Y a dónde vamos?
- Blackwargreymon: Hacia el sur.

Blackwargreymon toma a Alessa, mientras ésta se sujeta de su cuello. Ambos salen por la ventana con cuidado y salen volando, en medio de la noche, en dirección al distrito de South Vale.



______________________________



South Vale-Silent Hill. 3 de febrero del 2003



El distrito de South Vale es la zona más meridional de Silent Hill. Se ubica en la otra orilla del Lago Toluca. Se caracterizaba por no ser tan residencial como otros distritos. Poseía algunos edificios de apartamentos, algunos comercios, la estación de bomberos una pequeña iglesia y el hospital Brookhaven. Por lo demás, era una zona que podría considerársele, “de obreros”.

Mientras Black volaba en dirección a South vale, Alessa tuvo la oportunidad de ver su ciudad por primera vez desde el aire. Ver las casas, los edificios, las calles, los vehículos, las personas, todas iluminadas, y desde esa perspectiva le pareció maravilloso.

- Alessa: Es una perspectiva diferente. Silent Hill es muy bella de noche -dijo maravillada por la vista-
- Blackwargreymon: ¿Jamás lo notaste y has vivido aquí? Yo llevo un mes contigo y me di cuenta de eso el primer día, ¿Cómo tú, no? –le preguntó intrigado a la niña-
- Alessa: Tal vez porque…-dijo irónicamente- tú puedes volar y yo no. ¿No lo crees?
- Blackwargreymon: Cierto, cierto. Bueno, concentrémonos. Ya nos estamos acercando -dijo seriamente, a medida que volaba-
- Alessa: De acuerdo, sigamos.


______________________________



Los residentes de South Vale habían visto interrumpida su apacible noche debido a unos extraños sonidos provenientes de Wiltse Road, junto a un arroyo en las afueras del pueblo. Parecían venir de una enorme bestia que trataba de avanzar entre los árboles, algunos de los cuales ya se oían ser derribados. Lo más extraño era que a algunos residentes los sonidos les parecía proceder de un elefante; sólo que de mayor tamaño y más feroz, debido a la intensidad del sonido. Pero nadie se atrevía a acercarse a investigar los orígenes de dicho fenómeno, debido al miedo. Nadie excepto…

Alessa y Black aterrizaron a orillas del arroyo junto al Wiltse Road. Y comenzaron a investigar. A medida que penetraban por el sombrío bosque los sonidos se hacían más fuertes. Ya podían apreciar el grado de destrucción de dicho digimon: varios árboles yacían derribados y despedazados, y las huellas de la bestia aparecían en el suelo. A Blackwargreymon esas huellas se le hicieron sumamente familiares, aunque aún no lo podía corroborar, y a Alessa no paraba de impresionarle el daño que causaba este digimon en el bosque. Si se dirigía a la ciudad… mejor ni pensarlo.

Después de varios minutos, se tomaron con la bestia. Su cuerpo cubierto de pelaje marrón, sus grandes colmillos, su cabeza plateada, lo hacían inconfundible: era un Mammothmon, igual a los que Blackwargreymon había derrotado hacía meses. A Alessa, en cambio, le sorprendió ver a un digimon de semejante tamaño y aquí en Silent Hill, pero había algo en él que le parecía extraño.

- Blackwargreymon: No va a ser difícil, pero dará más pelea que los insectos de la otra vez. -dijo muy confiado en sí mismo-
- Alessa: ¿Estás seguro? Se ve bastante feroz.
- Blackwargreymon: Tú calmada, que el que va a pelear soy yo. No te va a hacer nada a ti ni al pueblo.
- Alessa: Bueno.


(Advertencia: Lo seguiré diciendo. Lo intento con las peleas. Espero comentarios para mejorar este punto si es necesario XD)


Cuando el Mammothmon vio a Black, se puso en posición de estampida, Black se preparó a recibir el golpe. Ambos digimon se lanzaron frente a frente; Mammothmon salió volando en dirección a unos árboles, los cuales cayeron derribados.

- Alessa: Ehm, Blackwargreymon. Si tienes la amabilidad de no deforestarnos todo el bosque, por favor…
- Blackwargreymon: Ya, ya.

Mammothmon se reincorporó y lanzó sus colmillos a modo de misiles en dirección a Blackwargreymon, pero éste se sacó su Brave Shield para repeler el ataque. Pero mientras se protegía, Mammothmon lo envistió y lo derribó, dejándolo en el suelo; acto seguido, comenzó a pisotearlo con su pata.

- Alessa: ¡Blackwargreymon!, ¿Estás bien? -gritó, que era la primera vez que veía una pelea entre digimon-. ¡Tienes que levantarte!
- Blackwargreymon: ¡Si, lo sé! Y tranquila, estoy bien. Déjame concentrarme en mi trabajo ¿De acuerdo?

Después de varios golpes, Blackwargreymon se levantó, dejando a Mammothmon de espaldas al suelo, sin posibilidades de moverse. Lo tomó con sus manos y lo levantó del suelo, teniéndolo sobre su cabeza por unos segundos, para luego arrojarlo hacia donde lo había envestido la primera vez.

- Alessa: ¡¡Le ganaste!! –dijo, muy sorprendida por lo que vio- ¡¡Eres muy fuerte, Black!!
- Blackwargreymon: Sí, sí. Ahora a terminar esto. -mencionó seriamente, mientras se dirigía lentamente hacia Mammothmon, caminando-

A pesar que lo había derrotado, algo en su expresión y en la de Mammothmon no fue de agrado de Alessa. Cuando se dio cuenta de a dónde iba a llegar, fue corriendo hacia Mammothmon y se interpuso entre él y Blackwargreymon.

- Blackwargreymon: ¿Qué haces? -preguntó algo molesto-
- Alessa: ¿Qué piensas hacer tú? Dímelo.
- Blackwargreymon: Pues acabar con él, desde luego. ¿Qué esperabas?
- Alessa: ¿Piensas matarlo? -dijo con voz claramente desafiante-
- Blackwargreymon: ¿Y qué más quieres que haga? ¿Llevarlo a tu casa? –con tono amenazante- No sé si te diste cuenta, pero este digimon es más grande que yo, y no tiene la habilidad de “reducir su tamaño al entrar a un edificio, como lo tengo yo”* . Dame una buena razón para no eliminarlo e irnos a casa.
- Alessa: ¿Es que no ves que está asustado? -gritó-
- Blackwargreymon: ¿Cómo? –intrigado-
- Alessa: Míralo bien.

Obedeciendo a la niña, Blackwargreymon miró con más detenimiento a Mammothmon; y era verdad. El digimon no paraba de temblar en su lecho. Gemía y gemía del dolor ocasionado por la pelea. No estaba herido de muerte, pero estaba asustado.

- Alessa: Pobrecito. Debe de estar asustado por llegar a un lugar tan diferente de su hogar. Su pudiéramos regresarlo al Digimundo…
- Blackwargreymon: ¿Ahora me quieres culpar a mí por asustarlo?
- Alessa: No es tu culpa; él ya lo estaba. Por eso destrozaba todo por aquí… como si fuera un berrinche o fruto de desesperación por no saber dónde estás.
- Blackwargreymon: ¿Y qué sugieres que hagamos con él? -dijo algo molesto-
- Alessa: Puedes levantarlo muy bien tú sólo. Llevémoslo a Siberia, Canadá, Groenlandia o algo así. Es un mamut, de todas formas. Mejor Canadá, es más cerca.
- Blackwargreymon: Debes de estar loca -con las manos en la cabeza- ¡¿Cómo piensas que voy a volar miles de kilómetros por un simple digimon?! No soy tan rápido como crees.
- Alessa: Bueno, ya; -dijo, tratando de calmarlo- era sólo una idea. Podemos llevarlo a mi casa. En mi casa hay una extensión eléctrica. Podemos usarla para conectarla a la pantalla de la computadora de mi habitación, abrir la puerta al Digimundo y enviar a Mammothmon de vuelta. ¿Qué opinas?
- Blackwargreymon: Demasiado complicado. Prefiero terminarlo aquí y ahora. Estamos perdiendo tiempo…
- Alessa: Tú no entiendes…

Mientras Alessa y Blackwargreymon discutían sobre qué hacer con Mammothmon, una misteriosa figura surgió entre los árboles. Vestido con unos extraños ropajes blancos, de pelo castaño y un rostro cuasi angelical, el hombre misterioso trató de establecer contacto con los dos.

- ?????: Hola, mi nombre es…

Pero ambos seguían discutiendo ininterrumpidamente y no habían podido oírlo ni verlo. Intentó en varias ocasiones llamar su atención, pero estaban absortos en su discusión. Hasta que se le ocurrió silbar muy fuerte para que lo oyeran.

