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 El Nuevo Inicio

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Escritor Fantasma

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MensajeTema: Re: El Nuevo Inicio   Vie Oct 29, 2010 9:56 pm

Por fin Dimitri y León se ven las caras sin necesidad de llegar a las manos, en primera estancia. Parece que en su conversación existe un dejo de entendimiento pero también esa indiferencia respetuosa que los salva de involucrarse demasiado el uno con el otro. Al menos León admitió que Irina fue quien provocó todo y reconoce que por su drogadicción hace cosas que luego distorsiona después para contar. Y su entendimiento es al mismo tiempo un cinismo y reconocimiento de la violencia que justifican por sus respectivas situaciones.

Tu descripción del Kremlin de Moscú es magistral, a veces me pregunto si alguna vez estuviste allí, frente a la Plaza Roja contemplando el edificio de Gobierno y las inmensas catedrales que lo rodean, junto con sus murallas cuadradas que le dan nombre.

Lo último sí que estuvo misterioso. Se disparó el poder reprimido de Dimitri y León permaneció inconmovible, seguramente él también tiene algún poder. Sigue así, Juri, lo estás desarrollando muy bien.
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Juri Di Lammermoor

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MensajeTema: Re: El Nuevo Inicio   Mar Nov 09, 2010 11:16 pm

Escritor, tus comentarios si que me motivan a seguir adelante con esto, no tienes idea como te agradesco por leer y darme siempre tus sinceras opiniones, gracias!!!

Katiusha

Esa noche no pudo dormir. Aquella sensación era algo que le había frustrado completamente.
Su padre había viajado de urgencia a Minsk, dejando el poder de la casa en las manos de Mijaíl, quien no había perdido una gota de tiempo. Rápidamente se dispuso a buscar dos mujeres, para que recibieran de alevosa manera a su hermano, tras aquella extraña charla en las puertas del Kremlin. Y fue el momento perfecto para desencadenar su fuga dramática, la cual, a finales de cuenta, no fueron negativas para su hermano mayor, quien, en ese mismo instante gemía de placer ante ambas féminas.

Sentado sobre su cama miraba el vació de aquella oscura habitación. Se sentía completamente consternado, si acaso con aquella palabra alcanzase para describir el coqutel de sensaciones. No hacia calor, más, ello no era obstáculo para que Dimitri sudase como un cerdo.
Molesto tomo aquel pequeño papel, en donde el rubio le había anotado el numero de su móvil, disco desesperado los primeros números, para colgar rápidamente y tirar el aparato lejos de el.

¿Por qué perdió el control? Desde su infancia había sabido controlar la piromanía. Con dolor recordó el esfuerzo que le dio, las burlas y rechazos que recibió y una vez lo logro, se prometió a si mismo jamás demostrar aquel talón de Aquiles ante nadie más, para así jamás sacar a la luz publica al fuego y esconderlo como un secreto, dentro de lo mas profundo de su corazón.
Muchas lunas se hizo la pregunta que se replanteaba una y otra vez, ¿Por qué el? ¿Era normal? ¿Qué implicaba serlo?. Temía rápidamente que aquel pícaro rubio soltara el rumor por toda la ciudad y una vez más la vista de todos se posaran sobre él.

A los tres años le mandaron a un psicoterapeuta por primera vez. En aquel entonces sus padres estaban juntos, su madre viva y Mijaíl era demasiado pequeño para ser el sexopata en el que se transformo. Le creían pirómano prematuro, o algo así. Jamás logro entenderlo bien.

Lucho contra las lágrimas que intentaban escapar de sus ojos. No podía llorar, se lo prometió la noche que el destino hizo que su progenitora dejase de existir.
Quizás tendría que hablar, no le quedaba otra. Y si mal le iba, peor seria para León. No tenia nada que perder, comprendía que posiblemente su vida acabaría en una prisión o en un psiciatrico en el mejor de los casos.



Era la hora del almuerzo. Se encontraba sentado en un banco en el patio de la universidad. Con sus ojos rojos buscaba entre la multitud a aquel joven. No quería encontrarlo, pero sabía que, tenía que hacerlo.

Lo reconoció, ahí estaba, a los lejos. Fue mutuo, el rubio sonrió, para acercársele. Tomo aire, para con esfuerzo mostrar lo mejor de si, su lado más fuerte. Se mordió el labio una vez más, para prepararse ante aquello.

-Hola-Hablo calmado León-¿No vas al comedor a tomar tu almuerzo?
-No, todo es un asco ahí.

Le miro sonriente, para continuar su caminata hacia la cantina, pero algo le freno, sosteniéndole el brazo con fuerza.

-Quiero hablar contigo-Escapo su temblorosa voz. Fue un buen rato lo que demoro en llegar la respuesta. El viento soplaba, con tranquilidad, para que el joven de media vuelta y lanzar su propuesta.
-A un par de cuadras hay un pequeño lugar en donde venden unos Doner Kebad muy buenos, ¿Hablamos ahí?
-No traigo conmigo ni un Kopek-Mintió impulsivamente
-Yo te invito.

Lucho internamente por negarse, más, su deseo por preguntar fue más fuerte. Ahí estaban, ambos, parados en la cola de aquel bar.

-¿Y tu amiga? No la veo hace días-Hablo dudoso el pelirrojo para romper el silencio.
-Esta delicada de salud, ya se reintegrara.

Y miro intrigado a cada uno de los presentes ahí. Tenia que encontrar las palabras perfectas para explicarle a León lo que le pasaba, lo que sintió anoche. Aunque sabia que hacerlo, era darle una enorme confianza sobre el.

Su turno llego, para que el rubio se acercara a la caja, para ser atendida por una joven de cabello ondulado y mechas teñidas rubias y rojas. Dimitri miro intrigado, Moscú estaba llena de gente con apariencia extraña.

-Katiusha-Hablo animado el chico-¡Tanto tiempo! ¿Todo bien?
-Como siempre-le guiño el ojo-¿En que te ayudo León?
-Dame…-Miro a Dimitri, quien señalo uno con su dedo-Tres, de los mas grandes y dos vasos de coca cola, de las más grandes también.

La joven grito la orden, para poder ver, a través del mostrador el movimiento en la cocina. No lucia exactamente como el lugar más higiénico de Moscú. No era momento de volver, desanimado, tomo asiento en la silla que encontró más higiénica, esperando a que el rubio retornase con aquello que tendría que estar dispuesto a digerir.
La espera fue corta, con su siempre sereno paso el joven de negro vestuario tomo asiento, para dar el primer mordisco.

-¿Tanto comes?-Miro impresionado el pelirrojo las dos enormes porciones del joven. Este sin incomodidad asintió-Sorprendente que seas tan delgado.

Sonrió mientras masticaba, sin darle importancia a aquello. Con timidez se dispuso a comer el primer bocado y masticar con lentitud, jamás había probado aquello y le había agradado, debía reconocerlo.
Más los negros ojos del bajista estaban clavados en el. No tenia un pelo de tonto, podía notar su actitud nerviosa, cual animal que asecha siendo capaz de oler el miedo. Instintivamente prendió un cigarro, lo necesitaba con desesperación.

-Hay algo en ti-Hablo con mala gana Dimitri
-¿Te gusto?-Le respondió con ironía típica, haciendo sonrojar al joven, quien tanto le había burlado con su sexualidad.
-No, mariquita
-Eres el primero en que me llama así-le hablo entre risas-Pero no gracias, me gustan las chicas, lamento romperte el corazón.

Por algún motivo las palabras de León le causaron gracia, una sonrisa honesta, se distendió, para tirar la primera piedra.

-Tu no eres normal-Hablo con autoridad Dimitri.

Y el local se inundo de aquella popular canción rusa durante la segunda guerra mundial, cuantas recopilaciones la acompañaban, pero su melodía era reconocida por todos. Cargaba con el poderoso nombre de una de las armas mas poderosas de Stalin, al igual que el apodo de la cajera que acababa de atenderles.

-¿Y quien lo es?-Le respondió sin mayor atención, tarareando la canción.

Parecía verlo con toda normalidad, aquello le molestaba, más respiro profundo, no podía descontrolarse, menos ahí.

-Tengo cosas que consultarte. Quiero saber.
-No aquí-Le hablo serio León-El poder y la palabra, es algo que debes aprender a dominar. Dales su espacio en el tiempo indicado.

Y un profundo silencio inundo al angustiado chico, mientras aquella canción retumbaba hasta en el último rincón del bar.
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Escritor Fantasma

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MensajeTema: Re: El Nuevo Inicio   Jue Nov 11, 2010 6:17 pm

Tardé un poco en contestar, pero decidí releer el capítulo para entenderlo mejor. Aunque con tu redacción no es nada complicado seguir la trama y sus ideas principales.

Primero: ¡Qué buen hermano tiene! ¡Jajaja! Eso sí que es una forma de olvidar sus penas XD. Aunque fuera por un momento y después se sumiera una vez más en el abismo de la tristeza, la preocupación y del pasado que le persigue y atormenta. Cierto es la ira es el vestido de la tristeza no manifiesta.

León me sigue simpatizando, es el perfecto rebelde que se contradice y que no se queda callado, regresando la broma a Dimitri fue el desquite adecuado XD. Y bajo esa fachada puedo ver que algo sabe, más de lo que el primer protagonista cree. Los últimos párrafos están cargados de misterio y filosofía, y más que nada de dos personas que no lo aparentan pero tienen algo en común.

Hay algunas cuántas faltas ortográficas que escapan y que son imperceptibles, pero no para mí. No pasa nada, a mi también se escapan, te recomiendo que uses el corrector ortográfico de Word para corregirlas (ejemplo: Es "psiquiátrico" y no psiciátrico).

Antes de terminar esto quiero agradecerte tanto tu review como la mención al inicio de tu capítulo. Todo un honor que agradezco quitándome el sombrero. Nos leeremos en el siguiente.
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Juri Di Lammermoor

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MensajeTema: Re: El Nuevo Inicio   Jue Feb 24, 2011 12:27 am

Realmente, tus comentarios son de los que más valoro, muchas gracias por siempre estar!!

perdon la demora!