- Alessa/Blackwargreymon: ¡¡¿¿QUÉÉ??!! ¡¡¿¿No ve que estamos ocupados??!! -ambos gritando, al unísono y dirigiéndole la mirada-
- ?????: Perdonen.
- Alessa: ¿Y quién es usted? -se preguntó impresionada, al saber que el secreto de Black parecía estar descubierto-
- ?????: Mi nombre es Gennai, y vengo del Digimundo. Tú debes ser Alessa Gillespie, ¿no?... y tú debes ser Blackwargreymon -dirigiéndose a él, aunque en verdad, él ya sabía quién era-
- Alessa: Si, somos nosotros. ¿Qué necesita? -ahora más impresionada de que los conociera- Usted es del Digimundo? Pero no es un digimon, parece más bien un ser humano.
- Sr. Gennai: Tampoco soy un humano, pero eso no importa ahora. Soy uno de los guardianes, encargado de elegir a los Niños Elegidos y de la construcción de los Digivice.
- Alessa: ¿En serio? ¿Usted los hizo?
- Sr. Gennai: Sí; yo y mis compañeros. He venido a conocerlos y a hablar con ustedes, en especial contigo, Alessa.
- Alessa: Ah…
- Sr. Gennai: Veo que encontraron a un Mammothmon varado en este mundo. Esa es una de las razones que me han traído aquí.
- Blackwargreymon: No le entiendo, Gennai... -dijo intrigado-
- Alessa: Espera a que termine de hablar el señor, Blackwargreymon.
- Blackwargreymon: Hum…
- Sr. Gennai: Hay una zona en el Digimundo, que posee un pequeño abrevadero donde los digimons salvajes y otros menos salvajes suelen beber agua. Lo más extraño es que hemos detectado cierta anomalía en ese lugar… Y también nos hemos enterado que varios digimon han desaparecido.
- Blackwargreymon: ¿Cómo? ¿Una anomalía? ¿Y ahora nos lo dicen? Puede ser una verdadera amenaza esa anomalía. -dijo algo molesto-
- Alessa: Tienes razón, Black. ¿Cómo es que no la han reparado aún?
- Sr. Gennai:: Pese a que los Niños Elegidos ayudaron a recomponer el Digimundo en dos ocasiones, dicha anomalía nunca pudo ser reparada. De hecho, ya existía desde hacía tiempo, probablemente desde antes del comienzo del Digimundo, pero no estamos muy seguros. De lo que si estamos seguros, es que, al menos por el momento, no representa una amenaza seria para el Digimundo ni para este mundo. Tratamos que los digimon se mantengan alejados de esa zona, pero no siempre funciona. Sin embargo, lo que nos llama la atención es que parece ser una puerta a otros mundos.
- Alessa/Blackwargreymon: ¿Una puerta a otros mundos? -preguntan ambos, al unísono-
- Sr. Gennai: Exacto; sólo que esta puerta en particular parece tener una dirección aleatoria. Podría llevar a cualquier mundo, incluyendo el Digimundo, si uno no es precavido, y sin necesidad de ser Elegido o tener un Digivice, pero los riesgos son altos.
- Alessa: Entonces -dijo curiosa- los digimon que desaparecieron pudieron…
- Sr. Gennai: Me temo que varios de ellos pudieron haber terminado en otros mundos. Éste Mammothmon tuvo suerte de terminar aquí… Ah, y otra cosa; desde el Digimundo, esta puerta sólo lleva a un lugar de este mundo: a este lugar.
- Alessa/Blackwargreymon: ¿Aquí? ¿En Silent Hill?
- Sr. Gennai: Sí. Por eso te pregunto a ti, Alessa; tú que vives en esta ciudad. ¿Sabes algo al respecto? Algo que pueda ayudarnos a entender lo que podría pasar aquí.
- Blackwargreymon: No creo que ella sepa algo. ¿Qué puede saber? Éste me parece un pueblo de lo más normal.-dijo irónicamente-
- Sr. Gennai: Calma, Blackwargreymon. Deja que ella hable.

Alessa caviló por unos momentos las preguntas que el Sr. Gennai le había hecho. Hizo memoria de todo lo que podía servirle en su investigación.

- Alessa: Pues, sí; se algo, Sr. Gennai. Desde hace tiempo que nuestra ciudad tiene cierta fama.
- Sr. Gennai: ¿Cierta fama? ¿De qué hablas? –preguntó muy intrigado; y a Blackwargreymon también le había llamado la atención la dicho por la niña-
- Alessa: Bueno: Hace más de 100 años, por ejemplo, mucha gente desapareció sin dejar rastro, la ciudad fue afectada por una misteriosa plaga en sus inicios. Hace 85 años, por ejemplo, un ferry turístico llamado…Little Baroness... creo… desapareció misteriosamente en medio del lago con todos sus ocupantes sin dejar rastro. Muchos dicen que por culpa de un enorme monstruo que supuestamente vive en el fondo del lago, pero el año pasado unos científicos vinieron con minisubmarinos y todo y no encontraron nada anormal en el lago, ni monstruos ni restos del barco.
- Sr. Gennnai/Blackwargreymon: ¿Eso es cierto, Alessa?
- Alessa: Sí, pero no es todo.
- Sr. Gennnai/Blackwargreymon: ¿¿No?? -preguntaron ambos de nuevo-
- Alessa: Desde que la ciudad existe, ha habido personas que dijeron haber visto monstruos o cosas parecidas, incluyendo OVNIs… Éstos últimos no son raros aquí. Hasta yo los he visto.
- Sr. Gennai: ¿Algo más? –preguntó, aunque ya estaba más que anonadado por todo lo que dijo, y ni que decir Black-
- Alessa: Sí, hay algo más -dijo, tratando de tomar algo de aire- en la Sociedad Histórica del pueblo, que está cerca de aquí, dicen que antes de que llegaran aquí los primeros colonos, toda esta área, adyacente al Lago Toluca y sus alrededores era un lugar sagrado para los nativos, donde llevaban a cabo extraños rituales… adoraban a una especie de dios... No sé… Discúlpeme, señor Gennai, es todo lo que me recuerdo en este momento.

Gennai estaba más que asombrado por los conocimientos que esta niña poseía, y más aún por los detalles que le había dado. Era obvio que Silent Hill tenía algo diferente del resto del mundo. No encontraba la relación entre este pueblo y la “anomalía” del Digimundo, pero algo le decía que había puntos en común.

- Sr. Gennai: Está bien, Alessa. Creo que eso me servirá. Antes de irme, tengo algo para ti.
- Alessa: ¿Qué es? -preguntó con muchas ansias-
- Sr. Gennai: Ten; creo que te servirá mucho de ahora en adelante -y le entregó un bolso negro rectangular-

El bolso contenía en su interior una computadora portátil roja, como la que tenía Izzy. Era una de las más modernas que Alessa había visto antes. Estuvo muy encantada por el regalo, y le dio las gracias a Gennai.

- Sr. Gennai: Con ella, podremos estar en contacto, además podrás abrir la puerta al Digimundo estés donde estés. Recuerda: puedes abrir la puerta con tu Digivice desde cualquier computadora.
- Alessa: Entonces… ¿Desde aquí podremos devolver a Mammothmon sin problema?
- Sr. Gennai: Si, ¿Por qué no lo intentas? Así de paso regreso también al Digimundo.
- Alessa: Está bien. ¿Ves, Blackwargreymon? Te dije que podríamos regresarlo -se le dirigió pícaramente-
- Blackwargreymon: Sí, sí, sí. Sólo abre la puerta y volvamos a casa. -dijo nervioso por el comentario de la niña-
- Alessa: Bueno, pero no te enojes…

Alessa sacó la computadora del bolso y abrió la puerta. Antes de irse, Gennai se despidió de ambos y les deseó buena suerte. Poco después, un rayo de luz absorbió a Gennai y a Mammothmon, llevándolos al Digimundo. Entonces, ambos se quedaron solos en medio del bosque y emprendieron el regreso a casa. Mientras volaban en dirección a casa, Blackwargreymon se animó a romper el hielo.

- Blackwargreymon: ¿Alessa?
- Alessa: Dime
- Blackwargreymon: Todo eso que dijiste que había ocurrido en el pueblo, ¿Es verdad?
- Alessa: Todo es verdad; no tenía necesidad de mentir.
- Blackwargreymon: Pero, ¿Cómo es que nadie habla de esto todo el tiempo? -preguntó muy extrañado-
- Alessa: Probablemente ya estén acostumbrados a ello.
- Blackwargreymon: Aun así… se me hace muy inusual.

A medida que se acercaba a casa, Blackwargreymon no podía dejar de pensar en todos los “hechos extraños” que Alessa les había contado habían ocurrido a lo largo de la historia del pueblo. Su perspectiva de Silent Hill había cambiado considerablemente.

Se preguntaba a si mismo si todos estos fenómenos no tendrían relación alguna con el “enemigo” que tendrían que enfrentar… a su debido tiempo.

Nota: * esta “habilidad” le fue dada por Qinglongmon para facilitarle el acceso a construcciones de escala humana, debido a que su nivel mega se haría permanente… y a que Blackwargreymon (y por ende, Wargreymon también) mide normalmente 2,30 mts con 200 kg.


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Habitación de Tai Kamilla-Tokio. 8 de enero del 2003



Tai y Kari Kamilla acababan de regresar a su casa luego del pequeño homenaje que llevaron a cabo para Blackwargreymon en las cercanías de Hikarigaoka (Colina de la Luz) junto a los demás Niños Elegidos y el abuelo de Cody. No había sido la gran cosa, pero creyeron que había sido lo más respetuoso posible hacia ese digimon que había muerto hacía sólo una semana.

Ahora sólo esperaban por Agumon, que había ido solo a “la Tumba” para rendir su propio homenaje personal y sus respetos a su fallecido amigo. Ambos hermanos esperaban ansiosos frente al monitor de la computadora de la habitación de Tai para ver la figura del regordete dinosaurio naranja que había dejado ir, y que esperaban se sintiese mejor después de esto.

No pasó mucho tiempo para que Agumon apareciese en el monitor. La expresión de su rostro era muy diferente a la que tenía al irse.

- Tai: Hola Agumon, ¿Cómo te fue?
- Agumon: Hola Tai, Kari, Gatomon. ¿Cómo les fue por allá? Aquí todo bien. Por cierto, Tai. La próxima vez que me hagas caminar tanto y subir una montaña de esa forma, Wargreymon no te llevará volando -dijo pícaramente, con gesticulación agresiva- señor “digievolución desperdiciada
- Tai: Si, como digas, Agumon. -dijo el pelicastaño entre risas-
- Gatomon: Oye, Agumon, te ves mucho mejor. Pareces más… feliz.
- Agumon: ¿Ah, sí? No lo noté, jeje… ¿Quién más está con ustedes? -preguntó-
- Kari: Solo nosotros 3; los demás ya se encuentran en sus casas. ¿Pasa algo? ¿Quieres verlos, o necesitas de los demás?
- Agumon: No, no hace falta. Después creo que pueden saberlo.
- Tai: ¿Saber que, Agumon? -preguntó el pelicastaño con curiosidad-
- Agumon: Pues verán… no me lo van a creer… Son grandes noticias…
- Gatomon: Dinos, Agumon, estamos impacientes…

Agumon les contó la gran noticia: Blackwargreymon estaba vivo, y se encontraba en el Digimundo. La cara de los hermanos y de Gatomon sólo mostraba asombro, seguido de un gran escepticismo.

- Tai: ¿Pero, como? Los tres lo vimos morir ese día; tú también lo viste.
- Agumon: Lo sé; no me lo recuerdes, Tai. Por favor, créanme. No les estoy mintiendo.
- Kari: ¿No será que lo extrañas tanto y te sientes tan culpable de su muerte que sólo creíste verlo vivo en esa montaña? Además, las alturas suelen crear esa clase de alucinaciones.
- Gatomon: Creo que lo que dice Kari es más razonable, Agumon. Capaz sólo creíste verlo.
- Agumon: No, Kari y Gatomon. Yo lo vi; créanme. Por favor, Tai. Tú si me crees ¿Verdad? -preguntó decepcionado, ya que parecían no creerle-
- Tai: Pues…-aunque no lo podía ni quería creerlo, no podía desconfiar de la palabra de Agumon, pues era uno de sus mejores amigos. Además no tenía razón para mentirle- Te creo, Agumon.
- Agumon: Gracias, Tai.
- Kari: Pero, hermano, tú no creerás que…-dijo desconfiada hasta que Agumon la interrumpió-
- Agumon: Hay algo más referente a esto…

Entonces, Agumon les contó a los 3 que Blackwargreymon no sólo estaba vivo gracias a Qinglongmon, sino que éste le había asignado una niña elegida de Estados Unidos para ser su digimon acompañante. Tanto los hermanos, como Gatomon estaban más que sorprendidos por ello, al punto que Tai se cayó de espaldas con todo y silla, y casi provocó que Kari se cayera. Tal era la sorpresa del pelicastaño ante dicha noticia.

También le contó de los problemas de relacionamiento que Black tenía con dicha niña, de la idea que tenía para ayudarlos y de la posibilidad de coordinar y llevar a cabo dicho plan.

- Agumon: Y por eso necesito de tu ayuda, Tai. ¿Podrás hacerlo?
- Tai: Depende de mi horario, y el de esa niña ¿No? Pues por mí no hay problema. Avísame cuando ella tenga tiempo disponible.
- Agumon: De acuerdo -dijo entusiasmado- por mi parte y la de Blackwargreymon estaremos esperando por ustedes. Estaremos en contacto, adiós, y sueñen conmigo.

Después de que Agumon se despidiera, los 3 ocupantes de la habitación se pusieron a pensar en cuál sería la siguiente acción a realizar. Fue Tai el primero en sugerir lo más certero.

- Tai: Debemos avisar a los demás. Organizaremos una reunión aquí mañana para explicarles la situación.



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Residencia Kamilla-Tokio. 9 de enero del 2003



Tai había llamado por teléfono a los demás Niños Elegidos y les había dicho que se llevaría a cabo una reunión en su casa, en la que Agumon estaría para hablar con ellos de ciertos asuntos. Los demás creyeron que sería una oportunidad para ver si Agumon se había recuperado por la pérdida de su amigo, así que aceptaron gustosamente la invitación.

Casi todos los elegidos habían venido, excepto Mimí, que vivía en Nueva York y Joe, que seguía estudiando.

Como los padres de Tai y Kari no se encontraban, los niños pudieron traer a sus digimon tranquilamente sin necesidad de esconderlos. Poco a poco, empezaron a llegar, y se ubicaron en la sala. Agumon ya estaba presente; después de todos los saludos, buenos días y demás formalidades, tanto niños como digimon estaban impacientes por escuchar lo que Agumon tenía que decir, el cual les parecía mucho más animado que días atrás, cosa que les alegró enormemente.

El dinosaurio naranja no perdió tiempo en anunciar su noticia. La cara de todos era de consternación absoluta.

- Tai: Y yo le creo -dijo, anticipándose al posible escepticismo-
- Todos: ¡¡¡¡¿¿¿¿QUÉÉÉÉ????!!!! ¡¡¡¡¿¿¿¿BLACKWARGREYMON VIVO????!!!! ¡¡¡¡¿¿¿¿CÓMO????!!!! -Todos los de la sala al unísono, excepto Tai, Kari y sus digimon-
- Ken: Eso es imposible; lo vimos desintegrarse en el cielo. Además, es un digimon de agujas de control: No puede revivir.
- Tai: Lo sé, Ken, pero Agumon dice que lo vio, y que Qinglongmon fue el que lo trajo de vuelta.
- Yolei: Cuesta creer algo así. No tiene sentido.
- Agumon: Es verdad, yo lo vi. No estaba alucinando.
- Cody: Por mi parte, yo si le creo a Agumon, y estoy feliz por ello. Después de lo que hizo Blackwargreymon por mi abuelo, me alegro que esté bien.
- TK: Pero Cody; -dijo seriamente-no sabemos de lo que es capaz. ¿Qué tal si es capaz de atacarnos de nuevo? ¿O de amenazar el Digimundo una vez más?
- Davis: TK, creí que ya habías superado tu odio hacia Blackwargreymon.
- TK: Si lo hice, Davis, es solo que…. No sé, algo no me cuadra.
- Davis: Si no mal recuerdo, fuiste tú el que dijo, y cito: “¿Blackwargreymon encontró lo que buscaba?” -dijo en un intento de imitar su voz-
- TK: Yo no hablo así, Davis -dijo amenazante-
- Sora: Ya cálmense los dos.

Mientras las chicas trataban de evitar que Davis y TK se echen a los golpes, Ken comenzó a pensar en la noticia, y formuló su opinión lo más cuidadosamente posible:

- Ken: Creo que deberíamos darle una oportunidad a Blackwargreymon, chicos. Es más, no creo que haya sido nunca malvado. Fuimos nosotros los que, de alguna forma, lo incentivamos a hacer lo que hizo. -dijo nervioso e inseguro, pensando que había dicho algo incorrecto-
- Cody: En algo estoy de acuerdo con Ken; creo que en vez de pelear, debimos tratar de ayudarlo de otra forma. Así como Blackwargreymon mismo trató de hacer con Oikawa la última vez que lo vimos.
- TK: Pero, chicos…
- Patamon: Yo también pienso igual, TK. Hay que darle otra oportunidad. -dijo entusiasmado y muy seguro de si-
- TK: Patamon...
- Kari: Estoy de acuerdo -dijo alegremente- No creo que Qinglongmon lo haya revivido sin pensar en las consecuencias. Seguramente él estaba seguro de que era diferente, así que le dio otra oportunidad.
- Izzy: De todas formas, si estuviera amenazando el Digimundo, ya lo sabríamos. Yolei y yo solemos revisar la situación en el Digimundo desde Año Nuevo y no ha ocurrido nada, ni señal de energías oscuras o agujas de control ni nada por el estilo, ¿Verdad, Yolei?
- Yolei: No, Izzy, nada inusual ha pasado. Antes de venir revise el Digimapa. No había nada anormal. –se tomó una pausa antes de continuar- creo que debemos hacer caso a Agumon, tal vez sea diferente esta vez.
- Tai: ¿Entonces está decidido, no? -dijo con ánimo- Todos le daremos una segunda oportunidad a Blackwargreymon ¿No?
- Agumon: Esperen -interrumpió a su camarada- aún no dije todo.
- Tai: Ah…cierto, Agumon. Diles lo demás.
- Todos: ¿Lo demás?

Todos los presentes se pusieron atentos para escuchar el resto de la noticia. Ni bien lo dijo, los demás no pudieron ocultar su asombro, quedando boquiabiertos y sin poder hablar, hasta que…

- Davis/V-mon: ¡¡¡¡ Blackwargreymon,... con una niña!!!! ¡¡¡¡JAJAJA!!!! Uno de los digimon más fuertes y rudos que existen… ¡¡¡Con una niña!!!! ¡¡¡JAJAJAJA!!!
- Cody: Eh... Davis…

No pasó mucho tiempo para que Kari, Yolei y Sora le dirigieran la mirada a Davis en forma despectiva y amenazante.