Creer



Ese era él, la violencia mezclada con la coherencia. Caminaba sereno hasta la casa de su amiga, faltaba poco para el crepúsculo vespertino. Había optado dejar a su fiel moto de lado esta vez, tenía cosas que pensar, muchas. La aparición de Dimitri en su vida no había sido algo menor. Fueron incontables las veces que logro sentir esa energía, aun reprimida, dentro del cuerpo de una de las personas mas valiosas para el, pero jamás imagino presenciarlo en vivo y en directo.
No era ningún tonto, tenia claro que era lo que tenia al pelirrojo al borde de la desesperación. Pero no lo hacia por crueldad, ni por egoísmo, todo lo contrario, quería hacerle entender que no todo seria como el desee, no en su situación. Había saltado ante la furia a la vista, pudo ser cualquiera, pudo ser una catástrofe.

-fuego-Susurro con su oscura voz mirando el cielo, aun enrojecido por el atardecer.

Por otro lado, se daba el lujo de interiorizar en su corazón. El miedo lo invadía de tocar el tema. Siempre había sido el único. Quería llegar a comprender el pesar del joven, imaginar extrañas hipótesis de su pasado. Por suerte para él, vivió el drama de otra forma, más sigilosa, mas secreta, no por prudencia de él, sino de aquello que, por algún motivo que aun no lograba confirmar, la vida le había entregado.


Se detuvo, para tomar asiento en un banco, cuidadosamente saco un cuaderno de su mochila. Miro el cielo teñido de violeta y ágilmente escribió aquella frase, para analizarla esa misma noche.

“El dolor no se compara, el dolor es dolor, la tragedia, en la magnitud que sea, es individual y no es comparable a la tragedia de al lado”

No estaba seguro de nada, solo imaginaba lo que podía pasar. Jugaba a ser Dios, siempre lo había hecho, un Dios duro y rebelde, que podía saberlo, entenderlo y manipularlo todo. Ahora la vida le ponía a Dimitri en su camino, para el despertar de nuevas incógnitas, que, aunque le doliera, tenia que reconocer, que existía la remota posibilidad de jamás saberlas.
También estaba Irina, atrapada en aquella cárcel de piel y hueso. Era infeliz y el daría tanto por ayudarla. Se negaba a aceptar que no pudiese hacer nada para el profundo dolor que cargaba.

Trato de no pensar más o acabaría golpeando algo, saco su mp4 para escuchar death metal a todo volumen. Y así continuo su caminata por aquel apacigüe barrio de Moscú.




-¡¿Cómo estuvo ese día campeón!?-Exclamo alegre Mijail, desde la cocina, el olor a carne quemada se perdía en la casa. Aguanto la mueca de asco, para pasar a la habitación-¿Puedes hacer unas compras?
-No-Respondió de mala gana Dimitri- No me jodas.
-Oye, oye-Le hablo con su típico tono despreocupado-Que somos los jefes de esta casa los dos, vale campeón? No se vale si me dejas a mí haciendo todos lo relacionado con la casa.

Su rostro envuelto en ira se clavo en el, pero el mayor ya estaba tan acostumbrado a ello, que ciertamente le importaba nada.

-Y me pregunto…-Hablo Dimitri con ironía-¿Por qué en lugar de tanto sexo no llamas a una de tus amiguitas para que te cocine?

Opino y se dirigió a la escalera, para subirla rápidamente. Mijail atónito escuchaba, como cada una de esas pisadas parecía la de un caballo en cólera arrematando contra el suelo.

-También cocino para ti hermano-Susurro por lo bajo.

Con un violento portazo se encerró en su recamara, para tirarse en el rincón de la misma. Pensó en su madre, en lo mucho que la extrañaba, en como ella, a su forma lo comprendía y quizás, sabría que decirle. Fumo un cigarro, para comenzar a llorar silenciosamente. ¿Quien diablos se suponía que era él?
Tomo su móvil, para no muy seguro, comenzar a escribir.



Sonrió antes de tocar, se esforzó, muchísimo, aquel no era el lugar indicado para llevar malas energías.

Juguetona salio Tatiana para abrirle.

-¡Tío León!
-Tati, ¿Cómo estas?
-¡Bien!-alegre se tiro a sus brazos.
-¿Tu familia?
-Esta solo Irina, sola en su cuarto.

No era quien para opinar, pero le desesperaba la situación de los padres de la joven. Ellos lo sabían, todo, sin embargo, la dejaban. Igor mismo se lo había dicho, ellos ya se habían rendido.

Subió las escaleras y se podía escuchar a la perfección el lago de los cisnes, sabía bien de donde salía. Cuidadosamente toco la puerta, para encontrarse con la curiosa figura de su amiga, quien con sus verdes ojos llenos de sorpresa, no pudo hacer otra cosa que abalanzarse a sus brazos.

-Me tienes abandonada, malvado-le reprocho esta.
-Disculpa, se me ha complicado un poco.
-Pasa-le hablo sonriente ella, para acercarse al radio grabador.
-No es necesario que la apagues, me agrada mucho-le miro con ternura-Si te hace bien, claro.
-Estoy bien-hablo no muy convencida, para tomar asiento en la cama e indicarle al joven que haga lo mismo, sin chistar obedeció.
-Te traje chocolate, se que te gustan.
-Gracias Leo, siempre eres tan atento-más un extraño gesto se dibujo en su rostro-No debo.
-Irina, no empieces, estas demasiado delgada, comer un poco de dulce no te hará daño.


Rompió el papel que lo cubría, para cortar un pedazo y entregárselo en la mano. La parte más dramática de la pieza de ballet sonaba con fervor. Dudosa miro el chocolate para meterlo en su boca y chuparlo un poco, de forma violenta lo escupió en su mano.
-No puedo tragarlo.
-Iri…-le miro apenado, más poco duro, su celular sonó, un mensaje había llegado.
-¿Y eso?

Miro sorprendido la pantalla, para pensar unos instantes si aquello que se le ocurría era realmente una buena idea.

-¿Puedes guardar un secreto?
-Claro León, no me conoces hace dos días.
-¿Si supieras algo muy oscuro y extraño de mi, dejarías de apreciarme?

Confundida se puso de pie, para mirar la ventana sigilosa. El jardín era muy hermoso. Un poco de viento bailaba con las hojas de los árboles y eso la inspiraba, deseaba imitarlos, apenada miro al suelo, pata clavar su vista en sus pies.

-Cuanta oscuridad conoces tú en mi León-Hablo apenada-Por más que hay cosas que en su momento todos lo supieron, solo tú me apoyaste, me escuchaste… y yo no era tu amiga.
-Siete años atrás-Hablo algo apenado, para perder su vista en la habitación de la joven, repleto de fotos de aquellos tiempos, que no eran amigos, que el la veía como una hipócrita y una falsa más. Cuando ella era feliz-Prométeme no te dará miedo.
-Le temo a muchas cosas-hablo insegura-A muchas cosas León, menos a la muerte y a ti.

Seguía inseguro, pero sentía que, ya había tirado toda la carne al asador. Pensó como decirlo para abrir sus labios suavemente.

-¿Hay algún auto que pueda manejar?
-Esta el de mi mamá, ¿quieres salir?
-Si-hablo mas confiado-Quiero representarte con alguien y confesarte unas verdades, a ti y a el.

Sus ojos verdes lo miraron insegura, para temerosa asistir con la cabeza. Era León, lo quería más que a un familiar, sabia que jamás haría nada que le pudiera hacer un mal.



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Juri Di Lammermoor

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MensajeTema: Re: El Nuevo Inicio   Mar Abr 19, 2011 11:38 pm

Cisnes


-¿Estas seguro que no es complicado dejar a Tatiana en tu casa?

Negó sutilmente con la cabeza, para concentrarse en el volante. La joven movía sus manos nerviosa, entre lazando sus dedos el uno con el otro, sin saber que decir exactamente.
Intento consultar, más lo vio tensó, quizás más que nunca. Trago saliva, para prepararse a lo peor.

-¿Te relacionaste con la mafia?-Hablo nerviosa.

Freno abruptamente sobre el semáforo, para aprovechar la situación y clavarle sus ojos negros, aquel comentario no había ayudado.

-Tú eres la cocainómana y yo soy el que se mete con la mafia. Perfecto.

Con indignación se expreso el rostro de la joven de teñidos cabellos, para intentar abrir la puerta del auto para en vano, intentar alejarse de ahí.

-Esta trancado-Hablo con obviedad el rubio.

Insulto un poco por debajo, para apretar sus puños con fuerza, algo extraño veía en todo aquello y realmente no tenia la más mínima intención de pasarla mas mal de lo que ya la estaba pasando.

-Estas raro-Hablo entre cortado la joven. El chico le dedico una falsa sonrisa, su esfuerzo por mostrar normalidad eran inútiles.
-Dime algo Irina, ¿Qué significa para ti ser normal?



Su hermano se encontraba sentado en el sillón, con un vestuario bastante elegante, el cual llamo la atención del menor. Dudoso se detuvo, para averiguar cuales eran sus planes.

-¿Y esa ropa?
-Tengo una invitada especial
-Realmente-hablo entre risas-Patético lo tuyo, les pagas y te obligan a como vestirte.
-¡Oye!

Como era su costumbre pego un portazo, para darse paso al jardín de la casa. La noche ya estaba instalada en la capital. Por un instante miro el cielo estrellado. Esperaba que ese León se la dejara de rodeos de una buena vez, para hablarle de aquello que le debía.
Encendió su cigarrillo para fumar un poco de este y cerrar sus ojos, solo deseaba que todo aquello que se encontraba reviviendo acabase. Y odiaba estar en manos de alguien más.
Desganado se sentó en la puerta de la casa, tomaba coraje y aquel cigarrillo le acompañaría a hacerlo. De las yemas de sus dedos escapaban mínimas llamas de fuego, odiaba tener que recurrir a ello, pero era la droga perfecta que su cuerpo creaba para calmarlo.