- Kari: Oye, Davis…-dijo molesta- ¿Qué quieres decir con eso de que es una niña?
- Sora: Sí, Davis, V-mon ¿Qué son esas risitas suyas?
- Davis: Eh… pues, yo…digo…-bastante nervioso-
- Yolei: ¿Estás insinuando que las chicas no podemos tener a un digimon fuerte como compañero? ¿¿ESO ES LO QUE INSINUAS, CABELLO DE ESCOBA??
- Davis: ¡¡No…!! Cómo creen, chicas. Nada de eso… yo sólo.
- V-mon: Davis, será mejor que te calles…
- Davis: Sí, V-mon -dijo apenado- Pero de ser verdad eso, entonces no hay dudas ¿No creen? Blackwargreymon no puede ser un digimon malvado si tiene a una camarada nuestra, una nueva Niña Elegida.
- TK: Tienes razón, Davis -odiaba admitirlo, pero era verdad- y no creo que esta nueva niña elegida sea malvada, si no, no podría ser elegida.
- Davis: Bueno, entonces… ¿Cuando la conoceremos, Tai?
- Tai: Agumon me dijo que Blackwargreymon tiene problemas para relacionarse con… ¿Cómo me dijiste que se llamaba?
- Agumon: Alessa.
- Tai: Ah…si
- Todos: ¿¿¿Alessa???
- Tai: …y que tuvo la idea de organizar una reunión entre nosotros 2 y ellos para discutir sus problemas y conocernos mejor. También para aclararle algunas cosas del Digimundo y los digimon. Pero sólo cuando Alessa y yo dispongamos de tiempo.
- Matt: ¿Sólo ustedes dos? ¿Por qué no vamos todos?
- Yolei: Yo también quiero conocerla -dijo ansiosa-
- Tai: Es mejor que seamos nosotros dos primero; no queremos presionar mucho a la niña. Apenas sabe de los digimon y todo esto ha de ser muy nuevo para ella.
- Matt: Tienes razón, Tai. Es lo mejor. Bueno, ¿Alguna novedad más?
- Tai: No, creo que eso es todo. Cuando tengamos la oportunidad, todos conoceremos a Alessa y nos reencontraremos con Blackwargreymon, ¿Está bien?
- Todos: ¡¡Sí!! -todos al unísono-
- Tai: Bueno, entonces, pasemos todos a la cocina. Creo que todos hemos de tener hambre ¿No?
- Todos: ¡¡Claro!!

Después de la pequeña reunión, los niños y sus digimon se dispusieron a comer unos bocadillos. Y luego a charlas sobre sus experiencias. Llegada la hora, todos se fueron a sus respectivas casas.

Pero en cada niño, y en cada digimon quedaban estas interrogantes: ¿Quién era Alessa? ¿Por qué Blackwargreymon como su compañero? Y lo más importante. ¿Por qué lo revivió Qinglongmon?

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MensajeTema: Re: [Crossover] Digimon Silent Hill. La vida antes de la pesadilla   Vie Jul 01, 2011 5:27 pm

Capítulo 5: Reunión, Revancha y Revelaciones. Parte 1




La aparición de Mammothmon en el mundo real fue una gran sorpresa tanto para Alessa como para Black, que no esperaban ver digimon en el Mundo Real, y menos en Silent Hill.

Para Alessa, fue realmente impresionante, más que nada, ver su primera batalla digimon, y más que nada, ver a Blackwargreymon pelear, dándose cuenta de lo verdaderamente fuerte que era. Sin embargo, más lo chocó al ver que era capaz de matar a Mammothmon por el simple hecho de no saber qué hacer con él una vez derrotado. Esto la molestó mucho, y la distanció considerablemente de él.

Por su parte, Blackwargreymon se encontraba más que anonadado por las palabras de Alessa respecto a los extraños sucesos acaecidos a lo largo de la historia de Silent Hill, cosa que a Gennai también le sorprendió. Durante días meditó sobre este asunto, tratando de encontrarle una solución; inclusive trató de preguntarle a Alessa más detalles, pero desde lo ocurrido con Mammmothmon, su actitud era más fría e indiferente con el digimon.

Así pasaron los días; mientras Alessa seguía con sus actividades, Blackwargreymon prefirió quedarse más tiempo en el Digimundo. Pero un día, regresó, con la noticia que tanto habían esperado: La reunión con Tai y Agumon ya tenía fecha coordinada, y estaba cerca.


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Silent Hill-Maine, USA. 20 de febrero del 2003


De regreso a casa de la escuela, Alessa y Claudia estaban sentadas juntas en el autobús escolar, charlando sobre su día, mientras los demás niños hacían lo suyo. Ese día, varios niños de la clase de Alessa se encontraban acosándola verbalmente diciéndole todo tipo de sandeces por el sólo hecho de haber sido nombrada por la maestra como la alumna de mejores resultados en las tareas.

- Niña 1: Oye, sabionda, ¿¿por qué no te vas a Harvard, con los cerebritos??
- Niño 1: Miren, chicos. La bruja sabionda y su lazarillo. ¿Hasta cuándo vas a usar hechizos para parecer más lista de lo que eres?
- Niña 2: ¡¡Sí!! Apuesto a que la loca de tu mamá te enseñó todo lo que sabes.

Pese a ello, Alessa mostraba indiferencia a los comentarios, aunque en el fondo, reprimía su disgusto y tristeza. Claudia se hallaba muy impresionada por la actitud de su amiga, y no dudó en preguntarle.

- Claudia: Dime, Alessa. ¿No te molesta lo que te dicen esos niños? Son unos odiosos; ni siquiera se molestan en conocerte. Si yo fuera tú les daba una buena tunda.
- Alessa: No, Claudia –le dijo, aunque en parte mentía- no me molesta. Ellos no saben lo que hacen, es todo. Y las tundas no resuelven nada.
- Claudia: Si tú lo dices…-dijo más tranquila- pero lo repito; yo les daría una buena paliza.

En ese momento, se acercó a sus asientos Willis Norton, compañero de clase de Alessa, y uno de los más odiosos niños del 1er grado, y comenzó a vociferar, como siempre.

- Willis: ¡¡Oh, que sorpresa!! –burlonamente- La nerd y su sombra. Dime Claudia, ¿Por qué te juntas con esta tonta? ¿No deberías de hacer algo más inteligente? Te puede contagiar lo soso.
- Claudia: Déjala tranquila, Will. –dijo molesta, tratando de defenderla- Ella no te hizo nada.
- Willis: Tú cállate, enana. Yo digo lo que yo quiero. Además, sólo te quería ayudar. Si no quieres ser normal, allá tú: sigue a esta bruja hasta el infierno.
- Alessa: No insultes a Claudia, Will -dijo molesta- Ella no tiene nada que ver.
- Willis: ¿O qué? -dijo desafiante- ¿La desquiciada de tu mamá me va a lanzar un hechizo? ¿O acaso tú? No me hagas reír…

El autobús ya había llegado a la casa de Alessa, pero antes de que ella y Claudia bajaran, ella no dudó en darle un menudo golpe en el estómago con el puño (estilo Helga Pataki XD), dejando al “pobre” Willis sin aire por unos segundos, mientras ambas niñas bajaban del autobús y los demás niños las miraban boquiabiertos.

- Alessa: Aunque…-dijo pensativa y entre risas- una buena tunda de vez en cuando no está nada mal.
- Claudia: Eso mismo creo yo. ¡Que golpe le diste! -dijo asombrada- ¿Dónde aprendiste eso? ¿No te preocupa que luego Willis se vengue?
- Alessa: Un amigo me lo enseñó. Nah… no creo que Willis quiera molestar más después de que lo haya vencido una niña. Estará bien.
- Claudia: Sí... en fin. ¿¿Vamos a jugar hoy después de clases??
- Alessa: No creo hermanita, perdóname. Pero tengo cosas que hacer, y no creo poder…
- Claudia: Está bien.-dijo algo decepcionada, pero comprensiva- será la próxima. Bueno, será mejor que me vaya a casa. Adiós.
- Alessa: Adiós, Claudia.

Mientras Claudia se dirigía a su casa, Alessa entró a la suya y subió a su habitación. Se recostó en su cama y se dispuso a dormir. Horas más tarde, sonó su despertador a las 9 de la noche. Al levantarse, vio a Blackwargreymon frente a su cama, como si la hubiera estado esperando.

- Blackwargreymon: Que dormilona eres. –dijo con seriedad- ¿Ya estás lista?
- Alessa: Si, lo estoy. Y no, no soy dormilona; no es mi culpa que tus amigos vivan en Japón. Menos mal que Gennai nos dijo que el Digivice tenía un “traductor universal” desde lo ocurrido la Navidad pasada, o sino no voy a entender lo que dicen.
- Blackwargreymon: Bueno, es de esperarse. Hay elegidos en todo el mundo ahora. ¿Ya nos podemos ir?
- Alessa: Ya nos vamos… y no me apresures, Blackwargreymon. Todavía sigo molesta contigo por lo de Mammothmon.
- Blackwargreymon: ¡¿Hasta cuándo vas a recriminarme por ese asunto?! –dijo molesto- Ya pasaron días de eso.
- Alessa: Y si tienes suerte... -dijo irónicamente- hasta el día de hoy.

Nuevamente, Alessa abrió la puerta al Digimundo y fue junto a Blackwargreymon al lugar en donde se encontrarían con Tai y Agumon.



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Aldea de los Koromon, Continente Sharkpa*-Digimundo. 20 de febrero del 2003


Uno de los mayores inconvenientes para llevar a cabo dicha reunión, era la gran diferencia de horarios existente entre Tokio y Silent Hill, que equivalía a 10 horas, lo que dificultaba una coordinación de actividades. Esta reunión sólo se pudo llevar a cabo porque en Tokio era domingo, y en Silent Hill, Alessa decidió sacrificar horas de sueño.