-Que mierda diría mamá si me viera así.

El funeral al que no asistió le continuaba pesando. Y para su triste realidad no tendría otra solución que aprender a vivir junto a ello. Que más halla del cáncer, mucha infelicidad había causado el en ella. Por que era diferente y no había sabido ser lo suficientemente fuerte para sobrellevarlo. Y el sufrir de un hijo, es el peor castigo para una madre.

Inhalo una vez más para frenar los deseos de llorar y con sus dedos, que ya solo mostraban piel intacta, rozar fuertemente sus ojos, que, se encontraban más rojos que lo normal.



-¿Ser normal?-Le hablo sin entender bien la pregunta.
-Si, así como lo escuchas. ¿Cuáles son tus parámetros de normalidad?
-Yo que sé, ¿Por qué me preguntas esto?

Como si estuviese desinteresado en la plática apretó el acelerador, para bajar un poco la ventana y permitirle al viento colarse y jugar con su rubia cabellera.

-No se como explicártelo mejor-Hablo dudoso-¿Qué implica ser normal para ti?

Miro los autos pasar a su lado, para perderse en aquel mar de luces que la rodeaban. Por unos segundos sus ojos verdes se tiñeron de lágrimas, las cuales forzó por retener. Odiaba pensar y entender que su índice de normalidad era muy crudo para contarlo, por más que su interior lo sabía.

-Ser normal es despertarse, comer, vivir, estudiar, dormir y morir-respondió con obligación y hastió.

Asintió ante la respuesta de la joven, aunque no se sentía del todo conforme con la respuesta, le tocaría indagar más, odiaba hacerlo, se había jurado cuidarla, pero aquella situación lo obligaba, tendría que exponerla.

-¿Te consideras normal?
-¿Perdón?
-Si, eso-hablo tímidamente-¿Tú despiertas, comes, vives, estudias, duermes y morirás?

Se tomo unos segundos para computar aquella frase. Se sentía extraña y confundida con todo eso, no lograba encontrar las palabras perfectas para negar todo. Para aceptar que jamás despertaba, por que extraña vez lograba dormir, que no comía por que todo lo vomitaba y que ya era un ser que vivía por inercia, carente de entusiasmo.

-¿A dónde vamos?
-A las afueras de Moscú, a un parador, a las orillas del Volga.
-Suena romántico.
-Velo como gustes, pero es bastante aislado y oscuro.
-¿Qué quieres ahí?
-Que veas algo y hablar con alguien.



-Estorbas mi camino-Hablo con rudeza aquella voz femenina, que le obligo a desaparecer de su estado de inconciencia. Cayendo así de golpe al mundo real y abandonando las jugarretas y palabras de su mente. De mala gana llevo su cigarro hasta su boca, para de forma hostil levantar la mirada.

Ahí estaba la esbelta mujer, de larga cabella morena, sus profundos ojos azules lo miraban con poca paciencia y sus gestos corporales parecían dar crédito a los mismos.
Rió irónico, aquello era la culmine de lo que le faltaba. Que una de las “amiguitas” de Mijail venga a darle órdenes, en su casa. La carcajada sonó estrepitosa de sus labios, le fue imposible contenerla.

-No me vengas a dar órdenes, ¿quieres putita?

Indignada le soltó un grito, para disponerse a golpearlo, más todo tan rápido como ella llego, su hermano ahí estaba, calmando las aguas.

-Ya campeón cálmate, no es necesario le hables así.
-Fue ella-Hablo de mala gana, abriendo la puerta del auto para introducirse en el-Quien se sobre paso.



Un puente cruzaba a esas alturas el río volga. Al costado se encontraba el auto negro estacionado, sobre la carretera. Ambos jóvenes bajaban la pendiente caminando sobre el pasto, para llegar cada vez más cerca de la orilla.
Ya unos kilómetros alejados de la gran ciudad, el cielo parecía brillar más, como si ya no fuese el tímido prisionero de la iluminación artificial, de aquella megalópolis, intimidándole con sus sonidos y colores.

Emocionada, la joven de cabello violeta miro el agua. Tan oscura y profunda, jovial se quito los zapatos, para tirarlos, levantar un poco su jean negro para correr hasta ella y suavemente introducir sus pies en el liquido.

-Esta helada.
-¿Esperabas otra cosa?-Respondió risueño, tras ver la espontánea y alegre reacción de su amiga.

Estiraba sus pies, salpicando el agua a su alrededor, se mojaba, pero ciertamente no le interesaba. La sonrisa se apoderaba en el rostro de Irina, aquella luz que extraña vez brillaba en ella. Y el se sentía feliz mirándola, complacido tomo asiento en el pasto, consideraba importante que disfrute ese momento.

-¿Sabes que haría de esto perfecto?
-Cuéntame-contesto intrigado.
-Cisnes-Sonrió la joven, recordando con dulzura la música que escuchaba hace un rato junto a su amigo.
-No creo se pueda cumplir eso ahora-Le hablo pensativo, para seguir mirándola ahí parada. No lo dudo un segundo, la imagen con rapidez llego a el. De forma delicada, comenzó a tararearle el preludio del lago de los cisnes.




Un lagrimon se le escapo, pero no le importo, insensata levanto sus manos con extrema gracia, para elevarse en puntas de pie. León entendía que no seria demasiado lo que soportaría, ágilmente se paro, sin dejar de tararear la música para acercarse a ella. No le importo que sus zapatos y su pantalón se empaparan, ni el frió que pudiera tomar, verla sonreír era un lujo que no se daba siempre, algo que ella no permitía disfrutar a quienes mas la querían.
Con firmeza la sostuvo, sin dejar de tararear, para hacerle una pequeña seña con la cabeza. Por unos instantes dudo si hacer el paso o no. Su amigo sabía nada de ballet y ella, no estaba en condiciones, sus habilidades no eran las de antes. Más con la voz le marco con más fuerza, obligándola casi en un instinto a aquel intento de salto. Fallo. Casi cae al agua, pero el estaba ahí, sosteniéndola, siempre había estado ahí.

-Gracias-Agradeció emocionada tras aquello.
-Irina yo-Soltó a secas, aun con el volga colándose en sus pies, ella le miraba intrigada, melancólica como siempre, lentamente el efecto la abandonaba- Yo no soy normal.

Le sonrió para acariciarle la mejilla. Por primera vez sentía esos nervios y no eran esas mariposas en el estomago ni mucho menos. Era el terror al rechazo, pero no ese rechazo amoroso, ese pánico a perder a un hermano, a una parte de uno mismo.

-Siempre lo supe León.
-No hablo de metáforas.

Dio unos pasos fuera del agua, pero ella se mantuvo ahí. Sintió el frió que lo rodeaba, el lodo como se escabullía en sus ropas, más no le importaba, ya se la había jugado.

-¿Puedo enseñarte algo?
-A ver…

Sus manos temblaban de los nervios, pero ya se había encerrado en el callejón sin salida. Tímido levanto las manos hacia el cielo, para cerrar sus ojos. No quería asustarla, para cortar aquella tensión, canturreo el preludio del lago una vez más. Sus manos se movían al compás de la música, al igual que una leve brisa que despertó. A medida que más agitaba sus brazos, acompañaba el viento su baile. Irina luchaba con su enloquecido cabello, para entender poco y nada de lo que veía. Y la parte mas fuerte, casi el final, fue tal la violencia del viento que la arrojo contra el agua. Cayo hundida en la misma, con rapidez saco su cabeza, mas el viento soplaba demasiado. Freno de manera violenta para correr hasta la chica. Tosía y escupía el agua tragada, más no se veía demasiado afectada por ello.

-No quería tirarte-Agrego sin saber que decir.

Con sus ojos verdes temerosos lo miraba, como si aquel hombre que tanto la había acompañado fuera un completo desconocido. Aun peor, algo que no entendía, que no comprendía, que no imaginaba.

-León, ¿Que mierda es todo esto?
-Iri…-Trago saliva nervioso-Ni yo lo se, siempre pude, yo, no se…-Por un instante se quebró, para rápidamente ocultar el dolor de sus ojos en sus manos y seguir hablando-Siempre fue así, siempre.
-¿¡Y por que diablos ahora!?
-Tenia que decírtelo…-Hablo acongojado, se veía sorprendida, enojada espantada. Y el, por primera vez se sentía un fenómeno, podía colocarse perfectamente en el lugar de Dimitri e imaginar lo que había sido su vida, en ese momento, no deseaba otra cosa más que el llegase-Conocí a alguien que tampoco es normal.
-¿O sea, según eso para ti es simplemente, no ser normal?
-Tu tampoco eres normal-Le confeso con dolor.
-Oh, Bravo León, que observador-Le grito con ironía-Una frustrada, una adicta y una anoréxica, ¡¿No es evidente que no soy normal?!
-No es eso… Iri, no me refiero a eso…

Más aquello poco duraría, un auto se freno junto al del joven. Horrorizada lo miro. ¿Acaso no le había alcanzado con ello?

-¿Tu quieres que me vuelva loca?
-Cálmate y espera por favor-En un ruego le hablo-Y no te enloquezcas cuando veas a Dimitri, ¿si?

Molesta voltio para darle su espalda y dejarse caer en el agua, cual muerto se hundiese en las mayores profundidades del mar. Le tocaría ser fuerte y soportar sea lo que sea que viniese.

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Juri Di Lammermoor

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MensajeTema: Re: El Nuevo Inicio   Vie Mayo 13, 2011 11:30 pm

Recuerdos

Flotaba como si no hubiese un mañana, con sus ojos sorprendidos clavados en la luna, que temerosa se reflejaba en el río Volga, único testigo de aquellos extraños acontecimientos.
El frió del agua se clavaba sobre ella como miles de agujas, pero no le afectaba, incrédula, proseguía perdida en lo recién ocurrido. Y tenía miedo de cómo afrontaría el futuro de ahora en más, todo dependía de lo que hablasen dentro de unos minutos. Y esos nervios le carcomían el alma. Se moría de miedo de recibir un nuevo golpe en su vida, un nuevo estigma que marque a la misma con violencia una vez más.