Tai y Agumon ya habían llegado a la aldea de los Koromon. Para no asustar a los pequeños digimon, decidieron esperar a Alessa y a Black en las afueras, en un claro del bosque. Tai estaba más que nervioso, no sólo por el hecho de conocer a una nueva niña elegida (que era además, 7 a 8 años menor que él), sino que también por el hecho de reencontrarse de nuevo con Blackwargreymon, aunque para ser sincero, nunca había hablado con él; el solo hecho de ver a un digimon que él mismo había visto morir lo asustaba un poco. Sólo Agumon parecía estar más calmado.

A determinado momento del día, Tai pudo presenciar una de las escenas más bizarras de su vida: en una péqueña colina, distinguió la pequeña silueta de una niña. Al acercarse, pudo distinguir su cabello corto y oscuro, sus ojos azules y su uniforme escolar también azul –esa debe ser Alessa- se dijo. A Tai le recordó mucho a Kari; Alessa tenía la casi misma estatura que ella a los 7 años, aunque algo más alta.

Pero lo más extraño estaba detrás de la niña. A medida que se acercaba, una oscura figura, algo cabizbajo, se asomaba por la colina, cuya estatura duplicaba la de la niña. Por su armadura y piel negra, sus penetrantes ojos dorados y su cabellera rubia, para Tai era evidente quien era –Agumon tenía razón; le creí, pero ahora que lo veo no hay dudas: Blackwargreymon está vivo-



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Después de los saludos, presentaciones y demás, tanto humanos como digimon se sentaron en ronda. Huelga decir que los humanos eran los más nerviosos (por obvias razones), pero Agumon seguía siendo el único que estaba tranquilo.

- Alessa: Dime, Tai. ¿Cuándo y cómo se conocieron tú y Agumon?
- Tai: Hace más de 3 años y medio. Mis amigos y yo estábamos de campamento, y fuimos llamados al Digimundo. Cuando desperté, lo vi cara a cara... Ya te imaginarás mi expresión.
- Alessa: Si... creo imaginármela. -imaginando la escena, trata de ocultar su risa-
- Agumon: Y… que sabes del Digimundo y de los Digimon, Alessa? ¿Blackwargreymon te explicó algo?
- Alessa: ¿Él? -dejó de sonreír- El casi no habla conmigo. Ya pasó más de un mes y medio de que lo conozco y no sé nada de él, además de…
- Blackwargreymon: Hmm….
- Tai: ¿Quieres que te explique algunas cosas al respecto? –dijo, viendo que la niña no pararía de quejarse-.
- Alessa: Si, por favor, Tai, hazlo.
- Tai: Bueno, para empezar: el Digimundo es un espacio virtual, creado por datos de computadora, ubicado en las redes de comunicaciones de la Tierra.
- Alessa: ¿Cómo Internet, por ejemplo? -dijo sorprendida- ¿O sea que estamos en la Internet?
- Tai: Si, algo así. -Agh, debí haber traído a Izzy, pensó-
- Alessa: Entiendo. Entonces, si el Digimundo está echo de datos por ser un espacio virtual, los digimon son…
- Tai: Si, son formas de vida artificial, creados por bits y piezas perdidas de datos de computadoras, que viven dentro de los aparatos electrónicos. Pero también están hechos de los pensamientos, sentimientos y creencias de los humanos, que tomaron forma de Digimon. Eso es algo que Gennai nos explicó hace poco.
- Alessa: Ah -dijo suspirando- entiendo, entiendo. El poder de la mente crea y transforma la materia. Interesante…
- Tai: Emm… si, supongo.
- Alessa: ¿Y cómo se llevan bien tú y Agumon?
- Tai: Pues… lo considero uno de mis mejores amigos. Siempre está a mi lado. creo que es así como deben llevarse todos los digimon con sus camaradas humanos; al menos, eso es lo que veo.
- Alessa: Creo que tienes razón en ello. Es como TODOS deberían de llevarse -fijando la mirada hacia Black, que entendió la indirecta-
- Tai: Y dime, Alessa –preguntó con curiosidad, para cambiar de tema- ¿Cómo y cuándo conociste a Blackwargreymon?
- Alessa: Y… mira. Estaba en mi casa leyendo un libro la noche del Año Nuevo cuando él apareció. Fue muy repentino, y me sorprendí; pero la euforia desapareció poco después...
- Tai/Agumon: ¿Por qué? –preguntaron intrigados al unísono- ¿No tuviste miedo?
- Alessa: La verdad, no -respondió tranquilamente- No se cómo explicar el hecho de no tenerle miedo. Sólo digamos que él se mostró bastante arisco conmigo.
- Blackwargreymon: No es mi culpa -tratando de explicarse-, no era algo a lo que estaba acostumbrado. Es que yo…
- Alessa: Mira, Tai. Es obvio que a Blackwargreymon no le gustaba ni le gusta la idea de estar junto a una niña; lo dejó más que claro el primer día... y en incontables ocasiones.
- Agumon: ¡Blackwargreymon!, -expresando disgusto- No puedes ser tan exigente…
- Tai: Ni menos así de sexista. Deberías ser más tolerante…
- Blackwargreymon: Pero yo jamás estuve junto a un niño antes, ¡Entiéndanme, por favor!
- Alessa: Pero espera, que ni te cuento lo del primer viaje al Digimundo, lo que me hizo…
- Tai/Agumon: ¿Qué te hizo, Alessa? -preguntaron, al unísono-
- Blackwargreymon: Ayy…por el amor de D…-dijo ya desesperado-
- Alessa: Nada de blasfemias, Blackwargreymon… Y miren; estábamos en una montaña, me dijo que me subiera a él para bajar juntos.
- Tai: ¿Y qué pasó luego…?
- Alessa: El muy gracioso se tiró de la montaña, y me asusté...
- Agumon: Y eso fue porque…
- Alessa: El muy malo no me dijo que podía volar…
- Tai/Agumon: ¡¡¡Blackwargreymon!!! -gritaron sorprendidos y al unísono- ¿¿Cómo pudiste hacer algo así??

El pobre digimon oscuro se sentía más y más avergonzado cada vez que Alessa comentaba cada error o metedura de pata que había cometido (según ella); y continuó así: desde el incidente con los digimon en el lago, a lo ocurrido con Mammothmon en el mundo real. Cuando Alessa terminó de hablar, Black se puso a la defensiva y comenzó a discutir con ella. La escena llamó muchísimo la atención de Tai y de Agumon, además de todo lo que Alessa les había dicho, esto los había dejado con la boca abierta.

- Tai: Evidentemente, tienen un serio problema, Agumon.
- Agumon: Si… -dijo mientras observaba al dúo en plena pelea verbal- Jamás me imaginé que los problemas que Blackwargreymon tenía con Alessa llegaran a ese límite.
- Tai: Vaya errores que Blackwargreymon cometió ¿No crees? -le preguntó a su digimon-
- Agumon: Pero Alessa tampoco hizo mucho que digamos. Ambos aún se desconocen uno del otro.
- Tai: Esto me recuerda, de alguna forma a las peleas que siempre tuve con Matt, -rememorando- o la de Angewomon y LadyDevimon, ¿No te parece? -le preguntó, entre risas- Pero, nunca vi que un digimon y su compañero pelearan, y menos de esa forma.
- Agumon: Yo estoy seguro que en el fondo se aprecian. Debe haber una forma de hacer que dejen de pelear, Tai…-rascándose la cabeza, pensó en una solución, hasta que...- ¡Tengo una idea, Tai! -y se la dijo en el oído-
- Tai: ¿Estás seguro, Agumon? -pregunto intrigado- No creo que eso ayude; además, si te pasa algo…
- Agumon: No me pasará nada, Tai. No me hará daño; será solo por diversión. –sonrió y guiñó con el ojo- Confía en mí.
- Tai: Si tú insistes…
- Agumon: ¡¡Oye, Blackwargreymon!! ¡¡¿¿No quieres resolver nuestro asunto pendiente??!! -gritó, tratando de que lo escuchara-
- Blackwargreymon: ¿¿Asunto?? Ah… sí. Ya me acuerdo. Sí, creo que es un buen momento -abandonando la discusión con la niña- Alessa, creo que tal vez te interese esto.
- Alessa: ¿Qué cosa?
- Agumon: Antes que nada, tenemos que explicarle de la Digievolución.
- Alessa: ¿Digi-qué?
- Tai: Es un proceso por el cual un Digimon "crece y madura", transformándose en otra criatura, generalmente más grande y poderosa que su forma anterior. Aunque es más parecido a una metamorfosis, pues el Digimon muta en una nueva criatura de forma muy rápida. Aunque no necesariamente es permanente. ¿Entendiste, Alessa?
- Alessa: Si, entendí. ¿Y eso que tiene que ver?
- Agumon: Que yo puedo digievolucionar a un digimon más fuerte, para así poder pelear con Blackwargreymon.
- Alessa: ¿¿Qué, que?? Ah. No, eso sí que no. ¿Éste es capaz hasta de matar a sus propios amigos? No, Agumon, no lo hagas.
- Tai: Tranquila, sólo es por diversión, Alessa. –tratando de calmarla- Ellos lo tenían planeado desde hacía tiempo.
- Alessa: Pero….
- Blackwargreymon: No le voy a hacer daño a Agumon, Alessa -dijo llevándose las manos a la cabeza- Tranquilízate, por favor.
- Alessa: Bueno… Pero no me gustan las peleas, te lo aviso.
- Agumon: De acuerdo, empecemos.

Agumon Warp digivols a : Wargreymon!!!

- Wargreymon: Alejémonos del suelo para no hacer daño ni a los chicos ni a la aldea.
- Blackwargreymon: De acuerdo. Y no esperes que te deje ganar.
- Wargreymon: No lo espero.

Mientras ambos digimon se elevaban en el cielo, alejándose de sus camaradas, Alessa aún cavilaba sobre lo que acababa de pasar: ver a Agumon, ese simpático y regordete dinosaurio naranja transformarse en un digimon idéntico al suyo fue algo impresionante; sin embargo, al verlo… no podía explicar el hecho de tener una extraña sensación al haberlo visto, como una misteriosa sensación de nostalgia…



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Ambos Wargreymon se encontraban batallando en el cielo esquivando los golpes del otro, mientras sus camaradas humanos hacían de espectadores (que raro XD).

- Wargreymon: Veo que sigues siendo el mismo de siempre. ¿No has aprendido nada nuevo? –lo patea, intentando hacer que caiga-
- Blackwargreymon: Aún no. Estuve muerto, ¿Te acuerdas? -le grita de lejos y se acerca a él velozmente, para luego golpearlo con su brazo-
- Wargreymon: ¡¡¡Terra Force!!! -grita lanzando una esfera de energía tan ardiente como el sol (así dice el wiki XD), lanzándolo hacia su oponente, pero éste la desvió pateándolo con su pie- ¿Quién te enseñó eso? -preguntó extrañado al ver lo sucedido-
- Blackwargreymon: Un amigo. ¿Creíste que no me había fijado en que lo habías hecho la última vez? ¡¡¡Tornado Negro!!! -gira sobre sí mismo y va en dirección de War, pero éste lo detiene con su Brave Shield justo a tiempo-
- Wargreymon: Casi me lo rompes -acto seguido lanza sendas esferas de energía del tamaño de su mano hacia su oponente, que impactan en su cuerpo, pero no lo hieren-

Mientras esto ocurría en las alturas, Tai y Alessa se encontraban en el suelo observando la pelea. Tai alentaba a Wargreymon, pero Alessa estaba muy pensativa y callada; lo que no evitó que Tai la hiciera reaccionar.

- Tai: ¿Qué te pasa, Alessa? ¿No quieres apoyar a Blackwargreymon?
- Alessa: No es eso…yo sólo…-estaba por decirle la extraña sospecha que tenía, pero prefirió callar- No me gustan mucho las peleas, Tai; es todo. No quiero que se lastimen.
- Tai: Te entiendo -dijo comprensivamente-, pero sólo se están divirtiendo y son amigos; no se lastimarán. -y creer que hace unos meses, Wargreymon peleaba contra él por otra razón, pensó- . Vamos, no seas así y apoya a tu digimon -dijo, tratando de animarla-
- Alessa: Pero…-pensó en el asunto de Willis- ¡Que rayos! ¡¡Pelea, Blackwargreymon. Derrótalo!! ¡¡¡¡Tú puedes!!!! -gritó, ante la sorpresiva expresión del pelicastaño por el brusco cambio de actitud de la niña, que le recordó a Kari en la pelea entre Angewomon y LadyDevimon-
- Tai: Las niñas sí que pueden llegar a ser muy rudas -pensó para si-

Desde el cielo, ambos digimon llegaron a escuchar los gritos de porra de la niña mientras se encontraban peleando a golpes.

- Blackwargreymon: Hasta que empieza a reaccionar esa niña –expresó-
- Wargreymon: ¿Ves que te aprecia? -dijo complaciente y tratando de no reirse, mientras trataba de esquivar sus golpes con Dramón Killer incluido- Apuesto a que tú también la quieres.
- Blackwargreymon: ¡¡¡Agh, cállate Wargreymon!!! ¡¡Fuerza Gea!! -gritó molesto por el comentario, lanzando la esfera de energía en dirección suya, pero War logró esquivarla justo a tiempo-
- Wargreymon: ¡¡Oh, vamos!!-dijo sarcásticamente- ¿Es lo mejor que puedes…? ¡¡Oh, no!!

Para sorpresa de War, Black había lanzado una gran cantidad de esferas de energía de sus manos (más de las que War podía) que iban en dirección suya. Varias de ellas impactaron en su armadura mientras otras las trataba de esquivar con sus Dramon Killer cruzados enfrente suyo. Hubiera usado el Brave Shield de nuevo, pero el ataque fue muy veloz.

Una vez que el ataque había terminado, War trató de divisar a su oponente, pero no lo vio por ningún lado.

- Wargreymon: ¿Blackwargreymon, donde es...? -sorpresivamente éste apareció y lo golpeó por detrás y lo lanzó en caída libre hacia el bosque allá abajo- ¡¡¡Eso no se vale, es jugar sucio!!! -gritó mientras caía en picada, sin poder estabilizarse-
- Blackwargreymon: No, amigo mío. –dijo seguro de si- Eso es ser un estratega. -y voló en dirección suya para averiguar donde había caído-

Al llegar al bosque, Blackwargreymon, buscó a su oponente donde creyó que había caído, pero no lo encontró por ninguna parte. Mientras que sin saberlo, Wargreymon estaba oculto entre los árboles, observando a su rival.

- Blackwargreymon: ¡¡Oh, vamos!! ¿No me dirás que por ese golpecito ya te retiraste? –dijo burlonamente, tratando de hacerlo salir- ¿O el Emblema del Valor que tienes sólo es de adorno? -pero no recibió respuesta, hasta que...-
- Wargreymon: ¡¡Terra Force!! -la esfera de energía dio por sorpresa a Black e impactó en él. Haciéndolo caer y perder la vista por unos momentos debido a la luz-

Cuando Black recupera la visión, se encuentra con War cara a cara, con uno de sus Dramon Killer apuntándole en la cara de manera amenazante, y éste con una cara complaciente y victoriosa.

- Blackwargreymon: Oye, eso no fue tan honesto de tu parte que digamos, Wargreymon. -dijo sarcásticamente-
- Wargreymon: Como tú diste, amigo Blackie: eso fue ser estratega. -dirigiéndose a él- Parece que aprendí algo hoy ¿Te rindes?
- Blackwargreymon: Sabes que nunca lo haría -espetó seriamente-
- Wargreymon: Entonces ¿Damos por terminada la pelea?
- Blackwargreymon: Sí; acepto mi derrota. Ganaste esta vez, pero no dudes que te ganaré la próxima -dijo entre risas- Y sin Imperialdramon de por medio.
- Wargreymon: Jaja… de acuerdo. –War pasó la mano Black para ayudarlo a levantarse, mientras ambos salían del bosque en dirección a donde estaban los chicos, que ya los estaban esperando-

Al verlos llegar, riéndose inclusive, ambos chicos se quedaron pensativos.

- Tai: Parecen buenos amigos, ¿No crees, Alessa?
- Alessa: A mí me parecen más una pareja de hermanos gemelos, mellizos o algo así. Algo tontitos, jeje-soltó una pequeña carcajada-
- Tai: Tienes razón. -dijo sonriente-
- Alessa: Tai, ¿Puedo pedirte un favor con Wargreymon?
- Tai: ¿Cuál favor?-preguntó extrañado, mientras la niña le explicaba el motivo. Aunque no entendía el motivo, Tai aceptó- Pero pregúntale a Wargreymon primero, ¿Está bien?
- Alessa: Si, Tai. No hay problema.

Con el permiso de Tai, Alessa fue en dirección a los dos digimon para alcanzarlos, mientras éstos los observaban. Ya enfrente de ellos, Alessa lanzó su pregunta:

- Alessa: Wargreymon, ¿puedo pedirte un favor?
- Wargreymon: ¿Cómo? -sorprendido y extrañado con la pregunta- Claro que sí. ¿Qué clase de favor?
- Alessa: ¿Podrías pararte en ese lugar, por favor? -apuntando a una dirección en el claro- Hay algo que quiero comprobar.
- Wargreymon: Em… de acuerdo -dijo algo nervioso, y se dirigió a donde apuntó la niña-
- Blackwargreymon: ¿Qué tramas, Alessa?
- Alessa: Nada malo, Blackie. No te pongas celoso -dijo esto último con una pícara sonrisa-
- Blackwargreymon: Hmm…

Wargreymon se colocó donde Alessa le había indicado, y ésta se dedicó a dar vueltas alrededor suyo, como un satélite, mientras lo observaba detenidamente en cada detalle. Huelga decir que Wargreymon estaba nervioso y más que incómodo al ver a la niña haciendo esto, sin saber el por qué. Más extrañados estaban Tai y Blackwargreymon, pero no pudieron hacer nada más que observar. Cuando pareció que había terminado la ronda, Alessa gritó:

- Alessa: Con razón me parecías tan familiar… ¡¡¡ERES TÚ!!! ¡¡¡El digimon que vi hace 3 años y medio!!!
- Tai/Wargreymon/Blackwargreymon: ¡¡¡¿¿¿QUÉEEEEEEEEEE???!!! -los tres al unísono-

En ese momento, Wargreymon perdió su evolución y volvió a ser un Agumon.