Por su parte, León intentaba recuperar el aliento, mirando como perdido las orillas del río, sabia que del auto se bajaba el joven y que para su amiga, esta vez las cosas se volverían mucho más intensas. Aun insistía en que el pelirrojo había abusado de ella mientras el disfrutaba del escenario. Y en su momento no pudo no reaccionar con violencia, su instinto de protección era más fuerte, pero desde lo racional, lograba entender, que Irina bajo el efecto de drogas y alcohol era la peor mezcla, que hasta existía la posibilidad de que ella iniciara todo.

-Buenas noches-Hablo pensativo el rubio, mientras sentía los pasos del chico acercándose.
-Disculpa si demore demasiado-Hablo dudoso-Tenia cosas que atender.
-Tú me citaste, pero me imagino, no es fácil para nadie.

Pensativo se sentó a su lado. A causa de la ventolera, su ropa mojada estaba seca, mas, su mirada de preocupación se mantenía igual de intacta desde que se confeso. Dimitri metió la mano en su pantalón para sacar un cigarrillo, chasquear sus dedos, prenderlo y llevárselo a la boca. Sintió la nicotina para poder tomar el coraje, más algo robo su atención.
Asombrado miro al río, para de inmediato observar al joven.

-¿Un cadáver flotando?-Hablo irónico, negándose a aceptar que eso era lo que pensaba.
-Lamento decirte que no-contesto desganado León-Es Irina.
-Mierda-molesto golpeo el suelo-¿Qué tiene que ver esa loca? ¿Por qué mierda la trajiste?

De mala gana sus ojos negros le miraron, debido a la oscuridad, era imposible deducir a ciencia cierta cuales eran sus signos faciales, pero muy alegre no se veía.

-Te voy a pedir que te refieras a ella con respeto, con mucho respeto, ¿Sabes?

Se llevo una pitada más para cerrar sus ojos desmotivado, para recordar con desagrado como se habían conocido y todo lo que había pasado.

-No se si te acuerdas-Agrego con cinismo-Pero tu amiguita afirma a los gritos que la viole, cuando ella se me entrego abiertamente.

Y pudo sentir el iracundo puño del rubio sosteniéndole la ropa, su puño temblaba por la ira. En ese momento, el pelirrojo temía una nueva batalla de cuerpo a cuerpo.

-Perdón-Escapo de los labios del joven de ojos rojos.

Fue aquella oscuridad la que escondió la sorpresa por aquellas palabras, más, le soltó, para hablar lo más calmado posible.

-No te niego la razón-hablo como si de una visión se tratase-Pero no puedes pedirme que no la proteja.
-¿Es tu novia?-Agrego intrigado, intentando quebrar la tensión que todo traía- Tu preocupación por ella es tan…
-¿Especial?
-Si.
-No es mi novia. Solo es eso, una amiga, una hermana, alguien especial que requiere cuidados especiales.

Se llevo la mano al mentón, para pensar en las palabras que el bajo joven acababa de soltar, realmente sonaba como si la joven fuese poco menos una enferma mental.

-No la podes cuidar de todo.
-Ya se que no, ahora me tocara lastimarla.
-¿Y eso?
-Cuando peleaba contigo en la dirección, vi algo aterrador en tu mirada, ¿sabes?

Apago el cigarro contra el suelo, para instantáneamente prender uno nuevo, el muy maldito se había decidido en acabarse justo en aquel momento de tensión. Fumaba pensando desesperadamente que responder. Por mas marica que sonara ante él, no podía negar que, también vio algo especial en los ojos de León, se vio reflejado y vio una sabiduría de la que el carecía y en aquel momento, aceptaba que, aquella frase de “la fuerza es la ignorancia” no eran más que patrañas. Iba a hablar, más le ganaron de mano.

-Dime algo Dimitri, ¿Te consideras normal?
-¿Qué si me considero normal?-contesto icónico, como si aquello no fuese más que una provocación.
-Así, como lo escuchas.
-Y no León, es obvio que no me considero, ni que soy una persona normal-Con algo de enojo enterró sus manos en la tierra-Y tú bien que lo sabes, ¿Por qué lo haces tan difícil todo?

Sintió la tranquilidad que se apoderaba de su cuerpo, por un segundo logro disfrutar de la suavidad del viento que les acompañaba, respiro hondo, para luego exhalar, había dicho exactamente lo que esperaba.
Por otro lado, continuaba presente que la joven se encontraba echada en las orillas del río, con su cuerpo entre metido, como si este a punto de entrar a él, su torso recostado sobre la tierra empapada por el agua. Aquello también le daba certezas de todo lo que sospechaba, no era una simple ilusión.

-¿Qué y hace cuanto?-Pregunto el rubio, como si aquello no fuese otra cosa que un confesionario.

Y sintió la infinita impotencia que lo dominaba, jamás le había hecho la pregunta tan abiertamente.
En su mente se instalaron los años de terapia en el psiciatrico principal de Vladivostok. Aquella escena a sus seis años de edad, ya a esa edad el insomnio le acompañaba, lloraba, mirando por la ventana de aquel departamento el mar de Japón se veía completamente hermoso. El partido comunista no llevaba mucho desde que había caído y en un gesto de amabilidad, su padre y sus fondos internacionales, les compró aquel apartamento, para habitarlo él y su madre. Pero no todo era bello como el mar, no, él lloraba desconsoladamente, las lágrimas le escapaban de sus ojos con desesperación y su cuerpo ardía de la punta del pie al último de sus cabellos. Como una antorcha humana, el pequeño niño soltaba su dolor, con sus ojos clavados en el mar, deseando hundirse en el e irse de aquel mundo.
Una vez más, aquella impotencia se apodero de él. Los deseos de llorar no le faltaban, pero sabia que era imposible, debía mantenerse fuerte.

.¿Ella escucha?-Hablo quebrantado
-No-le respondió el joven, bajando un poco más la voz por las dudas.
-Yo…-Y miraba con cobardía, no se atrevía a hablar y aquello le desesperaba, lo enloquecía. Su compañero le esbozo una sonrisa, para hablarle.
-Lo descubrí a mis pocos años de vida, no tengo recuerdo exacto de a que edad fue-Le contó el rubio al atónito joven, que aun pensaba como decirlo- Para mi, dominar el aire-Con un leve movimiento de manos, creo una fuerte ventolera, que débilmente se detuvo- Jamás fue un problema, siempre lo mantuve como un secreto, eres a la segunda persona que le cuento, después de Irina, claro.
-¿Le contaste?
-Hace unos minutos, para serte sincero-Guardo silencio unos instantes para proseguir- Agradezco que es un elemento flexible, nunca nadie lo noto. Desgraciadamente, siento que yo puedo sentir cuando otro padece de ese mal, ¿es un mal?-Añadió dudoso.
-Si que lo es-Hablo con odio Dimitri-Al igual que tu, no soy capaz de recordar la edad que todo comenzó, pero junto a ello, inicio mi desgracia. El fuego es dañino, ¿sabes? Destruye y lastima todo lo que toca, es rebelde e indomable, es duro y despiadado. Intente esconderlo, pero me fue imposible, no lo dominaba y cualquier accidente terminaba en tragedia.
-Ya veo…-Con algo de pena le miro el joven, pero ahora ya era tarde para frenarlo, quería seguir hablándole.
-Cuando tenía cinco años, accidentalmente prendí fuego la casa entera, con mamá nos salvamos, pero lo perdimos casi todo. Me tuvieron en el psiciatrico, esa fue la primera vez, con cinco años, se suponía que era pirómano prematuro y me tildaron como futuro peligro para la sociedad. Un grupo de médicos estudiaba mi cerebro a diario, jamás entendí por que, pero luego de seis meses ahí me soltaron. Los medios manejaron con cuidado mi caso, no me expusieron, pero era difícil hacerlo más de lo que ya estaba-Su voz comenzó a quebrarse-Entre a primaria, estudiaba y jugaba, tenia pocos amigos, era muy tímido y retraído. Un día me fui a un callejón a jugar a la pelota con Aleksei, era mi mejor amigo, nunca había tenido un amigo y nunca más lo volví a tener. Jugábamos y el me gano, yo insistí en que fue trampa y discutimos y me enoje… y no lo controlaba yo…- Rompió en un amargo llanto- Lo queme, lo incinere vivo…
-Dimitri…
-No fue a propósito León, lo ultimo que quería era matarle, pero este castigo es mas fuerte que yo, no lo sabia controlar, no podía, el me manejaba a su antojo-Guardo silencio por un par de minutos, para acongojado continuar- No se encontraron pistas, solo el cuerpo carbonizado del niño… yo escape, como una rata inmunda y quede enloquecido. Ahí fue mi segunda y más larga estadía en el psiciatrico. Nadie sabía que yo era un asesino, pero según ellos, era potencialmente uno. Marcharon a Ekaterimburgo todos sus familiares y nunca más supe nada de ellos.
-Lo lamento…
-Y fue una larga estadía en el psiciatrico esa, ¿sabes? Me examinaban, me interrogaban… nada sabían del asesinato, pero entendían mi “obsesión” por el fuego”. Siempre estaban esos médicos, como enloquecidos con mi caso….
-¿Médicos?
-Si, eran sádicos, yo era un niño y les importaba una mierda el daño psicologico que me hacían, una mierda les importaba León.
-Tranquilo…
-No puedo, no sabes lo que esto ha sido para mí, no tienes idea lo que daría por ser tu. Yo puedo matar León, de una forma mucho más sencilla de la que tú podrías…

El rubio pudo sentir todo el dolor que el chico cargaba, no pudo evitar soltar un dolorido suspiro, para repasar mentalmente, cada una de las palabras que acababa de escuchar. Ahora lo entendía más, incluso, se sentía mas cercano a él de alguna forma. Agradecía inmensamente la vida no halla sido tan dura con el como lo había sido con Dimitri. Ya sin saber en forma de consuelo, le golpeo suavemente la espalda.