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- Tai: ¿Cómo, cómo? ¿Viste a Wargreymon hace 3 años y medio? ¿Dónde, cuándo?
- Alessa: Y hace 3 años aproximadamente, cuando ese extraño mundo apareció en el cielo. No sabía que era lo que había visto esa noche ni los monstruos ni los niños que vi en el cielo esa noche… hasta que vi a Wargreymon el día de hoy. Tai, -preguntó- ¿Ese mundo era el Digimundo, y esos niños eran tú y tus amigos, verdad?
- Tai: Si… así mismo. Ese era el Digimundo y esos éramos nosotros y nuestros digimon…-dijo impresionado al oír las palabras de la niña- Pero… dijiste que habías visto a Wargreymon y tú ahora dices que nos viste a todos. -y nos reconoció al vernos con 3 años de edad, pensó sorprendido-
- Alessa: Respecto a eso… si, los vi a todos, -y nombró a cada uno por su descripción ante la incrédula (y a veces burlona) cara de Tai y Agumon- pero fue Wargreymon el que me llamó más la atención.
- Agumon: ¿Por qué? ¿Creíste que era muy apuesto? –dijo muy orgulloso, ante la cara burlona de Tai y Black-
- Alessa: Pues… nos parecías el más fuerte a mi niñera y a mi…-dijo, mientras a Agumon empezaban a subírsele los humos- sólo que no nos gustaba tu color.
- Agumon: ¿¿Mi color??
- Alessa: Si, dijo que ese amarillo de pato de tu armadura era un asco, así como ese cabello pelirrojo y la piel naranja; mala combinación, según ella. Y que si eras un guerrero solar tenías que ser dorado.
- Tai/Blackwargreymon: ¡¡¡JAJAJAJAJAJA!!!! -reían fuertemente de lo que oyeron mientras el pobre de Agumon ponía cara seria, y Tai quedaba impresionado de que Black se riera- Perdónanos, Agumon, es que es muy gracioso…-entre carcajadas-
- Alessa: Pero, tranquilo, Agumon. Me sigues pareciendo lindo. -y le tocó el hocico mientras el dinosaurio naranja se sonrojó-
- Tai: Bueno, creo que es hora de que ustedes sepan más uno del otro. ¿No crees, Alessa?
- Alessa: Si... creo que si…-dijo indiferente, pero ocultando su preocupación, sin saber que también Black sentía lo mismo-
- Agumon: De acuerdo, Blackwargreymon; empieza tú primero. Pues nosotros dos ya te conocemos: es ahora de que ella lo haga.

Blackwargreymon comenzó a relatar su historia; de cómo fue creado a partir de 100 agujas de control por Arukenimon, de su crisis existencial al sentir que tenía sentimientos pese a su origen artificial, de cómo comenzó la destrucción de las Piedras Sagradas y la desestabilización del Digimundo, su primera pelea con Wargreymon y… de su muerte a manos de Oikawa a fines de diciembre. (Un día antes de conocer a Alessa). En fin, de toda su vida en general.

Alessa se quedó escuchando atentamente el relato de su digimon y quedó más que impresionada, mientras que Tai y Agumon oían el relato rememorando esos momentos. Su digimon era “artificial”; no era como los otros, y además fue creado para hacer cosas terribles… pero se rehusó.

Y además, se sentía solo y triste (aunque jamás lo quería admitir). Ahora comprendía por qué actuaba de esa manera: ya todo tenía sentido para ella. Pero había una parte que no podía entender.

- Alessa: ¿Te mataron? ¿Tú… estabas muerto?
- Blackwargreymon: Sí, me mataron -dijo sombríamente- . Pero me revivieron para darme una segunda oportunidad y –no mencionó la misión; a su debido tiempo- ser tu compañero digimon.
- Alessa: Agumon debió de ponerse muy triste por eso… pero creo que ahora está más feliz.
- Agumon: Más de lo que crees, Alessa.
- Alessa: ¿Aún te preguntas si tienes corazón? -dijo amigablemente a su digimon-
- Blackwargreymon: Sí, pero… Oye, ¿qué haces?

La niña se levantó y se dirigió a él. Colocó su cabeza sobre el pecho de su digimon, sintiendo el frio metal de su armadura, como tratando de escuchar un latido. Luego dijo compasivamente:

- Alessa: Creo que si tienes corazón; lo oigo latir. Y déjame decirte, -agregó- que creo entender por lo que pasaste. Estuviste muy solo ¿No?
- Blackwargreymon: Ehm.. yo…-dijo sonrojándose-
- Agumon: ¿Ves que si te quiere, Blackwargreymon? -dijo feliz- Deben de quererte mucho tus amigos, Alessa.
- Alessa: Pues, la verdad… -dijo en tono sombrío- no tengo muchos amigos. Sólo tengo una, se llama Claudia. Después mis demás compañeros no me hablan.
- Tai/Agumon/Blackwargreymon: ¿Pero por qué? -se preguntaron, al mismo tiempo-
- Alessa: Desde que era pequeña, siempre me han considerado una niña rara. No tengo los mismos gustos de los demás, mi maestra me considera la más lista de la clase y todos se molestan por ello.
- Tai: Eso es normal, Alessa: -dijo en un intento por comprenderla- los niños suelen estar celosos de aquellos que son más listos que ellos, además de no gustarles los que son diferentes.
- Alessa: No es la única razón...
- Tai: ¿Cómo, hay otra?
- Alessa: Verán; vivimos en un pequeño pueblo llamado Silent Hill, donde mi mamá es conocida por ser algo “excéntrica” por sus creencias religiosas. Es tan conocida por ello que le llaman “la Loca Gillespie”, y mis compañeros también lo saben, y no paran de decirme, además de sabionda o idiota, bruja, hechicera y otras cosas. Siempre se burlan de mí y me excluyen de todo.-al decir esto, casi comienza a lagrimear, pero se contuvo- también me acusan de ser responsable de algunas cosas raras que pasan en la escuela…
- Tai/Agumon/Blackwargreymon: ¿Cosas extrañas? ¿Cómo qué? -preguntaron extrañados-
- Alessa: Y…-caviló por un momento- cosas que desaparecen, puerta y ventanas que abren solas, objetos que parecen haberse movido sin razón alguna. Es todo lo que sé.

La mirada de los 3 era de asombro. No podían creer que esta niña, aparentemente tan feliz, inocente y hasta podría decirse risueña, tuviera problemas semejantes al punto de hacerla ver como una niña triste y solitaria. Ni el mismo Blackwargreymon podía creerlo; había estado con ella durante casi 2 meses y nunca se había percatado de ello.

- Alessa: A veces, me pregunto… por qué nací diferente a los demás. -y lanzó un suspiro-
- Blackwargreymon: Yo… yo también me pregunté eso alguna vez, Alessa.
- Alessa: ¿Y a qué conclusión llegaste? -preguntó la niña, asombrada por la afirmación y deseosa de una respuesta-
- Blackwargreymon: Que siempre seré diferente a los demás… pero no significa que deba estar solo. Agumon me lo enseñó, y le estaré siempre agradecido por ello -viendo en dirección a Agumon- Yo te ayudaré en todo lo que pueda, y no estarás sola. Confía en mí, Alessa. Soy tu camarada. -esto último lo dijo sinceramente, y conmovido con la historia de la niña-
- Alessa: Gracias, Black. -y sonrió-

Mientras Tai y Agumon veían la escena, Tai revisó su reloj, dándose cuenta que ya debía estar en casa. Le dijo a Agumon que debía irse, y este lo comprendió.

- Tai: Discúlpenme chicos, tengo que volver a casa. Parece ser que esta reunión si les ayudó; me alegro por eso.
- Alessa: Si, Tai. Fue de gran ayuda y un gran placer conocerlos. Espero conocer a tus demás amigos muy pronto. Pero –dijo apenada- lamento que hayamos tenido que hacerte venir aquí ocupando tu tiempo. Si hubiéramos conversado entre los 2 antes, no hubiéramos tenido que hacerlos venir.
- Tai: Pero no nos hubiéramos conocido, ¿no crees?
- Alessa: Creo que tienes razón. Bueno, mucha suerte en tu viaje de regreso, Tai. Creo que Black y yo nos quedaremos un tiempo más. Y saludos a tus amigos.
- Tai: Gracias, igualmente.


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Mientras Tai iba en dirección al portal al mundo real en dirección a su casa, en compañía de Agumon, Alessa y Black se quedaron un tiempo más charlando. En un determinado momento, llegó un trio de Gazimon a donde se encontraban; aparentemente, los habían estado observando un tiempo.