-Pero te superaste, lo dominaste y fuiste fuerte Dimitri.
-Domine al fuego, pero no dominare jamás la culpa de todo, del asesinato directo de aquel niño y del indirecto de mi madre.
-¿De tu madre?
-Enloquecía por todo, yo internado y tildado como un futuro peligro, ¿Crees que es fácil para una madre ver eso? Ella estaba separada de mi padre, quien se llevo a Mijail, mi hermano, para darle un futuro, creían que para mi esa palabra no existía. Se hico adicta a la nicotina-Tímidamente León asintió- Y al alcohol y murió de cáncer de pulmón… por mi culpa… en su lecho de muerte, mi padre cedió a recibirme en su hogar… y cuando murió, no me atreví a ir ni al entierro, de la vergüenza, el asesino mirando como entierran a la victima, no podía, no puedo soportarlo.

No muy lejos de ahí, la joven de verdes ojos miraba todo, ya de pie, con la tierra mojada colándose en sus pies y ensuciando su pantalón, no le interesaba, le miraba con recelo al pelirrojo que lloraba.
Sintieron su presencia, para callarse inmediatamente. Él quería continuar con la catarsis que jamás hizo. Pero sabía que con ella seria imposible.

-Espera-Le grito León en orden a la joven-Luego la seguimos, pero dime, ¿Sientes o ves algo diferente en la gente como tu?
-No se decirte, note, sentí algo extraño en ti, nada más.
-Me di cuenta de la primera pelea contigo Dimitri y creo que internamente lo sabias tu también.
-¿Y ella?
-Ella también, pero no lo sabe… al menos, no lo sabe aún.


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MensajeTema: Re: El Nuevo Inicio   Sáb Mayo 14, 2011 4:17 pm

Siento no haber leído y comentado hace mucho, pero ya me puse al día con el fic, y la verdad es bastante interesante considerando cómo avanza, partiendo por el hecho que ya se sabe que León tampoco es una persona normal, aunque su "poder" fuera más sencillo de ocultar que el de Dimitri. Igual me alegra que hayan solucionado el malentendido provocado por Irina al estar drogada.

Espero la continuación.
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Juri Di Lammermoor

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MensajeTema: Re: El Nuevo Inicio   Miér Jun 15, 2011 4:31 pm

no te preocupes, todos tenemos cosas q hacer!! grax x la critica y por pasarte n.n

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Con desagrado le clavo sus ojos verdes, dispuesta a insultar se acerco, más el rubio se puso de pie, para escoltarla hasta donde Dimitri se encontraba, pero antes, había cosas por decirle.

-Pídele perdón-Le susurro al oído.
-¿Estas mal León o qué? Me violo, ¿Acaso no lo recuerdas?
-Ya lo investigue lo suficiente, no te violo Irina-La miro con seriedad-Y desgraciadamente te conozco lo suficiente como para saber cómo te comportas con drogas y bebida encima.

Empaño sus ojos con lágrimas indignada por lo que escuchaba, desde que sellaron su amistad, lo hicieron con mutua y completa confianza y era eso lo que le dolía, que él se lo diga y que fuese verdad. Tener que aceptar su erróneo comportamiento y pagarlo con la vergüenza de tener que acudir hasta ese joven a pedirle disculpas por su berrinche.

-¡Leon entiéndeme!
-Sin peros esta vez Iri, hay que asumir los errores, pudiste meter en un lio a este joven. Ve y pídele perdón.

Con mala gana camino hasta él, para mirarlo sin muchos ánimos ni ganas, tímidamente soltó las palabras.

-Perdóname, pero estas hablando tan bajo que no te escucho nada-Hablo el pelirrojo con sinceridad, mientras soltaba el humo por su boca.

Tomo coraje, ya lo había dicho una vez y no bastaba, no quería repetirlo, mas tras ella el rubio le miraba severo, dejándola atrapada en un largo callejón sin salida.

-Te pedí que me perdonaras-Se escucho su tono tímido y hasta cierto dejo de dulzura supo soltar.

Los rojos ojos del chico se abrieron sorprendidos, estaba preparado para un conflicto con ella, esas palabras era algo que no se esperaba, más un alivio le lleno, no era un violador, el lo sabía y que la joven lo reconociese era algo que le tranquilizaba profundamente, que bastante dolor cargaba sintiéndose como un asesino.

-No… no te preocupes-Respondió este con un dejo de sonrisa.

Y ya, volteo avergonzada para encontrar a un sonriente León que la miraba con sus brazos cruzados.

-¿No te sientes mejor ahora?

Había cosas que era mejor callarlas y esa era una de ellas. Era consciente de sus defectos y que la mayoría de las veces lo arruinaba y solía no importarle, pero que el la regañe era algo diferente, tenía esa habilidad de hacerla caer a tierra, de recapacitar, era León, su consejero, su apoyo, su mejor amigo, pese a todo lo extraño que pudiese tener.

-Es buen momento para marchar, ¿No?-Hablo con cierta incomodidad la joven.
-No, siéntate con nosotros un rato.

Tímidamente tomo asiento junto a Dimitri, para así el joven restante imitar su acto, ahí estaban, el trió en una ronda.

-Sería lindo una fogata, ¿verdad Dimitri?-Hablo con picardía tirando un par de ramas al centro. Confundido el joven le miro-Anda, tu puedes.

Y en aquel momento no sintió otro deseo más podereroso que escucharlo agonizar ante el fuego, pero no le quedaba otra que la confianza en aquel joven, que ya le había enseñado bastante sabiduría y respeto. Cerró sus ojos para encontrar la concentración, extendió sus manos, para que ambas se prendieran. Irina se sorprendió a causa de esto, mirando asustada al joven de pequeña estatura, mas con una señal de calma la tranquilizo. Sus dedos llegaron a tocar las maderas y estas mismas automáticamente se prendieron, unas tras otra, formando una poderosa fogata. Ahí frente a sus ojos se había hecho fuego, de la nada, como si de magia se tratase. Quería hablar, más no tenía idea que decir.

-¿Tu también?-Se escucho la temblorosa voz de la joven. Dimitri asintió con obviedad.
-¿Acaso tu no?
-¡Yo no!-exclamo aliviada ella.

Y le miro con odio, confiaba, había confiado ciegamente ¿Y qué le dieron? ¿Traición exposición gratuita? Se puso de pie, iracundo con sus puños cerrados, dispuesto a atacar, mas, el actuó primero.

-No que tu sepas-Le hablo el joven que dominaba el aire, con total normalidad. Impactada esta le miro.
-¿¡Pero qué rayos dices?!

Y la abrazo con todas sus fuerzas, la quería y le dolía demasiado aquello. Para ella fue difícil de entender el significado de ese gesto, se sentía confundida ante todo esto, completamente extraño a la que se la estaba exponiendo. La soltó para tomarla de la mano y caminar a paso lento hacia el volga. Dimitri los miraba a lo lejos, para ponerse de pie y seguirles a una distancia siempre prudente.

-¿Te gusta el agua?-Le hablo con tono paternal.
-Claro que si, lo sabes Leo.
-¿Nunca probaste jugar con ella?
-¿Jugar?
-Si, jugar…. ¿Quieres jugar?

La miro extrañada, para acabar entendiendo nada de todo aquello. A sus espaldas Dimitri se reía prudentemente de la manera que el joven le hablaba. Deseaba meterse y hacerlo todo rápido y directo, pero se abstuvo, sabia le saldría cara esa broma. Temerosa ella asintió, para comenzar a imitar los movimientos de su amigo, cerró los ojos para concentrarse y así iniciar sus movimientos, casi en forma de ritual, a los cuales, el rio respondió, con un suave oleaje, tras ver el efecto de esto, se detuvo en seco, espantada.

-¿Qué mierda fue eso Leo?
-Yo lo sabía, estaba seguro, tú puedes hacerlo también Irina.

Y sintió como un peso más la ahogaba en su vida, dominaba el agua, en ella quería morir ahogada en ese mismo instante, amago a correr, mas él la agarro. Entendía que este desesperada, pero su deber era hacerle saber que no estaba sola.

-El agua es sanativa, es pura, es vida Irina-Le hablo con alegría el joven.
-Es peligrosa, se furiosa e implacable es asesina-Se quejo casi en un llanto agónica la joven, podía aguantarlo de terceros, pero aquello representaba un peso muy violento para ella.

Frustrado la soltó, para ella salir corriendo de ahí, subirse a su auto y marcharse. Ambos jóvenes miraron, quizás no había sido la mejor opción.

-Su hermana menor esa en mi casa, tendré que llevarla-Hablo desanimado León
-¿Y en que piensas ir?-Le hablo ironico Dimitri, puesto que esta vez solo quedaba su carro.
-¿Tu me llevaras y acompañaras verdad? Aun tenemos que hablar con ella y cosas que averiguar.
-Hay mucho por saber aun, ¿Por qué nos pasa esto? ¿Por qué nosotros?
-¡Por que somos amigos!-Le hablo con picardía León- Así que… ¿Si me acompañaras a casa a buscar a Tatiana y devolverla, verdad?

Y esas palabras le estremecieron el corazón, eran amigos y juntos tendrían que averiguar el por qué de aquel mal, que a fin de cuentas, les había unido. Sonrió satisfecho, pese a saber que, el trabajo más duro aun estaba por venir.

-Vamos, sube al auto León.
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MensajeTema: Re: El Nuevo Inicio   Miér Jun 15, 2011 9:08 pm

Ok, así que Irina controla el agua, sólo falta que encuentren a alguien que controle la tierra y ya tienen listo el grupo que controle los "elementos" fuego, aire, agua y tierra. Ya me imagino que para ella es un peso más que debe asumir, ya que no quería admitir que poseía poderes similares a los de León y Dimitri.

Lo que me gustaría saber es el origen de sus poderes, si se trata de magia, alguna maldición o alguna mutación que posean los chicos.
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Raziel_Saehara

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MensajeTema: Re: El Nuevo Inicio   Miér Oct 12, 2011 5:00 pm

Muy buena! Disculpa, soy nuevo por aquí. Me gusto la historia. Espero las próximas entregas. Gracias.
Raziel Jay Saehara.
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Juri Di Lammermoor

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MensajeTema: Re: El Nuevo Inicio   Miér Ene 18, 2012 12:00 pm

muchas gracias a todos los lectores!! mil perdon por la demora!!

Trabajo

Xenia se miraba al espejo de su camarín, delicadamente cubría su rostro de maquillaje mientras otra chica le ayudaba colocándole diversas extensiones. Su vestuario, el de una infartante novia era el elegido para la ocasión. Se colocaba las pestañas postizas mirándose fijamente al espejo, era hermosa, no lo negaba y amaba lo que hacia. Si bien aquella seria una larga noche, ya había llegado tarde de un posterior trabajo y luego compromisos por cumplir. Pero nada le importaba amaba lo que hacia.

-Mimi, en 15 minutos sales-Le hablo la madama, aquella mujer dueña y señora del prestigioso burdel que la había ayudado a llegar a ser la estrella de los cabaret que hoy era.

Sus compañeras la veían como una figura de respeto, distinto era entre ellas que trepaban desesperadas por un poco más de nivel. Era su ejemplo de vida, ser la primera vedette del cabaret, conseguir dinero por los hombres más influyentes y hacerlo por placer, no por dinero.
Se puso de pie para caminar dominando a la perfección aquellas botas de stilleto blancas. Entusiasmada una de las chicas le coloco el blanco velo, mientras la otra le entregaba el ramo de rosas rojas.

-Estas hermosa Mimi-Le alababan las mismas.

Más no le decían nada que ella no supiera, pero le agradaba escucharlo. Se recostó en el sillón para tomar un último vaso de vodka y retocar sus labios rojos.

-Mimi, en cinco sales a escena-Repitió una vez más madam Valery a su consentida-Y tienes una buena oferta para luego del espectáculo, hay un norteamericano-Agrego.
-¿Paga en dólares?
-Si, me quedo con el 30%-hablo retadora la señora.
-Con el 10% o con nada-respondió soberbia, sabia bien que, sin ella perdería más que lo que ganaría.
-20% exigió la mujer.
-15% o no lo hago-Le miro con sus penetrantes ojos celestes.
-Es un trato-Contesto la madama retirándose.

Continúo con su trago ante las atónitas miradas de las chicas. Ninguna de ellas tenía ese poder sobre ella, se les era realmente increíble.
Cuidadosamente se puso de pie para caminar hasta la puerta e introducirse en aquel pasillo que la llevó al enorme telón. Escuchaba perfectamente como la llamaban por su nombre, por aquel que ella había elegido: Mimi.

El humo y las luces azules inundaban a la enloquecida jambria de hombres que se encontraban ahí esperándola, ella decidida caminaba hasta el caño, para enardecida dejarse llevar por aquella erótica música y mover su cuerpo cual una serpiente se tratase. Se trepaba con gran agilidad y virtuosas eran las piruetas que la mujer daba en aquel, rindiéndole honores a ese baile prostibular.
Perdidos en la lujuria gritaban, intentando tocar aquella piel aunque sea por un solo segundo, más les era imposible, solo les quedaba tirar billetes y flores, rogando que la joven clavases sus ojos en uno de ellos. Sin dudarlo se quitaba las prendas, lanzándolas ardidamente a los espectadores, todo lo que traía, salvo aquella pequeña tanga que le cubría la parte más intima. El baile había sido un éxito. Sonrió, para que la música finalizase con ella colgada del caño.



El pelirrojo miraba por el espejo del auto a León sentado en el asiento trasero junto a la niña. Le hablaba de una forma paternal que le impresionaba, sin duda alguna, era una facultad que el joven Dimitri carecía completamente, ya sea por su ánimo, su actitud por la vida o por el simple motivo de que no soportaba a un niño por más de cinco minutos. Le escuchaba y respondía todo como si de un igual se tratase.
Como si fuese un chofer le indicaba por donde llegar al hogar de la niña, inclusive, la propia Tatiana le daba órdenes, cosas que exasperaba al chico.

-¡Que lindo que un nuevo amigo de Irina aparezca para jugar conmigo!-exclamo alegre la pequeña, pese al mal gesto de Dimitri.
-¿Verdad que si Tati?-Contesto León, obviando el mal genio del joven.

Prefirió continuar manejando aun en silencio, podía hablar y decir lo que pensaba, pero seguramente seria más de lo real. Aun cargaba mal estar por todo lo que había pasado. Revivió los recuerdos de aquellos nefastos días. Más fue poco lo que sus pensamientos duraron, un sonido del móvil de León sonó, rápidamente saco el aparato de su pantalón, para mirar asombrado aquel mensaje vació.

-¿Tú hermano esta en casa?-Hablo dudoso el rubio, para que la pequeña negara-Mierda-Susurro este por lo bajo.





Había cierto perfiles de hombre a los que ella odiaba, eran pocos, pero existían. Ni más ni menos que aquellos magnates que se jactaban de lo mucho que eran, de cómo conseguían todo lo que querían, a la muchacha que más deseasen, pero solo en un prostíbulo, no en la vida real. Esos cerdos sudorosos que su equilibrio emocional dependía solamente de ella, cargar con esa responsabilidad, de aquellos perversos que a escondidas la amaban y necesitaban.

Sobre ella gemía bañado en el éxtasis aquel obeso empresario norteamericano, su barriga inmensa chocaba con violencia contra el escultural cuerpo de la joven rusa, la cual actuaba un descontrolado orgasmo, respirando rápido y rogándole, diciéndole que como él no había otro. Mintiendo encarecidamente por algo más de dinero, sin duda alguna, aquel era su otro gran amor.


Y llego el momento en el cual eyaculaba sobre ella y se le permitía escapar. No había abrazo ni beso de despedida, solo se cubría con una bata emplumada mientras esperaba que el hombre firme su chequera y le pagase, lo máximo posible.
Coloco el papel en sus manos y beso la misma, desgraciado, no le había dejado un centavo demás.
Sin fingir su mala cara se retiro al vestuario, para tomar una ducha y aprontarse, aun quedaba un trabajo para ella aquella noche.



-¿Perdón?-Hablo El pelirrojo de mala gana, la pequeña sonreía feliz mientras se lanzaba sobre sus brazos, como si lo conociera de toda la vida.
-¡El nuevo amigo de Iri se va a quedar a ver una película conmigo, León!-Grito emocionada mientras lo apretaba cada vez mas fuerte, el rubio intentaba evitar la mirada de fastidio del joven, que molesto cerraba las puertas del auto para entrar a la casa.
-¡Te enseñare mis muñecos también Dimitri, veras que bonitos son!
-No, solo veré la película-Respondió tajante.
-Claro que los vera-Replico el chico de ojos negros. No tenía opción.
-¿Desde cuando me das órdenes?-Le miro retador.
-Desde que es necesario que así sea.

Guardo silencio sin comprender que era exactamente lo que sucedía. León se adentraba por el jardín a oscuras como si lo conociera de memoria, de manera torpe él era arrastrado por Tatiana, quien dando brinquitos le contaba con lujo de detalle que era lo que verían a continuación.
Nada había salido como él lo deseaba. Sin que lo supiera apareció con ella intimidándolo, aquello no estaba planeado y mucho menos el berrinche que creo la joven.

-Le voy a hablar-Mencionó por arriba León, no era necesario darle más detalles en ese momento de lo que pasaba en el piso superior. Rápidamente giro las llaves para abrir paso a la casa.

La tranquilidad comodidad hogareña de aquel lugar robo la atención del oriundo de Vladivostok, era todo lo que no esperaba de un sitio en donde pudiese vivir la joven. Sin embargo la dulce apariencia no era otra cosa que una falsa fachada de la realidad. Resignado espero a que Tatiana pusiese la película infantil. Sus ojos rojos siguieron a su amigo, hasta este donde se lo permitió antes de desaparecer.



Eran sobre las tres de la mañana y ella manejaba aquel lujoso auto. Vestía peles blancas por doquier, debía lucir bien, era su obligación, debía recibirlo como merecían. Pero seria obligación de ellos hacer todo bien, en este momento ella era la jefa.
Estaciono en aquel enorme estacionamiento del principal aeropuerto de la ciudad de Moscú, intercambio un par de miradas con uno de los policías, para animosa entregar su tarjeta y proseguir caminando en sus altos tacones. Nada la apuraba, debía hacerse valer, le encantaba hacerlo.
La pantalla principal indicaba el arribo del vuelo de Berlín hace unos cuarenta minutos, seguramente la impaciencia los mataba, pero no le importaba, estaba trabajando. Se dirigió con rumbo a la puerta donde salieron los pasajeros. Ahí estaban, ambos jóvenes sentados.

-Por fin llegaste, Xenia.

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MensajeTema: Re: El Nuevo Inicio   Sáb Jun 23, 2012 11:52 pm

Egoismo

De mala gana la joven de corto cabello caminaba tras ella, a su lado, él joven cargaba un carrito con todo el equipaje. A él tampoco le hacia gracia tener que convivir con aquella mujer, pero no había opción, sabia o creía que aquel viaje seria un enorme avance para sus estudios científicos. La miraba con sus ojos celestes, parecía que ella pudiese leerle la mente, de mala gana se quejo.

-No se te ocurra repetirlo-Prosiguió con su mal genio-¿Qué puede saber esta tipa de ciencia?
-June…-Hablo aburrido él, como si aquella charla ya la hubiesen repetido un sinfín de veces-Aceptamos, no tenemos opción ya.
-Es increíble-Se quejo con confianza, Xenia avanzaba a paso mucho mas acelerado, casi como si no existiese-¿Qué hace esta metida en un laboratorio? Claro, como no usa nada bajo la túnica, bien que a varios les gusta si presencia-Agrego con cierto odio contenido.