- Gazimon 1: ¡¡Toma esto, monstruo!! -gritó mientras le arrojaba fruta a Blackwargreymon-
- Gazimon 2: ¡¡Si, toma!! ¡¡Vete de aquí digimon maligno!! ¡¡Fuera!! -le gritaban más y más fuerte, pero el digimon oscuro ni se inmutó, quedándose quieto-
- Gazimon 3: ¡¡Niña, aléjate de él!! Es un digimon de la oscuridad; no se puede confiar en él. ¡¡Vete o te hará daño, y no podremos hacer nada!!
- Alessa:¿¿Y creen que arrojándole fruta lo van a detener?? -le gritó, tratando de hacerles ver lo ridículo de su idea-
- Gazimon 2: ¿Y qué? Al menos hacemos algo: Defender nuestro hogar de este monstruo. ¡¡Vete ya!!!
- Alessa: No. Y dejen de hacerle eso a Blackwargreymon; no es malo.
- Gazimon 3: ¿Tú qué sabes, niña? Ese digimon ni siquiera es real. -esto de seguro molestó a Black, pero prefirió callar-
- Alessa: Déjenlo en paz... él es...
- Blackwargreymon: Alessa, tranquila. No te preocupes; no me molesta. Que hagan lo que quieran…
- Alessa: No, Blackwargreymon. Te están insultando y deben disculparse…-dijo fervientemente la niña- Escúchenme, él es mi compañero digimon, dejen de molestarlo y discúlpense, por favor.
- Gazimon 1: Estás loca, niña. ¿Compañero digimon? ¿Esa cosa? ¡¡Que ridículo!! -y comenzaron a reírse-

Las risas de los Gazimon comenzaron a molestar mucho a Alessa. Ahora que sabía más de Black no quería que lo molestaran –se sintió muy identificada con él por el asunto del autobús- y se dirigió a ellos con paso firme.

- Alessa: Discúlpense con Blackwargreymon, ahora. Por favor -en un tono más imperativo que cortés-
- Trio de Gazimon: ¿Y si no lo hacemos, que, niñita? -preguntaron con atrevimiento-
- Alessa: Pues…-comenzó a dudar, no sabía que hacer- no sé...

En ese momento, los 3 Gazimon quedaron como paralizados frente a ella, y comenzaron a tocarse las cabezas, como si tuvieran una jaqueca. El dolor de cabeza aumentaba lenta y dolorosamente en cada uno de ellos a medida que pasaban los segundos y no paraban de gemir, al sentir que la cabeza parecía estar a punto de estallar. Alessa miraba perpleja a los Gazimon sin entender lo que estaba pasando, creyendo que eso era debido al remordimiento.

Blackwargreymon por su parte miraba la escena de lejos y no distinguió muy bien lo que estaba pasando, pues estaba meditando por los comentarios del trio de digimon. Ni siquiera él pudo distinguir que en el lugar donde Alessa se hallaba parada el suelo parecía desquebrajarse superficialmente, como si se erosionara por una sequía.

- Gazimon 3: ¡¡¡AHH!!! ¡¡Mi cabeza!! ¡¡Me duele!!
- Gazimon 1: ¡¡Basta, basta!! ¡¡Por favor!!
- Alessa: ¿Sienten la culpa carcomiéndoles la cabeza? -expresó, aunque estaba algo asustada al no comprender lo que pasaba-
- Gazimon 2: ¡¡Si, Si!! ¡¡lo sentimos!! ¡¡¡AHHH!!!
- Gazimon 1: ¡¡Discúlpanos, discúlpanos por todo lo que hicimos!!! ¡¡No los volveremos a molestar ni a ti ni a Blackwargreymon, se lo prometemos!!
- Alessa:Bien, eso está mucho mejor. -respondió más calmada-

Casi al instante, el dolor de los Gazimon había desaparecido, y éstos, muy aterrorizados, huyeron de ellos en dirección a la aldea de los Koromon, donde se encontrarían con un viejo amigo. Una vez que se hubieran ido, Alessa volvió junto a Black, deseosa de volver a casa.

- Blackwargreymon: Alessa, ¿Que pasó allá? -preguntó muy curioso-
- Alessa: Nada… la verdad no sé muy bien que pasó –dijo sinceramente-. Sólo sé que la conciencia debió de haberlos echo entrar en razón y se disculparon contigo por todo lo que te hicieron.
- Blackwargreymon: Pues…-aun con dudas- acepto sus disculpas. Dime, ¿Dónde están?
- Alessa: Ya se fueron a su casa, creo. ¿Por qué no vamos a la nuestra?
- Blackwargreymon: Si, creo que tienes razón. Mañana tienes clases y ya es tarde; además, no creo que Agumon regrese aun. Lo veré de nuevo en otra ocasión.

Acto seguido, se arrodilla para que la niña se monte en su hombro, y se van caminando hacia el portal.

- Blackwargreymon: Y dime, por cierto. ¿Cómo te fue en la escuela hoy?
- Alessa: Ya sabes… lo de siempre. Clases, clases y clases. Y en el autobús lo de siempre: los niños de nuevo me siguieron molestando. Uno es especial, Willis, molestó también a Claudia, lo que me exasperó.
- Blackwargreymon: ¿Y qué hiciste, dime? -expresó con suma curiosidad-
- Alessa: Al principio lo ignoré, pero no funcionó. Luego le dije que dejara de molestarnos a ambas y no se detuvo.
- Blackwargreymon: Vaya chico odioso, ¿Y qué hiciste después?
- Alessa: Recordé el golpe que le diste a Mammothmon con el brazo en esa ocasión y le di uno bien duro en su estómago –dijo riendo y haciendo la gesticulación del golpe- No creo que nos vuelva a molestar.
- Blackwargreymon: ¡¡Esa es mi chica!! ¡¡Bien hecho, te felicito!! Ya empiezas a defenderte. -dijo orgulloso y feliz (aunque no era partidario de apoyar la violencia escolar)-


Ambos se dirigieron al portal en dirección a casa. Mientras, en las cercanías de la aldea de los Koromon…


______________________________



- Gabumon: ¡¡Agumon!!
- Agumon: ¡Gabumon!, ¿Qué haces aquí?
- Gabumon: ¿Tú qué crees? Quería saber si era cierto lo que nos dijiste y ya lo comprobé.
- Agumon: ¿Nos estabas espiando?
- Gabumon: Sí, pero sólo hasta que Tai se fuera. Tenías razón. Blackwargreymon está vivo, y ya vi a Alessa. Es una buena niña.
- Agumon: Sí, eso es cierto. Pero ahora creo que se llevarán mejor ellos dos.
- Gabumon: Ahora al punto -cambió su tono de voz por uno más serio-. Encontré a estos 3 cerca de la aldea. Estaban muy aterrados. Tal vez sepas que les pudo asustar tanto.

Agumon vio a 3 Gazimon completamente aterrados, como si hubieran visto un fantasma, o algo peor. Al tratar de preguntarles cual era el motivo de su temor, ninguno se atrevió a hablarle, hasta que…

- Gazimon 3: Black..Blackw... Blackwar..
- Agumon: ¿Blackwargreymon les hizo esto?
- Gabumon: ¿Qué no dijiste que era diferente, Agumon? Estos 3 lo único que dicen es su nombre entrecortado.
- Agumon: Es diferente, Gabumon. Además, si Blackwargreymon quisiera hacerles daño, bastaba con pisarlos y ya. Sabes lo fuerte que es; ellos no representan ninguna amenaza para el. Pero -muy dubitativo- el sólo lucha con los más fuertes; no tiene sentido.
- Gabumon: Tienes razón… pero no entiendo. Entonces...
- Agumon: ¿Qué les hizo Blackwargreymon para tener tanto miedo? ¡Respondan!

Ninguno de los Gazimon se atrevió a responder. Excepto uno, que se armó de valor.

- Gazimon 1: Él… él no fue… Fue… la… niña...
- Agumon/Gabumon: ¿¿QUÉ?? ¿Alessa? ¿Cómo pueden culparla a ella? Es sólo una niña humana cualquiera –aunque con una triste historia, pensó Agumon-.
- Gazimon 1: Ella… no... no es ord…ordinaria -dijo muy aterrado- Ella nos hizo algo…
- Agumon/Gabumon: ¿Qué cosa? -preguntaron, muy incrédulos-
- Gazimon 1: No… no lo sa...sabemos… Pero... sentimos que… nos que... quería ma… matar. -y estalló en lágrimas- ¡¡Por favor, protéjannos de ella!!
- Agumon: Están locos; Alessa nunca podría hacerles daño. Seguro molestaron a Blackwargreymon y ella sólo lo defendió con palabras.
- Gazimon 1: A…. Así fue… lo moles…molestamos y ella lo defendió… Que...quería que nos disculpáramos, pero al no hacerlo, ella… ella… ¡¡Por favor, no me lo hagan acordar!!!

Después de eso, el trio de Gazimon huyó de ese lugar y se fueron directamente a la aldea, o al cualquier sitio lejos de ese lugar. Agumon y Gabumon habían quedado solos y se quedaron reflexionando sobre lo que les habían dicho.

- Gabumon: ¿Crees en lo que dicen?
- Agumon: No me parecía que estuvieran mintiendo. Y eso que suelen ser digimon bastante tramposos y arrogantes. Jamás los vi tan aterrorizados. ¿Y tú?
- Gabumon: Nunca. Agumon, ¿Crees que sólo hayan soñado todo eso?
- Agumon: No estoy seguro, Gabumon –respondió con serias dudas-
- Gabumon: Si van diciendo por ahí que una niña casi los mata de esa forma, Alessa tendrá muchos problemas en el Digimundo. ¿No te preocupa?
- Agumon: Algo, pero dudo que alguien les crea.
- Gabumon: Espero que tengas razón.

Agumon y Gabumon volvieron por sus respectivos caminos, pensando en lo que los Gazimon les habían dicho. Agumon estaba feliz por el hecho de que Alessa y Blackwargreymon llegaran a resolver sus problemas, pero… no podía dejar de preguntarse: ¿Qué fue lo que les pasó a los Gazimon?



Continuará....


Nota 1: * El nombre de este continente varía dependiendo de la traducción: Sarpa, Sarva, Folder, Server, etc.
Nota 2: He empleado el Digimon Wiki para introducir conceptos básicos.

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