Con una señal de silencio la silencio Alexander al verla subir a un auto cercano. Ya sabía su punto y lo compartía, la escuchaba y aconsejaba como podía, más estaba despistado, hace tantos años que no pisaba Rusia.

La chica no lo admitiría, pero le fue agradable el subirse al auto y sentir la calefacción en comparación por como estaba afuera. Miro el lujoso auto para de mala gana insultar en su interior. Despreocupada, la escultural joven subió el sonido de la radio, para cantar sobre el disco mientras manejaba.

-Estoy pensando dar shows de canto y estriptis en el cabaret, ¿Qué les parece la idea?-Habló sin esperar aprobación ninguna.

Iracunda clavo sus ojos verdes en el chico, quien sola la tomo de la mano, en aquellos momentos, ella realmente lamentaba haber accedido.



Teniendo la casa para ella se dio el gusto de beber el vodka en su cuarto, pocas veces se daba ese gusto, por la pequeña, pero ahora lo hacia. Más no disfrutaba, desesperada chupaba el pico de la botella para tragar como si fuese agua, le ardía la garganta, se atragantaba, pero no le importaba. Paraba para prender un cigarrillo y fumar, intercalándolo con la bebida. A los cinco minutos abrió el placar para sacar la cocaína, ya nada le importaba, la tiro sobre su cama para inundar la nariz en ella, no le interesaba lo que le dijesen. Y estallo en llanto, empapando el polvo blanco con sus lágrimas. No era aquello el efecto que deseaba, histérica se puso de pie para abrir su cajón y sacar un blíster de tranquilizantes, tomo los dos últimos, para volver a llevar la bebida a sus labios. En cuestión de tiempo cayo al piso.
Despertó con la vista nublada, él estaba ahí, silencioso, como en una visión, dudaba, si efectivamente no lo era, pero no, sintió su mano fría acariciándole la frente, ¿Dónde estaba? Intento recuperar la compostura, fue imposible, él se lo negó. No se sentía como después de un coma etílico, pero le dolía la cabeza, demasiado, recordaba en partes borrosas lo que había consumido, lamentablemente, tenia todos los detalles de lo que ocurrió antes.

-Te golpeaste la cabeza-Le hablo León como si le leyera la mente-¿Te golpeaste hasta reventarte o te caíste?-Pregunto lapidario.
-No me acuerdo.

No lo quería ni ver, no por odio, él siempre estaba ahí para salvarla, sino por vergüenza. La había visto en sus peores momentos, era el único que aun no salía despavorido de ella. Magicamente recordó todo lo ocurrido.

-Quiero morirme León.
-Por algo estas viva, ¿No crees?
-¡No tengo por que estar viva!

Suspiro, seria inútil discutir con ella así, jamás le hacia caso, de nada. Pensó por unos largos segundos, sabía que decirle, pero no como decirlo sin desatar una crisis.

-¿No deberías pensarlo?
-¿Pensar que, león? ¿Qué mi vida es una mierda? ¿Qué encima soy un fenómeno?
-No, Irina, pensar el porqué de esto. Lo he pensado mucho, nunca encuentro una explicación, pero somos especiales, diferentes.
-Somos monstruos León.
-No, debe de tener una explicación, algo, Irina… piénsalo.
-¿Pensar que?

Guardo silencio para apretar sus puños, Dimitri lo esperaba abajo con la niña, aquello era incomodo pero era una charla que no podía negar.

-Por años jugué a ser un Dios, realmente, eso me creía, dotado de una habilidad única, que nadie poseía-comienza a alterarse-Podía hacer tanto… me creía sabio y fuerte.
-Eres sabio y fuerte.
-No, no lo soy, soy un humano, que se enfrente a algo que desconoce. A algo que quiere conocer.
-Hubiera preferido no saberlo-La joven estalla en lagrimas-Tu sabes lo que es mi vida, tu sabes al dolor que me has expuesto… ¿Por qué lo has hecho?
-Tenias que saberlo.
-¡No Léon! Es tu deseo de encontrar respuestas, es tu egoísmo lo que buscas, no mi bien.
-iri…
-¡No! Espera, estoy hablándote yo-Se quejo violenta- ¿Por un segundo pensaste lo que podía sentir? ¿Lo que esto seria para mí? No, jamás, solo te obsesionaste con Dimitri e hiciste lo que consideraste lo correcto.
-¡Es lo correcto!
-¡Para ti lo es! ¿Crees que esto es lo correcto para mí? ¡No tenia interés en saber este secreto! ¿Cómo lo sabias tu y no yo?
-Lo sentía, no se… algo raro me pasaba contigo-Se silencio un momento-Siempre fue así, pero no sabia que era-Confundida Irina lo miro. Apenado él se sentó a su lado, para proseguir-Inicialmente, pensé que era aquel morbo de odiarte, de la chica popular, soberbia y déspota, luego…
-Luego me jodi la vida León-Molesto la interrumpió.
-Y me acerque cuando todos te dieron la espalda, no entendía porque. Primero pude deducir que me gustabas, me acerque, nos hicimos amigos y me di cuenta que no era así, que era algo un más fuerte.
-¿me amabas?-hablo ella impactada.
-No Irina, era diferente, algo me atraía hacia ti, no entendía que, hasta que conocí a Dimitri, hasta que pelee con él en el salón de la directora y vi sus ojos… y pude ver los tuyos. Él no sabe contenerse, no puede, es demasiado impulsivo, tú también lo eres, a tu forma, pero jamás demostraste nada, fue tan así que ni tú misma eras capas de darte cuenta.

Guardo silencio preocupado tras visualizar a Dimitri cruzado de brazos sobre la puerta, la pequeña había conciliado el sueño y la duda para él de lo que pasaba en la habitación era más grande. No tenía la mejor impresión de la joven de cabello teñido, al menos no después de su sobrerreacción tras su encuentro sexual.

-Solo quiero morirme-Lagrimo ella tras ver la presencia del joven.
-¿Sabes?-Hablo entre harto y molesto el pelirrojo-Hablas de la muerte con una impunidad increíble. Solo eres una niña caprichosa y mimada Irina.
-¡Dimitri!-Inútilmente intento frenarlo León, pero fue tarde, a empujones la joven lo corrió, para tambaleante caminar hasta él.
-Fuera de aquí León-Sorprendido la miro-¿perdón?
-Que me dejes sola con este… este engreído.
-Ten cuidado de lo que dices-Amenazo enojándose.
-No, no puedo dejarlos, no seria sano.
-¡Vete!-Le grito esta furiosa-Voy a arreglar cuentas con este tipo, aquí y ahora.

Incomodo se puso de pie, dudo en si aquello era lo correcto, sin duda no lo seria, pero no creía oportuno oponerse, paso entre ellos, para susurrar suavemente al odio de su amigo.

-No te pases de la raya con ella.

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Raziel_Saehara

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MensajeTema: Re: El Nuevo Inicio   Lun Oct 22, 2012 7:34 pm

No! ¿Y asi me dejas la historia? ¿POr que? ¡Quiero leer más!... Muy bueno. Te felicito.
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Juri Di Lammermoor

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MensajeTema: Re: El Nuevo Inicio   Jue Mayo 01, 2014 2:13 pm

Secretos


Sus ojos se miraban serios y retadores, él joven proseguía apoyado sobre el marco de la puerta, de brazos cruzados, ella parecía verse más histérica.

-¿Tu que sabes de mi vida?
-Nada, pero se de la muerte-Soltó una carcajada irónica-De esa muerte que tanto hablas.
-Jajaja, ¿Si? Estas alegando que no sabes nada de mi vida, ¿Cómo sabes que se y que no se?
-Por tus actitudes estúpidas, Irina.
-Como si tú fueras la sabiduría encarnada-Contesto retadora, para tomar asiento en el suelo a su lado y prender un cigarrillo. La joven intento hablar-Cállate, voy a hablar yo Irina y hablare todo lo que se me dé la gana.

Aspiro con fuerza aquel cigarro para retener el humo en la boca y comenzar a soltarlo lentamente. La joven lo miraba, entre molesta y expectante. Sin mirarla le alcanzo el cigarro, ella lo acepto y comenzó a fumar.

-Mate a mi mejor amigo-Le soltó sin anestesia, el rostro de la joven se desfiguro del espanto. Guardo silencio por unos segundos, sintiendo como se le quebraba la voz, no se sentía capaz de repetir todo lo que le conto a León, pero creía importante reproducir al menos una parte-Éramos pequeños, creí que gano con trampa en un juego, perdí el control. Sé que fui la causa de que mamá muriera-silenció durante un par de minutos, la joven solo le miro, hasta que tímidamente apoyo su mano en sus rodillas-¿Aún crees entender algo de la muerte, Irina?
-Algo-Contesto testaruda soltando humo por la boca.
-Que terca eres-Le reprocho arrancándole el cigarro de los labios-No debería ni sorprenderme.

Se acomodo su largo cabello tinturado tras la oreja para mirarlo, camino unos pasos hasta que el joven pelirrojo se sentó en el suelo junto a ella.

-Perdona por lo de la otra vez-Hablo sonrojada la joven.
-Pensé ya lo habías pedido.
-Esta vez te lo digo con sinceridad. Perdóname.

Y el silencio incomodo se instalo en la habitación, dudoso Dimitri le alcanzo el cigarro, del cual ella acepto. Suponía que debía estrangularla por todo lo que había hecho, pero alguna extraña sensación de compasión se despertó. Además León me mataría. Pensó.

-Habías consumido demás supongo-Alego sin saber que contestar. La joven asintió con total normalidad.
-A veces lo disfruto-Hablo como si aquello fuera casi una visión-Como aquella noche Dimitri.

Para el pelirrojo aquel comentario fue totalmente perturbador. La joven pareció notarlo e hizo amago de quitarse la parte superior de la ropa. Rápidamente el chico la freno.

-No.

Camino de nuevo hasta el marco de la puerta para darle la espalda.

-¿No te gusto aquella noche?
-Esta León y tu hermana abajo-Contesto incomodo sin mirarla. Ella estaba lejos de ser una mujer hermosa, más al igual que aquella noche, aquella actitud fuerte le excitaba.
-Están abajo-Le susurro al odio la joven posando su mano sobre la zona del pantalón donde cubría el entre pierna. Molesto la empujo.
-Déjame.

Ofendida la joven se sentó sobre la cama para clavarle los ojos verdes a la espalda. Incomoda empezó a hablar, como si todo aquello jamás hubiera pasado.

-Tú sabes de la muerte Dimitri. Pero yo sé lo que es morir y continuar vivo-Molesto el joven contuvo la carcajada.
-No digas estupideces Irina.
-¿Me juzgas verdad?-Le hablo calmada-Todos son iguales, todos me juzgan, me juzgan una y otra vez sin importarles nada, sin entenderme-Incomodo Dimitri tomo el cigarro- Nadie pregunta, nadie cuestiona, solo juzgan.
-Por que tu actitud es tan amigable y tan fácil de tratar-Comento irónico.
-Te va mal intentar hacerte el gracioso-Se quejo la joven poniéndose de pie.

Dio unos pasos por la habitación para colocarse frente a la ventana y abrir la cortina un poco, era casi el amanecer y podría asumir León estaba cuidando a su hermana menor, ya dormida hace horas. No tenía claro cuánto tiempo había sido que había estado inconsciente, se sentía mal, pero por algún motivo sabía que debía ser peor la sensación. Volvió a caminar un poco para tomar un álbum de fotos y sentarse junto a Dimitri. Insegura lo abrió para que el pelirrojo comenzara a mirarlas junto a ella.

-Esa soy yo de pequeña-Comento pasando rápido las primeras fotos, en donde se podía observar diversas imágenes de ella, con sus padres y sus hermanos. De vez en vez una sonrisa escapaba de sus labios, interesado el dueño de aquellos ojos rojos la miraba. Tomo una foto para entregársela en las manos al joven-Esa soy yo de pequeña, en mi primera presentación de ballet.

Los ojos se le veían rojos por el flash, miraba sonriente la cámara con un tutu color rosa y su cabello castaño claro recogido por completo. Continuó recibiendo las fotografías de la joven, en cada una se la veía más grande, más sonriente, luego dejaron de ser fotografías tras vestidores, estaba con un grupo en escenario, era la primera bailarina, en las puertas del ballet de Moscú, ya dentro del instituto.
Se mordió el labio para sonreírle, jamás se la imagino así, claro, nunca se había sentado a imaginarse a aquella joven desequilibrada de pequeña. Y no tan pequeña por lo que parecían las fotos. Sin embargo, lo que más robaba su atención era la actitud calmada y nostálgica de la joven. Y no lo decía en el mal sentido, sus ojos verdes miraban concentrada cada una de las páginas, acariciaba las fotos y su mirada se llenaba de una ilusión que jamás imagino en ella.

-Se te veía contenta-Hablo el pelirrojo.
-Era feliz-Agrego ella incomoda.

Incomoda se corrió el pelo de la cara para continuar pasando las páginas del álbum, hasta que quedaron vacías, ya no había fotos, incomoda lo cerro para volver a dejarlo en su lugar.

Y en aquel instante Dimitri se concentro en el alrededor del cuarto, el vodka tirado, la cocaína y los posters de ballets, los cds, los videos e incluso un oso de peluche vestido con un tutu rosa.

-¿Aun bailas?
-No-Respondió tajante la joven.

Silenciosa se sentó a su lado. Para Dimitri aquello era incomodo, de verdad no sabía que decirle ni el por qué de todo aquello. De verdad si las mujeres eran complicadas, sin duda Irina se llevaba el premio mayor. Pero le intrigaba aquello. No se veía ella, sin duda la mujer que acababa de ver era otra persona.

-Se te veía bien-Agrego despreocupado mientras prendía otro cigarrillo-Considéralo para que lo retomes.
-No puedo retomarlo-Susurro la joven-Estaba todo comenzando, era joven, iba a bailar el ballet Petrushka en el Bolshoi cuando me lesione en un ensayo-Guardo silencio para sacarle el cigarro de los labios al chico- Me quebré la pierna, tuve que ir a tratamiento, no podría bailar, no alcanzaría para la función, sin embargo lo intente, deseaba hacerlo y volví a caerme-Comenzó a soltar el humo por la boca-Y la me lesione aun más. Y me lesione, sino que fue lo suficiente como para no poder volver.

La miro atontado, no sabía si le impresionaba más lo que había dicho o con la falta de emoción que lo había hecho. Bien, quizás la había juzgado demasiado, tal vez la muchacha tuviera sus motivos para estar dolida, deprimida, podía asumir por las fotos que amaba al ballet, que de verdad deseaba aquello y la vida por un accidente se lo había arrebatado.
Por la ventana algo de luz se colaba, el sol había comenzado a salir y Dimitri pudo mirar como el horizonte comenzaba a tornarse naranja. Por el pasillo paso León, en sus brazos llevaba a la niña. Sus ojos se cruzaron con los de Irina por un instante. Intuitivamente ambos sonrieron.
La joven acaricio el rostro de Dimitri para intentar besarlo, con un movimiento brusco la corrió.

-Irina, no-Reclamo confundido por la actitud de la chica.

Le sonrió para ponerle el cigarro en los labios.

-Luego me deprimí-Agrego como si aquello fuera una novedad-Me aleje de las amigas que tenia, comencé a ver todo diferente, nada me llenaba, todo era oscuro. Y conocí a León-Sonrió-Sin duda fue lo mejor del accidente.
-Pero estoy seguro que si no hubiera habido accidente, él estaría mejor-Pensó incomodo el pelirrojo.
-Me voy-Interrumpió el rubio para la sorpresa de ambos-Creo que es importante, se conozcan
-Vamos-Hablo el otro joven, le aterraba un poco la idea de quedarse con ella. Pero un gesto del rubio lo freno.
-Mañana hablamos.

Y ambos lo miraron bajar las escaleras, para sentir la puerta cerrarse. La miro preocupado para tragar algo de saliva.

-¿Tienes más Vodka?

La joven bajo rápidamente las escaleras, para no solo volver con una botella de vodka, sino que también traía con ella algo de ron y de whisky. Aquello era pésima idea, lo sabía, estaba su hermana menor, ella ya había consumido, empezaría a drogarse y además, no, no importaba, aquellos serian razonamientos de León, a él no le interesaba cuidarla, no era su trabajo. Animado tomo el whisky de la botella para brindar y comenzar a beber.



La ciudad estaba casi muerta ya a esa hora. León caminaba con sus manos escondidas en su chaqueta de cuero y perdido en la música de sus auriculares. O eso quería que los demás creyeran. Su edificio no estaba lejos de ahí, quizás unos cuarenta minutos caminando a paso rápido. Debía llegar a una zona un poco más transitada, pero meterse por ahí perdería todo el encanto. Preocupado se paro en la esquina sin mirar atrás. Y noto como el vehículo que sospechaba se detenía.

-Sospechoso-Susurro para continuar su camino.

Continuo caminando para doblar por una calle que desconocía, seguiría su instinto, de alguna manera, llegaría a algún lugar conocido, debía asegurarse. Un minutos y medio después el auto doblo por la dirección, calmado cerró los ojos para analizar la situación por un segundo.

-Excelente-Se dijo-Me siguen y claramente son un par de idiotas.

No puedo evitar sonreír.



-Debes estar orgullosa-Agrego con seriedad y con poco autocontrol sobre su lengua-Quizás si tengamos un don por algo-Hablo para brindar una vez más con la chica.
-Solo soñaba con ser normal-Se lamento la joven al borde del llanto. Dimitri la calmo entregándole la botella.
-Bebe y no llores.

Ante el amanecer colándose por la ventana, los jóvenes se veían casi patéticos. Estaban sentados en el suelo, con las botellas a su lado, de a ratos Irina lloraba, de a momentos Dimitri soltaba un frenesí. Para él había sido todo extraño y el alcohol era solo el escape a las emociones del día. Sabia ahora que no estaba solo, no era el único, había más como él. Se sentía egoísta, pero Irina también vivía una vida mísera, no por culpa de aquello, pero eran iguales y ambos eran infelices. Y estaba León, él no era miserable, sin duda era el mejor de aquel equipo. Pero averiguaría aquello, no se quedaría en silencio creyéndose un dios, ¿Acaso él si lo haría? Claro que sí. Se acerco a Irina para tomarla de la cadera y mostrarle una pequeña llama que saco de sus dedos.

-¿Te gusta?
-Me gusta-Le susurro ella-El fuego es mejor que el agua, el fuego es calor, es ira, es pasión.
-No dudo que el agua también pueda ser mortífera-Le beso los labios, sabían a alcohol y a mil porquerías más. Pero no le importo-Puedo enseñarte cosas.
-¿Sobre el agua?-Contesto ella desabrochándole la camisa.
-No-Se rió él. “Puedo enseñarte lo que sea” pensó para sus adentros-Sobre esto-Le tomo su mano para meterla bajo su pantalón.

La joven no tardo en desabrocharle el pantalón para ella rápidamente sacarse la poca ropa que tenia. Por primera vez Dimitri le vio el cuerpo a la luz, era demasiado delgada, si estuviera más sobrio podría contarle las costillas. Irónico, tenía el cuerpo que una bailarina de ballet tendría que tener, aunque más maltratado, obviamente. Coló sus dedos en su vagina un rato para masturbarla, tras escucharla gemir la sangre comenzó a hervirle a Dimitri, la tomo en brazos para dejarla en la cama y abrirle el entre pierna, no pudo resistir el deseo de probarla y besarle la húmeda vagina. Quizás aquella parte sabiera mejor que sus labios. No tardo en comprobarlo. Cuando la joven parecía a punto de llegar la penetro con fuerza. Una y otra vez.
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